Recordando: Enero 2008

Patrick B. Conteh

Martes, 1 de enero del 2008

Habíamos decido Manuel y yo celebrar la eucaristía juntos en el Santuario, pero como siempre, el hombre propone y Dios dispone. Ya estábamos revestidos cuando ha llegado Bassie a avisarme de que el doctor no quería operar a su mujer si no iba yo antes a firmar un documento en el que me comprometía a correr con los gastos. Le he preguntado a ver por qué no le había dado mi número de teléfono para que me llamase, pero el doctor me quería en el hospital. Le he pedido que volviese a Makeni y que me consiguiese el teléfono del doctor para llamarle yo a él, y hemos comenzado la celebración. La verdad es que no me sentía nada de a gusto, inmaculadamente vestido de blanco, cantando a la Virgen Madre, mientras uno de sus hijos moría en el hospital.

He mirado a Manuel, y me ha entendido perfectamente.

-Creo que es mejor que vayas, me ha dicho.

Me he desvestido, y he salido en busca de Bassie.

He acertado dirigiéndome a Bumbamkakendehka, porque Bassie se había ido para allí andando (10 kilómetros entre ida y vuelta) para conseguir prestados 5 mil leones y poder volver a Makeni en transporte público. Cuando me ha visto me ha mirado agradecido, y hemos salido en estampida para el hospital.

He entrado al hospital hecho una furia e intentando controlar los sapos y culebras que querían salir de mi boca. No me podía explicar cómo se puede dejar a una mujer morir con un hijo en las entrañas por falta de dinero. Además, siempre hemos pagado religiosamente por las personas que enviamos. Le he pedido a la enfermera papel y bolígrafo, he escrito la carta, la he firmado, y le he dicho que le contaría al Obispo Biguzzi lo que me había pasado.

La enfermera me ha pedido disculpas. Pero eso no me quita el dolor de llegar tarde otra vez. El niño lleva un día muerto en el vientre, y también la vida de la madre corre peligro por causa de la infección.

Bassie me ha dado un abrazo y yo no he sabido qué decirle. El sí, él me ha deseado Happy New Year (Feliz Año Nuevo), me ha dado las gracias, y me ha pedido que rece por su mujer y por sus dos hijos muertos.

Vuelvo a casa destrozado. Me extraña que Manuel siga en el Santuario y he ido para recogerlo con el Toyota. La comunidad, o mejor, un par de la comunidad se le han enfrentado porque no aceptan que se les deje a un lado en cuestiones de responsabilidad en el nuevo plan pastoral que queremos implementar en el nuevo año. Los oigo como quien oye llover. Mi corazón está con Hellen que llora en silencio por sus cachorros. Y con Bassie, que me ha dado una lección de fe que difícilmente podré olvidar.

Por la tarde llegan los hermanos de Kamalu y alegran la casa con sus bromas y sus risas. Pero a mí me sigue doliendo aquí adentro y tengo el corazón encogido.

Miércoles, 2 de enero del 2008

Edgar y Pikin (Abraham) terminan de cocinar el cerdo que nos vamos a llevar de acampada. Han hecho pedacitos una cabeza de proporciones descomunales. Dicen que con huevo revuelto sabe a gloria. Hasta ahora yo la había comido hecha tamales mejicanos, pero siempre es bueno  probar nuevas artes culinarias.

Al pasar por Makeni le pido a Manuel que pare un momento en el Hospital Holy Spirit para ver cómo sigue Hellen. Le están poniendo sangre, pero gracias a Dios se recupera perfectamente. Media aldea está con ella y me sonríen agradecidos.

Las hermanas Clarisas nos habían invitado a comer con ellas y aceptamos gustosos. No sé cómo le hacen pero su comida tiene sabor de madre y te chupas los dedos. Eso sí, yo he metido la patota hasta las ingle. Después de ver los espaguetis va y suelto:

-Mira, Hermana, llevo comiendo cerdo 15 días y, por si fuera poco, la cabeza viaja en la camioneta hecha picadillo.

