Recordando: Marzo 2007

Consultamedica10

Jueves, 1 de marzo del 2007

Era demasiado bonito para ser verdad. Cierto que batí por una semana mi propio record, pero menudo revolcón me ha pegado el falciparum. ¡Y va la quinta! Lo sospechaba hace un par de días, aunque Vicente me decía que seguramente estaría cansado, sin más, y que debía aflojar un poco el acelerador. El caso es que me ha pegado con más fuerza que nunca. Y tengo la certeza de que, por el tiempo de incubación, esta malaria es made in Kamangbangbanranthan. Atendimos a 57 niños infectados, y seguro que uno de los mosquitos me la transmitió a mí.

He recibido un texto de Manuel:

-Es el cumpleaños del coreano, llegamos para la cena.

Me he propuesto que el mosquito no nos arruinase la celebración, así que he mandado matar un par de gallinas, y he metido una botella grande de vino Lambrini en el refrigerador.

Han llegado todo contentos con la moto roja que nos financiaron en Santa Rita, Madrid, y con ruedas nuevas en el Toyota. Las teníamos en unas condiciones tan lamentables, que no podíamos esperar a las que nos envían en el contenedor.

Manuel me dice que trae dos noticias: una buena y otra mala, que elija cual de las dos quiero primero. Le digo que la mala.

-Uno de los voluntarios que venía a Sierra Leona, Latosa, no puede hacerlo, me dice.-¿Y la buena?

-Que Edgar llegará en Marzo.

Parece que el más joven se echó para atrás ante la eminencia del viaje porque no se sentía preparado psicológicamente. Sigo creyendo que Sierra Leona asusta más de lejos que de cerca. Cierto que es realmente una misión dura, pero terminas acostumbrándote. Y el trabajo es apasionante para quien quiera sentirse misionero de vanguardia. El caso es que, por unas cosas o por otras, no terminamos de completar el número suficiente de voluntarios para atender Kamalu y Kamabai. Con el problema añadido de que la malaria se encarga de diezmar la comunidad con demasiada frecuencia. Pero, en fin, Dios proveerá.

Casimiro se ha puesto a cocinar calamares y sopa de pescado. Simplemente, delicioso. La malaria te roba el apetito, pero he hecho un esfuerzo para no darle ventaja al mosquito. Además, el banquete, merecía la pena. Y Casimiro no paraba de repetirme que hoy era su birthday.

Está contento el coreano con sus 44 años recién estrenados. Y con un par de vasos de vino nos hemos peleado, reído, perdonado…, y hecho planes de futuro. ¿Os digo un secreto?  Somos un buen equipo, ¡qué carajo! Humildemente hablando, claro. Y diosito sabe que nos damos buenas palizas en su nombre intentando estar cerca de su pueblo.

Viernes, 2 de marzo del 2007

He ido al hospital a realizarme el análisis de sangre. El Dr. Turay me ha confirmado lo que me imaginaba: malaria falciparum, pero en un estadio más avanzado que los anteriores contagios. Me ha dado una medicación más fuerte, y me ha pedido que haga reposo al menos 5 días. Le he prometido intentarlo, pero no es fácil.

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Del hospital, me he ido directamente a Kamayusufu  para ver si necesitaban algo. Al ritmo que están trabajando, creo que para Mayo podremos terminar la escuela. Sabéis que la estamos construyendo con la ayuda del Ayuntamiento y pueblo de Viana, Navarra. Queremos darnos cuenta qué tan capaces somos de construir sin intermediarios que se queden con la mayor parte del dinero. Así que la escuela de Viana se nos ha convertido en una especie de experiencia piloto para futuras construcciones. Lo que está claro es que todas las herramientas que nos podáis mandar, nos van a venir de maravilla. Aquí todo es muy caro y de pésima calidad.

En cuanto he regresado a casa, me he pegado una ducha, tomado las  mil pastillas de rigor, y me he propuesto hacerle caso al doctor y pasar un par de días tranquilo amarrado a puerto.

En la cena he disfrutado con el coreano. El obispo nos ha pedido que exijamos un curso de tres años a los catecúmenos que quieran ser bautizados. Y Casimiro me ha dicho que a las que yo le bauticé en Kassassie II, aquellas contemporáneas de nuestro Padre Abrahán, les intentó enseñar a santiguarse con una mano durante tres meses, y que desistió porque era imposible: siempre se santiguaban con las dos. La verdad es que no vemos la forma de dar una catequesis de tres años en nuestras aldeas. Sabemos que es lo ideal, pero de momento, una utopía.

Sábado, 3 de marzo del 2007

Todo lo que como lo tiro por arriba, o por abajo. Esto de la malaria debe ser lo más parecido al purgatorio. Después de cinco, no creo que me queden muchas deudas que pagar, a no ser que esté redimiendo también los pecados ajenos.

Sang Wong ha salido con la moto para Kathumbu Limba. Pasará la noche en la aldea y piensa regresar mañana por la tarde. He sonreído al ver su mochila recordando nuestros viajes apostólicos en plan Tito y Timoteo. Seguro que más de uno correrá despavorido al verlo llegar en moto. No hay ningún bautizado por la zona, pero nos han pedido visitarlos.

Voy a contar a partir de ahora 10 días, porque le he prometido llevarlo personalmente al hospital. Y es que no ha parado de recordarme que no todo en la vida es alegría, y que debemos sufrir un poquito. Y con menuda coña marinera me lo decía.

Han venido los hermanos de San Juan de Dios a pasar el día con nosotros. Me dice Manuel Viejo que un equipo de Televisión Española llega el lunes próximo para realizar un reportaje sobre el hospital. Me voy a dar una vuelta a ver si logro que filmen algo de nuestra misión.

Esta tarde juegan las chavalas de Kamabai con las camisetas de Osasuna. A ver si les va mejor que al equipo original.

Desmond se me ha presentado con una cría macho de bataha, de los mismos meses que Mandi. Su madre murió en una trampa de cazadores, y se lo encontraron intentando mamar del cuerpo sin vida. Tiene una pata rota que intentaremos arreglarle. Lo he bautizado con el nombre de Búi, fuego en limba. Mandi, agua, está feliz olisqueándolo y no le quita ojo de encima.

 Domingo, 4 de marzo del 2007

Había pensado en concelebrar con Vicente en Kamabai, pero me ha sido imposible. Poquito antes de la misa me ha pegado un ataque de fiebre y de escalofríos y he preferido quedarme en casa.

Es desesperante no poder hacer nada y sentirte como un muñeco de trapo.

Así que, aquí me tenéis, amarradito a puerto y viendo la vida pasar. Lo bueno es que Serrat cantaba con verdad aquello de que todo pasa y todo queda…, también la malaria, aunque te deje marcado para siempre. El amigo falciparum imprime carácter, lo mismo que el bautismo.

