Recordando: Abril 2007

Lider Kamayusufu

Domingo, 1 de abril del 2007

Domingo de ramos. Misa en el santuario. Lo cierto es que no hay demasiados feligreses que digamos. Eso si, no puede ser más variopinta nuestra asamblea.

Ahí están, en primera fila, Feren, la muchachita a la que mi sobrina Laura pensó pagar los estudios porque ella no quería repetir la historia familiar. Bueno, su historia, y la historia de tantos. Un embarazo la hizo desaparecer, y es la primera vez en mucho tiempo que la vuelvo a ver, y con la criatura en los brazos. No me ha dicho nada, simplemente me ha mirado un poquillo avergonzada.

Pegadita a ella está Hellen, 16 años, en su séptimo mes. También tuvo que dejar la escuela. Su padre es el maestro de Kamathidi, pero no le veo un futuro muy halagüeño. El padre del niño, sigue conduciendo una camioneta destartalada a Freetown, y no tiene demasiadas intenciones de ponerle casa a la muchacha. Ni casa, ni nada.

Rebecca sigue con Edgar colgado del pecho. Este niño va a seguir mamando hasta que lo llamen al ejército. Canta y da de mamar, y los fines de semana acude a Makeni a conseguir su título de maestra para sacar adelante a sus tres hijos. El marido hace tiempo que no quiere saber nada de las obligaciones familiares. Nosotros le ayudamos, gracias a vuestra generosidad, a pagar las matrículas de los hijos en la Escuela Secundaria.

Pa Bangura palmotea entusiasmado. Este hombre, si no oye palmas, como que siente que falta alegría en la celebración. Le digo que hoy es un día especial para palmotear, y se está reventando literalmente las manos.

Mamy Queen, Regina, se ha vestido para la ocasión. A esta mujer le pones una escoba, y vuela. No le he visto sonreír nunca. Y es maestra de los más chiquitines de 3 años. En algún artículo de la ley debieran prohibir acceder al titulo de maestro a los que no supiesen sonreír y contar cuentos, y gritar, y jugar a las carreras, o a la gallinita ciega…

Mister Tarawallie, también profesor, devoto esposo de Yenkeni, la Iniciadora de la Sociedad Bondo. Hoy han venido en familia. Incluso la hija, Agnes, ha hecho de monaguillo. Me ofrece comprarle cerdo. Pero le ha ofrecido a media parroquia, así que el cerdo debe de pesar unos 500 kilos, o no nos llega para todos.

Los miro, allí delante, con sus ramas de palmera, cantando no se qué en limba, y me embarga la ternura.

Se enojan cuando les digo que el Domingo de Pascua no celebraremos misa en Kamabai porque necesitamos visitar las aldeas. No se contentan ni diciéndoles que vamos a concelebrar los tres la Vigilia Pascual, y que es la misa más importante del calendario litúrgico.

-Si, pero los vestidos nuevos se estrenan el Domingo, me dicen.

Lunes, 2 de abril del 2007

Casimiro se va en transporte público para Freetown. Prepara el aterrizaje de los coreanos.

Sigo dando sujetadores y tampones. Nunca en mi vida pensé verme envuelto en estos menesteres, pero chicos, ¿qué queréis que os diga?, mis sobrinas revolucionaron el mercado intimo femenino. Antes les daba vergüencilla, pero ya no: llegan y me los piden con la mayor naturalidad del mundo. Dicen:

-Grandpa, danos de las chingaderas (perdón, pero los tuve que llamar así porque no me salía el nombre en ingles, y así se han quedado) que le diste a Mariamma.

Y así sucesivamente, hasta que me han agotado las existencias.

Ibrahim Kargbo

Martes, 3 de abril del 2007

Voy al hospital a las 7:30 de la mañana con un niño realmente enfermo. La mamá se lo quería llevar a Kambia porque no tenía dinero, y quería preparar con tiempo el funeral. Sabéis que tienen por costumbre invitar a medio mundo a comer arroz y a beber hasta emborracharse.

Le he tranquilizado y le he dicho que yo me hacía responsable del menor. He avisado a la doctora Miriam de que íbamos para el Government Hospital.

La entrada está hasta el tope de cajas de medicinas donadas por la Comunidad Europea. Y las siguen vendiendo. Me vuelven loco con el papeleo. Es más importante cobrar, que ninguna otra cosa. Ahora entiendo a la mujer.  Ella nunca podría pagar los 150 mil leones que me piden para comenzar a revisarlo.

Parece que ese es el precio de una vida humana. Bueno, la de Jesús, fue algo menos, solo treinta monedas. Se siguen comprando y vendiendo vidas ante la indiferencia de muchos.

Alguien le dice a Medo:

-Mira ese blanco, está moviéndose como loco y todos nosotros lo vemos indiferente, como que la historia no va con nosotros. Y el niño es de nuestra raza, no de la suya. Quiere ayudarnos, y encima le robamos.

Falta sangre. No quieren la mía porque hace un mes únicamente que tuve malaria. Me desespero. No se donde piensan conseguir sangre más segura que la mía. Yo solo he tenido 5 malarias y aquí, el que menos habrá tenido unas 100 en toda su vida.

Donante Angel

Angel, ¡qué buenazo!, se ofrece a donarla. Sangre cubana y revolucionaria por estas tierras de Dios. Me piden otros 10 mil leones. Angel se enoja porque él es el que da la sangre gratis. Nos explican que es el precio de la bolsa. ¡Menos mal!

Ibrahim Kargbo. Cinco años y en agonía, oliendo a podrido por una infección generalizada. Casi vomito en el coche. Miriam me da pocas esperanzas. Uno se acostumbra al hambre, a la sed, al frío, al calor…, pero qué difícil acostumbrarse a esto.