La Hermana Elisa se sonroja un poco y me dice:

-Y nosotras que pensábamos que estarías a deseo de probarlo.

Suelta una carcajada y añade:

-Tenéis cerdo de segundo.

Y como sé que no me leen, pues no es ningún cumplido: el bendito cerdo sabía delicioso. Lo que os dije antes, manos de madre.

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Seguimos rumbo para Waterloo y tomamos el desvío para Number II River. A las 5 de la tarde llegábamos al paraíso. Manuel decidió recordar tiempos scouts y montó dos tiendas, una para él y la otra para Abraham. Joseph, prefirió buscar mejor cobijo para el resto. Volvió contento de sus pesquisas: por 60 mil leones podíamos pasar dos noches tres personas en una casa. Me parecía increíble sabiendo cómo se las gastan por aquí cuando ven hombre blanco, pero en fin, lo cierto es que Joseph, a pesar de su alma blanca, tiene su mismo color y podía haber conseguido mejor precio.

Volviendo de Las Vegas con mi sobrina Ana y su marido Paul, me hizo gracia un slogan publicitario que inundaba la carretera: What happens in Las Vegas stays in Las Vegas (Lo que sucede en Las Vegas no sale de Las Vegas). Dijimos lo mismo, What happens in Number II River stays in Number II River, pero como yo soy muy comunicativo y no hay nada que ocultar, dejadme que os cuente algo de lo que allí paso.

La convivencia de hermanos era algo que necesitábamos como el comer. No medimos la cerveza, ya lo pagaremos en el purgatorio. Tampoco el cerdo: no quedaron ni las orejas. Después, los camarones, y la hoguera, y las canciones… ¿Y sabéis qué? Pikin Latosa toca la guitarra y canta como los ángeles. A mí me llamaban Show. Supongo que por aquello de tocar la bandurria, y lo del teatro, y el palique. Pues, amigos míos, Abraham me deja en pañales.  Y sigue costándome reconocer que alguien me supere en algo, pero al Cesar lo que es del Cesar. Es indescriptible su interpretación de una canción en tagalo lanzando la camiseta al público en el apoteosis final.

Hubo tiempo de todo, incluso Joseph puso al día sus notas para la página web. Era simpático verlo con su portátil a la sombra de la palmera cumpliendo con su amigo Rodri. Un amigo que me desveló el secreto de el por qué Joseph bordaba el Lady in red: mientras nosotros estudiábamos teología, Joseph aprendía guitarra. Me reí con ganas cuando me enteré de la pasión de Joseph por el arte, y no paro de darle la lata con el cuento.

Jueves, 3 de enero del 2008

Amanecimos al canto del gallo. No sé si os he dicho que el Hotel ***** que Joseph había descubierto era realmente una casa en construcción, sin luz, sin agua, sin servicio sanitario, sin nada… Bueno si, con un calor sofocante que nos tuvo toda la noche sudando a mares. Por lo visto, los albañiles aprovechan para sacar un dinerillo extra antes de entregar la obra. Como hace tiempo decidí no mirar ni lo que metía en la boca, ni donde me tumbaba a dormir, pues seguí religiosamente la costumbre y cerré los ojos sin pararme a revisar los posibles habitantes del lugar. Por haber, podía haber de todo. Y no era cuestión de perseguir imaginarios escorpiones con la linterna. Sabéis que el miedo hace que hasta las sombras te piquen.

Fui a la playa para sacar unas fotos de los scouts Manuel y Abraham, pero ya habían volado de la tienda.  A nosotros nos espantó el calor, y a ellos el frio.

Edgar se encargó del desayuno: huevos fritos, y más cerdo. Luego, dormitar y hablar sin prisas. ¡Qué rico! Yo con una cerveza entro en éxtasis, así que os podéis imaginar con tres y el calorcito.

Decidimos ir a Freetown por la tarde, y dormir en la casa del Obispo. Ninguno quería repetir la experiencia de la noche anterior, y el dormir en la ciudad nos permitiría hacer las compras temprano y volver antes a la misión.

