Cuando la vida duele (2)

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Copio el título de una antigua entrada, porque la vida duele hoy más que nunca. Duele por la muerte evitable de mi pueblo. Duele por el contagio con el virus Ebola de mi amigo, de mi hermano del alma, Manuel Viejo. Duele por quien llama pidiendo auxilio porque no tiene qué comer y no puede salir de casa. Son tantas las razones en este momento para el dolor que sueño con la “amanecida” que cantaba Jorge Debravo con toda mi alma, con toda mi mente, con todas mis fuerzas… Tengo unas ganas locas de salir corriendo de este infierno, pero me quedo clavado con los ojos húmedos y  la esperanza de que esto también pasara. Poquito a poco solo nos queda eso, la esperanza.

El Papa Francisco preguntaba a los sacerdotes, ¿lloráis? ¿Cuándo fue la última vez que llorasteis? Nos recuerda constantemente que el único testimonio válido es la cercanía y la compasión. Si no estamos cerca, ¿cómo conocer las angustias, el dolor de nuestro pueblo? La compasión en la distancia no sirve de nada. Con frecuencia uno escucha, cómo me encantaría estar allí, pero no vienen.Como tampoco sirven los “planes maravillosos” que nunca se encarnan y que simplemente adornan nuestras salas sujetados a la pared con un alfiler. Se nos llena la boca de palabras hermosas, pero dejamos que el corazón se vaya alejando poquito a poco del compromiso solidario con los pobres. Y llega a preocuparnos más que no falte el agua bendita que el arroz. Ser misericordioso significa tener el corazón, y las manos, cerca de la miseria. Porque misericordioso viene del latín miser-miseris (miseria) y cor-cordis (corazón). Por supuesto que con un corazón misericordioso no podré resucitar al hijo de la viuda, no tengo el poder curativo de Jesús, pero seguramente podré facilitarle un doctor que le atienda gratuitamente y medicinas que le alivien. Eso implica que mis ojos deben de ser capaces de ver la necesidad en el que sufre. Es mucho más fácil y cómodo el encuentro con Jesús en el sagrario, que en quien le huelen los pies o le supuran las llagas. Por eso hay tantos que tienen ojos y no ven.Todo plan pastoral que diseñemos será mentira si no mejora la dignidad de nuestro pueblo.img_1011

Tengo delante una nota de agradecimiento de las Hermanas Clarisas de Kailahum. Os dice, porque el agradecimiento es para los que os molestáis en ordenar, clasificar y enviar contenedores repletos de sueños, que el Dios Altísimo os bendiga por vuestra generosidad.

Y citan literalmente… “Porque estaba hambriento y me diste de comer”… en este caso alubias verdes de Mendavia, y cóctel de frutas, y garbanzos, y jabón, y aceite de oliva…

Y luego nos recuerdan que… “Todo lo que hicisteis por los más pequeños, a mí me lo hicisteis”.

El grito de agradecimiento y de bendición nos llega de una de las partes más golpeadas por el virus Ebola en Sierra Leona. Allí han decidido quedarse y compartir con su gente lo que les entregamos en vuestro nombre. ¡Benditos contenedores, Juan Luis!img_1018

Llevo tres días tragándome las lágrimas por las noches, en silencio.

El 17 de septiembre celebrábamos con las Hermanas Clarisas de Lunsar el día de la Independencia de México. Bromeé con ellas diciéndoles que necesitaban gachupines (españoles) para lanzar su grito y que esa era la razón de la invitación. Rene y yo comimos sin conocimiento, preparándonos para los tres días de toque de queda sin cocinera. Luego apareció una guitarra y recordé los corridos aprendidos en la Sierra Madre. Se nos hizo tarde y decidimos volver a Kamabai sin parar en Mabesseneh a darle un abrazo a Manuel Viejo. Sabía que se iba a España pronto y quería despedirlo, pero decidí volver otro día.