Solo puedes mirar, y tragarte las lagrimas y el coraje.

Vuelvo a Kamabai con el alma encogida. Me llama Nancy preguntando donde estoy.

-Ya he pasado el check point de la policía, le digo.

-Las enfermeras preguntan quien va a pagar las gasas y algodones de las curas.

Me dice que nos enviaron de España muchas, que lleve y que ellas se encargan de darlas poquito a poco para que no las vendan las enfermeras.

¿Qué queréis que os diga? Hoy siento que a muy poquita gente le importa la vida de Ibrahim. Si muere, su madre se arruinará para dar arroz a todos los que acudan a sepultarlo. Y no faltará nadie porque es gratis.

Prefiero dejar de escribir aquí porque se me iría la mano, y es posible que no sea justo con todo el mundo. Miriam me ha prometido cuidar al niño especialmente, aunque no puede hacer milagros. Esperemos que al buen Dios todavía le quede uno entre sus manos, al menos uno más.

Voy a Kamoi para recoger la motosierra y llevármela con el nuevo técnico a Kamayusufu. El técnico que contratamos primero no me la quiere entregar. Me dice que él solo se la da al Padre Manuel. Con el cuerpo que traía del hospital, casi me lo como. Y, por supuesto, me la entregó.

Miércoles, 4 de abril del 2007

Ha venido el espabilado del ministerio de agricultura a decirme que le debía un día de trabajo. Se lo he pagado después de jurar en arameo y decirle que me iba a enterar de quien era su jefe para explicarle cómo corrían las cosas por el ministerio de Makeni. Creo que al menos le he asustado un poquillo, aunque el tal Jefe seguro que también tiene pecado original, aunque sea musulmán.

Llevo a los técnicos de los pozos de Kassassie I a Kathadumbu, de ahí tendrán que subir a Kamangbangbanranthan con los moldes a la cabeza.

Llego con el tiempo justito para acudir con Manuel a la Misa Crismal. Al final, inundan el presbiterio con las ofrendas, chivos y gallinas incluidos, y el Obispo se emociona. Mira que es duro este hombre, y aun así sus ojos brillan húmedos con su pueblo.

Supongo, que pocos como él hacen verdad y vida aquello de sentir las esperanzas, las penas y las alegrías de la gente como propias. Y le dan Kola (Regalo) porque saben que la reparte entre los pobres. Misa maratoniana, a la que ya uno se va acostumbrado. Me gustaría veros a cualquiera de vosotros en una de ellas y con el calor, o la estufa, que decía alguno, a tope.

Jueves, 5 de abril del 2007

Jueves Santo con muy poquita gente en la eucaristía. Falta mucho para que logren entender la grandeza del gesto de Jesús. Concelebramos, y después compartimos mesa con nostalgias de años pasados. No se por qué, pero no estamos especialmente alegres.

Viernes, 6 de abril del 2007: Viernes Santo

Muere Ibrahim Kargbo. Solo tenía 5 años. También murió el niño de la malaria cerebral. Y nuestro compañero y hermano Javeriano P. Ivaldo Casula. El diagnóstico: malaria, tifoidea, y el unknown virus. Le pudo la fiebre, y se les fue en el Holy Spirit Hospital. Así, sin más explicaciones. Tras varias malarias, los doctores le aconsejaron un tiempo fuera de zona de contagio. Volvió entusiasmado hace a penas un año, y se quedó para siempre en la tierra que amó hasta el extremo.

Tengo miedo, ¿por qué negarlo? Se que mañana puedo ser yo, o Casimiro, o Manuel…  No jugamos a héroes, simplemente tenemos que aceptar que el riesgo es grande y que nos podemos ir en cualquier momento, como se van tantos. Y hoy tengo miedo.

He firmado, y me han puesto el cadáver de Ibrahim en los brazos envuelto en una sábana sucia. Lo he llevado desde Makeni hasta Kambia en la parte de atrás del Toyota porque ya olía a descomposición.

De Kamadanthili nos avisan que se han quemado 15 casas. Este pueblo sigue viviendo la Pasión en primera línea. Manuel va con arroz para echarles una mano y ver qué podemos hacer. La ropa del contenedor nos viene de maravilla en estas ocasiones.

Celebramos la liturgia de la Pasión con muy poquita gente, pero la verdad es que ellos la celebran casi a diario.

Me duele la cabeza y tengo el alma en carne viva. Me llega un texto de Alejandro que me consuela:

-Me dice mi mamá que estás pasando por una etapa de tristeza, azul profundo. Ves la muerte de Ibrahim con dolor porque no la puedes ver con los ojos de Diosito. Este niño tiene ahora alegría al límite. Dios le dio solo 5 años, pero ahora le da una vida buena, sin una pancita vacía, y con un carrito de cuatro llantas brillante. Cierra los ojos  y, cuando los abras, piensa que salvarás otras vidas.

¡Que así sea!

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Sábado, 7 de abril del 2007

Voy a Kassassie I con los doctores cubanos. Al menos podemos aliviar algo su dolor. Además, les hemos podido dar la mayoría de las medicinas que necesitaban. Eso si, debo comprar antimaláricos en mi primera visita a Freetown.

Cerdo pascual

Tarawalie ha matado un cerdo enorme, y le he comprado unos cuantos quilos para comer algo así como el cerdo pascual. Me ha regalado el hígado.

La Vigilia, a las 7 de la tarde. Los niños se duermen a pesar del estruendo de los tambores. Aleluya, Jesús ha resucitado. También lo harán Ibrahim, y el P. Casula.

Cenamos tarde, y amanecemos. No hay prisa, y estando juntos nos puede menos la nostalgia y la tristeza de los últimos acontecimientos.

