Desde el puente de los sueños: vacaciones

20190801_185337

Pues al final, y cuando ya había aceptado la idea de no volar a España, fue que sí. Dios puso un ángel en mi camino que se encargó de conseguir mi permiso para viajar. Volé el 5 de agosto, a tiempo de celebrar mi cumpleaños en Viana (Navarra) con mi familia y amigos, aquellos que nunca me dejaron solo en mi aventura en Sierra Leona, y que donaron su tiempo y su dinero para hacer más humana la vida de mi gente.

Pero mi corazón estaba inquieto. Debía de presentarme en el aeropuerto a las 4:00 am, mientras en el Hospital Del Sol, en El Paso, Texas, moría Teresa Sanchez a causa de la masacre ocurrida en el Walmart de Cielo Vista el día 3 de agosto. Era miembro de mi comunidad parroquial de Little Flower. Llegando a Madrid recibí un WhatsApp de mi compañero Antonio con una fotografía publicada en el Paso Times donde aparecía celebrando el funeral de un miembro de su parroquia, Juan de Dios Velázquez, acribillado el mismo día.

Antes, en Atlanta, donde debo esperar 5 horas para hacer la conexión a Madrid, me entró una llamada de uno de los muchachos, eran dos de Guatemala y uno de Honduras, a los que acogí dos días antes. Me dice que se llevaron a la muchacha y a su compañero, pero que a él lo habían abandonado. Me contaron que habían pagado cada uno 7 mil dólares por cruzarlos de Ciudad Juárez y llevarlos hasta Houston. Después de cruzar los acomodaron en una pensión y les quitaron el teléfono móvil, con la promesa de volver a por ellos al día siguiente. No aparecieron, y el dueño de la pensión los puso en la calle.

En el centro de la ciudad alguien les dio mi nombre y les dijo que yo les ofrecería ayuda, que me buscasen en Little Flower. Vinieron caminando y con hambre atrasada. Devoraron literalmente todo lo que tenía en el refrigerador, dulce y salado. Cada uno contó su historia. Todas creíbles. Les dejé usar mi teléfono con el que se comunicaron con uno de los coyotes de Juárez. Les prometió enviar a alguien. Vino una jovencita muy arreglada con un muchacho que aparentaba ser su pareja. Me dijo que venía a por ellos y le contesté que de ahí no se iba nadie sin saber yo a donde. Me comunicó con un tal Jesús a quien pregunté cual era su papel en la historia. Resultó ser el responsable de llevarlos a Houston. Mi instinto me decía que algo estaba mal, pero los muchachos decidieron fiarse, sin seguir mi consejo de acudir a Casa Anunciación de la calle San Antonio para pedir asilo y ayuda legal. Les supliqué que me llamasen en cuanto llegasen a su destino. Nunca lo hicieron. Los que si me llamaron fueron sus familiares angustiados por la espera. Tuve la precaución de tomarme una fotografía con los tres jóvenes y le dije a la chica que vino a por ellos que la publicaría si no tenía la certeza de que la historia había tenido un final feliz. Nunca me llamaron. Únicamente el de Honduras pidiéndome consejo, pero yo ya estaba en Atlanta. Me quedé con un sabor de boca amargo y recé por ellos.

La obsesión de los dirigentes por construir un muro más alto y más seguro lo único que consigue es que las mafias que trafican con personas hagan su agosto. Gente sin escrúpulos se enriquecen con el sufrimiento de los que se aventuran a cruzar el “Puente de los Sueños”. Al criminalizar a los migrantes con mentiras bien orquestadas, se consigue que supremacistas blancos los acribillen a balazos. Incluso se forman patrullas de civiles que les disparan, como si de conejos se tratase, a los que intentan cruzar por el desierto de Arizona. Y todo por hacer América “Great again” (Grande de nuevo).

Estar con mi familia y con mis amigos me ha dado fuerzas para seguir luchando por los que realmente merecen la pena: los pobres, los marginados, los migrantes.

Hoy, viernes 6 de septiembre, me he reencontrado con los detenidos del Processing Center y los he mirado con ternura. Me han dado una carta que otro día compartiré con vosotros.

Una respuesta a “Desde el puente de los sueños: vacaciones

  1. En toda esta historia surrealista, pero alucinantemente real, me queda un pequeño consuelo: que también hay personas con corazón, que velan por los infelices y desheredados de este mundo. Muchos ánimos, querido P. José Luis Garayoa. Usted y sus compañeros, son como una vela encendida, en medio de tanta deseperanza. Abrazos, y mis oraciones con todos ellos, y con todos ustedes, verdaderos ángeles de Dios, en el infierno.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s