El 18 por la noche me llamó el Administrador Apostólico, P. Natalio, javeriano, para que le ayudase a contactar con Javier Atienza, nuestro voluntario que presta ahora servicio en el Hospital Emergency de Freetown como cirujano. Me dijo con la voz entrecortada que Manuel tenía fiebre alta hacía tres días y que parecía que no era malaria. Javier me pidió llamar al 117 para conseguir una ambulancia para el día siguiente temprano, insistiendo que pidiese ser trasladado al Hospital de Laka. A la Hermana Elisa solo le falta en su teléfono el  Whatsapp de Dios, y sospecho que también lo tiene. Movió sus contactos y consiguió esa misma noche la ambulancia con el Ministro de Finanzas.

El 19 le hacían temprano la prueba, pero los resultados se conocerían entre las cinco y las siete de la tarde. Javier me había avisado de que no me hiciese ilusiones. A las 8:15 nos confirmaban el peor diagnóstico: positivo del virus Ebola. Solo hacía una semana que habían reabierto el hospital después de la cuarentena. Inmediatamente se puso a hacer lo que sabe: operar y curar a destajo.

Y esa cercanía con la miseria, con la gente, con el pobre…, le contagió el virus. El cristianismo se transmite por contagio, como el Ebola, nunca en la distancia.

Todos duelen, pero duele más el dolor de un amigo. Quise llamarle para decirle que lo quería y que iba a rezar con toda mi alma por él, pero ya no cogió el teléfono. Y no se me quitan de la cabeza su simpatía, y las charlas compartidas, y el “pásate por aquí cuando vayas a Freetown que tengo vino y chorizo de la tierra”.

Javier me preguntó si era cierto que no había parado a la vuelta. Le dije que se nos hizo tarde.

Solo quiero que sepas que si hubieseis parado y dado el abrazo, tendríais que venir a una zona de aislamiento.

El miedo al Ebola está matando también el abrazo.

Leo que la ONU va a actuar, por fin. Lo que no sé es con qué intereses. Me golpean la sien las palabras oídas en mi cautiverio a un secuestrador: ¿Y a quién le importa un negro? Por lo visto, a muy poquitos.  Hace unos días alguien muy entendido en temas de salud y de crisis (no quiero decir el nombre) daba la batalla por perdida en Sierra Leona y en Liberia. Decía que había que olvidarse de estos países y dar prioridad a la protección de otros. Que el virus moriría por sí mismo después de llevarse con él la vida de 5 millones de personas.

Supongo que no deja de ser una buena solución para el problema migratorio, y que os ahorraría el gasto de cuchillas. ¿A quién le importa un negro?

IMG_20140813_091627IMG_6737Vino Joe Bay Kamara, el niño quemado que comenzó a curar Natán, con su madre. Era la primera vez que la veía y exploté porque me sabía la historia. Lo dejó encerrado en una habitación a los 9 meses y se largó con otro hombre a Freetown. Lo recogieron los abuelos y lo han criado como a un hijo. Ha vuelto 10 meses más tarde de visita. Le he pedido que intentase agarrar un pollico de los cinco que tiene una de mis gallinas. Como sonreía, le he obligado a que metiese la mano. La gallina se le ha tirado a los ojos. Le he dicho que lo mismo hace una vaca con su cría, y la oveja… Creo que entendió el mensaje.

La herida de Joe va sanando poquito a poco. Muy lentamente, pero sanando. Ahora me ayuda a curarlo Foday, el muchacho a quien mi sobrino Javier le pagó la carrera de enfermería.

IMG_20140917_083052Pero me siento bajo, frustrado, impotente…. La vida duele en estos días y duele mucho.