 Lunes, 9 de abril del 2007

Casimiro se ha largado temprano para Freetown para recoger a sus amigos coreanos Woo Kwang Ho y Baek Maeng Jong. Supongo que habré escrito bien sus nombres, porque ni copiándolos, es fácil hacerlo. Colaboran en un pequeño  periódico católico y, por si alguien se anima a echarle un vistazo y practicar coreano, aquí tiene su dirección electrónica: http://www.catholictimes.org.

Todo el mundo se ha ido de día de campo. Es una tradición, y lo hacen a pesar de que por el río no baje ni una gota de agua. Tampoco es que abunden los calderetes de carne con papas, ni los bocadillos. Oyen música y bailan hasta que anochece, y se vuelven a casa tan contentos con el cuerpo alegre y el estómago vacío.

Fatu, la esposa de nuestro velador Mohamed, ha sufrido una crisis de asma y la hemos tenido que enviar en transporte público al hospital al no disponer del Toyota. A ver si no me olvido de pedir también ese tipo de medicinas.

Martes, 10 de abril del 2007

Día absolutamente tranquilo. Me he quedado medio tristón en casa mientras Manuel ha ido con la moto a concelebrar en el funeral del P. Gasula. Luego me contó que vio llorar como niños a hombres curtidos en mil batallas. El trabajar en el mismo frente hace que, independientemente de la Orden Religiosa a la que pertenezcas, te sientas mucho más cercano.

Casimiro ha llegado con los dos coreanos e inmediatamente se han puesto a hacer sopa. Supongo que durante unos días, no faltará. Incluso se han traído dos cajas enormes llenas de bolsitas. Casimiro las mira con el mismo gusto que yo miro el jamón, el vino y el chorizo. ¡Qué culturas tan diferentes, Dios Santo!

Cuando comemos, parece una orquesta. Al principio, los cubanos me miraban como preguntándome qué era aquello. Les dije que si ellos sorbían la sopa intentando llevar el compás, se hacía más llevadero. Si uno, Casimiro, mete ruido comiendo, imaginaros los tres sorbiendo entusiasmados. Y, como recordáis, todo es cuestión cultural: si no haces ruido es como si no te gustase.

Miércoles, 11 de abril del 2007

La casa está simpática. Es como tener a Casimiro repetido tres veces: a donde quiera que vas te topas con un coreano sonriente. Y son bien ceremoniosos, siempre que te ven inclinan la cabeza. El nuestro, Sang Wong, hace tiempo que olvidó esas cortesías tan orientales. Yo le digo que aprenda de sus paisanos a sonreír un poquito más. El caso es que uno, que va corriendo a todos los sitios, se siente medio desconcertado, y no sabes si devolver la inclinación de cabeza, sonreír, o seguir corriendo.

Los ojos se me hacen chiripitas con las cámaras de fotos que traen, aunque creo que no os podréis quejar de las fotos que os mando.

He llevado a los coreanos a Kabogsona para que pasen allí la noche. Tendríais que haber visto las mochilas. No faltaba de nada, y todo perfectamente organizado, y con las consabidas segundas opciones de Casimiro. Hasta agua con miel se llevan. Dicen que en Corea la miel natural es muy cara, y les encanta. También los mangos, y los melocotones, y la piña, y el turrón, y…. ¡todo!, absolutamente todo. Menuda cara de gusto ponen con el chorizo y el jamón, y eso que trajeron un cargamento de algas, sopas, y chorradillas coreanas como las que nos trajo Casimiro.

 Jueves, 12 de abril del 2007

Mediavilla me ha conectado con mis amigas, las monjitas de Brasil. Esta vez yo les podía oír a ellas, pero ellas a mi no. ¡Lástima!

Me dice Pedro, el Jefe de los médicos cubanos, que de parte de Cuba no hay ningún problema para trabajar juntos. Me avisará cuando ir a Freetown para reunirnos con el Viceministro de Salud, y ver si acepta el que trabajen en nuestras aldeas. Sería tonto de su parte el no hacerlo, porque se pondrían una bonita flor en el ojal sin gastarse ni un centavo.

Tormentón de órdago a la grande por la noche. Se ha ido la señal del satélite y hemos desconectado las placas solares del convertidor por seguridad.

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Viernes, 13 de abril del 2007

He ido a la torre de Celtel para ver si consigo que la troka que están usando nos haga  unos viajes de arena. Me piden un par de días para hablar con el jefe y ver qué decide, aunque me dicen que le encanta el desarrollo de la zona y que por un módico precio, veremos qué tan módico, accederá a prestárnosla.

Manuel me ha traído una chiquilla de Kamahera con el brazo quemado, en carne viva, para que la curase. He llamado a los cubanos para preguntarles qué hacía, y me han guiado por teléfono el proceso de la cura. Y es que no teníamos el Toyota, y no la podía llevar al hospital. No lo he debido hacer tan mal, porque la chiquilla sonreía y no ha soltado ni una sola lágrima. Aunque la verdad es que son fuertes como robles, y su actitud no añade nada a mi profesionalidad médica.

He fotografiado y filmado un escorpión negro tremendo que nos apareció en la puerta de la casa. Si se comiesen, sería una delicia, porque tenía casi la misma carne que un centollo. Al final, Manuel se ha molestado un poquillo porque lo he matado, pero es que, con respeto una vez más por la sociedad protectora de animales, hay algunos que no te preguntan antes de darte un buen aguijonazo.

Mediavilla me ha mandado un mensaje pidiéndome que le llamase porque estaba Raúl Buhay en España. Me ha dado una gran alegría saludarlo y de paso animarle a venirse por aquí. Parece que el Provincial lo tiene bien atado con oficios más insignes e importantes que el de simple misionero africano.

