Cuando la vida duele (7): El triunfo de Teresa

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La mejor noticia de la semana ha sido sin duda la curación de Teresa Romero. Además, el primer test de sangre sin la presencia del virus fue en el día de las misiones. ¡Qué mejor regalo! Es una de esas veces en que te sientes lleno y feliz por dentro, y agradecido a Dios después de haberle mareado tanto pidiendo su curación. Yo no sé si ésta ha sido fruto del favipiravir, de la sangre de Paciencia, o de la oración de tanta gente buena. Incluso estoy seguro de que si algo se podía mover en el cielo, Manuel no ha parado de hacerlo. Pero aquí, ya nos metemos en el terreno de la fe y debo de ser respetuoso con la opinión de todos. No obstante,  tengo derecho a expresar mi opinión y sigo creyendo que la fe es capaz de mover montañas. Incluso la del Ebola, por muy mortal que el virus sea. Me da un poquito de pena, no importa todo el derecho legal del mundo que se tenga, la actitud de algún miembro del entorno de Teresa. Respetable, por supuesto, e incluso entendible desde el sufrimiento. Pero creo que es tiempo de celebraciones más que de pleitos. Los que hemos vivido una situación límite, y a mí me fusilaban en Sierra Leona el 25 de febrero del 1998 a las 2 de la madrugada, sabemos lo que significa “volver a vivir”. Una de las preguntas más repetidas que se me hacía al volver a España era lo qué se siente en el último momento. Es tan difícil de responder… Más que el miedo, lo que me dolía era el que ya no tenía tiempo. Si debiera haber dicho a alguien te quiero, ya no podría. Y si tuve que pedir perdón, me era imposible ya hacerlo. Tampoco podría pasear por el parque, ni abrazar a los míos… Ni tomarme un café con croissant con Ramón en Letyana.

img_0115Por eso pienso que volver a vivir es ponerte a disfrutar de nuevo. En esa tu vuelta a la vida el amigo es más amigo, el pan más pan, el vino más vino… Es lo que le recomiendo a Teresa, que disfrute de nuevo haciendo lo que mejor sabe hacer, eso que me enseñó Natán que hacían los buenos enfermeros: curar y cuidar. Y besar, y abrazar, y sonreír… Salero, por lo visto le sobra, y corazón también. Parece que fueron muchos los que metieron la pata. Allá ellos. A algunos les salvará su ignorancia. A otros ni eso. Pero también es cierto que otros más lo hicieron muy bien, entre ellos sus compañeros, que a pesar del miedo lógico estuvieron con ella. Y los doctores que la atendieron con cariño y profesionalidad. Vaya, que del Ebola es imposible salir solo. Y Teresa nunca lo estuvo, porque de una forma u otra todos luchábamos con ella. Lo mejor que hoy podemos hacer por Teresa es darle los amigos todos los abrazos que el Ebola le robó en este tiempo, todas las palabras de aliento. El marido, todos los besos. Nosotros, los misioneros, todas las gracias que se merece por cuidar a nuestro Hermano Manuel enfermo. Y luego, seguir viviendo.

¿Excalibur? Pues si era buen perro como lo parece, dejémoslo descansar en el cielo de los perros. Ya se conseguirá otro cachorro juguetón para llenar ese hueco. Si puedo aconsejar un nombre, le llamaría Sibán, que en limba significa “la vida”. Me gustaría, y a nadie quiero ofender con esto, que se le dedicase tiempo a los que en silencio siguen muriendo. Que limpiemos España de Ebola no significa que otros no lo sigamos sufriendo.paciencia_melgar

La hermana Paciencia tiene cara de persona más buena que el pan casero. ¡Cuántas veces he visto esa cara bondadosa en África! Vino sin resentimientos, porque con resentimiento en el alma no puede caminarse ligero. Y vino para dar lo más precioso que uno puede dar: su propia sangre. No podía fallar algo tan hermoso, sangre negra y blanca bombeando un solo corazón buscando el mismo sueño: la vida (Sibán). “Cada día ves cómo tu vecino muere, el de enfrente muere. Era horroroso escuchar esos gritos”, decía Paciencia. Pero sobrevivió y quería llegar a tiempo para ayudar a Manuel, a pesar de que los visados para los africanos se dan a paso muy lento. Y Paciencia llegó tarde para el misionero, pero a tiempo para Teresa. Hoy, desea profundamente abrazarse con ella. ¡Cómo me gustaría presenciar ese encuentro! He leído que también Teresa quiere unirse a esa cruzada de generosidad sin límite. Ante tanta grandeza, el otro ruido que se monta me parece de charanga y opereta.

Kassasie I, Zainab, Thithy, Marie, Alhaji... 029Aquí seguimos a lo nuestro, a vivir el día a día con el corazón abierto. Ya hemos repartido 800 kilos de arroz y lo seguiremos haciendo mientras la cuenta siga recibiendo aportes generosos. Y es que la gente comienza a sufrir las consecuencias del aislamiento. No es fácil renunciar a tradiciones ancestrales en las que se enterraba a los seres queridos con respeto. El Gobierno ha impuesto el toque de queda en la ciudad de Koidu desde el pasado martes, después de que dos personas muriesen por disparos de la policía en una manifestación contra la situación provocada por el Ebola. El origen de las manifestaciones fue el hecho de querer poner en cuarentena a una mujer de 90 años. La mujer murió, pero sin confirmar si la causa fue el virus. Al querer llevarse el cadáver, comenzaron los disturbios.