Lunes, 5 de marzo del 2007

Me han traído esta mañana el fax que enviaron desde Valladolid. Por fin respiro a gusto.

El árbol de aguacate parece un centro de comunicaciones. Llamadas a Mediavilla, a Rodri, a Juan Luís… Y es que el contenedor nos llega mañana, y tenemos que atar todos los cabos.

Me dice, Sophian, aquel que sabía más que los ratones colorados, que debo entregarle los papeles mañana sin falta para comenzar a conseguir las firmas necesarias para liberar el contenedor de la aduana. Le comento que estoy con malaria, y que voy a intentar que uno de mis compañeros se los entregue. Me pide 800 mil leones para comenzar los trámites. Sonrío recordando el primer contenedor. A ver cuanto tenemos que untar en éste.

En la cena, decidimos que sean Vicente y Casimiro los que vayan a Freetown. Yo me ofrecí a hacerlo, pero todos sabemos que luego lo pagaría caro. Tengo que reconocer que cuando uno de nosotros se enferma, los demás cubren su puesto con cariño y disponibilidad absoluta.

La fiebre vuelve con más intensidad en la noche y me hace empapar la cama. Sigo fuera de combate.

Martes, 6 de marzo del 2007

Me ha sorprendido que Almamy Sesay, el Chief de Masaramankay, me trajese el teléfono móvil para que le cargase la batería. Estaba enojado y se ha desahogado conmigo. No entiende que alguien se pueda oponer al desarrollo de la comunidad. Y es que incluso los más viejos del lugar, se han enganchado a la fiebre de la telefonía móvil.

Parece que Issah Sheriff (que bien le queda el apellido), el nuevo Paramount Chief impuesto por el Presidente, ha comenzado a ejercer como tal. Por sus pistolas, ha parado la construcción de la torre de Celtel que nos iba a permitir una más fácil comunicación telefónica. Bueno, por sus pistolas, y porque nadie le había pedido permiso para realizar la obra. Lo que no deja de ser una forma muy retórica de decir que nadie le había dado ningún dinero como incentivo previo. Se siente dueño y señor de personas y animales, como los señores feudales de antaño, y nadie tiene derecho a respirar sin su permiso.

El caso es que ahora ni los de su propia tribu, los mandingos, lo tragan. Incluso alguien muy cercano a él, le ha pedido que cuando venga a Kamabai no pise su casa. Si el Presidente no gana las elecciones, los días de nuestro flamante Paramount Chief están más contados que los pelos de nuestra cabeza, por mucho que se nos quiera convencer de que su puesto es vitalicio. Os aseguro que sobraría quien se ofreciese a cargárselo.

Por otra parte, no creo que Celtel, que no deja de esconder tras el rostro de una guapa morena los intereses de capitales extranjeros, acepte sin más que le frenen el negocio. Veremos en que queda todo esto. Ya os mantendré informados. Por lo pronto, creo que hice bien en no entrar en negociaciones personales con el tal Issah, a pesar de sus intentos por hacerse el simpático conmigo.

¿La malaria? Bien, gracias. Yo sigo en sus redes hasta que Dios y el mosquito quieran.

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Jueves, 8 de marzo del 2007

Día internacional de la mujer. Me topo con Adama Mansaray y le felicito. Me dice que ella, de todas formas, tiene que ir al campo a trabajar.

Supongo que todas las mujeres del mundo merecen un monumento, pero no me canso de admirar a las de este país, Sierra Leona. Envejecen pronto, y se les caen los pechos de tanto amamantar hijos. No usan champú, ni perfumes. Huelen fuerte, a campo y a trabajo. Defienden  a sus crías con instinto animal, y no se separan de ellas un minuto. Acunan a sus hijos, atados a la espalda, con el balanceo del caminar para acarrear el agua. Con el sube y baja de la cintura barriendo la baffa con escobas de hierva de elefante. Y, cuando no sale la leche por falta de alimento, se hacen una herida en el pecho para que el niño siga mamando su propia sangre. No me lo han contado, lo he visto con mis propios ojos.

Por la tarde recojo a Ángel, Maiyelis y Nancy para seguir trabajando en las aldeas.

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Viernes, 9 de marzo del 2007

Visita de los doctores a Kamayusufu.

Hernias, malaria, tifoidea… Me acercan un niño desnutrido y con convulsiones por la malaria cerebral. Está agarrotado. Me dicen que tiene dañadas las neuronas y que esas no se recuperan.

¿Qué hacer? La fila de enfermos es larga y no puedo dejarlos plantados. Decido mandarlo a Makeni en transporte público, pero la mamá se larga caminando, carretera arriba porque no viene ningún coche. Nadie reacciona y la dejan partir sin más. Me enojo, arranco el Toyota y me lo llevo hasta Kamabai.

El niño no me quita los ojos de encima, y me hace sentir incómodo. Gime constantemente, y solo acierto a acariciarle con una mano la cabeza mientras con la otra agarro el volante.

Adelanto a un taxi, y le doy dinero a la madre con una nota para la doctora. Luego, me dijo Miriam que nunca llegó a ver al niño.

Son las cosas que me sacan de mis casillas.

Más pacientes en la agenda: un niño con hidrocele que hay que internar en el Holy Spirit, otro con oncorcercosis para ver si todavía es operable.

Me dicen que la oncorcercosis la produce un parasito que entra en tu piel mientras te bañas en los ríos. Se va desplazando a los ojos y los deja blanquecinos, como sin vida. En todas las aldeas con río cerca abundan los casos.

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 Sábado, 10 de marzo del 2007

Visita de los doctores a Bumbamkakendehka.

Las mismas historias de desnutriciones, anemias y miserias que en los otros poblados. Y los mismos ojos que te miran y no sabes donde esconderte. ¡Qué ganas de llevarlos a dar una vuelta por nuestras comodidades de cada día para ver si nos daba un poquito de vergüenza tanto que nos sobra!

La fila es interminable. Pregunto por qué tantas hernias y me dicen que es que trabajan como burros.

Apunto en la agenda algunos de los casos más urgentes. Desgraciadamente no podemos atender a todos. De cada aldea nos llueven los enfermos, y solo tenemos un vehiculo para atender lo religioso, los proyectos, la educación, y la salud. Y tampoco las horas nos dan para más. Me consuela el saber que quien hace lo que puede, hace lo que debe.

Domingo, 11 de marzo del 2007

Asistimos a misa en el santuario porque quieren compartir la eucaristía con la gente de Kamabai. De Kamahera, han venido en procesión, y Vicente los bendice y les anima a participar en la Iglesia de todos.

El líder de Kamahera me ha enviado otro pequeño fritambo macho. Esperemos que sobreviva. Se llama Furu, viento en limba.

