Cuando la vida duele: Julio 2013

Mi querido Rafa:

Como ves, es cierto que suelo tomar mis notas, aunque dejase de publicarlas. Por ti, y porque siempre has mostrado un cariño por nuestras personas y trabajos, lo vuelvo a intentar. No estamos bien, y te lo digo en plural. Incluso Rene, que es unas castañuelas ha comenzado a frustrarse. Comenzamos a creer que lo de la Refundación, Reestructuración y todas las R de moda, no son más que formas de matar el tiempo y cumplir. No nos creemos eso de que las misiones son tan importantes, puesto que nadie nos lo demuestra con hechos. Y te lo digo como amigo, porque eres y fuiste una de las honrosas excepciones. Sabes que voy a salir físicamente bien jodido de aquí, pero con pena porque no vemos futuro, ni interés en ello. Solo buenas palabras, y a veces ni eso.

Un abrazo,

José Luis

Ezequiel

Se ha muerto Ezekiel Kargbo, un muchacho inteligente y despierto. Solo tenía 15 años. A pesar de vivir en Kasengbeh, lejos, decidió inscribirse en nuestra Secundaria Santo Tomás de Villanueva,  porque confiaba en que nuestra educación era la que mejor le convenía.

Ayudaba a sus padres al volver de la escuela, trepando palmeras para cortar el masankay (fruto de donde se saca el aceite). Así pagaba sus estudios. La cinta que lo sujetaba a la palmera se rompió y se partió la médula. Nada que hacer. En Sierra Leona, menos. Le llevé una silla de ruedas por si lograba sentarse, aunque se me hacía cruel que viese pasar la vida a su lado, sin poder disfrutar de ella.

En Kasengbeh estamos haciendo una escuela con la ayuda de la Fundación Maga. Cada vez que iba a supervisar las obras, la situación del muchacho me abofeteaba la cara. Su cuerpo era una llaga y nadie parecía verlo. La supervivencia hace con demasiada frecuencia que mires para otro lado. Al fin y al cabo es un número más en las estadísticas de mortalidad. La infección se generalizó y me han llamado para decirme que descansa.

Cuando mi hermana Isa y Pili, su amiga, lo vieron les impresionó la cara de sufrimiento del chaval y me urgían para que hiciese algo.Tuve que reunir a la aldea y repetirles que yo era un brujo poderoso y que primero debían dejarme actuar a mí. No quería que el brujo del lugar lo torturase con medicina y ritos tradicionales. Lo llevé a hacer unas radiografías y me confirmaron lo que sospechaba: no había nada que hacer en ningún hospital del País. Y es en ese momento cuando la vida duele…, y duele mucho. No hay nada que me atormente más que la impotencia. Y me cuesta asumir ese dolor que me parece inútil. Pero Dios sabrá.

Yo no estoy bien. Hace días que me siento raro y no creo que sea malaria. Posiblemente sea el ya familiar “virus desconocido”. Te quita la fuerza y por más que pisas el acelerador, el cuerpo no anda. ¿Cómo quejarme si vivo en el ojo del drama un día sí y el otro también? Lo que está claro es que Africa enamora, pero te mata poquito a poco.

Bueno, al menos le robamos Yeabu a la muerte. El pecho purulento ha respondido al tratamiento  y a la paciencia, y ya sale leche.  Mientras vuelve a saborear la leche materna, el niño disfruta de la que me enviáis en el contenedor. Claro que tuve que amenazar a su pareja con llevarlo a la cárcel si no me la mandaba todos los días a curar. Vino asustado. Le dije barbaridad y media. Le dije que iba a rezar para que sufriese lo mismo en sus “partes nobles” para ver si era tan macho y se venía caminando desde Magbonso, como mandaba a la madre de su hijo. En fin, que me salió todo por la boca. Y no precisamente jaculatorias.

Me grita Abdul. Grandpaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Princesa is giving birth. Vaya, la vida sigue. La vaca Princesa que nos regaló el padre de Pablo Montes, ha parido una hermosa ternerita: Clavelito. Corrí para fotografiar el parto. A Clavelito le costó exactamente 30 minutos el ponerse en pie y engancharse a la teta de su mamá.  Perdonad si suena duro, pero vi a Princesa lamer a su cria con más ternura que la que muestran muchas de las madres con las que me toca lidiar a sus hijos.

Y crece el maíz. Y las piñas… También los sueños.Maiz

Las vacas se ven guapas con su hierro de ganadería nuevo. Y René ha disfrutado como un niño saboreando labores familiares al marcarlas. Ahora me llaman Grandpa Jalloh, porque Jalloh es un apellido fula, y fula es la tribu ganadera.

También mis niñas de preescolar se ven guapas con sus vestiditos de colores de nuestra modista estrella y enfermera, Celia. Cuánto cariño puso en cada puntada, y qué contenta estaba al ver a las niñas tan guapas.

PreescolarDecía Charlie Chaplin: “Lo realmente importante es luchar para vivir la vida, para sufrirla y para gozarla, perder con dignidad y atreverse de nuevo. La vida es maravillosa si no se le tiene miedo”.

Atreverse de nuevo a pesar del dolor que pienso inútil, pero que Dios sabrá. Atreverse de nuevo a pesar de las mil veces de “no hay nada que hacer”. Atreverse de nuevo a sembrar esperanza entre las piedras. Y esperar a que brote con infinita paciencia, con paciencia, creo, de generaciones.

Os dejo, mañana será otro día. Seguro que mejor.

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