Invitamos a Ángel, Nancy y Maiyelis, los doctores cubanos, a cenar a Roy y a tomar un café en el Atlantis y disfrutamos de otra velada entrañable.

Y, colorín colorado, el paseo se ha acabado. Como veis, nada que no se pueda contar. Y os prometo que os lo dije todo.

Viernes, 4 de enero del 2008

Edgar no se siente bien, ¡vaya por Dios!, y se regresa con Abraham directamente a Makeni para hacerse el test de la malaria. Joseph, Manuel y un servidor, nos adentramos en el infierno del centro de la ciudad para hacer las compras. Además, Joseph quiere confirmar su vuelo para Filipinas. Va al curso de renovación, y a la vuelta descansará un tiempo en Londres. Y se escapa sin que lo haya zarandeado el mosquito ni una sola vez.

Por fin logramos salir a Kissy Road tras hora y media de avanzar al paso de la tortuga. En Lunsar Manuel me pide que conduzca porque se está durmiendo.

Edgar y Abraham ya están en Kamabai y han preparado la cena. Gracias a Dios, esta vez sin cerdo.

El test ha resultado positivo, lo que significa que el bueno de Edgar ha pillado la 4 malaria en 8 meses. ¿Para cuándo la vacuna?

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Es tiempo de Iniciaciones en la Sociedad Bondo de mujeres. Toda la noche se han oído los cantos alrededor de las hogueras en Masaramankay. Por la mañana han llegado a bailarnos y a pedirnos kola con las pobres muchachas a las que han mutilado. Me miran con vergüenza porque las conozco a todas: Iye, Bintu… Cuanto más ignorante son, más les encantan estas absurdas ceremonias. Me están dando unas ganas locas de mandar a paseo los miedos, y predicar pública y abiertamente contra esa aberración.

Sábado, 5 de enero del 2008

Decidimos que Edgar se quede a recuperarse y descansar en Kamabai, y Abraham y Joseph vuelven a Kamalu.

Manuel atiende la reunión de catequistas, y yo me voy a Karena a charlar con Issa Sheriff, el Paramount Chief mandingo, y pedirle permiso para conseguir arena del rio. Esta vez voy con la lección aprendida y no le toco el tema del Honorable Yapoh Condeh. Está claro que no se pueden ni ver.

Hablamos largo y tendido, y yo pongo cara de no saber (y os prometo que ya se casi como los ratones colorados). Me dice:

-Padre, no de nada gratis a los africanos, y me incluyo entre ellos, porque no lo valoran. Debe cobrar algo, y si le da pena yo lo puedo hacer por usted y lo recibo como kola. (Si tendrá cara dura el tío)

Pero yo sigo con la cara de estudiante oyendo al maestro.

Me dice que el gobierno actual no ha mejorado en nada la situación del País. Y me enseña una carta personal del Presidente de la República donde se le exime del pago del impuesto arancelario por dos contenedores que ha recibido como ayuda humanitaria. La carta está fechada el 17 de Enero del 2007, y los contenedores siguen en el puerto.  Le cuento las propinas bajo la mesa que yo debo de pagar para liberar los míos, y comenta que no hay derecho. Acto seguido me pregunta qué le voy a dar si me deja sacar la tierra. Como ya voy preparado, le recito la lista de proyectos que hemos realizado para desarrollar su Biriwa Chiefdom. Me dice que es una broma, le contesto que lo mío también, y quedamos tan amigos.

Voy a hablar con Abdul Hassan. Compré un par de baterías (500 dólares) para echar a andar su camión y llevo dos días rezando para que funcione un trasto más digno de un retiro digno en un museo que de andar por la carretera.