Los doctores están encantados con nuestro pequeño zoológico, y no paran de sacarse fotos para mandárselas a sus hijos, a Cuba.

La tarde ha sido tranquila y nos ha permitido convivir a gusto. ¡Qué bien viene de vez en cuando un día así!

 Lunes, 12 de marzo del 2007

Ya hace un mes que no puedo enviar notas. Rodri e Inés de Asís me vuelven loco con los proyectos. Me contagia su entusiasmo.

Voy a Kamayusufu a recoger cemento, y me encuentro a la mamá del niño. La he regañado y le he dicho que se viniese conmigo al hospital inmediatamente.

Descargo el cemento en Kamabai y me voy para Makeni. He llamado a los cubanos para ver a qué hospital me recomendaban llevarlo, y me dicen que vaya al gubernamental porque allí está Miriam y es una buena pediatra.

En el hospital parece ser que todo el mundo conoce a la madre de la criatura. Me dicen que no es buena, que ingresó el otro día al niño, pero que se llevó en el primer descuido de la enfermera. Y que se gastó el dinero en alcohol y tabaco para ella y el esposo.

Mejor no contar lo que uno ve en estos hospitales. Otro revolcón, esta vez al alma. Y contra eso no hay pastillas artesunate, solo esperanza y trabajo.

El fuego nos rodea. Me voy a dormir pronto porque estoy cansado y me toca la misa del Santuario. Mañana será otro día, pienso. ¿Para el niño enfermito también?

 

Martes, 13 de marzo del 2007

Hoy es la kulathigbada, o segunda danza, y quiero tomar unas fotos. Eso significa que las heridas de las Bonkani (nuevas iniciadas), ya han sanado. Voy a Kassassie a las 11 de la noche. A las 12 en punto, traen a las chicas pintadas de blanco para que no las reconozcan. Todo el mundo sabemos quienes son, así que no entiendo el por qué lo hacen. Son 34, la mayoría de ellas no pasa de los 8 años. La danza es de sumisión. No les dejan levantar cabeza, y las zarandean constantemente. Danzan, y reciben unas monedas que inmediatamente entregan a las lideres de a Sociedad, o a la madre.

La gente aprovecha para hacer market, para vender. Toda la aldea está inundada de cajas iluminadas con keroseno.

Me piden kola para tomar fotografías. Les doy unos leones, pero luego se los pido a los que se quieren venir conmigo en el Toyota. Les digo que no es que les quiera cobrar el viaje, simplemente que me gusta que me den small kola (un pequeño obsequio). ¿Cuando aprenderán?

Me vuelvo a casa a las 2 de la mañana con el corazón encogido. Quise adivinar una tristeza y un miedo infinito en la mirada de las niñas pintadas de blanco.

 Miércoles, 14 de marzo del 2007

De la misa he salido disparado para Kassassie  para intentar tomar video, porque me fue imposible la noche anterior. Se las llevan al bosque a las 8 de la mañana y me da tiempo a filmarlas.

Las mujeres borrachas, las niñas destrozadas de tanto bailar. Hoy no me piden nada. Bueno, si, una vieja se empeña, y lo consigue, en besarme en la boca. Sin respuesta naturalmente. No os preocupéis que, en este caso, la concupiscencia no se ha dado ni por enterada.

Después de la ceremonia del Kuyeli, momento que aprovechan para quitarse la pintura blanca en una poza, se las llevan al bosque para recibir las últimas instrucciones. Entre ellas, la de que si cuentan algo, les crecerá el abdomen de forma horrible. ¡Y se lo creen!

El domingo saldrán definitivamente para celebrar el Kugnutu, o purificación final. Amigos y familiares les ofrecerán un vestido nuevo, aretes, pulseras, carteritas…, que ellas lucirán durante unos días, orgullosas de pertenecer a la Bondo Sociaty. Incluso irán coquetamente arregladas a recibir algún regalo de las aldeas vecinas.

No voy a poder grabar ese momento porque debo caminar a Kamabala, pero en otra ocasión intentaré completar todo el ciclo de la iniciación. La primera danza, o Kuyiloko, es imposible, porque la realizan en el bosque y solo tienen acceso las mujeres.

Los de Masaramankay han venido a trabajar al Proyecto OLE y el Chief ha estado supervisando los trabajos personalmente. Parece que se van concienciando de la importancia que dicho Proyecto va a tener en el desarrollo de Kamabai.

Mi sobrino Javier me suele mandar mensajes de texto informándome de la marcha del equipo rojillo, pero hoy incluso mi hermana Mari me comunicó que Osasuna pasaba a cuartos de final en Europa. ¡Aupa Osasuna!

Los muchachos me siguen trayendo las cartas para las familias de España que están financiando sus estudios. En cuanto recoja todas, os las envío.

Me ha dado la cariñada y me he largado a Mabesseneh a saludar a Manuel, y de paso al equipo de televisión española. Habían salido para Lungi para filmar allí antes de su regreso a España, así que no los pude conocer. De todas formas, Manuel me dijo que eran del programa Pueblo de Dios, y que les hubiera gustado entrevistarme.

Las doctoras cubanas me avisan de que el niño con malaria cerebral no ha recibido el tratamiento completo porque no tenía dinero. Me parece increíble, pero cada vez tengo más claro el distinto valor que por estos lugares se le da a la vida de un niño. Y creo absolutamente que si la vida de un solo niño es vida, lo es por igual la de todos los niños del mundo, sean del color que sean.

Me he topado unos críos leyendo un folleto de UNICEF donde se explicaban con dibujos infantiles los Derechos del Niño. La verdad es que no se si es mejor que los conozcan, o que no. Para lo que les sirve…

 Jueves, 15 de marzo del 2007

He tenido que ir a Kamayusufu para recoger cemento. El libanés sigue retrasando las entregas y ya me tiene hasta el moño.

Rafael Mediavilla me ha comunicado a través del milagroso Skype con Rebeca de Services Cargo Group. Me dice que So Cole es el enlace de la naviera en Freetown. Le cuento que el amigo me pide otros 100 dólares para sacar rápido el contenedor, y no se lo puede creer. Aquí, amiga mía, todo el mundo chupa descaradamente. O te aclimatas, o te aquímueres.

Hemos comenzado el curso de tres días para catequistas. Lo están dando los padres Aloisius y Pascal. Vicente, gracias a Dios, se encarga de coordinar todo.

He recibido por correo ordinario una carta de Perú. Me la envía Ana Maria de Vega, seglar Agustino Recoleta. Me dice que hay alrededor de 5 mil Madres Cristianas “Santa Mónica”, que nos recuerdan cada día en la oración. Que son pobres y solo pueden ofrecernos eso. Y que han aprendido a querer a sus hermanos africanos y a vivir sus necesidades. Y me invita a seguir siendo espontáneo, generoso, bueno, y audaz…, pero cuidándome mucho. Vaya, como una madre.

