Día mundial de la niña

Hay amigos que me piden que escriba historias lindas, o historias para pensar. Si fuese escritor de profesión, este rinconcito africano en donde vivo, el Biriwa Chiefdom de Sierra Leona, me proporcionaría material para una novela diaria. Pero no lo soy, simplemente intento dejarme sorprender cada día con lo que Dios dispone encima de mi mesa, y vivir apasionadamente cada momento. Y a veces, son tantas las sensaciones y las emociones que necesito compartirlas.

 Este mes de Octubre ha sido prolijo en celebraciones: El primer día mundial de la Niña, El día Mundial de las Misiones…

 SonrisaY me sorprende que en Sierra Leona las niñas tengan algo que celebrar. Nuestras niñas engrosan esa terrible estadística mundial que dice que unos 900 millones de niñas y mujeres viven la carga de serlo, atrapadas en la pobreza, con menos de un dólar al día. Son los pobres entre los pobres. Y sin embargo, nadie como ellas podría impulsar el desarrollo de sus países si alguien les abre una puerta. Las niñas educadas son capaces de transformar sus vidas, las de sus familias y la de sus comunidades. Nunca una inversión tendrá mayor tasa de retorno.

 Por ello, el que Plan y Naciones Unidas quieran este 11 de Octubre, Día Mundial de la Niña, recordarnos algo tan obvio para los que vivimos inmersos en la pobreza, me parece genial. Y me parecería todavía mejor si esto se tradujese en auténticas políticas de intervención para potenciar el papel de la mujer en nuestras sociedades. Pero, como casi siempre, la cruda realidad de tantos intereses creados, difuminará las buenas intenciones. Porque hay quienes hasta son capaces de convertir la pobreza en un negocio con slogans sensacionalistas que duran menos que un Martini en un bar. O que un Gin Tonic, que es lo que parece estar de moda ahora.

 Recuerdo un slogan que me impresionó en mi primer viaje a Méjico: la mano que mece la cuna es la mano que gobierna el mundo.Abuela y nieto Fue hace muchos años, allá por 1976, y sin embargo, quedó grabado en mi conciencia. Y lo recuerdo cada vez que veo a las mujeres de Sierra Leona balanceando al niño, amarrado con la lapa multicolor a su espalda, mientras ellas limpian de malas yerbas el arroz, o el cacahuete. O cuando las veo caminando distancias inenarrables con la criatura en la espalda y el fardo de leña en la cabeza.

 Yeabu Tarawallie nunca llegó a celebrar este primer Día Mundial de la Niña. A Yeabu la regalaron cuando su madre murió en el parto. No es un mal regalo en estas tierras una niña, al fin y al cabo son dos manos para trabajar como esclava en la parcela. O la puedes vender a un viejo acaudalado como esposa. Yeabu es una de esos 900 millones de mujeres atrapadas en la pobreza. Pero, como os dije un día, todo está bien si se trata unicamente de leer números de frías estadísticas. Pero la niña me miró a los ojos. Me miró profundamente, y nunca he visto una tristeza tan infinita en un rostro infantil. Traía el hombro con los huesos al aire, en carne viva, oliendo y lleno de gusanos. Llevaba así unos meses. Le dije a la mujer que la “cuidaba” que fuese inmediatamente al hospital, y se negó a ello. Mi buen amigo Natán recordó a la niña en cuanto la vio. Y me enseñó unas fotos de hace dos años cuando la habían traído a curar una infección en los pies. Un muchacho se ofreció a llevarla a Makeni, pero no la aceptaron porque era tarde. Le pidieron que volviese en una semana porque parecía que unos médicos italianos llegaban al hospital y quizás pudiesen hacer algo. La envié de nuevo, pero tampoco llegaron los médicos. Vino el muchacho a verme y me dijo:

 –Grandpa, que dice Mr. Kanu que se olvide de la niña. Que se va a morir. Que es inútil y estás gastando tu dinero inútilmente.

 Yeabu TarawallieMe quedé helado porque no podía olvidar su mirada. Y recordé que Natan me había dicho que hubiese sido mejor que la niña se muriese para que dejase de sufrir. Que la tenían como a un perro.

 Y es entonces cuando el alma duele. Duele demasiado. Duele hasta las lágrimas. Y es entonces cuando miras al cielo, y el cielo calla. Y es entonces cuando te preguntas por el sentido de tu venida. Y quieres correr y no sabes a donde, porque vayas donde vayas llevarás clavada su mirada en el alma.

 No sé ni si Yeabu ha muerto, o si sigue sufriendo. Sea lo que sea, su mirada sigue escociéndome siempre viva en mi corazón.