Mientras os escribo está cayendo otra tromba de agua tremenda. Son los primeros avisos de las lluvias, y el recuerdo de que nos debemos poner a correr para terminar los proyectos a tiempo. Ellos le llaman la lluvia de los mangos.

Sábado, 14 de abril del 2007

Un grupo de chiquillos se han venido tempranito a la misión para recoger los mangos que la lluvia había tirado de los árboles. Lo cierto es que en este tiempo todos tienen algo que llevarse a la boca, gracias a Dios. Algún que otro cara dura, incluso te los intenta vender luego para desayunar.

He llevado a Casimiro y a sus amigos a Kabaka-Karathon. Piensan ir caminando desde allí hasta Kamathodo y pasar en la aldea la noche.

Ha vuelto la chiquilla de Kamahera para que le hiciese la cura del brazo. Tenía mucho mejor aspecto que el otro día.

Adama Jose Luis

Lunes, 16 de abril del 2007

Señor, Señor, en qué berenjenales se mete uno sin querer. Pues resulta que esta mañanita ha venido Adama, nuestra cocinera de domingo, a decirme que le dolía el bajo vientre, y que la doctora Maiyelis le había dicho que cuando le doliese, que fuese con Grandpa. Me ha traído una receta, pero como no tenía ninguna de las medicinas, he llamado a la doctora al Hospital para pedirle que me las enviase con Casimiro, que andaba por Makeni con sus amigos coreanos.

Me ha enviado las medicinas con una nota explicativa, y con una recomendación final de traca: Muy importante el reposo sexual. Le he explicado a la buena de Adama en qué consistía el reposo sexual, y me ha pedido que se lo contase también a Bobó, su marido, que está trabajando en Kamoi y que viene a “darse una vuelta por la casa” cada tres o cuatro días.

¡Reposo sexual! ¿Cómo le explico yo a Bobó, que es un moreno algo así como un palmo menos que la Giralda de Sevilla, que se esté quieto en Kamoi? El pobre hombre me ha preguntado si no podía darle alguna otra medicina alternativa, y he tenido que amenazarle y asustarlo para que cooperase. Como la doctora le recetó a Adama unas pastillas tipo edemas vaginales, le he dicho a Bobó que si quebrantaba el reposo voluntario no iba a parar de arrascarse sus partes nobles en un par de meses por la irritación que le iba a ocasionar la pastillita de marras. Ha abierto unos ojos como platos, y me ha prometido cumplir.

Voy a llevar a Casimiro con los coreanos a Kanikay porque piensan pasar la noche en alguna de las aldeas cercanas.

Me desespero al ver que las cosas no funcionan todo lo rápido que uno quisiese. No hay forma de conseguir transporte para la arena, o ha subido el precio de la varilla de acero, o no hay cemento, o los de los pozos topan con roca… Siempre surge algo que te frena el ímpetu. El tiempo de Dios no es nuestro tiempo, pero el tiempo africano también discurre por derroteros distintos al del resto de los mortales. Y tenemos las lluvias a la vuelta de la esquina.

Los mangos siguen inundando todos los caminos. Nadie compra ya: hay tantos que no tienen precio. Ya me imagino yo a las monjicas del asilo de Viana haciendo jugos y mermeladas para todo el año.

Martes, 17 de abril del 2007

El comer y el arrascar, solo tiene el empezar, reza el refrán. Que me arrasquen la cabeza o la espalda es para mi uno de los mayores placeres, creo que permitido. Me cuentan mis hermanas que cuando no levantaba más de un palmo era capaz de pararme delante de cualquiera y decirle arráscame un coquico.

Pues bien, llevaba ya unos días en que la necesidad de arrascarme era compulsiva. Al principio, pensé en que mi viejo amigo, el hongo Tropicalis, se había desperezado de nuevo. Pero, ¡quia!, tras el consabido análisis de rigor, mis amigos cubanos me diagnosticaron una escabiosis. Lo que no es más que el nombre técnico y bonito de lo que vulgarmente llamamos sarna, y además pica lo mismo.

Pregunté sorprendido cómo podía ser, si me bañaba con frecuencia, y me recordaron que hemos visto y tratado en los últimos días no menos de 7 casos de sarna en mamás y en bebes. Y que la sarna es contagiosísima. Y que yo, incluso he aplicado el ungüento con las manos. ¡Vaya por Dios!

¿Quien dijo que sarna con gusto no pica? Que me lo pregunten a mí.

Viene Seray a suplicarme que le de algo de dinero para comprar medicinas para su padre. Le pregunto qué clase de medicinas, y me dice que no sabe, que las que le vendan para el dolor.

Le pregunto a Seray a ver por qué quiere tanto al viejito, y me dice que porque cuida de ella y de su madre, en la medida de sus posibilidades. Y que nadie antes lo había hecho.

Quedo con ella para ir temprano al hospital.

Miércoles, 18 de abril del 2007

A las 7 de la mañana, ya está Seray esperándome en la puerta para que vayamos a Senkuya a recoger a su padre.

Mohamed Mansaray es mandingo y musulmán por la gracia de Dios. Tiene 82 años, y una presión que para si la quisieran muchos: 110-70, pero la malaria, el tifus y la tuberculosis lo están matando. Me han dado para él, un camión de medicinas. Y me insisten en que el tratamiento de la tuberculosis es muy largo, 8 meses, y que debe seguirlo a rajatabla.

No se ni para qué os lo cuento, pero me da la gana de deciros todo, para que sepáis en qué mundo vivimos y nos movemos. Y que el cuento La cueva de Alibabá y los 40 ladrones no es más que eso, un cuento, comparado con lo que acontece en este hospital.

