Musa

5 de noviembre de 2011 a la(s) 15:07

MusaMe he despertado con la noticia de que Musa Lamin Bangura ha muerto. Había comenzado el segundo año de preescolar, y ha muerto. Y nadie sabe a ciencia cierta de qué, ni por qué. Bueno, si, me dicen que se lo comió la malaria cerebral, el plasmodium falciparum, en dos días. Que ni tiempo tuvieron de avisarme porque creían que no era algo grave. Me he quedado absorto, con la mirada perdida, a punto de claudicar. Es uno de esos días en que el alma duele, y el cuerpo también. Como si me hubiese apaleado la vida, así, de repente.

Me doy cuenta de que necesito salir de aquí para poner un poquito de distancia de tanto dolor, de tanta miseria… Pero la miseria y el dolor me persiguen porque quedaron tatuados en mi alma. Y no te puedes esconder, solo tragarte las lágrimas y seguir luchando, preguntándote una y mil veces si no pudiste hacer algo más. Se, con certeza, que mi vida no será igual después de mi experiencia Africana. Y que en mis noches habitarán el fuego y la danza, la sonrisa y la muerte.

Celebré con mis amigos la buena nueva: el Gobierno de Sierra Leona había decidido dar atención médica gratuita a niños y mujeres embarazadas. Parecía un sueño, pero pronto la realidad nos bajó de la nube. Cada día, un sinfin de mujeres, con su criatura en la espalda, pueblan los caminos buscando la atención médica prometida. Les dicen:

De las medicinas gratis no tenemos, y la enfermera no puede atenderte si no le pagas, porque no tiene sueldo. Pero, si tu quieres, podemos venderte lo que necesitas.

Y la pobre mujer se vuelve caminando a la aldea con su niño envuelto en la lapa de colores, viendo cómo la vida se le escapa a jirones. No tiene dinero, y sin dinero no hay atención posible, así te mueras en la puerta del hospital. Eso, mientras en el Hospital del Gobierno se apilan las cajas de medicinas donadas donde se puede leer (si sabes leer, naturalmente) que está prohibida su venta.

Hoy no tengo ganas de nada, pero quería que lo supieseis. Quería que conocieseis el nombre de uno de los tantos miles de niños que mueren absurdamente. Se llama Musa. Y digo se llama, no se llamaba, porque se que ahora juega allí en el cielo con Papá Dios, con su carrito de lata de sardinas y ruedas de chapas de coca-cola. Así sea.

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Una respuesta a “Musa

  1. Increible, estuve alli en SL un mes mas especificamente en Lunsar y la verdad que mueren de esa manera, aprendiendo que solo el dinero los cura.

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