Son las cartas que a uno le dejan sin palabras, pero con el corazón y el alma fortalecidas. A todas vosotras, hermanas peruanas, desde Kamabai, Sierra Leona, un abrazo inmenso.

 Viernes, 16 de marzo del 2007

He ido a Makeni con Medo para intentar solucionar de una vez por todas el problema del cemento, y al final hemos decidido cambiar de proveedor. Me da la corazonada que Diyaa, nuestro nuevo libanés, es bastante más honesto que Hussein. Al menos, me consta que trabaja en las construcciones del obispo y eso me da cierta garantía. Hemos quedado en que la próxima semana se acerca por Kamabai para hacerme un presupuesto de todo lo que necesitamos para la verja del Proyecto OLE.

Entrar al Ministerio de Agricultura es como entrar a un cementerio de coches (aquí, de tractores). Arados y maquinaria de todo tipo son improvisados tendederos de ropa. Le he pedido al Jefe que me diese un poquito mejor precio, y después del consabido tira y afloja, y el tú eres my best friend (su mejor amigo), hemos quedado en que le pagase 280 mil leones por día, poniendo él el diesel. No está mal, la verdad.

Como comprenderéis, los 280 mil se los piensa embolsar a medias con el chofer sin declarar al gobierno ningún ingreso. Al menos, así lo ha hecho hasta ahora, y no le veo muchas intenciones de cambiar al pájaro pinto.

En el Hospital del gobierno me he vuelto a tirar de los pelos. ¿Recordáis el niño que ingresé en fase terminal de malaria cerebral? Pues seguían si darle una medicina porque nadie la pagaba. Al final me la ha vendido una enfermera, que supongo que surte su pequeño negocio con lo que se roba de las cajas donadas gratuitamente para la gente. Y me dicen que lo hacen todas.

Manuel está preocupado de mis negocios y tiene miedo de que me acusen de cooperar con la corrupción. Le digo que yo, al lado de los que me encuentro por ahí, soy San José. Y que no soy sujeto, sino objeto y víctima de la corrupción.

So Cole tiene más cara que San Alejandro. Me pide 100 dólares por inmunity. Vete tú a saber qué es eso. Yo había oído hablar de inmunidad diplomática y parlamentaria, nunca de contenedores.

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Sábado, 17 de marzo del 2007

He ido a Makeni para recoger a las doctoras Maiyelis y Nancy. Nos esperan en Kamabala, a una hora caminando desde Kamathoro. La idea es aprovechar la reunión que tengo con los líderes de distintos poblados, para que ellas atiendan a todos los enfermos de la aldea, especialmente a los niños.

Da gusto verlas trabajar. Y no es fácil, porque en las aldeas del interior la mayoría de la gente habla limba, y nos las vemos y deseamos para conseguir que alguien nos traduzca. Y Félix no nos puede estar traduciendo a los tres a la vez. De todas formas, nunca les he visto una mala cara. Más bien lo contrario. La gente de nuestras aldeas no ha visto un doctor en su vida, y hay que tener con ellos una paciencia infinita. Como el consultorio es al aire libre, bajo un enramado de palmeras, suelen repetirte los síntomas del enfermo anterior. Yo me desespero, ellas no. No me explico cómo pueden adivinar el origen del dolor con tan poquitos medios a su alcance.

Al final de la consulta, la pregunta de siempre.

-Padre, ya tenemos los papelitos, ¿y ahora qué?

Les explico que nos es imposible comprar todas las medicinas, y que solo podemos ayudar en los casos más urgentes y más graves. Les digo que ellos tienen que intentar comprarlas por sus propios medios. Lo que significa que seguirán con el dolor, la desnutrición, la tifoidea o la malaria, hasta que Dios, o vuestra generosidad quieran.

Recuerdo al niño de Kamayusufu: una malaria cerebral sin atender, le ha producido la cuadriplegia que le impide moverse y jugar como cualquier niño del mundo. ¿Os dais cuenta? No va a jugar en toda la vida por no tomar, a tiempo, 12 pastillas. Y recuerdo sus ojos, no me los puedo quitar de encima, porque me clavó su mirada en el alma. Hasta me pregunto si, en ese caso, hice todo lo que pude, o me dejé derrumbar por la impotencia.

No se, es difícil de explicar, pero tu vida no es la misma cuando una criatura se muere en tus brazos y no has sido capaz de salvarla.

He terminado aprendiendo a palpar el tamaño del bazo y del hígado para ver qué tan avanzada está la malaria. A descubrir la anemia en el color blanquecino del interior del párpado. A reconocer una hernia por la protuberancia que produce al toser tapándose la boca. A sentir el eco de un estómago lleno de gusanos…

¡Qué curioso! Aquí, abundaban las dermatitis, mientras en Kamayusufu medio mundo padecía hernia.

Volvemos a casa con una sensación agridulce. Hablamos en el camino lo bueno que sería poder darles un mínimo de seguimiento. Les cuento mi conversación con Inés y con Rodri acerca de la posibilidad de que trabajasen incardinados al Proyecto OLE. Me repiten lo que me dijo Angel: que vinieron a Sierra Leona para trabajar en las aldeas, pero que el gobierno no les facilita los medios, y que, si nosotros lo hacemos, estarían encantados de ayudarnos. Quedamos en estudiar el tema con su jefe, en Freetown. Se trata de un convenio internacional entre Cuba y Sierra Leona, y debemos atar bien todos los cabos.

Me manda un mensaje mi sobrino Javier: Bilbao 0, Osasuna 3. ¡Qué bien! No todo iba a ser desgracias.

La conversación es amena y relajada. Incluso comentamos la posibilidad de construir una casa para ellos, en caso de que pudiesen venir a trabajar tres o cuatro días a la semana. ¡Sería una bendición para nuestra gente!

Domingo, 18 de marzo del 2007

Maiyelis y Nancy me han acompañado a la misa de Kayonkro. Al salir de casa, Medo le ha regalado un mango enorme a Maiyelis.

-Porque te quiero mucho, le ha dicho.

Por equivocación, Félix ha leído las lecturas del Ciclo B, y me ha agarrado en fuera de juego. No me ha quedado más remedio que improvisar. Gracias a Dios, no es necesaria una teología de altos vuelos para predicar a mi gente.

También Dios nos quiere mucho. Supongo que incluso más que lo que Medo ama a Maiyelis, puesto que no nos dio un mango, sino a su propio Hijo. De ahí para adelante, todo me salió de carrerilla.