Me dice el Jefe del Departamento de la tuberculosis:

-Son 10 mil leones, Padre.

-Pero yo creí que el tratamiento de la tuberculosis era gratuito en todo el mundo, también en Sierra Leona.

-Así es, pero el dinero es para pagar el registro.

Y va, y se pega el tío 15 minutos, intentando copiar en un mugriento papel, que me dice tiene que enviar a Freetown, los datos personales de mi viejito.

Le pido un recibo, pero me dice que no tiene papel. ¡Faltaría más!

Llegamos de regreso a Senkuya después de 6 horas de dar vueltas de oficina en oficina. Y, como le habían dado a Mohamed unas pastillas diuréticas, se ha pasado las 6 horas orinando donde le pegaba su real gana. Y no se cortaba ni un pelo a la hora de elegir el lugar.

Padre, me dice Mohamed, yo soy pobre, pero me gustaría que siempre que pase por mi aldea se pare un ratito en mi baranda para compartir el tiempo y el atardecer conmigo.

Y, desde entonces, siempre que paso, paro a saludarlo. Os envío una fotografía del primer atardecer compartido.

Dice un adagio africano que la muerte de un anciano es comparable al incendio de una biblioteca. Cuando Mohamed descanse en los brazos del Padre de todos, nuestro paupérrimo pero querido Biriwa Chiefdom sufrirá el incendio de su Biblioteca de Alejandría particular.

Corro para Kamabay porque he quedado en recoger a Casimiro en Kanikay a las 3 de la tarde. Gracias a Dios, Manuel me ve tan cansado y sudoroso que se ofrece a ir él en su busca.

¡Ah!, se me olvidaba, cuando estaba con mi viejito en el hospital, tuve la dicha de platicar un rato con Joseph, nuestro flamante nuevo fichaje para Kamalu. Como siempre, fue Mediavilla quien se encargó de conectarnos vía Skype. Me dicen que viene con ansias apostólicas, lo que me hizo recordar un antiguo debate suscitado en este blog.

Tuve que refrescar a mi Provincial lo que aprendimos en tiempos de mocedad en nuestras clases de Teología. Por aquel entonces, nadie dudaba de la pureza doctrinal del teologado de Marcilla. Quiero recordar que incluso todo el mundo debía realizar el juramento anti modernista.

En aquellas clases se nos explicó hasta la saciedad que Apóstol, palabra de etimología griega, simplemente significa enviado. Evangelio, Buena Noticia. Y que donde realmente había que dejarse la piel era en dar esa Buena Noticia a los gentiles, aunque se riesen en tus propias narices, como le pasó al bueno de San Pablo.

Perdonadme si peco de presuntuoso, pero les conté que, en este caso, fui enviado a la aldea musulmana (o sea, gentil) de Senkuya  a anunciarle a Mohamed la Buena Noticia de que nos íbamos para Makeni para que lo revisasen los doctores. Ni él, ni ninguno de la aldea podían creer que el sacerdote católico se molestase por ellos. Y aplaudieron. ¡Toma ya, ecumenismo de vanguardia!

 Viernes, 20 de abril del 2007

 Adiós con el corazónnnnnnnnn,

Que con el alma no puedo.

Al despedirme de tiiiiiiiiiiiiiii,

De sentimiento me muerooooooooo…

Es un decir, claro. Se nos han ido los coreanos Woo y Baek. Casimiro se ha encargado de llevarlos al aeropuerto de Lungi.

¡Psssss!!! ¿Qué queréis que os diga? La verdad es que guerra, no han dado mucha. Eso si, nos han dejado el trasero a base de especias coreanas como el de los monos de Animal Planet: ardido y echando lumbre. Ahora me explico el por qué me dijo un día Sang Wong que una de las enfermedades nacionales en Corea eran las almorranas.

Sin afán de crítica, simplemente por constatar las diferencias culturales, os cuento el comentario de un pikin:

-Nos sacan muchas fotografías, pero nunca juegan en la baranda con nosotros como lo hacían Laura, Ana y Javier.

Sábado, 21 de abril del 2007

He estado platicando un rato con Samuel Hassan para proponerle que nos ayude en la construcción de la iglesita de Kamangbangbanranthan. Está feliz trabajando con nosotros, y se le nota.

Me dice:

-Óigalo bien, Padre, nunca antes en toda mi vida había yo recibido 12 mil leones (2.90 euros) diarios por mi trabajo. ¡Nunca! Ahora puedo pagar la renta de mi cuartito, ayudar a mi familia, y darle algo a mi hermano ciego de Kanikay. Siempre que ustedes me necesiten pueden contar conmigo.

Le digo que, debido a la distancia, pensamos pagarle algo más, y se emociona. Quedamos en ir a visitar la aldea y a organizar el trabajo al día siguiente. Yo aprovecharé para celebrarles la eucaristía.

Domingo, 22 de abril del 2007

Me he decidido a subir caminando a Kamangbangbanranthan (vais a terminar de aprenderos el nombrecito), porque quería ver en qué quedó lo del pozo de agua, y la posibilidad de construir la capilla que nos donan desde Santa Rita, Madrid, antes del tiempo de agua.

Aquí, si que vale aquello de todo el gozo en un pozo. Encontraron el primer nivel a los 8 metros y medio, pero cuando secó y quisieron continuar excavando hasta el segundo, les salió una roca enorme imposible de quebrar. Por tres veces más y en diferentes lugares lo han intentado, pero… ¡nada!: siempre aparece la roca. ¡Quien las pudiese convertir en pan!

