Cuando la vida duele (4): nuestro día a día.

Ventana

Una de las preguntas más repetidas de los medios de comunicación en estos días es que cómo vivimos nuestro día a día. En estos momentos, comparto mi vida con Rene González, agustino recoleto como yo, de Olmedo. Ha llenado la casa de risas, que falta me hacían. Y se han comenzado a oír en esta casa los “buenos días” y las “buenas noches”, punto básico para hacer surgir una comunidad de hermanos. Y es que sin educación en los cimientos, la casa se vendrá abajo en el primer empujón que le de la vida. ¡Y mira que los da abundantes! Una comunidad no la construye el simple hecho de seguir a rajatabla un horario de rezos y meditaciones establecidos de antemano. Si a la normativa no se le pone corazón, no deja de ser letra muerta. Una comunidad, aunque sea de dos, se construye cuando extrañas a tu compañero y estás deseando que llegue el momento de comer y de rezar con él. Cuando tratas de sentir sus miedos y su dolor mirándole con ternura. Y cuando eres capaz de apoyarle en su debilidad con la seguridad de que él te apoyará en la tuya si lo necesitas.

DescansoEs una alegría el que mi familia y amigos quieran y conozcan a Rene, porque yo me siento querido por los suyos. Nunca olvidaré la comida “de boda” que nos preparó su madre en Olmedo y el sabor de la carne del ternero criado en sus campos. Y no falta día, a pesar del tiempo difícil que vivimos, que no pensemos en el reencuentro con todos los que nos queréis y apoyáis. Hasta entonces, rezad por nosotros y por nuestro pueblo, como nosotros lo hacemos por vosotros.

Os cuento:

ArrozEl pasado lunes, día 22 de septiembre, a las 11 de la mañana llamamos al 117 explicando que en una de nuestras aldeas, en Mahera, Umaru Mansaray, un joven de 17 años, había comenzado a sentir síntomas de Ebola. Nos dijeron que tenían únicamente 3 ambulancias para la zona y que no daban abasto. Umaru murió vomitando a las 6 de la tarde. Llamamos entonces al equipo de enterramiento y me comunicaron que luego pasarían a recoger el cuerpo. Al final, lo recogieron el martes a mediodía. Lo que significa que los 7 miembros de la familia durmieron en la baffa (choza) con el cadáver. Nunca falta el iluminado de turno, en este caso el Paramount Chief en funciones, porque el titular está en Londres, que decía así a ojo, que no hacía falta llevarse el cuerpo porque el muchacho había muerto de una mezcla de hernia con malaria. Joderrrrrrrrrrrrrrr, y se quedaba tan ancho. Y no sabe leer, ni escribir. Le hubiese pegado.cuarentena

Se decidió dejar a la familia en cuarentena en la misma aldea, en una tienda de “última generación”. O sea, al aire libre y debajo de un mango, mientras desinfectaban la casa. Les he llevado arroz y la pobre mujer lo único que me decía era Grandpa, por favor, no te acerques. Me sentí mal, recordé a los leprosos que en tiempo de Jesús debían de tocar la campanilla al acercarse a los poblados. Se te viene un rio de lágrimas a los ojos que debes de controlar porque eres su sostén y no tienes derecho a desfallecer.

El martes nos comunicaron que se han llevado a Makeni para aislarlos a una familia de Kabakeh. El caso es que una muchacha se enfermó en Makeni y su madre fue a cuidarla y convivieron juntas en una casita junto con tres niños, uno de pecho. Al agravarse la muchacha, la mamá volvió a la aldea con las tres criaturas. El test de sangre dio positivo por Ebola, y vinieron a la aldea a llevarse a todos. Estamos viendo a ver en dónde les han aislado para estar seguros de que al menos tienen alimento.

JakaPor la noche me ha llamado Baisa, de Kassassie II, diciéndome que Jaka, la muchachita que cuidaba Natán, había muerto. Me enojé por no haberme avisado con más tiempo, pero me dijo que fue de repente, que no había entrado en crisis como en veces anteriores.  He llamado a Natán para darle la noticia y me ha recordado que la niña sufría una anemia depranocítica que no tiene cura por la forma de los glóbulos rojos, pero que con buenas atenciones en España hubiese vivido más que aquí. Le tomó tanto cariño a la niña que hizo un master en emergencias médicas, y el trabajo final lo dedicó a investigar acerca de esa enfermedad. Lo mismo de siempre: en la lotería de la vida a Jaka le tocó nacer en Sierra Leona, y además con glóbulos rojos en forma de plátano y no redondeados.

Se han llevado el cuerpo de la niña porque se han prohibido los enterramientos en las aldeas. Eso es un dolor añadido para la familia. Me he dado cuenta de que aunque me hubiesen llamado a tiempo, no tendría dónde haberla llevado. Y esto es precisamente lo que me hace sentirme inútil e impotente.