En nuestra zona todo sigue tranquilo, gracias a Dios, pero ya ha habido algún caso en Bínkolo, una aldea a 10 minutos de nuestra misión. Para moverme sin problemas en caso de necesidad, he dejado un saco de arroz en cada uno de los 4 controles del ejército que tenemos hasta Makeni. Y uno más en la Policía de Kamabai. Cuando el ejército ve acercarse nuestro Toyota, extiende la alfombra roja. No quiero privilegios, simplemente moverme con libertad cuando tengo que ayudar. En los controles no reciben nada, y al ayudarles con comida no tendrán que vender pases corruptos para comer. Las universidades están cerradas, también los colegios de secundaria y de primaria. Y no hay día previsible de apertura, lo que significa un año perdido en la formación académica de miles de estudiantes. Si antes se podía viajar a Freetown con 18 mil leones, ahora el viaje cuesta 60 mil. No hay forma de que la gente haga su pequeño negocio de subsistencia. Leo en los periódicos que la OMS se queja a Naciones Unidas (¿realmente están unidas las naciones?) de que la ayuda enviada es insignificante para la magnitud del problema.

La Iglesia, si la Iglesia, decidió hace tiempo en una reunión de todo el clero y religiosos, actuar por su cuenta sin esperar ayudas internacionales, visitando las casas de enfermos y dándoles asistencia moral y económica, especialmente alimentos. Se tiene cuidado en hablar a una prudencial distancia para no facilitar la extensión del virus, pero, como siempre en las grandes calamidades de la historia, ahí estamos dando el callo.

Nadie tiene derecho a encerrar a Dios en los templos. Nuestra misión como Iglesia es dejar a Dios libre en las plazas y en el mercado del pueblo, pero sobre todo libre en nuestro corazón. ¡Cómo recuerdo esa canción de Encuentros de Promoción Juvenil! IMG_20141020_103143

Ando metido en problemas de brujería. Os cuento. Seguro que después de leer esta historia comprenderéis el por qué el Ebola se extiende como el fuego por nuestra querida África. Amadu, el hermano de Dora Fofanah, fue a visitar a un brujo senegalés para consultarle unos problemas que le sucedían en la casa con el dinero. El brujo le hizo un “karafili”, especie de amuleto con algo escrito en arábigo envuelto en varios trozos de tela de colores. Eso se pone colgado en la puerta de la casa, y cuando desaparece comienzan las “confesiones”. El amuleto desapareció, y vaya que si comenzaron. Los mayores del lugar llamaron a la primera que confesó ser bruja, Amie, una niña de 13 años. Y ella comenzó a acusar de brujería a Bobo Pain, el marido de Fátmata Daramy. También acusó a Ann Marie, la mujer de Desmond, el hermano de Yamasita. A Poto, una hermana de Ahmide Hassan, la chica a la que mi hermana Isa pagó la escuela secundaria.

La llevaron a la niña en la noche a un lugar especial en el bosque de Kamabai para que confesase en público. Amie dijo que era bruja y que iba a matar a todos. Y en ese mismo momento cientos de abejas negras atacaron a los curiosos y los cosieron a picotazos. Ahí se acabó el espectáculo. Sé que es cierto, porque al día siguiente algunos de mis trabajadores lucían varios en la espalda.

Había tantas personas cercanas a mí envueltas que decidí cortar de raíz y traer a mi casa a Osman, el papá de Momodu Fofanah, el niño que cuida en España Federico Gerona, a la madrasta de Dora, y a Amie, la chiquilla bruja. Me dijo que el tal Bobo Pain era el rey de los brujos y Ann Marie algo así como la reina de las brujas. Que se reunían en la noche dentro de un círculo de carbón y que eran responsables de muchas de las cosas malas que sucedían. Dijo también que la especie de sarna que tenía Osman se debía a su maldición. Y que también le había robado el vientre a Iye Fofanah para que no pudiese tener hijos.

Me comentó que tenía un caballo blanco. Ahí es donde ya no me pude contener más. ¡Con las ganas que tiene Rene de tener un caballo para arrear las vacas! Y solo he visto uno en Freetown en 10 años. Le pregunté que cómo alimentaba el caballo y me dijo que era un caballo brujo y que por tanto no comía.

Tú, ¿eres bruja?

Sí, contestó mirándome fijo a los ojos.

¿Comes? Claro que como.

¿Y cómo es posible que tú siendo bruja comas y el caballo brujo no?

Ya no supo qué responder. Le ofrecí que celebrasen la próxima reunión en mi habitación y que si aparecían volando les regalaría 5 millones de leones a cada bruja. Eso sí, debían entrar por el balcón.