Probamos, el camión gime y tira humo por todos los lados pero se mueve. Hago cuentas mentales: Diyaa, el libanés me cobraba 250 mil leones por cada viaje, así que con 6 viajes pago al menos el gasto de las baterías. Luego, que sea lo que Dios quiera. Abdul me promete transportar todo el material que necesitemos gratuitamente, pero tengo la sensación de que sus buenas intenciones van más lejos que lo que puede recorrer su camión. Quedamos en hacer el primer viaje el lunes. Todavía me queda la misa del domingo para pedir a Dios que el aparato camine.

Domingo, 6 de enero del 2008

Un año más  los Reyes Magos se olvidaron de incluir Sierra Leona en su itinerario. Tampoco el Niño Dios nos trajo nada diferente a salud y paz, que no es poco. De todas formas, nuestros niños disponen de poco tiempo para jugar. La subsistencia diaria desgasta las fuerzas de toda la familia. Y si en algún momento pueden darse un respiro, construyen sus propios juguetes.

No hay grandes superficies que nos anuncien las rebajas de enero, pero las calles de Makeni están literalmente invadidas por montones de zapatos y de ropa de segunda mano que la gente esculca regateando hasta el infinito el último centavo.

He celebrado misa en Kayonkro y he aprovechado para hacer los arreglos pertinentes con el Chief de Kamathoro. Queremos comenzar a excavar un pozo en la aldea si la gente se implica en el proyecto y proporciona los materiales locales. Ya hemos comenzado también a excavar en Kadagbana I, en Kamahera y en Kamoi. Son pozos financiados con el programa Tú eliges Tú decides de Caja Navarra en el que Santi Marcilla se ha implicado.

Lunes, 7 de enero del 2008

No pudo ser, el camión de Abdul Hassan se nos caía de espaldas en las cuestas de Karena. Tenemos que buscar arena en lugares más accesibles.

Decido acercarme a Magbonso con Medo y hablar con el Chief. Me dice que sí, pero no me dice cuándo, y me exaspero. Decido echar un órdago a la grande y llamar al Honorable para explicarle la situación. Se lo paso al Chief, y le cambia la voz como si estuviese hablando directamente con Dios. Acerté, pienso. No solo me permiten sacar la tierra, sino que incluso me ofrece ayuda.

Viene Princess a darme la lista de los libros que necesita en el Politécnico. Se sorprende al verme cocinar y lavar los platos (supongo que mi sobrina Laura también se sorprendería, ja,ja,ja). Le digo que en mi cultura es algo natural el que los hombres ayuden en las tareas del hogar (¿verdad o mentira?). Me cuenta que en su aldea, si ven a un hombre acarreando la leña o el agua, inmediatamente piensan que está enfermo o que le sucede algo raro, porque es trabajo de mujeres. Y que convocan el Consejo de ancianos para llamarle la atención y sacarle el mal espíritu. Me asegura que es cierto, y rio con ganas.

Martes, 8 de enero del 2008

¡Por fin, conseguimos arena! Me he traído a todos los muchachos, y he enviado a uno de ellos a la aldea próxima con arroz y carne, para que les cocinen algo de comer al mediodía.  Da gusto verlos trabajar.

Llega el camión rechinando y bufando, pero llega. Hacemos cuatro viajes y hago cuentas mentales: 4 x 250 mil = 1 millón. Ese es el precio que le pagaba a Diyaa por viajes más pequeños. Con tres viajes más, recupero el dinero de las baterías y del diesel. Os parecerá una simpleza, pero estoy contento.

Pa Momodu me trae a Kuthaine, una cría hembra de fritambo. La he bautizado así en recuerdo de la Kuthaine que me abandonó cambiando la seguridad de la misión por la aventura de la libertad en la selva. No me quejo, porque yo hubiese hecho lo mismo. Intento enseñarle a mamar con paciencia, pero todavía está asustada. Mataron a la madre y los perros la acorralaron. Nuestro velador pasaba por allí y la rescató a tiempo.