No logran encontrar arena por los alrededores, y la que hay no es muy buena. Hemos decidido hacer la capilla de adobe, revestido por dentro y por fuera con cemento. También los cimientos y las columnas las construiremos con piedra y cemento. Es la solución más sencilla. Acarrear toda la arena necesaria en la cabeza, desde Kathadumbu, es una locura.

Aún con todo, estaban realmente felices participando en la eucaristía.

El almuerzo ha sido suculento: arroz, mono, y pimienta, mucha pimienta (pepa, que pronuncian ellos). Me han dicho que pusieron trampas muy tempranito, y que le pidieron a Dios que algún simio cayese en ellas para poder darle carne en la comida al Padre.

Bien, ya tengo otro trabajo más: rezar para que en mis correrías apostólicas los monos no metan la pata en la trampa, y tengan que matar un gallo, o comer arroz pelado con pimienta. Mirad la fotografía y sedme sinceros: a ver quien es el guapo que se come un mono después de mirarle la cara. Pues bien, uno como el que veis, se está columpiando ahora en mi estomago.

Al pasar de regreso por Senkuya, he parado un momento para saludar a Mohamed Mansaray. Se le ve bastante mejorado, y me asegura que todos los días se toma la medicina. La aldea es musulmana, pero me da la sensación de que, desde que llevé al viejito al hospital, la gente me mira con más simpatía.

Lunes, 23 de abril del 2007

He salido a las 5:30 de la mañana para Freetown con Mohamed, Fatu, Seray y Mariamma. Hay una buena dentista cubana, y me ha ofrecido sus servicios para reparar las caries de los muchachos. Cuando ha amanecido he parado a un lado de la carretera y les he dado de desayunar el cola-cao con galletas que había preparado para el camino. Estaba seguro de que no se habían echado nada a la boca antes del viaje, y me han mirado sorprendidos y agradecidos.

A las 9 de la mañana, ya estábamos con la doctora Margarita. Para variar, no funcionaban los generadores del hospital, y no había luz. Dicen que para ahorrar combustible. Naturalmente, así era imposible poner a funcionar el torno y reparar las caries. Para que el viaje no fuese del todo en balde, ha extraído dos muelas a Mohamed y una a Mariamma que hacía tiempo que les venían dando guerra. Y, por supuesto, con mucha más delicadeza con la que trabaja mi amigo for ever de Makeni.

Le he preguntado la posibilidad de llevar yo uno de los pequeños generadores que nos enviasteis y conectar en él los tornos. ¡Qué, país! Pero algo así tendré que hacer.

El café Internet tampoco era un portento de velocidad este día, y solo pude mandar un poquito de texto y unas fotografías de una colección que me ha dado por titular Vida, sonrisas, miradas…

 Hay demasiados momentos en los que os siento aquí, a mi lado, compartiendo el arroz y las sonrisas, la tristeza y los amaneceres…, en fin, compartiendo la vida…

Solo pude leer un correo que mi amigo Juan Luís Calderón me mandaba de Unión City, USA. ¡Qué bien me hizo leerlo!

Si comparto con vosotros algo de lo que recibo, es solo para que veáis el bien que nos podemos hacer unos a otros a pesar de la distancia.

Dice así:

Querido José Luís:

La paz contigo. Ya es hora de que me siente contigo a compartir la luna (así terminas el blog que han puesto hoy en la web). Desde que te fuiste a Sierra Leona la comparto muchas noches, cuando leo tus memorias de África como si me las contaras a mí (o, quizás, porque de hecho me las cuentas). Así que estamos debajo de la luna los dos cada vez que apareces en el blog…, y cuando no también. No puedo olvidar que yo pedí ir a Sierra Leona cuando te enviaron a ti la primera vez.

 Hace 2 semanas estuve en Little Flower predicando un triduo cuaresmal. Sentí muy fuerte tu presencia, porque la última vez que yo había visitado la parroquia tú eras el pastor y me mostraste todo. Comí gorditas y enchiladas de chile verde a tu salud en el gran salón parroquial, acompañado del siempre solícito y cariñoso Antonio Lasheras.

Estás haciendo una hermosa labor divulgativa. Es muy importante tu blog, porque haces saber otra realidad del mundo. La realidad que se esconde normalmente. Y, personalmente, me haces tomar conciencia de muchas cosas importantes en la vida.

Tengo muchos deseos de darte un abrazo.

No te preocupes si no respondes a este email. Me basta con que sepas que debajo de la luna de Union City también estás tú. Y en mis oraciones, cada día.

Hay muchas más personas que te escriben y para las que es importante tu mensaje.

 Para mí es fácil: tú y yo nos vemos mañana por la mañana en la capilla.

 Abrazos y oraciones,

 Juan Luis

Mil gracias, amigo, de corazón. Eso es precisamente lo que os intentaba yo explicar  cuando hablaba de compartir las fotografías. Lo que realmente desearía es compartir mi vida con todos y cada uno de vosotros, personas a las que amo y admiro sobre todas las cosas. Compartir esa simple, sencilla y maravillosa vida que Dios ha puesto en nuestras manos y que, como dice muy bien Rabindranah Tagore, se nos da y la merecemos dándola.

Lo que pasa es que me conocéis bien, y sabéis que yo os comparto más en el Toyota y en las aldeas que en la capilla. Aunque, sin esos buenos ratos a solas con el Señor, nuestro trabajo se convierte en un activismo sin sentido. Y os lo digo porque he vivido en propia carne la experiencia de correr a tontas y a locas, sin llegar a ningún sitio, volviendo a casa reventado, y con una tremenda sensación de vacío en el alma. A puro trompazo, pero uno poco a poco va aprendiendo que el mejor cómplice en nuestros trabajos es el propio Jesús de Nazareth. Y que solo se llena la barca de peces, cuando El faena a tu lado.

