Desde El Puente de los Sueños 4

Niña migracion

Hoy es uno de esos días en los que necesito escribir para dar rienda suelta al sentimiento. A pesar de ir mentalmente preparado, se me saltaron las lágrimas, cuando era yo quien se suponía había sido llamado para dar consuelo. La vida no solo duele en África, también aquí, en el mal llamado Primer Mundo, en USA, duele. Y duele mucho.

A raíz de mis visitas a María (el nombre es ficticio por razones obvias), decidí rellenar unos impresos solicitando al Instituto de Migración que se me facilitase la entrada al centro de detención a distintas horas del día. Me avisaron de que sería el FBI el que dijese la última palabra, después de analizar mis antecedentes penales exhaustivamente. Fue María la que me habló de la necesidad de apoyar moralmente a los que se derrumbaban por causa de la frustración. “A algunos los tienen que llevar al psiquiatra”, me decía.

A María la detuvieron en Las Cruces, New Mexico, unos agentes del ICE encubiertos, al ir al trabajo, y se la llevaron con lo puesto al Enforcement and Removal Operations de El Paso. También se llevaron a su hijo mayor al mismo centro de detención, pero sin poder verse. Habían llegado a USA hace 21 años. El niño tenía 3 añitos por aquel entonces. Toda su vida, su educación, su cultura para bien o para mal, son americanas. Lo único que no es americano es su pasaporte. Y alguien decidió un día, que todos los que no posean pasaporte americano son delincuentes, y hay que deportarlos. Personas de buena voluntad movieron hilos legales y lograron que el muchacho saliese libre bajo el amparo del proyecto DACA. La madre siguió su proceso de deportación.

Iba a visitarla los miércoles a las 6:30 de la tarde esperando turno para poder charlar con ella un ratito y dejarle unos dólares para teléfono y refrescos. Incluso personas a las que el uniforme no les había robado la humanidad, me permitían darle un abrazo. Un miércoles me avisaron de que no fuese, que se la habían llevado muy temprano a Dallas para tomar un vuelo a su tierra. Sin nada. Sin dinero, sin tener a quien hablar, sin despedirse de sus hijos. Porque tiene otro niño de 8 años que nació aquí y es americano. Todo por salvaguardar la seguridad nacional.

Hace una semana me llegó la aprobación del FBI y me llamaron para celebrar este viernes, 30 de Junio, la Eucaristía. Debía presentarme 1 hora antes para cumplimentar todos los requisitos de la entrada. Repasé mentalmente las condiciones de ingreso: no teléfono ni cámaras, no bolígrafos, no llaves, nada de cristal…

Llegué a la primera garita de control a la 1:30 de la tarde exactamente, como me lo habían pedido. De ahí, a la Sala Deportation EOIR. Después de identificarme me condujeron hacia el interior del recinto para encontrarme con los detenidos. Me daban 45 minutos para cada grupo. Primero los hombres y luego las mujeres. Algo en mi interior temblaba. Asistieron más de 100 hombres con uniformes de diferentes colores: azul oscuro, naranja, rojo…. Por supuesto, también cuidadores con su uniforme. Cantaron, leyeron las lecturas y se sentaron clavando en mí los ojos esperando que les dijese algo.

Dejé hablar al corazón. Sabía que todo lo que dijese quedaría grabado, pero… dejé hablar al corazón, intentando controlar el tiempo. La primera lectura nos animaba a practicar la hospitalidad como la mujer de Sunem la practicó con el profeta Eliseo. Ser hospitalario es acoger al necesitado tenga el uniforme del color que lo tenga, les decía… y ver en él a mi hermano. El Dios misericordioso que nos ama y que es fiel para siempre, también lo es hoy, vivan las circunstancias que vivan. Y no les va a fallar.

Se ha emocionado el que ha leído la oración de los fieles al pedir para que se arregle pronto la situación migratoria de todos ellos. Y, sobre todo, ha pedido por sus familias porque son las  que sufren el dolor y la angustia de saberlos detenidos.

Impresionante la respuesta al unísono: “Te rogamos, óyenos”

En la Consagración se han hincado todos de rodillas y me ha sobrecogido el respeto tan exquisito. Tanto que se me han humedecido los ojos.

Al terminar la Eucaristía, han hecho una fila y han pasado uno por uno pidiéndome que los bendijera a ellos y a su familia. Algunos me enseñaban la fotografía de su mujer y de sus hijos para que rezase por ellos. Ya ni me preocupé de contener las lágrimas.

Con el alma en carne viva he celebrado también la Eucaristía a las mujeres. A pesar de tener los ojos nublados, adivinaba el rostro de María en cada una de ellas, y me dio una ternura infinita pensar en su familia. Me emocionó el ver a tres negritas y comenté en inglés lo importante que había sido y continuaba siendo África en mi vida. Las vi sonreír agradecidas. Eran de Camerún.

Me han preguntado si iba a volver, y se lo he prometido.

Cruzo de nuevo las rejas de la división. Las rejas que encierran tantos sueños rotos. Las rejas testigos mudos de familias rotas.

Son las 4:30 de la tarde y el tráfico en la calle Montana está horrible, como casi siempre. Duele el alma y sé que en la noche me seguirá doliendo.

Escribí hace tiempo que la vida no estaba en manos de los rebeldes, ni de un virus así se llame Ebola. Supongo que tampoco lo está en las manos del Departamento de Inmigración USA. Nuestra vida está en las manos de Dios…, y no puede estar en mejores manos.

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3 Respuestas a “Desde El Puente de los Sueños 4

  1. Se comprende que son millones de personas las que desean alcanzar el “Sueño americano”, porque el lugar donde viven es un infierno (También habría que pararse a meditar las causas de que en este verdadero paraíso que es la tierra, se haya instalado el infierno en tantos lugares).

    Sin embargo, hay ciertos iconos de ese gran país que son los Estados Unidos de América, que no encajan con esta realidad que tú denuncias, José Luis: La estatua de la libertad, el día de Acción de Gracias…

    Estados Unidos es un país de tradiciones, por eso mismo, yo pediría a este país, ejemplar en tantas cosas, que mire hacia atrás, hacia aquellos momentos gloriosos de su historia, que marcaron el nacimiento de esta gran nación, y recapacite sobre el trato inhumano que se le está dando a estas pobres gentes, que no se han marchado de sus casas por el gusto de viajar y conocer mundo, sino porque en sus casas no les dejan vivir y realizarse como seres humanos.

  2. Ole tu!! besos desde Carcastillo! nos vemos en sanfermines???

    Completemente de acuerdo con todo lo que dices de las deportaciones, yo lo veo cada dia con mis estudiantes y sus familias. Espero que estes bien. Besos Ana Rosa-Rudy

  3. Abrazo grande,Pirata…..Es increible lo que haces…Y sigo proclamando que es un honor el poder contarte entre mis afectos…..

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