Yo no sé si volarán o no, pero estoy seguro de que Ann Marie necesita el tronco de un mango para que la sostenga en el aire por su sobrepeso. Con una escoba sencilla no levanta el vuelo, de eso doy fe. En fin, que le han vuelto a llamar en privado los ancianos del lugar para que vaya confesando nombres. Luego, cada persona que ella nombra debe de buscar un “supernatural man” para que le limpie y diga si es brujo o no. Y, naturalmente, hay que pagar por eso.  Les pedí que me avisasen inmediatamente si alguien quería hacer negocio a su costa, pero no lo han hecho. Dicen que yo también soy un brujo poderoso y que los “supernatural man” no me quieren a su alrededor.

IMG_6958Han aparecido dos cobras negras enamoradas en nuestro garaje. Algún trabajador ha insinuado que posiblemente la causa es porque llené mi casa de brujas. Y es que según Amie, ella se transforma en serpiente cobra y Poto en pescado. Les he dicho que si una de las serpientes era Amie, pues que me cargué a la bruja y la mandé para el otro barrio. Por si acaso he llamado a su casa y me han confirmado que estaba viva, jajaja.

En fin, bromas aparte, podéis entender ahora la gran dificultad que hemos tenido y seguimos teniendo para convencer a nuestro pueblo de que el problema del Ebola es real y no propio de hechizos o brujerías.

Si la Comunidad Internacional simplemente nos ayuda a erradicar el Ebola y se va, nada habremos logrado. Lo que necesitamos es alguien que realmente tome en cuenta a África con cariño, sin intereses egoístas. Que se enamore de África como nosotros nos hemos enamorado de su gente y de su sonrisa, del inmenso potencial que tienen a poquito que se les ayudase con nuevas tecnologías. Gente que no conviertan a África en el basurero mundial donde van a parar todos los desechos del primer mundo, toda la pintura, láminas de zinc, teléfonos móviles, todo lo obsoleto y de ínfima calidad. Que traten a los africanos como personas que son con sus defectos y sus virtudes, con sus luchas y sus sueños. Y que sintamos en propia carne el dolor de este pueblo y defendamos su derecho a una vida digna como defendemos el nuestro. IMG_20141020_115809

Enseña a un pueblo a valerse por sí mismo y lo habrás liberado. Todos sabemos que los preferimos o, para hablar claro, que las multinacionales los prefieren esclavos. Esclavos amarrados a las cadenas más pesadas: el miedo y la ignorancia. Esclavos de la limosna y la beneficencia que amorfina la culpabilidad de nuestra conciencia y nos hace creer que somos buenos.

No hay nada más contrario al amar que el crear dependencia, porque no existe manera más sutil de esclavizar a una persona que lograr que de ti dependa. O amamos a África a fondo perdido, o algún día, quizás demasiado tarde, nos arrepintamos. Porque el tiempo y la historia son jueces insobornables de los hechos.

IMG_6962Medo ha cazado al sinvergüenza que me estaba robando los pollos. Y para postre me traen una toronja diciéndome que me quieren mucho. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Y no, os lo prometo, por aquí no ha pasado el pequeño Nicolás.

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7 Respuestas a “Cuando la vida duele (7): El triunfo de Teresa

  1. Sigue asi, se fuerte, desde navarra rezamos por ti y por todos. No importa el corlor de la piel, ama a todos como hermanos y haz el bien. Como dice la cancion. Un abrazo muy grande.

  2. Nos alegra mucho volver a tener noticias desde allí.
    Mucho ánimo y fuerza para seguir con vuestra importante tarea.
    Seguimos rezando juntos todas las noches por vosotros.
    Que Dios os ayude para seguir transmitiendo ejemplos para todos.
    Hasta pronto.
    Un fuerte abrazo.

  3. Desde luego, es admirable, eres capaz de sacarnos una carcajada a pesar de estar viviendo un auténtico infierno…. ánimo, un abrazo muy fuerte y cuídate mucho

  4. Grande José Luis, gente como tu me hace seguir pensando que a pesar de todo hay más personas buenas, excepcionales en tu caso, que gente con mala intención. Gracias.Felix.

  5. Gracias por la labor que haces y especialmente gracias por hacerla de esa forma. Mucho ánimo y un fuerte abrazo

  6. Estuve en 2007 en el hospital St.John of God de Mabesseneh en Lunsar. Trabajé con Manuel en el quirófano, en el cuidado de enfermos, persona sencilla, callada incansable en su trabajo diario.Te conocimos en Kamali con tus bambis i tu coraje alegre. Conoci a la hermana Elisa i sus compañeras,incansables Solo puedo decir que sois maravillosos.
    Aquí, en Catalunya, intento explicar que Àfrica sólo la salvarà si trabajamos por la Salud en Àfrica. Las ayudas serán necesarias però sin educación sin derecho a la salud, sin infraestructuras, no respetando sus pueblos i apoderándose i expoliando sus riquezas Africa no dejará nunca su pobreza.
    Estoy con todos vosotros en mis oraciones i a veces me pregunto donde està Dios i mi respuesta es “en nuestras obras”.
    Gracias por tus escritos.

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