La mortalidad indirecta causada por el colapso del sistema de salud en las zonas de la epidemia del Ebola es enorme. Estamos en época de lluvias y la malaria, las infecciones respiratorias y las diarreas se ceban especialmente en los más vulnerables, los niños. Y no tenemos clínicas ni hospitales a los que acudir.

El miércoles me llamó Javier Atienza diciéndome que la barriada contigua al hospital Emergency se había enfrentado al ejército porque había varios cadáveres tirados en las calles desde hacía unos días y nadie los recogía. Que los perros se los habían comenzado a comer. ¡Dios santo! ¿Alguien se imagina en el primer mundo esa escena?

Llueven las entrevistas de todos los medios. A veces se convierten hasta en una pequeña tortura por la conexión telefónica tan horrible que tenemos. Entre los medios, como en la vida, hay quien realmente siente la noticia, le duele por dentro, y busca la forma de que su artículo sea un grito pidiendo auxilio para nuestra gente. Otros llaman, escriben y se van. Como si lo único importante fuese “el momento”, y cuanto más dramático se lo pintes, mejor para conseguir audiencia, o lectores. Contestamos a todos con educación, pero se nota la diferencia.

FodayHan aislado a Makeni y a la mayor parte del Bombali District (mi provincia), porque los casos de Ebola se han disparado los últimos días, llegando a ser la Provincia con mayor número de nuevos contagios. Esto añade dificultades a las que habitualmente ya tenemos. Para curar a Joe Bai, el niño del brazo quemado, tengo que recoger a Foday en el control del ejército en Makeni y traerlo a Kamabai. Menos mal que Foday tiene un pase especial por ser enfermero y no le ponen dificultades. Gracias a Dios el niño va mejorando poquito a poco.

El sábado celebramos San Vicente de Paul. Rezando el Oficio, nos hemos mirado y sonreído.

Ya sé que te gusta, me ha dicho Rene.

Y es que en el Oficio de Lecturas, la carta del santo no tenía desperdicio:

“El servicio a los pobres ha de ser preferido a todo, y hay que prestarlo sin demora. Si en el momento de la oración hay que llevar a algún pobre un medicamento o un auxilio cualquiera, id a él con el ánimo bien tranquilo y haced lo que convenga. Y no tengáis ningún escrúpulo ni remordimiento de conciencia si, por prestar algún servicio a los pobres, habéis dejado la oración; salir de la presencia de Dios por alguna de las causas enumeradas no es ningún desprecio a Dios, ya que es por él por quien lo hacemos.

 Así pues, si dejáis la oración para acudir con presteza en ayuda de algún pobre, recordad que aquel servicio lo prestáis al mismo Dios. La caridad, en efecto, es la máxima norma, a la que todo debe tender: ella es una ilustre señora, y hay que cumplir lo que ordena. Renovemos, pues, nuestro espíritu de servicio a los pobres, principalmente para con los abandonados y desamparados, ya que ellos nos han sido dados para que los sirvamos como a señores.”

Y estamos hablando del siglo XVII, que ya ha llovido.

GemelaHoy nuestra gente necesita más arroz que catecismo. Porque si dejamos que se nos mueran los niños, con qué cara dura podemos volver luego a bautizarlos. Bautizarlos, ¿en el nombre de quién? ¿En nombre de qué Dios misericordioso?

IMG_6920He conseguido permiso de la policía para ir a Makeni porque Vicente Romero quería entrevistarnos a Rene y a mí. Hemos pasado una velada muy agradable junto al tercer mosquetero de esta historia, el P. Luis Pérez, javeriano. Parece que somos los únicos tres misioneros españoles que permanecemos en el país. Nos han dado el contacto de los miembros de la Cruz Roja española para que al mínimo síntoma les llamemos directamente a ellos para pasar a recogernos.

Con VicenteNueva llamada de Javier diciéndome que no han podido pasar al hospital Lakka porque la gente ha puesto barricadas. Han mandado al ejército a quitarlas. Me dice que ha operado a un hombre, padre de 3 hijos, que dicen que quiso robar una moto según la versión policial. Le rompieron la pierna de la paliza y le dispararon a quemarropa. Le pregunto cómo lo sabe y me contesta que por la pólvora de la piel. Los cadáveres los metieron de nuevo en las casas para protegerlos de los perros.

¿Dónde está la ayuda internacional? ¿Cómo puede escribirse tan fríamente que en enero serán 1,400.000 los muertos? ¿No será que repetimos aquella pregunta histórica de si los indios, en este caso los negros, tienen alma?

