El arte de dar

IMG_0048Erich Fromm escribió un hermoso libro, que muchos de nosotros leímos en años jóvenes, titulado “el arte de amar”. Amar es un arte como lo es también el dar. No se puede amar, ni tampoco dar, de cualquier manera. Permitidme hoy unas pequeñas reflexiones sobre ese difícil “arte de dar” que me iban viniendo a la cabeza mientras clasificaba las cajas de nuestro contenedor. Me he pegado un auténtico palizón y creo que me he ganado este pequeño desahogo.

Con frecuencia hemos oído aquello de “no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti”. Yo me atrevería a añadir: “no des a nadie lo que no quieres, o no sirve para ti”Esperando reparto.

En este hermoso País, Sierra Leona, tenemos diamantes de primera (es fácil comprobarlo preguntando en cualquier importante joyería), rutilo, oro, coltán, y parece que un importante y nuevo mineral cuya producción ha hecho que las grandes potencias comiencen a interesarse por nuestra “democracia”. Un poco tarde, me parece a mí. Dejaron pasar 10 años de una guerra cruel, alimentada con armas de tercera, pagadas, a través de Liberia y su presidente Charles Ghanday Taylor (educado en el Bentley College de Massachusetts, Estados Unidos), con diamantes de primera. Y nadie se preocupó entonces de la bendita democracia lo más mínimo.

Hoy, London Mining (Inglaterra), African Minerals (Surafrica), Chinos y demás amigos de lo ajeno, se están llevando montañas enteras de Sierra Leona sabe Dios a donde. Se las llevan en tren, cruzando por aldeas sin luz, sin escuela…, sin nada que suene a desarrollo y a futuro.

cabrasNuestras comunicaciones, nuestros coches, nuestra tecnología…, son de tercera. Hay únicamente electricidad en la capital, Freetown, las horas que el gobierno tiene a bien conceder. Y vienen aquí a morir, como si del final de la senda de los elefantes se tratase, todos los Nissan, Mazda y Toyotas del mundo. Mueren en la cuneta, reventado su corazón por las infinitas millas recorridas, y llevándose por delante no pocas vidas que no pueden elegir otro medio de transporte más seguro. Camionetas diseñadas para 9 pasajeros, reacondicionadas para 22, con llantas lisas y con sobrecarga añadida.

Y el primer mundo nos sigue generosamente obsequiando ropa de segunda, tecnología de tercera (al menos 30 años de antigüedad), y todo eso con la satisfacción de la obra bien hecha y el deber para con los pobres cumplido.

Pero lo cierto es que aprovechamos a limpiar el armario y, salvo honrosas excepciones, damos a los pobres lo que no nos gusta: aquella camisa con el manchón de tinta azul imborrable en el bolsillo (y se de que estoy hablando), o el pantalón vaquero con el siete bien hecho en el trasero.  Y seguimos llenando la bolsa de plástico con el coche de tres ruedas y sin batería, la muñeca sin brazos a la que le falta el ojo derecho, o una pierna… Me sorprende ver no obstante con qué felicidad reciben ellos, los pobres, nuestros desechos.

Durante años me tocó tirar por las ventanas del tercer piso de un colegio los pupitres que no considerábamos dignos de que los usasen nuestros alumnos el curso siguiente. Y, sin embargo, nos parecen ideales para sentar en ellos a los niños africanos. Porque, como terminaba un chiste cruel, quieren pupitre, como los blancos.

Nos llegan a precio de crucero de lujo (6.000€ el contenedor), como material escolar, bolígrafos casi gastados que se secan en el viaje, pinturas mordidas, tiza con la que te raspas las yemas de los dedos si las quieres aprovechar, carpetas de contabilidad de empresas con algún rinconcito en blanco porque los niños pobres pueden aprovechar ese espacio…Aprendiendo 2

¡Y no se vale! Yo sé que estamos en crisis. Me lo recuerdan constantemente. Pero solidaridad no es dar de lo que me sobra. Ser solidario no significa llenar la caja cuando tengo sobreabundancia, sino llenarla cuando debo poner de lo mío, de lo que no me sobra, de lo que necesito y quiero compartir con los pobres. Es entonces, en tiempos de crisis, cuando demostramos la anchura de nuestro corazón.

Nuestros muchachos y muchachas, si se les enseña, aprenden rápido a trabajar con Windows 8, Publisher, Office, Adobe Photoshop, etc. Claro que si les enviamos tecnología antigua, nunca podrán alcanzarnos y seguirán en el vagón de cola del progreso. A no ser que sea eso lo que nos interesa.Chicas ordenador

He asistido a un cursillo de actualidad nacional y la verdad es que uno sale con el alma encogida. Tenemos 67 doctores en el País, de los cuales tienen especialidad únicamente 20 de ellos. Y, curiosamente, en un País devastado por una guerra cruel, solo hay actualmente un psiquiatra.

Si ya de por si es grave que robemos al País todas sus riquezas naturales y le demos el honor de aparecer por 14 año consecutivo como el menos desarrollado del Planeta, lo es más el robo solapado que hacemos de sus mejores cerebros y profesionales.

Fijaros, Inglaterra por ejemplo, a través de su programa Hightly Skilled Migrant Programme, da la facilidad de trabajar y vivir en Inglaterra a los estudiantes con mejores grados académicos. Esto ha ocasionado que África haya perdido más de 20.000 profesionales anualmente.

Estados Unidos no se le queda a la zaga y se lleva buena parte de profesionales y estudiantes altamente cualificados a través de su programa Green Card Lottery, una lotería en la que si sales premiado te conceden el permiso de trabajo y residencia.

Naturalmente esta “lotería dirigida” nunca toca ni a los braceros mexicanos del chile, ni a los pobres estudiantes que cada día hacen fila en el Internet café de Lumley, aplicando para tentar a la suerte. Por 1000 leones los 20 minutos, reciben orientación de cómo rellenar el formulario, e incluso les sacan la fotografía. He ayudado a algunos de ellos a abrir su correo electrónico para ver si el país de los sueños les daba la oportunidad de cambiar de vida. ¡Y nada!

Solo desde el año 2000 al 2005, han emigrado, favorecidos con la lotería del Green Card, 40.480 de Nigeria (de ellos más de 22.000 doctores), 38.540 de Ghana, 8.863 de Sierra Leona… Y siguen, dicen, facilitando el acceso de los estudiantes a la cultura y a la tecnología como un signo de solidaridad hacia el tercer mundo.

Mientras, aquí, seguimos con la ropa de segunda, los coches de tercera, la tecnología del pasado, y con los estudiantes “normalitos” que no dan el ancho para emigrar. Eso sí, sentados en pupitres usados, como Dios manda.

Reparto contenedorSeguro que alguno dirá: limosnero y con garrote. Pero es que abriendo muchas cajas del contenedor solidario, uno siente vergüenza ajena. La basura es basura en España y en África, aunque la hagamos viajar en crucero de 6.000€.

El arte de dar es muy simple, amigos. Tan simple como ponerse primero la mano en el corazón.

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