Educación

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Educar es lo mismo

que poner motor a una barca…

Hay que medir, pesar, equilibrar…

… y poner todo en marcha.

Para eso,

uno tiene que llevar en el alma

un poco de marino…

un poco de pirata…

un poco de poeta…

y un kilo y medio de paciencia

concentrada.

Pero es consolador soñar

mientras uno trabaja,

que ese barco, ese niño

irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío

llevará nuestra carga de palabras

hacia puertos distantes,

hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día

esté durmiendo nuestra propia barca,

en barcos nuevos seguirá

nuestra bandera

enarbolada.

Gabriel Celaya

2014-06-16 12.41.43

Nuestra realidad educativa

Los once años de guerra civil en Sierra Leona han hecho de este país el segundo más pobre y con una de las tasas de analfabetismo más elevadas. Su índice IDH que es del 0,273 (donde se contemplan el PIB, la renta per cápita, la esperanza de vida, la escolarización, la tasa de analfabetismo y el poder adquisitivo), es el causante del puesto tan privilegiado que ocupa a nivel mundial.  La educación era un asunto secundario, puesto que la población tenía que luchar por la supervivencia. La guerra destruyó el sistema educativo que se encontraba a medio construir después de la época colonia.

En  el Biriwa Chiefdom, es casi un milagro que algún alumno apruebe el West African Senior Secondary Examination (WASSE), la “selectividad” que permite el paso de la secundaria a la universidad. En cuanto al Basic Education Certificate Examination (BECE), para pasar de la secundaria junior a la senior, el número de aprobados no pasa del 30%. Y en el National Primary School Examination (NPSE), el examen para pasar de la primaria a la secundaria, se quedan más del 80% de los alumnos. Y eso sin contar con que muchos de los aprobados se deben a que se pagó primero un dinero por conocer las respuestas. Lo que no deja de ser un negocio muy lucrativo de algunos de los directores de las escuelas. Por eso hay unas 15 escuelas con curso sexto de primaria y solamente tres con curso primero de secundaria. Ese examen es una sangría de alumnos.

Los tres exámenes (NPSE, BECE, WASSE) son comunes e idénticos para Sierra Leona, Ghana, Gambia, Guinea Conakry o Liberia. Pero las escuelas y las condiciones no son iguales en Kamabai que en Freetown, ni entre Freetown y Accra. ¿Por qué esas injusticias?

En Sierra Leona, las niñas que quieren estudiar confrontan una multitud de obstáculos, entre ellos las elevadas tasas de matrimonio precoz y embarazo adolescente, el precio de las matrículas y otros gastos adicionales, la carencia de orientación adecuada por parte de sus padres y la explotación sexual en las escuelas.

futbolfemeninoEn una encuesta de la Asociación de Género y Desarrollo de Kamabai, que lucha por los derechos de la mujer, la promoción de la educación universal y la eliminación de la costumbre de la mutilación genital femenina, salió a la luz que el 4% de los embarazos de adolescentes en Kamabai eran por la relación entre  profesor – alumna. A cambio de los favores de la alumna, el profesor aumenta notas, hace la vista gorda en las faltas a clase.

Repartir material escolar en las aldeas más alejadas de Kamabai, entregando bolis, lápices, rotuladores, gomas, es toda una aventura. Siempre que se reparte algo llega toda la aldea. Al ver que sólo entregábamos a niños escolarizados, todos, desde ancianos a bebés, decían ser alumnos. Tras seleccionar a los candidatos plausibles, observamos que nada más entregar las gomas de borrar, los peques se las comían. Paramos la entrega y sólo entonces reconocieron que era la primera vez que veían una goma, y nadie sabía leer o escribir. Nadie en tres aldeas seguidas iba a la escuela.

Haz un ejercicio de imaginación. Te llamas Fatmata o Ibrahim, tienes 14 años y vives en Biriwa. Tienes suerte, no estás en ese 20 a 30% de niños y niñas que nunca pisarán una escuela en la región: eres estudiante.

Te levantas a las 4:45 de la cama, que compartes con otros tres chicos, para barrer las calles con una escoba de palos. Tus ojos están acostumbrados a la oscuridad. Si hay luna llena, te facilitará las cosas.

Después calientas la comida del día anterior para toda la familia. Son las 6:30 y hasta dentro de doce horas no comerás nada más. Tras fregar todo, vas al pozo para recoger agua que dejarás en la baffa. No sabes lo qué es un grifo ni una ducha. Así que después vas al arrozal y te bañas. En tiempo seco tendrás que caminar algo más y el agua estará estancada y sucia.