-Yo se que Medo ama a Maiyelis porque le regaló este mango, el mejor del árbol, según él. ¿Cómo puedo saber que Dios me ama mucho? Decidme las cosas que Dios nos ha regalado para mostrarnos su amor, y que yo pueda ver, como el mango.

-Las naranjas, el arroz, la cassava, la luna…

-Maiyelis nos dijo que más tarde compartiría su mango con nosotros. Estoy seguro de que el mango es más sabroso si se comparte, que si se come escondido. Si te lo comes solo, tendrás la tripa llena, pero el corazón vacío. ¿Qué vais a hacer vosotros con los regalos que Dios os ha dado?

-Compartirlos, Padre.

-Bien, entiendo que podéis compartir las naranjas, el arroz, la cassava… Pero, ¿cómo podéis compartir la luna?

Sonreí, viéndoles desconcertados. Después de un rato, me dijeron que era imposible, que no se podía dividir la luna.

Pedí a Félix que se sentase en frente de todos, y que pusiese cara de aburrido simulando mirar a la luna. Luego, invité a su esposa a que se sentase a su lado, y a Félix a que le pasase una mano cariñosa por los hombros. Rieron divertidos. Incluso un beso se dieron de lo contentos que estaban.

-Si os sentáis en la noche solos, bebiendo mampa, tendréis el corazón vacío. Si, al contrario, os sentáis con vuestra mujer, y contáis a vuestros hijos las historias que oísteis a vuestros antepasados, viviréis felices. Y estaréis compartiendo la luna con vuestra familia. También podéis compartirla con vuestros amigos, reuniéndoos todos alrededor del fuego.

Las mujeres palmoteaban sonriendo tímidamente. Tengo la sensación de que nunca nadie compartió con ellas la luna. Simplemente, las pusieron a parir, y nada más.

Lunes, 19 de marzo del 2007: San José

Un día como hoy, solía recibir algún regalillo que otro de mis feligreses. Y es que por Latinoamérica, le celebran a uno el día de su santo con igual o mayor entusiasmo que el día del cumpleaños.

El bueno de San José ha querido que le honrase en Sierra Leona trabajando, como Dios manda. ¡Y vaya si me ha obsequiado con un día movido! Por la mañana, bien tempranito, he ido con Medo a llevar a Mile 14 al carpintero para que comenzara a poner el techo de la capilla. De ahí, a Kamoi para dejarles las ventanas que hizo Bobó.

Como el libanés sigue de irresponsable, he tenido que ir a Kamayusufu para traerme unos sacos de cemento y que la gente del Proyecto OLE pudiese seguir trabajando. De paso, he recogido también a los técnicos de los pozos, Mo y Magnus, para llevarlos uno a Kakola, y el otro a Kassassie.

En Kassassie,  he tenido una reunión con el Chief y los ancianos del lugar para explicarles el trato que hacemos en todas las aldeas: ellos deben de ayudar a los técnicos en la excavación, y alimentarlos. Nosotros nos encargamos del resto.

De paso les he comentado que no me parecía elegante el que cada vez que intentaba tomar unas fotografías, alguien me pidiese Kola (propina).

Me ha llamado Sophian avisándome de que el contenedor llegaría de madrugada. Le he pedido a Mediavilla que les comunicase a Rebeca y a Juan Luís la buena noticia.

Naturalmente que os voy a inundar de fotografías. No tengo palabras para agradecer el esfuerzo, la ilusión y el entusiasmo que habéis puesto todos los que habéis colaborado en el envío. Profesores y chavales del Colegio San Agustín de Valladolid, con Juan Luís a la cabeza, se hartaron de llenar y clasificar cajas. Mi hermana Mari, se encargaba en Pamplona de recogerme las medicinas de Mari Carmen y de Joaquín. En Viana, mi hermana, cuñado y sobrinos, recogían también ropa nueva para enviar. Jesús, mi cuñado, y Javier, mi sobrino, se encargaron de grabar un CD con las instrucciones para la instalación de las dos bombas que nos regalaron. Y así sucesivamente. Tanto y tan bien trabajaron todos, que se les quedó pequeño el contenedor.

Cada vez tengo más claro que Dios, cuando realmente intentas trabajar por y para los pobres, va poniendo en tu camino personas de buen corazón que te facilitan inmensamente la tarea.

Dejadme que haga mención especial de Javier Uso y de Rebeca. Conocí a Javier en Madrid por esas carambolas del destino, y así, si más, me ofreció la ayuda desinteresada de su empresa Cargo Services Group, para enviar a la misión lo que necesitásemos: medicinas, herramientas, comida, paneles solares, balones, bicicletas para los catequistas. Hasta un jamón y vino Ribera de Duero para empujarlo (¿por qué no decirlo?), vienen en ese baúl flotante de los sueños. Rebeca puso en el envío esa tozudez femenina que las mujeres ponen cuando se empeñan en algo. Si a la tozudez le suman el cariño, no hay nada que se les resista: ni distancias, ni dificultades de comunicación… ¡Nada! Se, amigos míos, que de alguna manera, Dios os va a recompensar vuestra generosidad.

Estoy reventado, pero fuerte, que es lo importante. El mosquito nos tumba 7 días, luego te levantas y le sigues combatiendo con más brío si cabe. Así, hasta que el hígado, el bazo, y Dios dispongan. Y como es San José, y nos llega el contenedor, y estamos contentos…, pues nos hemos soplado una botella de Rondel que puse en el refrigerador por la mañana. Eso, y una tableta de turrón Antiu Xixona. Y todo, gracias al cariño que el Hermano de San Juan de Dios, Manuel Viejo, nos tiene. Si esto es guerra…, que vengan balas.

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Martes, 20 de marzo del 2007

No he dormido absolutamente nada. Ruidito que oía, brinco que pegaba para ver si era el camión con el contenedor. Y como mi oído no se destaca por su agudeza auditiva precisamente, pues lo que ha sucedido es que en una cabezadilla, el camión ha pasado y se ha quedado durmiendo en Kamabai.

He bajado a las 6 de la mañana para invitar al chofer a desayunar y me he pegado un susto al no ver el camión. He llamado a Sophian y me ha tranquilizado diciéndome que el salía ya de Makeni, que se había quedado a dormir con su familia, pero que el camión estaba en Kamabai aparcado.

A las 8 de la mañana hemos comenzado a descargar. Si en Valladolid los chavales lo cargaron con ilusión, imaginaros la de los míos descargándolo. Es inútil, por más que uno quiera filmar o retratar caras, es imposible plasmar en una foto lo que todos, incluido este cura, sentíamos por dentro.

Los picos, las palas, los carretillos han tenido el privilegio de tocar tierra y besar el santo los primeros. Nos han caído del cielo, porque los trabajadores del Proyecto OLE me suplicaban desde hace unos días que les comprase alguna herramienta. Se han pasado un buen rato mirando los picos y las palas como embobados. Y es que si vieseis las que nos venden aquí, lo entenderíais.

