Momodu Fofanah

En la misionMi buen amigo Fede me ha enviado una fotografía de Momodu que me ha emocionado haciéndome recordar su historia. Os la cuento.

Cada vez que veía a Momo se me encogía el alma, porque sus ojos tenían  una tristeza infinita. No podía jugar con los otros niños, tampoco ir a la escuela… Y se me vino a la mente una locura, llevármelo a España e intentar una operación que ni sabía si era posible.

Publiqué en el blog que entonces escribía el caso del niño, y recibí una contestación inmediata: si tú eres capaz de arreglar los papeles en Sierra Leona, yo me encargo de todo en España.

El que me escribía era mi buen amigo Federico Gerona, miembro de Odontología Solidaria y con años de servicio solidario en Sierra Leona y en Angola.

El Servicio Extremeño de Salud, se ofrecía a realizar la operación gratuitamente. Y nos ofrecía los servicios del Doctor Constantino, un gran especialista cirujano infantil.

Conseguir el visado en Senegal parecía misión imposible: idioma, viaje… Un voluntario que estaba por ese tiempo en la Misión, Coco, se ofreció a viajar y tramitar el visado.  Además hablaba francés, lo que facilitaba las cosas. Coco me llamó del hotel de Dakar desesperado porque le daban el visado del niño, pero no el de Dora, la tía que debía acompañarlo por el problema de comunicación. Dora era la única de la familia que podía entenderse medianamente en inglés. Al fin, y con influencias que no quiero contar por si necesito otro favor diplomático, conseguimos el visado de tía y sobrino.

Fui a Freetown a sacar el pasaporte del niño y tuve que pasar otra odisea. Según la ley escrita, el niño debía de ser incluido en el pasaporte de uno de los padres. Expliqué el caso, pero imposible. Entonces se me ocurrió probar con la “ley de andar por casa”, o mordida mejicana. Y funcionó. Como no sabía, ni yo ni nadie, la fecha de nacimiento del niño, dije la primera que se me vino a la cabeza y le calculé la edad a ojo. Y, desde entonces, mi buen amigo Fede celebra  el cumple de Momodu en el día en el que yo le di a luz.

Llegó el gran día y elegimos Air Morocco por lo barato. Me llevaba a España al niño, a Dora y un inversor solar de 22 kilos que Manuel me había embalado como solo él sabe hacerlo. A pesar de la hora intempestiva, 2 de la madrugada, comenzamos un viacrucis de controles. Gracias a Dios, como dice mi sobrina Laura, yo ya tengo el culo pelado de rodar por el mundo y no se me da mal lo de cruzar fronteras con y sin papeles.

-¿Qué es eso?

-Un inversor solar

-¿Para qué?

-Para que estudien los niños con energía gratuita en la Misión.

-Tienes que abrir la caja porque no puede pasar.

-Bueno, le contesté,  tú tienes derecho a revisar la caja, pero no sé si sabes la última Ley de Vuelo de la IATA.

-¿Quéeeeeeeee? ¿Qué ley es esa?

Ni pestañeé.

-Pues que yo tengo derecho a que me des el paquete como estaba, así que ábrelo y me lo cierras igualito.

No tienen tijera, ni cinta de embalar, ni nada… Así que refunfuñando viendo que no había propina, comenzó a meterse con los papeles del niño.

No llevaba menos de 100 folios, en inglés y en español, preparados minuciosamente para cualquier contingencia, y, por supuesto, no iba a dejar que un funcionario me  estropease el sueño.

Vuelta la burra al trigo:

-Es que el niño es menor y no viaja con sus padres

-Mira el permiso firmado por ellos ante abogado y sellado en el Ministerio de Asuntos Exteriores validando ese sello.

-No vale porque ahora es muy común el tráfico de niños.

-Ya, pero yo soy misionero, no traficante. ¿Le ves los pies? Lo llevo para curarlo.

-No va a poder ser.

Resulta que Mamy Alice Koroma, que en paz descanse, madre del Presidente de la República Ernest Bai Koroma, es de Kamabai, y me había pedido que cuando volviese el niño operado fuese a visitarla, porque le parecía imposible que Momo pudiese andar. La viejita y yo teníamos una relación cordial y guardaba su número de teléfono móvil como un tesoro para casos de emergencia. Así que le dije al oficial, mira, voy a llamar a la mamá de tu Presidente que es la que me ha pedido que me llevase al niño a España, y tú le cuentas todo lo que me estás diciendo a mí. Le enseñé el número y comencé a marcar a las 2:30 de la madrugada. Me dijo que no hacía falta, y yo insistí en llamar. Despavorido, me empujó hacia adentro y le sonreí beatíficamente.

Cuando vi a Momo sentado en el avión cerré los ojos aliviado y suspiré. Y me emocioné al constatar la capacidad de hacer milagros que tenemos los humanos cuando no somos indiferentes al dolor de nuestros semejantes. ¡Menuda carambola de Dios a tres bandas!

Dora, la tía, perdió la Selectividad  por acompañar a su sobrino. Nos sentimos responsables y, gracias de nuevo a Federico y su familia, cursa en estos momentos su tercer  año de Administración de Empresas en la Universidad UNIMAK de Makeni.

Momo, al día de hoy, nada, corre y juega. Y está con Federico y Marta en adopción de estudios. Como dice Fede, no va a ganar un concurse de pies, pero ni falta le hace. Cada año viene a visitar a su gente porque no queremos que olvide sus raíces. Quiere ser doctor, y me encanta.  Y como Fede tiene la cabeza tan grande como su corazón, me lo ha envenenado y me lo ha hecho madridista tipo fondo sur y no de Osasuna. Hasta eso le perdono.

He colgado en Imágenes de vida diaria unas fotos de Momodu Fofanah para que disfrutéis del milagro.

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2 Respuestas a “Momodu Fofanah

  1. Querido Jose Luis, Momo es el milagro, un milagro en nuestras vidas, en nuestra familia. Es tan especial…
    Para la gente que te sigue, os diré que ya está en tercero de primaria, lee, escribe, y empieza a multiplicar. Es el primero de su clase en ingles y portugués, y aunque no es un hacha en matemáticas va muy bien.
    Como su abuela nos dijo a ti y a mi a la sombra de un mango este pasado marzo, yo llevé al niño a España, pero tú hiciste el camino para llevarlo. El camino estaba hecho, yo solo lo caminé. El verdadero mérito es el tuyo. El mérito no es solo Momo, son los millares de niños que pueden estudiar gracias a ti, porque le echaste dos cojones y contra viento y marea ahí están las escuelas.
    Me acuerdo de tu misión en el 2006, mírala ahora y piensa en que todos esos sufrimientos, malarias, sinsabores, han servido para mucho.
    Te debo mucho. Sabes que he estado durante muchos años trabajando en algunos países de nuestra querida África, pero muy poca gente he encontrado como tú. Me has enseñado a amar a los más débiles, a los nadies, que diría Galeano, y amándoles me encuentro lleno. Eso es en parte gracias a ti.
    Un abrazo muy fuerte Granpa, cuídate, y reza por el Osasuna que falta le hace
    Hala Madrid !!!!!!

    Fede Gerona

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