Te vistes con el único uniforme que tienes, cuyo color revela tu escuela y grado. Suele costar entre 25.000 y 60.000 leones (de cinco a doce euros) y es uno de los capítulos más onerosos para las familias. Además, tanto la escuela wesleyana como la islámica tienen una matrícula cuatrimestral de unos 20.000 leones (cuatro euros). No son pocos los que comienzan el curso pero no lo terminan por falta de dinero. Cuando la familia tiene cinco hijos o más, o el padre tiene otra mujer, o dos, o tres, una sola persona tiene que pagar los uniformes y matrículas de más de 10 alumnos. Muchos quedan fuera de la escuela por esa causa.

Si no vives en la aldea donde está la escuela tendrás que caminar entre una hora y media y dos horas de ida y otras tantas de vuelta. Lluvia fuerte, sol incompasivo, viento del desierto (harmattan)… Pocas veces las condiciones son favorables.

En tu aula hay otros 100 chavales, estás como en una lata de sardinas. Pupitres para dos personas están ocupados por tres. El calor aprieta. No hay libros y copias interminables lecciones de la pizarra. Ni siquiera entiendes bien el idioma en que están escritas las lecciones. Todos los exámenes oficiales son en inglés, pero muchos de los profesores ni siquiera lo usan en clase y lo cambian por Krio.

Tus profesores no están bien formados, ganan poco o nada, en muchos casos son alcohólicos, a veces usan parte de los días lectivos para que trabajes para ellos, plantando, buscando madera o recogiendo su cosecha.

A las dos de la tarde vuelves a casa, lavas el uniforme para que esté seco mañana y te vas al campo. Hacia las seis, comes por segunda vez y vuelves a la aldea.

Ya por la noche, estudias un poco. No hay mesas ni sillas, y usas una lamparita de queroseno de llama pequeña y vibrante, crea sombras por todas partes. Estudiar se reduce a repetir en voz alta lo que has copiado en el cuaderno, preguntar las palabras que no entiendes, compartir significados y memorizar. Pocos entienden completamente lo que leen y lo asimilan en su cerebro.

Visto el retrato robot del estudiante en Kamabai, la pregunta es inmediata: ¿Esto tiene solución? Es un mundo oscuro, no sólo por la falta física de luz, sino por las condiciones psicológicas, emocionales e intelectuales con que se afronta la vida.

A no asumir lo que se estudia, se añaden las “otras vías de conocimiento” que ejercen una influencia brutal en los jóvenes: creencias absurdas, supercherías, sociedades secretas, miedo. Puede que los alumnos de Kamabai no entiendan nunca que el planeta tierra está dentro del sistema solar, pero te aseguro que ni uno sólo de ellos negará que si un día ve la danza secreta de la Gbagbani  sin estar iniciado, se le caerá la nariz y sangrará durante toda su vida.

Para empeorar las cosas, es habitual el uso de la violencia física como método pedagógico, la enseñanza es cara y la universidad está al alcance de pocos, los colegios están en ruinas.

Construcción de escuelas:

Creemos necesaria la creación de centros educativos porque consideramos la educación como la vía de acceso a cualquier mejoría de las formas de vida de las personas. Intentamos que los niños no caminen demasiado para asistir a clase, por ello hemos construido escuelas en un radio de 5 kilómetros para los más pequeños en las aldeas de Kamagbengbeh, Kakayoh, Kayonkro, Bumbankakendehka, Kakola, Kasengbeh. Próximamente comenzaremos la construcción de la escuela de Kathombo.

En las aldeas más distantes, 10 a 20 kilómetros, las escuelas que construimos son mayores con el fin de que todo el ciclo de primaria pueda asistir a clase. Terminamos las escuelas de Kanikay, Kamayusufu, Bumbandain.

En Kamabai hemos intentado completar el ciclo escolar construyendo el Preescolar San Agustín, una escuela primaria y la escuela secundaria Santo Tomás de Villanueva.

Profesores comunitarios

Con ayuda del proyecto Tú Eliges, Tú decides, que promovía la Caja de Ahorros de Navarra (CAN) hemos pagado durante 3 años un pequeño salario mensual a los profesores desasistidos por el gobierno. Intentamos mejorar su formación académica en la medida de lo posible, puesto que su nivel de estudios es muy bajo. Muchos de ellos unicamente terminaron la primaria.

Becas de estudios

Creo sinceramente en la educación como único camino para que nuestro pueblo pueda mejorar su calidad de vida. Y tratamos de formar especialmente a la mujer, puesto que es quien más difícil tiene el acceso a la universidad. Son más de 500 estudiantes los que se han beneficiado ya de nuestro programa de becas gracias a la generosidad de donantes particulares.

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