 

Me he tenido que aguantar el gusanillo de comenzar a abrir cajas, porque tenía unas cuantas cosas pendientes. Entre ellas las de ir a Makeni a enfrentarme con Hussein y cantarle las cuarenta. Le he jurado que si hoy no recibía el cemento, volvía con la policía y el abogado de la diócesis al día siguiente. Y se lo he dicho enfrente de todos los clientes, y en un tono lo suficientemente alto para que me oyesen desde la otra esquina del pueblo.

A la tarde, a eso de las 6, han llegado los 100 primeros sacos. Parece que mi inglés no fue tan malo y que me entendió perfectamente.

Miércoles, 21 de Marzo del 2007 

Cada loco, con su tema, nos cantaba Serrat. Manuel, está feliz montando las dos placas solares que nos han llegado. Y me apuesto doble contra sencillo a que no se va a dormir sin verificar cuanto consume el nuevo refrigerador.

He comenzado a organizar y a abrir las cajas del contenedor con Medo y cuatro chavales más. Casi tengo que poner un cordón policial para que nos dejasen trabajar a gusto. La gente, venía a la bodega como los gatos al menudo. Y, naturalmente, todos pedían algo. Se peleaban incluso por las cajas de cartón que vaciábamos y tirábamos a la basura. Y es que, como sabéis, usan el cartón como colchón y para aislarse de la humedad del suelo.

-¿Grandpa, vienen sujetadores? ¿Granpa, vienen mochilas? ¿Granpa, vienen cuadernos? ¿Granpa, vienen los uniformes de fútbol?

Mis hermanas me llamaban de pequeño, algunos creen que no he cambiado mucho, el pobre canso, por lo terco que era cuando quería conseguir algo. Pues estos, me dejan a mí en pañales.

He vuelto a Makeni para seguir apretando las tuercas al libanés y que nos entregue el resto del material. Me ha llamado Juan Luís y me ha contado que volvía reventado de descargar unas máquinas de coser que había enviado el Corte Ingles como donativo para la misión.

Me he desahogado a gusto. Como que llevaba mucha carga emotiva sin explotar, y ya lo necesitaba. Claro que Medo y Fatu, que venían conmigo en el Toyota, se han pegado un susto de muerte al verme llorar incontrolablemente. A Medo le han comenzado a brillar los ojillos, y solo me tocaba la cabeza.

La culpa la tuvo Juan Luís, él prendió la mecha. Va y me dice que su sobrinico Mario, el hijo de su hermana Angelines, me ha metido unos cromos de Osasuna en la caja donde me envían los corporales y purificadores. Dice, que porque sabe que soy hincha del equipo. No sabía ni qué decir, y me puse a llorar como un crío. Y no cuatro lagrimillas, ¿eh?, que me he ido llorando a moco tendido desde Makeni hasta pasado Binkolo. ¡Joderrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, con mi emotividad!

Y sigue contándome la ilusión que han puesto los chavales. La ilusión de su hermana Nines. La ilusión del que regaló el vino. La ilusión de Rebeca. La ilusión de tanta gente a la que ni conozco siquiera. Y cuanto más me decía, más que lloraba yo. Y Medo, el pobre, queriendo llorar también.

Creo que soy agradecido, siempre lo he sido, pero le he dicho a Juan Luís que hay cosas que no se cómo escribirlas o cómo describirlas. Le he dicho que a veces nos desanimamos por la impotencia, pero que seguimos p’a lante gracias a vuestro apoyo. Le he dicho…, bueno, la verdad es que no le he dicho mucho, simplemente he llorado. Y le he pedido que os lo cuente. No me da vergüenza que lo sepáis, porque no eran lágrimas de tristeza, sino de desconcierto ante tanta gente buena, de agradecimiento, y de alegría

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Angelines me ha enviado un jamón para el cuerpo, y una carta para el alma. Me dice que antes, cuando entraba en una tienda, miraba faldas y blusas, y que ahora mira los precios de los taladros y qué potencia tienen. Y que ya se sabe los precios de los martillos de medio Valladolid. También, que le gustaría poder sentir los brazos de un Dios más compasivo, que desterrase la miseria y la enfermedad, y que metiese en las entrañas de nuestro mundo un corazón más humano y solidario.

¿Qué os puedo decir? Cuando rezo y charlo un rato con Papa God (Papá Dios), también yo le pido que no se olvide de su misericordia como lo prometió desde antiguo. Que siga teniendo su corazón cercano a la miseria.

¿Y qué me responde? Dios no habla mucho, actúa. Y va, y suscita en una tal Angelines el gusto por los taladros y los martillos. Y hace que Gonzalo, el dentista, se olvide de pasar una cuenta de esas que te ponen los pelos de punta si la tienes que pagar. Y que Inés de Asís se vuelva loca por cariño a Sierra Leona, y, a su vez, vuelva loca a media España con el Proyecto OLE. Y que Javier Uso tenga corazón y no una caja registradora. Y que alguien ponga el vino, y las medicinas, y el dinero… Y que este pobre cura esté viviendo a sus años, y a pesar de las malarias y diarreas, una segunda juventud.

Y, amigos míos, eso y nada más que eso es la misericordia de Dios en medio de su pueblo. Vosotros sois para Kamabai los brazos compasivos de Dios.

Ahora una pequeña historia:

Cuando se muere una madre, uno quiere mantener vivo su recuerdo guardando cerca de si lo que la madre amó. A mi, me tocó el privilegio de recibir su alianza de matrimonio. Luego, los rebeldes se encargarían de robármela en el momento de mi secuestro. Y nadie se imagina lo qué me dolió perderla. Tanto, tanto, que antes de regresar a Sierra Leona, le pedí a mi sobrino Javier que conservase él la alianza de mi padre, por si acaso las cosas se volvían a complicar por estas tierras.

María dejó de lado las joyas, y prefirió quedarse con una imagen de la virgen a la que su madre le dispensaba especial cariño. La ha conservado en su habitación por 40 años. Se enteró de que buscábamos la imagen de una virgen, y no dudó ni un solo instante en desprenderse de ella porque en África mucha gente la venerará y ayudará a muchos.

Esa imagen está ahora en Kamabai. Le construiremos una iglesita y seguro que María Auxiliadora estará encantada de oír el sonar de las palmas y los tam-tanes africanos. Y, por supuesto, desde aquí seguirá bendiciendo a María por tan bello detalle de generosidad. ¡Qué bonito!

Si alguien aceptó la apuesta de Manuel, que pague porque perdió. El refrigerador consume 0.6. Ya lo sabe, y todavía no se ha ido a dormir.