Mañana por la tarde, cuando enciendan los generadores de Radio Maria, os intentaré enviar más fotos desde Makeni. Esperemos que se repita el milagro de la última vez y que sí pueda hacerlo.

Martes, 24 de abril del 2007 

Manuel se vino de Filipinas con la fórmula para hacer dried mango (mango deshidratado), pero no le sale. Y con los que tenemos, si el invento le funcionase, podríamos incluso exportar. Casimiro se encarga de llevar un cargamento diario a las Hermanicas de la Madre Teresa de Calcuta que trabajan en Makeni. Y están agradecidísimas. Tanto, que vinieron a darnos las gracias personalmente. Aprovechamos su visita para darles lentejas, champú, gel, aceite de oliva, espaguetis… En fin, algo de lo mucho que nos enviasteis. Casi nos tenemos que pelear para que aceptasen el regalo.

Estas mujeres si que son admirables. Con perdón por la expresión, pero son las que le limpian el trasero al mundo. Nuestros pobres, si se pudiese hablar de categorías en la pobreza, serían de primera división comparados con los suyos. Todos los amputados por los rebeldes en la guerra, los ciegos, los sin techo…, se dan una vuelta por su casa. Y allí encuentran al menos mangos y cariño. Y algo envidiable en los tiempos que corren: una esplendorosa sonrisa que solo poseen aquellos a los que Dios les vive en el alma.

No hubo milagro, y aquí siguen mis notas ansiosas por llegar a vuestras manos. Seguimos en la retaguardia del progreso. Cuando el mundo va por no se qué numero de la play station, aquí nos las vemos y deseamos para tener una mínima comunicación. Pero también esto tiene su encanto, de verdad. Dicen que en muy poquito tiempo tendremos cobertura telefónica, y estoy seguro de que voy a extrañar el árbol de aguacates, y al gallo picoteándome las hormigas que se me suben por las chancletas. ¡Cuantas y qué sabrosas conversaciones hemos mantenido al amparo de su sombra!

Miércoles, 25 de abril del 2007

Los amigos cubanos me han dicho que en ENCISS, una ONG que facilita las comunicaciones a la gente humilde, me podía conectar a Internet gratuitamente y con una buena velocidad.

Me han recibido muy amablemente, me han hecho firmar en un cuaderno que ellos presentan para recibir los fondos correspondientes, y me han acomodado en una pequeña oficina. Los correos salían como un tiro: en una hora he logrado enviar el texto faltante y unas 80 fotografías ilustrativas. Casi beso al moreno que me atendió. Menos mal que no lo hice, porque al rato descubrí que nada de lo enviado había llegado a su destino. ¡Y Hotmail me confirmaba el envío sin problemas! No entiendo lo qué pudo pasar.

Se ha muerto Furu (Viento), y me ha dado tristeza enterrarlo a pesar de que solo fuese un animalillo. Me dice Medo que siempre estuvo enfermo, pero es que ya había comenzado a mamar bien, y me había ilusionado con él. Era inocente y pequeñín, así que estará en el cielo de los animales.

Jueves, 26 de abril del 2007

Manuel y Casimiro han salido a Freetown para recoger a Edgar. Me he quedado solito en la casa y he aprovechado para poner un poco de orden en mi habitación, y limpiar la de Edgar.

Le he dicho a Medo: si me tiras ese mango del árbol de Pa Yaraba en tres intentos, te doy 5 mil leones. El mango estaba en la mera punta de la copa del árbol. Ha agarrado tres mangos pequeños, y al segundo mangazo me lo ha puesto en las manos. ¡Menuda puntería! Como no me lo terminaba de creer, le he pedido que repitiese la operación, pero esta vez por 2 mil y consiguiéndome un mango más alto. Se ha reído de mi prudencia, y al segundo mangazo ha tirado del árbol el que a mi me gustaba. No me extraña que corran los fritambos cuando lo ven rondando el bosque.

No se comer solo, y por eso he invitado a Medo y a unos muchachos a ver el partido de Osasuna y a cenar conmigo. La única condición era que se emocionasen y gritasen lo mismo que yo, siempre a favor de mi equipo, naturalmente. Les he preparado un puchero de garbanzos con carne de venado, chorizo y jamón y, modestia aparte como siempre, me ha quedado delicioso. Todos hemos repetido, aunque ellos traían tanta hambre atrasada que podían haberlo hecho 5 veces.

El resultado ya lo sabéis: Osasuna 1, Sevilla 0. Y pudieron meter un par de goles más a poquito que la fortuna les hubiese acompañado.

Mi hermana Mari, y mi sobrino Javier me han mandado un texto para felicitarme. También Manuel, desde Freetown. ¡Aupa Osasuna!

Viernes, 27 de abril del 2007

Día de la independencia. No hay clase, pero tampoco se ve especial movimiento.

¿Independencia de qué o de quien? No hay luz, no hay agua, al ejército lo entrena Inglaterra, nadie, o muy poquitos tienen trabajo, los precios son desorbitados para los sueldos que reciben, los libaneses los esquilman, la corrupción es moneda corriente en todos los ámbitos nacionales (policía, educación, salud)… Como veis, tenemos poquito que celebrar.

Los de Celtel no terminan de arreglar el camión, así que seguimos con el problema de la arena, y tenemos los trabajos parados. Y no puedes desesperarte, porque es peor.

Quiero un camiónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn, ¿Es posible? No demasiado grande, de unas 5 toneladas para que lo podamos conducir nosotros sin problemas. Y puestos a pedir que sea Toyota, por lo de los repuestos.

Como los garbanzos me quedaron de rechupete, he decidido repetir el menú para recibir a mis compañeros. Han llegado a eso de las 5 de la tarde. Edgar viene como vine yo: obeso mórbido. Ya se le pasará.