Supongo que la prensa volverá a agobiarnos de nuevo. Con qué facilidad pasamos de los cristianos crucificados de Siria, al desfalco de Pujol, o a la muerte de Botín… Supongo también que no faltará quien ponga el grito en el cielo cuestionándose si el Gobierno español ha hecho bien pagando con el dinero de los españoles la repatriación de Manuel . Lo que os puedo asegurar, porque lo conozco, es que nadie como el Hermano hospitalario Manuel Viejo ha paseado por África la “marca España” con tanta pasión y sacrificio. Su generosidad y simpatía no tenían límites. Y siempre tenía tiempo para atender el enfermo que le llevabas desde las aldeas más remotas. Aunque su agenda no tuviese un resquicio, él siempre encontraba 5 minutos entre operación y operación. Si somos capaces de calificar ciertos lugares turísticos como “Patrimonio de la Humanidad” con el fin de que sean conservados especialmente, con más razón debiéramos preocuparnos de conservar personas del temple de Manuel. No se trata de si la persona es miembro de una Orden Religiosa, o es el Imán de la mezquita de al lado, o un Pastor protestante, o un doctor voluntario con rastras y pinta de Perro Flauta. Gente como Manuel Garcia Viejo, y ahora digo el nombre completo para que no haya la más mínima confusión, debiéramos nombrarlos Patrimonio de la Humanidad, y luchar todos por la conservación de esas personas que dan la vida allí donde las agencias turísticas marcan en rojo y los gobiernos recomiendan no viajar.

Solo le pido a Dios que me permita darle el abrazo que le debo. Ese que el día 17 de septiembre no pude darle porque se me hacía tarde y diluviaba.

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23 Respuestas a “Cuando la vida duele (2)

  1. Te acabo de leer en casa de Pili. El que tenga oídos para oir que oiga. Ojala que Manuel tenga suerte y todos los demás que no tienen la suerte de poder salir de allí.
    Un abrazo fuerte de tu hermana .

  2. Ay Jose Luis, como nos duele todo lo que estais pasando!! como te queremos! confiamos en Dios, rezamos mucho y pedimos por todos. Besos

  3. Padre Jose Luis, mi corazón esta triste por lo que le sucede a Cristo en cada uno de sus hijos, indistintamente de su raza, color, creencia o país al que pertenezcamos; no sé que escribirle; cuando leí el título de este mensaje “cuando la vida duele”, me recordé de las palabras que nos dijo Moseñor Willye Flores a mi esposa Irma y a mí, cuatro días antes de morir, luego de vivir de manera heroica sus últimos años de vida, postrado en una silla de ruedas y aún así presidiendo La Celebración Eucarística; nos dijo: “cómo duele el amor de Dios… ya estoy cansado de estar cansado”. Reconozco que estamos de paso, lo confirmé aún más cuando me enteré que mi nombre significaba “peregrino”; y hoy que usted ha seguido el “Camino” que es Cristo, sirviendole en cada hermano; no me queda más que compartir la palabra de Dios, que oportunamente este fin de semana nos propone nuestra Iglesia que es Madre y Maestra: “Busquen al Señor mientras lo puedan encontrar, ininvóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y Él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos” (Isaías 55, 6-9). Que Dios lo bendiga Padre Jose Luis, a Manuel Viejo, a las Hermanas Clarisas y a todos los que están poniendo su gota de fe para que no muera la esperanza de que todo estará mejor algún día. Estaré rezando por ustedes cada segundo de mi vida, esforzándome por ser mejor persona, mejor esposo, mejor padre, mejor amigo, mejor hermano, mejor hijo.

  4. “Dios está cerca, como lo atestigua la vida de los profetas, en los momentos de mayor abatimiento, cuando la vida parece perder su sentido y orientación, cuando la vocación ya no se ve con el mismo resplandor del día primero, cuando la enfermedad, la persecución, la aparente derrota tocan a las puertas de nuestras vida. Yo soy pobre y desdichado, pero el Señor cuida de mí.” (P. Octavio Ortiz)

  5. Lo siento Jose Luis como te escribi hace tiempo mi hermano estaba en sierra leona conseguimos sacarlo de alli a él y a su familia.Quiere volver Sierra Leona le ha dado lo que este pais le ha quitado.Yo no lo entiendo pero para mi todos vosotros sois heroes.Animo Jose Luis , Manuel saldra adelante y el.pais volverá a resurgir

  6. Pingback: Uno más entre los pobres | Hospitalidad

  7. Amigo Pepe: no sabes lo que nos acordamos de ti y tu “familia africana”. Desde la zona mal llamada “desarrollada” y con toda la vergüenza que da nuestras “seguridades”, recibid un fuerte abrazo. Personas como Manuel Viejo y tu mismo deberían cuestionarnos, todos los días, sobre la pobreza de nuestra vida acomodada. Espero que sepáis perdonarnos nuestra vaciedad. Que Jesus de Nazaret pueda, viendo vuestro cariño por vuestras ovejas, alegrarse de no haber venido en vano. No te voy a desear suerte porque no dudo de que te sientes en manos de Dios pero si que quiero decirte de todo corazón lo que os queremos y el deseo de que nunca os falte esa Fe y valor que otros no tenemos. Fernando Torres.