Jueves, 10 de enero del 2008

Diez horas y media al volante del Toyota trasladando materiales. Estoy literalmente reventado, pero no me quedaba más remedio. Mañana va Manuel a Freetown para recoger a Casimiro y no quiero que los trabajadores paren las obras. Si, habéis leído bien: viene Sang Wong de visita. Nos avisó de que venía con 5 coreanos. Luego con 3, más tarde con dos. Al final se presenta solo con uno, Rafael, el más joven de los dos que nos visitaron anteriormente. Me ha pedido comprar arroz para dar a los pobres, fotografiar la entrega, y comenzar una campaña de apoyo solidario en Corea. La verdad es que tengo ganas de verlo y saber qué es de su vida.

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Sábado, 12 de enero del 2008

¡Virgen Santa! Llega el coreano, pero llega redondo. Como éste tampoco toca la gloria con el metro (y estoy citando a mi amigo y hermano Santi Marcilla) y tiene un apetito voraz, pues ha engordado increíblemente.

Su inglés sigue siendo de academia veraniega, como el mío. Ha llenado la sala de estampas, rosarios, y crucifijos. Le miro incrédulo, y sonríe.

-Para el trabajo pastoral, me dice, sabes que les encanta.

También ha traído un cargamento de sujetadores que piensa llevarse a las aldeas. Ya me imagino yo a los dos coreanos repartiéndolos.

He visitado con Yapoh Kondeh, el Honorable, las aldeas de Kamayusufu y Magbonso para confirmarles que el gobierno nos permite el uso de la arena del rio. Me ha pedido que condujese yo su nuevo coche. Supongo que lo irá pagando poco a poco en abonos con los dos millones del sueldo. (¡Qué malo soy!)

A la altura de Kamasikie nos hemos topado con un camión lleno de timber: una madera protegida por el gobierno y en peligro de extinción. Libaneses y chinos están dejando los bosques de Sierra Leona como un solar, y parece que desde la Presidencia quieren poner un poco de control, y que parte de los beneficios vayan al gobierno. Lo que pasa es que al final, el dinero irá a parar a los bolsillos de siempre.

El conductor ha pedido mil disculpas, aunque creo que todo lo arreglarán con una propina. Me han pedido tomar fotografías para exhibirlas en la capital y que vean cómo en este Biriwa Chiefdom seguimos los lineamentos del Ministerio, y nos hemos vuelto a la misión para comer algo, porque desfallecía de hambre.

Peligros Folgado se encargó personalmente de enviarnos un pedazo de Navidad a la misión. Le ha cargado al bueno de Oscar Mateos con un par de botellas de vino murciano Monasterio de Tentudia gentileza de Pepe, jamón, lomo, chorizo, y una variedad de turrones Rey, de Castuera, el pueblo de mi buen amigo Chema Caballero. ¿Qué decir? Esta mujer es un tesoro, aunque nos tengamos que repartir su afecto entre Chema y yo.

Domingo, 13 de enero del 2008

La sorpresa del día me la ha dado mi compañero Florencio Juntas. Sabiendo cómo es, un todo terreno, y que va siempre a la carrera, ha sido todo un detalle su llamada por teléfono. Me cuenta que han hecho en el Colegio San Agustín de Chiclana de la Frontera, Cádiz, una campaña en favor de nuestra misión. Ya os conté que quedé impresionado de la generosidad de ese pueblo. El bueno de Floren también se ha encargado de buscar padrinos para niños y niñas de secundaria. Y por si fuera poco, le ha metido el gusanillo de la solidaridad a su sobrina Anai, que nos ayuda con becas en Viana, Navarra.

No me canso de repetir el bien que nos hacen vuestras llamadas, la sonrisa que se nos queda en la cara, y el empujón que nos dais para seguir luchando por nuestra y vuestra misión. Gracias, Floren, y que se repita.

Me han traído a Momodu Fofanah para ver qué podía hacer por él. Tiene 4 años y se quemó las piernas en el incendio de su aldea. Se me ha ocurrido tomar unas fotos y mandarlas para que aparezcan en el blog. No sé, cuando uno menos espera sucede el milagro. Sé que es difícil conseguir visado para España, pero sé también que hay programas especiales que atienden a estos niños. Es posible que no haya nada que hacer, pero algo desde dentro me pedía que enviase las fotos. El niño nunca sonríe, y me encantaría verlo sonreír. ¿A vosotros no?

