Grandpita

Grandpita“Grandpita ha muerto, y a la sombra del mango donde lo enterramos le prometí no callarme”

 Mis queridos amigos:

 La verdad es que no sé ni cómo me he puesto a escribir. No puedo dormir, porque estoy profundamente triste y me he sentado automáticamente en el ordenador para compartir mi tristeza con vosotros. Puedo parecer egoísta; posiblemente lo sea, pero aprendí que una alegría compartida es doble alegría y una tristeza compartida es la mitad de la tristeza. Y hoy más que nunca necesitaba compartir mi pena. Grandpita ha muerto, y a la sombra del mango donde lo enterramos le prometí no callarme.Entierro grandpita Y ahora que os escribo, ahora que no me dejan ver las lágrimas, no sé qué decir. Solo que tenía dos años nada más, que nació donde nadie en su sano juicio elegiría nacer, que su madre era deficiente mental, que no fue fruto del amor, sino de una violación, y que era un niño encantador.

 Me lo ha traído la abuela tarde, como suelen hacerlo, por ignorancia que no por mala fe. Me lo ha traído cuando de nada te sirve correr. Y he leído en sus ojitos blancos que se moría, y me ha dado una rabia infinita. Y he gritado al cielo, éste no, por favor…. Pero se fue. Se ha ido lo mismo que se nos van tantos. Y no encuentro una explicación. Sólo me queda rezar.

 -Si te sirve de consuelo, no había nada qué hacer, me dice Jon, nuestro joven estudiante de medicina.

 Grandpita doctoresSólo hacía una semana estaba construyendo sueños con el abogado de la Diócesis, Benedict, preguntándole las posibilidades de adopción en el país. Y me había dado esperanza.

 He tenido que ir al hospital Holy Spirit de Makeni a recoger su cuerpo.

 -Vaya a la mortuoria para que le entreguen el cadáver, padre.

 -¿No tengo que firmar nada? ¿Nadie me va a decir nada?

 Me querían entregar el niño como quien entrega un saco de arroz. He pedido hablar con el doctor que se ha molestado al preguntarle la causa del fallecimiento. Como si estuviese poniendo en duda su capacidad profesional. Supongo que en otros momentos no hubiese aguantado ni la mitad de la perorata que me ha soltado. Pero hoy era más grande el dolor que el enojo.

 Acta defuncionAl darme el acta de defunción leo que ha muerto por una anemia grave y por una seria bronconeumonía. El falciparum le comió la sangre, me dicen. En la casilla del nombre aparece Louis Grandpa. La abuela nunca consintió que se le llamase de otra forma. Y es otro dardo derechito al corazón.

 Al llegar a Kamabai he llamado a Medo para que me ayudase a entenderme con la abuela. Quería estar seguro de su voluntad.

 – Que esté muerto no significa que no te pertenezca, me ha dicho. Tú decides donde lo quieres enterrar. Nosotros vamos a respetar tu voluntad porque eres el único que lo ha querido. Si nos permites enterrarlo cerca de nuestra casa, lo haremos con gusto.

 Me ha parecido lo mejor para Grandpita, dejarle descansar por los lugares que ya comenzaba a corretear. No separarlo de lo que fue su ambiente y su vida.

Ramas mango Bajo un  tremendo aguacero han cavado la fosa. Y han preparado pequeños troncos y ramas de mango para que la tierra no golpease directamente el cuerpo. Me dicen que es por respeto. Han recostado al niño en un paño blanco, sin ningún tipo de féretro. Aquí no sobra el dinero para gastos superfluos. El Imán ha recordado a los presentes que el niño era cristiano porque un cristiano lo acogió y lo quiso. Que cuando creciese podía haber tomado su propia opción, pero que el niño pertenece al que lo ha criado y que debían respetarlo y enterrarlo según la tradición cristiana. Les he pedido rezar juntos la oración que Jesús nos enseñó para recordarnos que éramos hermanos. Y que luego rezasen la «Alfatia» según su tradición.

 He vuelto a la misión con el corazón encogido. Estoy terriblemente cansado y me pesa el alma. Me martillea el cerebro la frase de siempre: ¿hice todo lo posible? Supongo que siempre se puede hacer un poquito más.

 SepulturaEso es todo por hoy, amigos. No ha sido la mejor forma de retomar el contacto, pero me he prometido a mí mismo ser un poquito más agradecido con los que nos dais tanto. Intentaré que os lleguen noticias tipo blog como antaño. Es una promesa formal.

 Un abrazo.

 José Luis Garayoa

Agustino Recoleto

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