    Enviado desde mi iPad

  8. José Luis, le conocí en Valladolid en una barbacoa que organizaron unos amigos y familiares suyos, para celebrar su liberación del año 1998. Yo trabajaba entonces en Banco Atlántico en calle Miguel Iscar. Le recuerdo muy delgado, muy sereno, no podía casi comer. Su estómago era muy pequeño. Le admiro, es un ejemplo para todos nosotros. Ayer me estremeció oír en la radio su llamada de auxilio para salvar de Ebola a las personas de Sierra Leona. Estoy encomendándole a usted y a todas las personas que viven allí.

  9. Siento lo ocurrido Jose Luis, llevo varios días diciendo que voy a escribirte. Recuerdo nuestra visita a Sierra Leona como si fuese ayer mismo, gracias. Animo y sigue luchando con esa fuerza que te caracteriza. Un fuerte abrazo.

  10. Fray José Luis, con lo ocupado que está, no sé si va a poder tener tiempo para leer esto. Espero que sirva de algo. Realmente me calan muy hondo sus vivencias. Me indigna muchísimo que el mal llamdo “mundo occidental” (porque en realidad se trata de todo el mundo a nivel global) no haga nada por nuestros hermanos africanos, de la misma manera que no pareciera que estén haciendo nada por nuestros hermanos de Medio Oriente. Pero después de leer lo que ud nos cuenta, se me parte el corazón y me contagio de su sentimiento de frustración y (si no me equivoco) de impotencia. Comprendo sus sentimientos, porque yo también he estado en situaciones en las que he querido salir corriendo y dejar todo botado. Después de leer su artículo, realmente me di cuenta de que algo duele; no sé si es la vida, pero por lo menos algo me duele a mí al saber que estoy tan lejos de tantas personas tan necesitadas y que no puedo hacer nada, nada de nada de lo que quisiera hacer para ayudarlos. Su artículo es tan vívido, que se puede sentir perfectamente la oscuridad en la que están viviendo, la que están sintiendo. Pero yo le pido a nuestra Señora de la Consolación que vaya a su auxilio, al suyo, al de sus compañeros, al de todos los misioneros y al de todos los habitantes de África, ese continente tan hermoso y tan olvidado y abandonado. En mi oración, le pido a la Misercordia de nuestro Señor Jesucristo que se acuerde de uds y que cambie los corazones de todos los que estamos lejos para que hagamos algo, contra el ébola y contra los problemas que todos uds están viviendo. Yo sé que a ud le gustan los poemas de nuestro Jorge Debravo. Pues yo quiero ponerle una frase de otro poeta costarricense, Isaac Felipe Azofeifa, que me ha ayudado mucho en mis momentos de oscuridad y de sin sentido; tal vez ya la conozca pero aquí se la dejo: “De veras hijo. Ya todas las estrellas han partido, pero nunca se pone tan oscuro como cuando va a amanecer.” Fray José Luis, créame, esta esta situación también va a pasar y poco a poco el sol volverá a brillar. Se lo digo por experiencia propia. No ocurrirá de golpe pero sí pasará. Después de la muerte en cruz, viene la resurrección. Esperemos en quien no desampara. Además de mi oración, le envío un gran abrazo, un abrazo de hermana que se une a ustedes en el dolor. Y por favor, no deje de informarnos de lo que sucede en Sierra Leona. Es el único medio que tenemos para saber de todos ustedes. Que Dios los bendiga y proteja, y que nuestra Señora de la Consolación los acompañe.