Lunes, 14 de enero del 2008

Vienen los hermanos de Kamalu para saludar a Casimiro. Nos partimos de risa escuchando a Abe, desde ahora llamaré así a nuestro P. Abraham, contar su viaje a Sierra Leona, especialmente su escala en Hong Kong. Pues resulta que, como era la primera vez que viajaba, el P. Provincial, mi compañero Lauro Larlar, lo envió con todas las recomendaciones habidas y por haber. Le dijo especialmente que nada más aterrizar se encaminase a la Exit 1. Así lo hizo a pesar de todas las recomendaciones en contra que oía por los altavoces para los pasajeros en tránsito a Londres.

-Pero, ¿cómo desobedecer las órdenes directas de mi Provincial?, nos preguntaba Abe.

El caso es que siguiendo la tal Exit 1, se vio en la calle, tuvo que volver a pasar el control de pasaportes para reingresar en el aeropuerto, y correr como un loco mirando el reloj. Preguntó en una puerta de embarque y la muchacha le espetó:

-Why are you here? (¿Por qué estás aquí?)

-Voy a Londres.

-Su vuelo ya ha cerrado puertas y el próximo avión sale a las 2 de la tarde.

Y todo eso dicho en chino debe saber a gloria. El bueno de Abe se armó de paciencia, se compró una coca-cola y no se separó de la puerta hasta que se subió al avión.

La sobremesa fue larga, como las que a mí me gustan.

No recuerdo en qué pueblo de España celebran el Año Nuevo en Agosto por haber sufrido el mero día un apagón. Sin irnos tan lejos, nosotros hemos celebrado hoy, día 14 de enero, nuestra particular Nochebuena y Nochevieja. Gracias mil, majísima.

Mis queridos amigos:

No hay excusas, me pudo la pereza. Aunque, bien es cierto que en ciertos momentos el blog deja de ser un desahogo y se convierte en una carga. A veces, uno no quiere hablar con nadie, prefiere desaparecer. No puedo mentiros: el cansancio también aprieta lo suyo y no he pasado por mis mejores momentos. Quizás sea ahora una buena ocasión para agradecer vuestras llamadas, vuestras cartas y, sobre todo, vuestra oración. Porque, y eso es lo que cuenta, gracias a vosotros seguimos en la brecha. Gracias, de corazón, por estar ahí.

Martes, 15 de enero del 2008

Cuando termino la misa en el Santuario me encuentro con cierto revuelo en la puerta de la iglesia. Me dicen que Alimany Kargbo, un crío de 8 años de Kamayusufu, ha muerto en el dispensario de Kamabai, y me piden trasladar el cuerpo a la aldea. No me lo puedo creer, todavía puedo ver su sonrisa pegada al cristal del Toyota como una calcomanía. Ha muerto de neumonía, según reza el parte médico escrito a mano por un enfermero. ¡Y yo tengo la bodega llena de antibióticos! Envuelven el cuerpo en una sábana y lo ponen en la caja del Toyota. No puedo decir nada, simplemente callar y rezar. La madre canturrea en limba no sé qué cosas.

He vuelto a casa muy desanimado. No tengo ni ganas de escribir y lucho por no revelarme. Pero es difícil, muy difícil no pedir explicaciones a Dios en estos momentos. La fe es la capacidad de soportar las dudas, decía Guardini. Tener fe es no tener toda la luz, es tener la suficiente para soportar la oscuridad. Y supongo, sobre todo, que tener fe implica fiarse de alguien cuando no lo entiendes.

Mejor lo dejo aquí porque siento estar desvariando y no es el mejor momento para elucubraciones teológicas.

Jueves, 24 de enero del 2008

He ido a la Escuela Secundaria y me he topado con una escena increíble: un maestro azotaba con una vara a todos los estudiantes que habían llegado tarde. ¡Y había una fila de más de 30 personas!