 

 Segunda celebración: Día Mundial de las Misiones

 El día de las misiones me han regalado la portada de la Revista Mundo Negro. Sonrío entre dos generaciones de mujeres. Mariama, la joven, sueña con ir a la universidad. Para su abuela ya es demasiado tarde. La viejecita me dice que le gustaría antes de morir beber agua limpia del pozo que hemos prometido cavar el próximo tiempo seco. Que lleva toda la vida bebiendo agua sucia y caminando millas para conseguirla. Hay quien se atreve a llamarnos héroes. Y yo repito, con León Felipe, que solo soy un gusano que sueña, y que sabe que la luz y el viento nos pueden convertir en mariposas. En mariposas multicolores para los hombres, nuestros hermanos.Mundo Negro Portada

 Anunciar Buenas Noticias, que al fin y al cabo eso es lo que significa Evangelio, no es fácil. En un mundo como el que me toca vivir, tan lleno de necesidades primarias, básicas, no se puede hacer teología muy profunda. O sí, si como mensaje central de esta teología nos hacemos nosotros mismos testigos del amor de Dios. Un amor incondicional, un amor capaz de morir por todos, sin distinción. Un amor capaz de perdonar 70 veces 7, cuando te roban los ahorros conseguidos con tanto sudor. Un amor capaz de seguir creyendo a pesar de sentir tantas veces que el esfuerzo es inútil. Que se avanza demasiado lento. Que constantemente tienes que comenzar de nuevo. Un amor que cree en los que nadie cree, Que espera en los que nadie espera. Y que ama a los que nadie ama. Porque si creéis en los que responden, si esperáis en los que no os van a fallar, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?, insiste Jesús de Nazareth. La novedad del Evangelio es precisamente ser capaces de amar a quien nadie amó. Y amarlo primero, a fondo perdido, sin importar la respuesta.

 Es cierto que nos roban, nos mienten, nos usan. Pero es que no les hemos enseñado otra cosa. Solo hay que leer honestamente la Historia, su Historia. Es cierto que debemos de amar sin crear dependencias. Pero, a poquito que nos sinceremos, reconoceremos que sus dependencias son tan básicas como la supervivencia misma. Nosotros también tenemos dependencias, pero en nuestro caso mucho más sofisticadas.

 

 Cuando los milagros tienen nombre y apellido

 Daños colateralesSi bien es cierto que no es nuestra finalidad primera, también lo es el que, a poquito sentido común que se tenga, uno se da cuenta inmediatamente que una de las carencias mayores de nuestra gente es el tema de la salud. Se mueren por un dolor “insaya” (adentro) que nadie sabe a qué es debido. Antes de morir absurdamente peregrinan de super natural man en super natural man, brujos que llamaríamos nosotros, dejándose el poquito dinero que les queda, y sin encontrar ningún tipo de alivio para sus males.  Mueren de malaria, de cólera, de desnutrición, de infecciones… Y como único remedio aparecen con un plastón verde de hojas que el hechicero de turno les cobró a precio de diamantes.

 Es por eso que me considero un privilegiado al contar con tan buenos profesionales de la medicina como amigos y colaboradores. Cada año, sin faltar a su cita con el dolor de nuestra gente, vienen a poner un poquito de alivio y esperanza. Dicen en las aldeas que son brujos poderosos, que su medicina es powefull (poderosa). Los pobres no saben que adulterando medicinas de venta en Africa, hay personas sin escrúpulos que se están enriqueciendo a causa del dolor ajeno.

 OperacionY así, en un sillón de dentista y con sedación intravenosa, han tratado lipomas inguinal y axilar. Quistes dermoide parotídeo y de mejilla. Hidrocele testicular, queloide facial, labio leporino. Neurofribomas tuberosos en el cuerpo y faciales… Incluso se han atrevido con la corrección de las secuelas postraumáticas faciales de un accidente de tráfico. Y todo con la sonrisa en los labios y al módico precio de 2 mil leones (0.30 €) por operación, incluyendo las curas posteriores.Hassan

 Lo mejor, las noches de charla y sobremesa larga con los daños colaterales que ocasiona su visita: pacharán, tequila, espumosos varios…, todo desaparece. Pero de esos daños colaterales se encargan otros amigos que año tras año nos hacen la vida más fácil con el envío de contenedores. Gracias Juan Luis.

 Pablo Montes, Gonzalo, Alicia, Natán… Ellos son parte de las razones que me invitan a seguir creyendo en el ser humano. Ellos son los señores de los milagros, los que cuidan y curan con ternura, los que hacen que una niña agonizando, Yaka, vuelva a la escuela, o que Koldo camine con bastón y sin andadera. Los que después de dedicar parte de sus vacaciones a ayudarnos, nos dan las gracias por permitirles compartir con nosotros, aunque sea por unos días, la aventura del servicio a los más pobres. Los he visto llorar de rabia y de alegría. Y estremecerse de ternura con el abrazo de una niña a la que han salvado de una muerte segura. Héroes anónimos que lo único que nos reclaman es la posibilidad de seguir ayudando.Hassan despues

 De uno de ellos recibí este mensaje:

 Granpita:

 ¡¡Qué feliz me has dejado!! Muchas gracias por llamarme, ya estaba preocupado por la niña… Qué satisfacción, pensar que va a tener otra oportunidad. Estas cosas hacen que merezca la pena todo el esfuerzo…Todavía se me pone la piel de gallina cuando la recuerdo llegar a la consulta con un solo pie en este mundo. Te doy las gracias por permitir que yo también pueda dar de lo que buenamente sé a otros. Como dijo Jesús: “hay más felicidad en dar que en recibir”. Está claro, yo cuando voy allí, aunque aparentemente doy a los demás, también recibo con creces. Un abrazo muy sentido.

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