Jueves, 22 de marzo del 2007

Me he pasado el día disfrutando removiendo cajas. Siguen saliendo las sorpresas: sartenes, ollas, cucharas, aceite de motor, aceite de oliva como para montar una cooperativa.

El gel y el champú son caros, así que nos habéis aliviado los gastos enormemente. Y habéis enviado como para meter en una tina a todo Kamabai.

Y no digamos de las frutas, y las verduras… ¡Que os habéis pasado, vamos! Pero seguid pasándoos así, ¿vale?

Después de que organicemos los materiales, comenzaré a repartir mochilas, y se van a poner los chavales felices. Aquí son muy malas y las rompen enseguida.

Los muchachos han comenzado a venir para que les traduzca las cartas que les habéis enviado. A alguna de ellas, hasta me tomo la libertad de añadirle algo de mi cosecha. Eso si, respetando siempre el mensaje de la carta que enviáis. Solo añado adjetivos porque a los limba les encantan. Vaya, que hago algo así como una traducción libre.

El obispo está vendiendo los Land Rover amarillos, y hoy le tocó al nuestro. Vinieron de Kabala, y se lo llevaron. El pobre se había acostumbrado ya a un dulce retiro, aparcado a la sombra de un mango, pero parece que debe seguir quemando millas. Lo tuvieron que sacar a empujones porque se negaba a salir de la misión. Me he peleado con él hasta decir basta, me ha puesto perdido de grasa y de diesel, en Freetown no había quien lo parase y me hizo embestir dos coches al negarse a frenar. Eso, si, en las aldeas era capaz de subir montañas sin rechistar. Era insaciable consumiendo diesel, y fuerte como un toro. Hoy, a pesar de nuestras constantes peleas, me dio cosita verlo partir.

Mañana tempranito, ¡por fin!, salgo con Manuel para Freetown y os podré inundar con fotografías. Espero que el sistema de Internet no me falle.

 Viernes, 23 de marzo del 2007

¡Y tan tempranito! Hemos salido a las 5:30 de la mañana, pero es una delicia viajar con Manuel porque conduce de maravilla y puedes ir dormido sin ningún tipo de problema. Manuel se ha quedado en la casa de los Padres Javerianos, para asistir a la reunión de los Superiores Religiosos, y yo he ido a comprar el boleto de Vicente y a conectarme a Internet para tratar de enviaros estas notas. Algo en el sistema no funcionaba, y prácticamente no he podido mandar fotos.

A las 7 de la tarde ya estamos de vuelta en casa: yo desesperado por la imposibilidad de enviar nada, y Manuel enriquecido a tope por lo animado de la reunión. El problema es que aquí hay casi el mismo número de Jefes que de indios, y hay poco que mandar.

De paso por Makeni, hemos recogido a los doctores cubanos para que trabajen el fin de semana en nuestra misión.

Sábado, 24 de marzo del 2007

Reunión con la Comisión de Justicia y Paz. Siguiendo las directrices que nos marcó el Sínodo Diocesano, queremos crear grupos de trabajo en nuestra parroquia y sensibilizar a la gente acerca de los Derechos Humanos y de las posibles vías para combatir la corrupción. A mi me parece una misión imposible, pero, en fin, Dios dirá.

Para comer, carne española, enlatada, con etiqueta en árabe incluida. El plassas y la pimienta le han dado un toque africano al menú del día. Se han chupado los dedos en todo el sentido literal y amplio de la palabra.

Los doctores se han pasado todo el día clasificando medicinas. Estaban encantados, y me han hecho una lista de lo más urgente para próximos envíos.

Me he reunido con el Chief y la con la comunidad en pleno de Massaramankay por el asunto del robo de las camisetas que nos envió el Club Valladolid. Ante el griterío del populacho, les han dado 12 varazos en la espalda a los ladronzuelos, según manda la tradición, y me han pedido presenciarlos. Me negaba, pero el Jefe insistió susurrándome al oído que él también tenía el alma destrozada. Luego me invitó a hablar, y fui claro.

Estoy triste y decepcionado. No vine a Sierra Leona a ver cómo apaleaban a los que quiero servir. Tengo revuelto el estómago, y no entiendo cómo os podéis robar a vosotros mismos, pero en fin, uno madura cuando asume responsablemente las consecuencias de sus acciones, sean buenas o malas. Por mi parte, pienso borrar del programa de becas de la Escuela Secundaria a los que robaron.

 Ayer por la tarde, le di a Malakie las últimas pastillas de artesunate contra la malaria que nos quedaban en la misión. Por la mañana, el Padre Vicente, le regaló 2 mil leones para que los disfrutase en las actividades deportivas de su escuela. ¿Cómo es posible que tenga corazón para robarnos dos horas más tarde? Yo me encargaré de explicar a sus padrinos españoles el por qué les cambié de ahijado. Se puede ser pobre, pero honrado al mismo tiempo.

Desvelada a lo grande para despedir a Vicente Ramón. He estrenado el horno de nuestra nueva cocina de gas haciendo una pata de bataha con piña, previa consulta a Viana, Navarra, para ver el tiempo que la necesitaba hornear.

Medo me insistía en que era imposible que no saliese sangre en el centro, y se ha sorprendido de lo rica que me ha quedado. Aunque, si os voy a ser sincero, el estómago de este buen musulmán no es un baremo fiable de arte culinario: devora todo lo que pilla, y eso que necesitaría con urgencia los servicios de mis amigos de Buccal Valladolid para implantarle toda la dentadura.

Hemos abierto boca con unos entremeses variados de jamón, chorizo, espárragos, aceitunas rellenas… Si mando una foto de la mesa, cualquiera diría que estamos en cualquiera de nuestras casas de España.

Domingo, 25 de marzo del 2007

Recojo madera en Kamoi y me voy a  Kamayusufu, van a comenzar las columnas de la escuela. Aprovecho para celebrarles la eucaristía. Se ven contentos a pesar del trabajo extra que les supone la construcción.

Tarde tranquila y relajada. ¡Qué rico sabe el que el Señor te conceda de vez en cuando un día así! Los venados siguen creciendo, y me encanta pasar un rato con ellos. Furu (Viento), todavía no sabe mamar y hay que tener un poquito más de paciencia con él. Buí (Fuego), sigue tan salvaje como siempre. Mandi (Agua) y Tanka (Trueno), están realmente guapos.

Lunes, 26 de marzo del 2007

Sigo ordenando y clasificando las cajas que nos enviasteis. Siguen apareciendo tesoros. Así da gusto. Los paquetes de cereales Nestle con miel son la estrella. Cuando me ven aparecer, los niños comienzan a relamerse de gusto. Para filmar un comercial y hacerse rico, vaya.