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Me preguntan que dónde veo a Dios en medio de este sin sentido. Yo digo que hay momentos en que me escondo de Rene y me encierro en la habitación a llorar hasta que me calmo. No sé si rezo o grito de coraje e impotencia. Ver la tristeza de Rene después de hablar con sus padres me crea desasosiego. Porque no sabemos cómo daros tranquilidad a los que nos amáis. Y es que vuestra serenidad nos da fortaleza.

Es entonces cuando vuelvo la cabeza y veo a la Hermana Elisa, la bruja que le llama Federico, porque solo con magia se puede alimentar a dos mil niñas. Y veo a Ubaldino, salesiano de Venezuela, corriendo como loco recogiendo huérfanos del Ebola por las calles, simplemente para que coman y nadie les robe la infancia. Y me desahogo con Javier Atienza, doctor con pinta de perro flauta con rastras, a quien extrañan mis cuatro perros Boloi, Mona, Jambi y Bernard. Y veo a Dios en ellos. Veo a Dios actuando en ellos. También en Javier que se presume ateo. Y es que Dios ya no hace milagros, pero nos ha dado a los hombres la maravillosa capacidad de hacerlos.Perro flauta

IMG_6887Gallinas

La vida sigue en la Misión agustino recoleta. Las vacas rumian con gusto el maíz y las gallinas incuban sus huevos. Mona está preñada otra vez, esta vez de padre conocido, Bernard, que se pasa la noche ladrando en falsete a la luna muerto de amor por la perra.

Os escribo el día de los Ángeles Rafael, Gabriel y Miguel, fiestas de Olmedo. Rene y yo lo celebraremos con una cerveza star, o dos, o las que Dios quiera. Vosotros seguid rezando, que falta nos hace.

Desde aquí nuestro agradecimiento y cariño.

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10 Respuestas a “Cuando la vida duele (4): nuestro día a día.

  1. Gracias Rene, por ser vitamina para el alma de mi padre. Gracias, porque ni por medio segundo eres egoísta. Porque tendrías derecho. Tu familia y tu gente en España te necesitan también y tú coherente y amoroso,te quedas cumpliendo con tu ofrecimiento a Dios. Ver por el más indefenso.
    Débil no puedo llamar a mi hermano Africano. Porque ellos a pesar de su dolor, desean y luchan por vivir. Aceptando todo, y exigiendo nada. ¿Será por eso que Dios tarda un poco más por aquellos lares?
    No me hagas mucho caso, mi corazón ha quedado muy tocado después de estas líneas de papá. Pero si ustedes pueden vivir su día a día con todos sus segundos, así tenemos que hacerlos todos los que los amamos.
    Aquí en casa, ahora yo soy el adulto, el que tranquiliza y anima a mi madre. Juntos los dos, aprendimos a rezar con el corazón y constantemente.
    Gracias a los dos, por lo que cada segundo me enseñan. La vida viene con más para ustedes, de eso estoy seguro. Después de esa última noche obscura, vendrá la claridad, amanecerá como bien lo sintió Jorge de Bravo.
    Aguanten, aguanten.
    Los quiero más que al límite a los dos.

  2. Vaya fotos corazón, cuanto me alegro de que Rene este contigo y de que os acompañéis mutuamente. Besos, y cuida de Pepe, Esperanza, princesa y compañía que se ven tan majas

  3. Si, no nos cansamos de rezar y pedir por todos vosotros, nos sentimos pequeños a vuestro lado…nuestra mas profunda admiracion y cariño, que orgullo conoceros! un beso enorme! y el “capotico” de San Fermín!

  4. Entre las fotos de Sierra Leona y de fray Rogelio de Costa Rica y las alegrías de mi amigo, maestro y hermano agustino recolecto fray José manuel Duran por tener al lado a fray René; el mensaje trasmitido no llega a los lectores con toda nitidez que debería; por que para empezar, fray José Manuel Duran es maestro de novicios en Monteagudo, Navarra y nos habla de ébola en primera persona como si fuera misionero en Sierra Leona, parece desconcertante.

  5. Granpa ,soy esa galleguiña que no te olvida aunque me haya casado con otro país Guinea Bissau.Leo tus mensajes y lloro contigo, porque todo lo que nos cuentas me produce un gran dolor.Esas personas que están contigo y que con tanto amor cuidas las siento cerca, un dia compartí algo maravilloso contigo, construir nuestra primera escuela es Sierra Leona.¿quien nos diría que esta desgracia iba a ocurrir seis años después?…
    Pido cada día para que el ebola desaparezca de la pesadilla de tanta y tanta gente, y para que por favor no entre en Guinea Bissau, porque se que no tendré fuerzas para abandonar a mi gente,no podré igual que tu no puedes y sigues luchando por ellos día a día.
    Mucha fuerza , mucha amor y muchos animos te envío desde este rincón de Galicia,alguien que no te olvida y te admira.
    María

  6. Hola José Luis, soy Teo Chavez. Hace un mes que te reencontré y ahora esperamos en casa tus noticias. Gracias por abrirnos el corazón de África y ponerle cara y nombre a tantas personas. No se cómo ayudar, pero algo se nos ocurrirá. Una abrazo y fuerza.

