Yamasita

15 de agosto de 2012 a la(s) 22:27

YamasitaLa conocí hace años, cuando discutía con su padre por culpa de los estudios. Había conseguido unas excelentes notas en el WASSCE (Selectividad) y eso le daba la oportunidad de elegir universidad, pero en la casa no había dinero para todos. Su padre le insistió en que se inscribiese en el Instituto Politécnico de Makeni, pero se negó. El destino quiso que viniese a verme justito antes de mi viaje de vacaciones a España. Me contó su historia y me encantó la muchacha. Le dije medio en serio, medio en broma si quería que le trajese algo de mi tierra. Me contestó así, a bote pronto, que no necesitaba nada, pero que si conseguía alguien que le ayudase con los estudios, eso sería genial. Y el milagro se dio gracias a la Asociación ALARVA de los ex alumnos del Colegio San Agustín de Valladolid, dirigida por mi compañero Ángel Jubera. Ellos fueron los encargados de pagar la matrícula.

 Yamasita papasSe inscribió en Njala University, en Freetown y, estudiando con una vela, consiguió uno de los mejores promedios durante dos cursos lectivos. No le llegaba el dinero para comer y para el transporte, así que alternaba el pan con mayonesa, con el dormir un poquito más y tomar transporte público hasta la Universidad. Las dos cosas no se podían.

 Recibí la visita de mis buenos amigos Pablo Martínez de Anguita y Gonzalo Castañeda. Enamorados de África, buscaban la forma de colaborar en la formación de líderes, que luego pudiesen mejorar la calidad de vida de su pueblo. Y estaban especialmente interesados en formar a una mujer, por la extrema dificultad que ellas tienen de llegar a poseer un título universitario.

 Les presenté a Yamasita que por aquel entonces era la única universitaria de la zona, y también les encantó. Y prometieron intentar conseguir una beca para estudiar en España.  De todas formas, solo era un sueño porque  la cantidad de dificultades que se nos venían encima nos parecían insalvables: beca universitaria, colegio mayor, visado (no hay embajada de España en Sierra Leona y había que desplazarse a Dakar, Senegal).

 Todo se solucionó y Yamasita viajó a Madrid con una beca para estudiar Derecho en CEU San Pablo, y con la posibilidad de hospedarse en la Residencia  Roncalli. Nos reímos recordando su primer contacto con las escaleras eléctricas en la T-4 de Barajas, y con el microondas (¿dónde está el fuego?), y con la lavadora… Su frescura, naturalidad y simpatía robó el corazón de quienes la conocieron.  Y comenzó un reto apasionante para todos, también para ella: demostrar que, con las mismas facilidades y en igualdad de condiciones, los africanos, aún los de las aldeas más humildes, son capaces de salir adelante.Yamasita niños

 El primer año fue terrible. Añoraba su cultura, su casa, su familia…., TODO. Me llamó para decirme que no podía más y que se volvía. Que se sentía como una tonta sentada en clase sin entender ni una sola palabra. Le dije que  nadie le echaría en cara el volverse, pero que pensase en algo que aprendí hace mucho tiempo. Que pensase en que el mundo lo cambian los que siguen en el punto donde todos los demás se vuelven. Esos, los que siguen, son los únicos capaces de transformar un País y la realidad que viven.

No se volvió. Este año terminó 3º de Derecho y comenzará el próximo curso 4º. Su tutor me dijo que si estudiase en inglés sería una de las mejores. No me descubrió nada.

 Su nombre, Yamasa, significa en limba “alguien que sueña con llegar lejos y lo logra”.  En España le llamamos cariñosamente “Clavelito”, porque le encanta esa canción de la tuna.

 Yamasita la serYamasita es de Kakola, una pequeña aldea cerquita de Kamabai. Su papá, Musa, es ciego y cantaba por las calles de la aldea consiguiendo algo para comer. Y llegó a ser, sin privilegio alguno, director de la Escuela Secundaria de Kamabai. Su mamá, Fatmata, es agricultora y dirige una Asociación de mujeres.

 Su casa es una fiesta llena de niños, propios y ajenos, porque en su hogar todos tienen un rinconcito donde acurrucarse y un poquito de arroz que echarse a la boca.

 La vida ha tallado su carácter a base de sufrimientos que a la mayoría de los mortales los hubiese hundido para siempre. Es superviviente de una guerra  cruel, de la que no quiere ni oír hablar. Quizás, por todo lo que yo también sufrí en aquella guerra la entiendo mejor. La quiero con todo mi corazón y sueño con lo que ella sueña: en que un día no muy lejano sea la primera Presidenta mujer de Sierra Leona. Me dice que siempre tendrá una habitación libre en su casa para que juegue con mis nietos. Y me da una ternura infinita pensar en ello. Hoy solo es un sueño, otro más. Pero solo los que se atreven a soñar son capaces de reventar en el camino hasta hacerlos realidad.

Yamasita y Christiana Vinieron los redactores de la revista Mundo Negro para entrevistar a Christiana A. M. Thorpe, Directora de la Comisión Electoral de Sierra Leona, y a Yamasita. En la entrevista se le preguntó a Christiana qué consejo le daría a Yamasita. Contestó, que vuelva. Que cuando termine vuelva a su País y ayude a levantarlo.

Ese es el reto. Y cualidades tiene de sobra para ello.

Podéis visitar su galería en Imágenes de vida diaria.

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