Casimiro y Manuel han ido a dejar a Vicente en Freetown. Hoy comienza su particular vuelta al mundo: Freetown, Londres, Paris, Hong Kong, Manila. ¿Volverá? Solo Dios lo sabe. Esperemos que si. Ha pasado únicamente 8 meses en la misión, y creo que tiene mucho que aportar si realmente está interesado en hacerlo.

Me he quedado dormido en la sala esperando a Manuel y Casimiro. La verdad es que estaba reventado.

Martes, 27 de marzo del 2007

Sigo organizando cajas. Rodri me avisa de las intenciones de Inés de Asís y del grupo OLE, y me comunica con ella vía Skype. Estos no corren, vuelan.

Me comentan que la Cooperativa de farmacéuticos de Madrid estaría dispuesta a enviarnos las medicinas, caso de realizar el Proyecto de Salud que estamos pensando. Esto si que es una de esas carambolas de Dios a no se cuantas bandas: Cuba, Sierra Leona, España…

Por de pronto, estoy viendo con Pedro, el Jefe de la Delegación cubana, la posibilidad de reunirme con el Viceministro de Salud para que de luz verde al proyecto. Por mí, que se pongan todas las medallas que quieran, el caso es que nos den la posibilidad de cubrir increíblemente bien las necesidades de salud de nuestras aldeas. Y el cocido huele bastante bien, lo que quiere decir, que lo veo bastante factible.

Miércoles, 28 de marzo del 2007

Manuel se ha desesperado con el libanés, increíble en él, y me pide que lo denunciemos al abogado de la diócesis. Por mí, encantado.

Quedamos en retirar de la Suprema Corte la denuncia por el seminarista, ¿os acordáis? No he venido aquí para destrozar la vida de nadie, y supongo que el escarmiento será suficiente. Además, el pájaro está trabajando, ante la complacencia del clero diocesano y del Señor Obispo, en Radio Maria. Si les gusta, pues que se lo queden.

Parece que bombardean Kamabai por las noches. Es Celtel, que a petardazo limpio está limpiando la zona de rocas. Dicen que en Abril, a finales, tendremos cobertura. No me lo puedo ni imaginar. Os podré poner en vivo y en directo, por teléfono, las danzas de las aldeas.

Estaba harto de ver a los chavales sin clase día tras día y, rememorando los viejos tiempos de Valladolid, les he dado la clase yo. Además, para eso soy el Manager General de las Escuelas, ¡que caramba! La clase, de exposición. Al final, he conseguido que me atendiesen, e incluso me han pedido que volviese con más frecuencia.

Logro, milagrosamente porque es la primera vez, seguir enviando fotografías desde Makeni.

Me llama Mediavilla desde el Santo Angel, en El Paso, y tengo el gustazo de saludar a Mena y a Antonio. Me cuentan lo nuevo, y me alegra saberlo. Cierto que me emocionó un poquillo al recordar viejos tiempos, porque en el Sur USA fui realmente feliz, y mucha culpa de ello la tuvieron mis compañeros y la cantidad de gente buena que allí me encontré.

Rodri y OLE me amenazan con 4 contenedores para Mayo, y yo encantado. A ver si voy a padecer contenedordependencia.

La casa que construyésemos en los terrenos de la misión, siempre nos vendría bien para los posibles voluntarios que viniesen una temporada a colaborar con la Escuela Profesional.

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Jueves, 29 de marzo del 2007

¡Epaaaaaaaaaa! Tres viajes a Kayonkro con cemento para Kamangbangbanranthan y Kadagbana II, también arroz para los trabajadores, y un dinerillo como pago de la mano de obra. Luego a Kamayusufu con materiales para la escuela.

Bronca con los técnicos de los pozos. No gana uno para disgustos. Me vinieron a pedir dinero. Les he dicho que hasta que no saque agua con la bomba del primero, no les doy ni un solo león más.

Por la noche, reunión comunitaria para ver cómo van los trabajos.

Día de locos. Y yo sin encontrar a la Virgen en ninguna de las cajas. Tengo que llamar a Juan Luís.

Viernes, 30 de marzo del 2007

Visita al Sr. Obispo, lo que iban a ser 5 minutos se han convertido en una hora y 10 exactamente. No solo está de acuerdo en la construcción de la casa dentro de nuestra propiedad, sino que se muestra encantado con nuestros proyectos.

Aprovecho el viaje a Makeni para corretear intentando conseguir un tractor, y me soplan otros 280 mil. Otra vez el mismo Supervisor del Ministerio de Agricultura. Tendríais que ver qué ojillos se le ponen en cuanto me ve aparecer.

Sábado, 31 de marzo del 2007

Reunión de líderes. Nunca termina uno de entender del todo qué tipo de interés puede mover a esta gente para que camine millas sin cuento, con una bolsa de plástico como todo equipaje, y un hambre añeja y enquistada en las entrañas. Por no tener, no tienen ni las permitidas sandalias evangélicas. A lo más, unas chancletas chinas destrozadas ya por el uso. El 99% de ellos no sabe ni leer, ni escribir, pero te conmueve su espontaneidad y la naturalidad con la que viven y sienten el evangelio. Han salido de sus aldeas a las 4 o 5 de la madrugada. A la tarde los repartiremos por los cruces de los caminos, y volverán a sus aldeas tan contentos. Además, hoy les dimos un cuaderno, un bolígrafo, y un buen plato de arroz con carne. ¡Qué más se le puede pedir a la vida!

Volvía de mi recorrido habitual repartiendo líderes, cuando he oído gritar a Agnes Tarawallie: ¡Snake, bad snake! (culebra, culebra venenosa)

Era una Virpa (los limbas la pronuncian Baipa). Es una de las serpientes más peligrosas, mucho más incluso que la mamba verde, o la cobra negra. Y es que ésta no huye cuando te ve, se esconde y espera para atacarte. Por eso la temen, y matar a una es una alegría comunitaria. Es la primera que mato, y me alegró especialmente porque estaba en una zona en la que habitualmente juegan los niños descalzos. Y no se qué pensará de esto la sociedad protectora de animales, pero ya le tenía yo ganas a la Baipa del carajo, y disfruté dándole un cantazo en la cabeza. Sin ir más lejos, hace solo un par de semanas, una como la que os mando colgada de un palo, mató a un chaval de 22 años en Kassassie.

Nos ha visitado y compartido cena Pedro, Jefe de la Delegación de médicos cubanos. Creo que la buena impresión ha sido mutua. Le he enseñado las fotografías de los doctores trabajando en las aldeas, y le han encantado. Eso si, me ha insistido en que les pida que usen la bata blanca cuando estén de servicio. Uhmmmmmmmm, lo mismo que me sugerirían a mí acerca del hábito.

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