  11. buenas no conozco a ninguno pero necesito que esten alli, yo no puedo ir aunque quiera, y duele si que duele tiene mucha razon, pero su labor hay que seguir haciendola, no crean que estan tan solos, cierto es que africa es la gran olvidada pero no por todos. quisiera dar ayudarles mas pero de momento solo lo puedo hacer de lejos. asi que un abrazo cercano y las gracias por seguir y aguantar tanto sufrimiento.

  12. Le pedimos todos los días a Dios que te de fuerza para seguir con tu importante labor, que no creas que está solamente en Sierra Leona, sino que somos muchos los que seguimos tus pasos desde Valladolid, y que buscamos en tus cartas el apoyo necesario para vivir en la Fe.
    Que Dios te ayude a continuar.
    Te esperamos en Valladolid.

  13. Somos María, la madre de Javier Atienza, su tía Elvira y quien redacta el tío Pepin (platón). Me emocionó mucho escucharte en el corte de radio de agosto cuando afirmabas que estamos en “manos de Dios”. María tiene un corazón de oro (madre de Javi) Elvira es una castellana como un roble y auténtica y ambas os siguen desde esta Tierra con inquietud y con buena cara. No dudeis que EL Padre no os deja y que todo lo que os pase será para bien. Fuerte abrazo!!!!!!!!!!!

  14. Querido José Luis, en un día como hoy para ti y para toda tu familia africana, si es que de verdad se puede…te envío todo el amor que puedo tener dentro…

    Un abrazo más que sincero desde Chiclana.

  15. Hoy, en el adiós a Manuel, la vida duele un poquito más.
    Muchísimas gracias por dar vida cada día donde más lo necesitan.
    Un fuerte abrazo.

  16. su compañero Manuel se ha ganado el cielo, si alguien se lo merece en esta tierra tan injusta. Mis oraciones para ustedes. Esa enfermedad esta rondando por allí, pero hay otra en los corazones del “primer mundo” que es mas silenciosa y peor, la alienación de las conciencias y la indiferencia. Lo que hacen ustedes es admirable. No se crea, la muerte de Manuel nos ha afectado a todas las personas de buena voluntad y sacude las conciencias de quienes no valoran la labor que hacen allí. Pero eso da igual, porque ya sabemos Quien si las valora. Animo!!!!!

  17. Yo trabajé con Manuel . En el hospital .Nos conocimos todos. Quizas no recordais. Eramos médicos i enfermeras venidas del Hospital de Sant Juan de Dios de Barcelona, el año 2007. Fué una experiència que nunca he olvidado. Recuerdo la madre Elisa i su comunidad, recuerdo al padre José Luís con sus bambis. Sois estupendos, però ahora estoy muy triste por la muerte de Manuel. Era una persona bondadosa, callada, discreta, muy trabajador. Le ayudaba en las visitas a enfermos de las salas donde haciamos el que podiamos para salvarlos. Le ayudaba en las intervenciones quirúrgicas a veces muy dramáticas He pedido mucho a Dios por el,. Era tan necesario en el hospital…, però ha dado hasta el útimo suspiro por la gente de aquí. Hay que salvar la Salud de África Ha de saberse que África no és un continente para extraer sus riquezas i no preocuparse de sus habitantes.En África los investigadores, las farmaceuticas van a buscar honores, medallas… Personas que envian mosquiteras pensando que es la solucion definitiva para controlar el Anopheles…Mientras envian armas para proteger las riquezas del subsuelo… Manuel desde el cielo has de iluminarnos a todos para ser justos con África.

  18. Pingback: Mancharse las manos | tambiensepuedebarrermarte

  19. Estimado P. Jose Luis sus palabras causan eco en nosotros (“El cristianismo se transmite por contagio, como el Ebola, nunca en la distancia”)… Gracias por su gran entrega y ejemplo. Oramos por ustedes los postulantes OAR de Guatemala.

  20. Estimado señor:
    Es usted de los pocos sacerdotes que conozco que vive y predica el cristianismo como Jesús dijo que se hiciera.
    A pesar del desahogo y malos tiempos que están pasando, tienen la esperanza, ganas y amor para repartir. Gracias!.
    Muchos de sus compañeros sacerdotes en mi zona, están tan corruptos que no ven más allá del dinero y de enriquecerse.
    Gracias por luchar y ánimo!

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