  7. Jose Luis, soy Ramon,el del Letyana.Te vuelvo a escribir unas lineas porque siento la necesidad de mostrarte lo mucho que admiro todo lo que estas haciendo por todas esas personas ,con nombres y apellidos, que sufren en silencio las injusticias de este mundo tan superficial y egoista.Leo tus vivencias diarias con las gentes de Sierra Leona,tu lucha por darles una vida digna,tu esfuerzo por que tengan una educacion adecuada y …..siento verguenza de la nula sintonia que demuestran nuestros gobernantes con la realidad de nuestros tiempos.Gracias,Jose Luis por tu entrega desinteresada,por abrirnos los ojos a esa otra felicidad que comporta el ser humano,por tu ejemplo de vida,por tu honradez.Gracias por remover nuestras conciencias y alertarnos ante el dolor del projimo.No te mando animos porque se que tus creencias no van a permitir que flaquees.A cabezoneria y genio no hay navarro que te iguale.Si que te deseo toda la salud del mundo y la suerte necesaria para los envites constantes de las enfermedades y precariedades que teneis que soportar todos los dias.UN ABRAZO MUY FUERTE y nos vemos en Letyana.

  8. La última vez que vi a René, regresaba a casa por el camino del Hontanar. Él conducía un todoterreno en dirección contraria. Me reconoció, se detuvo, bajó del coche y nos pusimos al día. Hacía años que nos habíamos perdido la pista. Somos del mismo pueblo, de la misma quinta, del mismo barrio y de la misma manzana. El corral de sus padres y el de los míos casi se tocan (con alguna casa de por medio). ¡Con tanta cercanía y lo poco que hemos hablado! TAmbién tiene su explicación: en cada curso escolar, él estaba en la clase A y yo en la B; en los equipos de fútbol de barrios, él jugaba con “El Arrabal” y yo con “San Juan” (qué trío tan temible el formado por Diego, René y Javi Capa… no nos dejaron ganar nunca); las pandillas eran diferentes… Y un día desaparece porque se va a estudiar para cura. Al colegio de San Agustín, según leo en la web de los agustinos recoletos, que lo tengo a escasos 3 km de donde escribo estas líneas. Aquella tarde, en el camino del Hontanar, se dirigía a recoger a su padre, quien seguía faenando con el ganado en los pinares de la Senovilla. Me alegré mucho de verle pues, pese a no ser un “amigo íntimo”, sí era un “viejo amigo de la infancia”, y la infancia es, generalmente, la mejor época de la vida. Al menos en este lado del mundo, claro.
    No te voy a decir cómo es René porque le conoces tú mejor que yo, José Luis, pero te aseguro que tienes contigo a un tío humilde y fantástico.
    Me alegraré mucho más, infinitamente más, de verle de nuevo en el camino del Hontanar, subido en el todoterreno yendo a recoger a su padre, cuando la epidemia del ébola desaparezca. Y a ti sentado a su lado. Y al P. Luis Pérez, a la hermana Elisa, a Ubaldino y a Javier Atienza, apretados en la parte de atrás pidiéndole a René que baje alguna ventana.
    Hasta ese esperado encuentro, muchas gracias por la firmeza de vuestras convicciones, por manteneros al lado “de los apaleados” como hizo el buen samaritano, por vuestro ejemplo y, sobre todo, por ver a Dios donde está: en las personas.
    Si alguna cosa podemos hacer para tranquilizar a la familia de René, además de devolver las gallinas que se cuelan entre los corrales, encantados de ser y actuar como vecinos.
    Un abrazo y mucho ánimo!

  9. Gracias a todos por estar ahí, ayudando a estás personas y niñ@s que deberían de tener los mismos derechos que todos nosotros.
    Es triste ver lo que pasa a dia a día , no soporto la ignorancia que se tiene al respecto. Sólo puedo deciros y desearos mucha fuerza para todos los que estáis ahí.
    Admiro y envidio lo que hacen.
    Soy madre de 2 hijos y ver como mueren a diario tantos niñ@s, me lástima el alma.
    Ánimo a todos y ser fuertes.
    Espero que pronto lleguen las ayudas que prometieron gobiernos.
    Yo si, no dependieran de mi, mis pequeñ@s, estaría con vosotros.
    Sólo puedo ofreceros mis palabras y mo consolidación hacía todos los que estáis viviendo esté calvario.
    Un fuerte abrazo desde el álamo, Madrid.
    Os quiero!

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