Nos hemos desvelado contando mil historias de aquí y de allá. Edgar nos ha entregado las patentes: Manuel sigue de superior en Kamabai, Edgar va a Kamalu, y también a Kamalu han destinado a Vicente Ramón. El Provincial parece que nos visitará en Julio con nuevos refuerzos. Hasta entonces debemos arreglarnos como podamos. Supongo que Edgar y Casimiro irán a la nueva parroquia, y que Manuel y yo seguiremos en Kamabai. ¡Ah!, y Joseph, de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, se incorporará a Kamalu en Junio. Así están las cosas, para que luego no digáis que no os cuento todo.

Sábado, 28 de abril del 2007

Reunión general de líderes. Han venido 50 y les he preparado a cada uno una cartera de la Agencia Inmobiliaria Aguirre Tutor con un par de cuadernos, bolígrafos, lapiceros, sacapuntas, gomas de borrar…, y un kilo de lentejas. Muchos de ellos no sabrán ni qué hacer con el bolígrafo, pero se han visto encantados con las lentejas.

Como estamos entrando en el tiempo de la siembra, les he contado el Proyecto de Masanke que Santi Marcilla había conseguido para las aldeas. Hemos decidido que la comunidad que quiera verse beneficiada con el masanke, aporte una parte del dinero. ¿Por qué? Muy sencillo: porque todos se interesan por su parcela particular, y lo hacen muy poco por la que pertenece a todos. De ahí que el masanke que se plantó en otras ocasiones, o se ha perdido, o no ha tenido un buen desarrollo por falta de cuidados. Pasa algo así como con los coches de nuestras comunidades religiosas, que al usarlos muchos, casi nadie se preocupa del agua o de cambiar el aceite.

De todas formas, les hemos pedido que lo hablen en sus comunidades, e incluso que piensen en alguna otra siembra alternativa. Con lo que resulte, informaremos a los donantes.

Ha venido a verme el Hermano Manuel Viejo con los doctores voluntarios catalanes. ¡Qué buena gente es este hombre! Le he consultado el caso de una criatura que nos nació en Bumbamdain con el paladar partido. Me dice que aquí hay muy poco que hacer, pero que me avisará si viene algún cirujano pediatra para que les lleve el niño. En España los operan en varias etapas, pero aquí no tienen los medios. Otra vez la misma historia: el niño no solo tuvo la mala suerte de nacer con el paladar partido, sino de hacerlo en Sierra Leona. Y, como andan las cosas de la inmigración procedente de África, anda y pide una visa para que lo atiendan en una clínica española.

Han venido a verme unos estudiantes del penúltimo año de Secundaria. O sea, que en un par de años deberían ir a la Universidad. Han estado reunidos tres días en Makeni recibiendo entrenamiento para las Elecciones Generales del 28 de Julio. Les he pedido que me contasen lo que habían aprendido, y si ellos creían que iban a ser unas elecciones tranquilas. Me han respondido que ahora los jóvenes están decididos a vivir en paz.

-¿Y cómo van a votar en las aldeas?

-Los políticos nos han dicho que están preparando gente para ir a enseñar a leer y escribir y que puedan votar.

-¿Y cuando será eso? ¿También en Kadagbana, y en Kamangbangbanranthan, y en Kamabala?

Y los inocentes, se lo creen todo. Naturalmente, les recomendaron vivamente por quien debían votar para seguir cooperando con el desarrollo y el progreso del país.

He sacado el globo terráqueo y les he pedido que me señalasen África. Ninguno de ellos era capaz de hacerlo. Mucho menos sabían donde estaba Sierra Leona, o España, o América. No tienen ningún sentido de la ubicación geográfica de los continentes o de las naciones.

Diana me dice muy seria que no es estudiante de Geografía. ¡Menos mal! Me gustaría contar los días realmente lectivos en este país.

Lunes, 30 de abril del 2007

He salido a las 7 de la mañana con Samuel y 10 sacos de cemento para Kathadumbu. Desde ahí, caminará hasta Kamangbangbanranthan para comenzar la iglesita-escuela.

Al regreso he parado en Celtel para insistir con el camión. He conocido al Jefe y me ha prometido que pasado mañana me ayudaba con el transporte de la arena. Me ha parecido sincero y buena persona, pero tiempo al tiempo. Ya han comenzado a instalar la torre y me aseguran que en un par de semanas me puedo olvidar de nuestro bucólico cel-site (árbol de aguacate).

Me han traído dos niñas. Algo he aprendido de los doctores, lo suficiente para mirar en el interior del parpado inferior y descubrir en su color blanquecino una anemia galopante. La más pequeñita también tenía sarna. Le he pedido a Jaka, su madre, que me enseñase el pecho, y lo tenía infectado también. Le he dicho que cuando se aplique la medicina no se ponga en el pezón para que la niña pueda mamar. Me dice que su leche no es buena. No se, pero por si acaso le he dado una caja de cereales Nestle con miel de las que nos enviasteis en el contenedor. También ropa para los bebes, y para ellas. Lo que pasa es que cada vez veo más necesaria una campaña de educación en la salud, sobre todo en la higiene.

Manuel y Edgar están intentando repetir el experimento del dried mango. Yo he llamado a mi hermana para que me dijese cómo hacer mermelada. Mientras, Casimiro, está ordenando la habitación con minuciosidad coreana.

Mañana, a las 5 a.m., salgo con Edgar para Freetown para recoger una de sus maletas que British Airways dejó olvidada en Londres. Aprovecharemos para comprar las cosas necesarias para comenzar a vivir en Kamalu. Intentaré enviaros estas notas de nuevo. Espero que a la tercera, sí sea la vencida.

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