Kathombo

En la vida, como en el circo, siempre hay un más difícil todavía. Para mí, ese más difícil ha sido la construcción de la escuela de Kathombo. En la visita de Javier Murúa, de la Fundación Maga, sellamos el compromiso de comenzar la escuelita en la época seca, si el pueblo se comprometía a proveer arena y piedra. No me imagino cómo van a llevar el cemento, pero supongo que como todo, en la cabeza. Llegar a Kathombo no es fácil, menos con un saco de 50 kilos encima. Javier, hasta se ha animado a diseñar y comercializar un vino en Inglaterra con el nombre de la aldea para apoyar la educación de la zona. Eso si que es idear solidariamente.

Thomas A. Mansaray

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