He ido derechito al despacho del Director a pedir explicaciones. Un maestro me ha hecho abrir los ojos como platos:

-Mira, Grandpa, nuestra cultura es diferente a la tuya. Nosotros somos africanos y solo entendemos así.

-¿Con azotes? ¿Como en tiempo de la esclavitud?

Les digo que voy a denunciarlos al Ministerio de Educación, y a parar el Programa de Becas.

Vuelven a sorprenderme:

-Hay una ley en Sierra Leona que permite flog (azotar), no más de 6 veces, sin levantar la mano a la altura de la cabeza, y sin sangre.

Pues, o cambiáis esa ley en esta escuela, o me largo con las becas a otro sitio. Al salir le he gritado al maestro si cuando uno de ellos llegaba tarde, que es casi siempre, también los alumnos tenían derecho a azotarlo. Naturalmente, por ser africano.

Viernes, 25 de enero del 2008

¡Aguaaaaaaaaaaaaaaaaa! Primer nivel en Kamoi, Kamathoro, Kadagbana I, Kamahera… Si las cosas siguen así, este año vamos a poder cumplir con todos los donantes sin ningún problema.

Sábado, 26 de enero del 2008

Me quedo en Kamabai para continuar transportando arena, mientras Manuel se va a Bo para asistir a una ordenación sacerdotal. ¡Ni sabe la que le espera!

Hago números con la cabeza: en este momento ya he recuperado el dinero que invertí en las baterías del camión de Hassan. Si el motor no revienta, incluso podemos conseguir algo de beneficio.

Me entra un mensaje de Manuel:

-José Luis, hemos batido el record: 4 horas 15 minutos ha durado la misa. Salimos para allí.

¡Ya lo sabía yo!

Los maestros de preescolar vienen a quejarse de que no reciben un león desde hace tres meses. Me sorprende, porque le di 1 millón y medio a la directora (la Mamy Queen) para las necesidades de la escuela. No me queda más remedio que reunirme con ellos y exigir cuentas claras, porque aquí el que no corre vuela.

Domingo, 27 de enero del 2008

Voy a celebrar misa en Kayonkro. Al pasar por Senkuya me encuentro con un juicio familiar contra Ramatu, una de las chiquillas a las que pagamos la escolaridad. Pregunto qué pasa, y me dicen que se ve a escondidas con el novio y que la familia del chaval no ha pagado nada en compensación.

-Y eso ¿qué significa?

-Pues que si la chica le gusta y quiere dormir con ella, tiene que pagar a los padres una suma de dinero, o medio saco de arroz, o un gallo…

-¿Y no os parece mejor que sigan estudiando los dos?, pregunto cándidamente.

Medio saco de arroz, un dinerillo, o un gallo… ¡Señor, Señor!, ¿en qué mundo me toca vivir?

Abu Garayoa

Lunes, 28 de enero del 2008

Día completito, como los que a mí me gustan para no aburrirme ni caer en la monotonía: un cutting grass (parecido a una rata grande), un chimpancé, y un niño. Me explico.

Kady ha muerto (otra vez la dichosa neumonía) dejando 7 criaturas huérfanas, el menor de 4 meses. Me toca hacer de nuevo de carroza mortuoria. Deciden llevarla a Kamasikie y enterrarla allí, porque la aldea a la que pertenece queda muy lejos para poder transportarla a hombros, y el cuerpo comienza a descomponerse. En el Toyota me ofrecen que me quede con el niño de 4 meses y que yo lo crie. Me acuerdo de mi amiga Roxana, y lo contenta que se vería con la criatura en los brazos. El caso es que miro al pequeñajo, y él me mira. Y me dan unas tentaciones locas de buscar en las Constituciones alguna justificación que me permita quedármelo. Algo así como Marcelino Pan y Vino, vamos.

-¿Cómo se llama?

-Como tú quieras que se llame, Grandpa.

Miro al niño. El me mira y se chupa desesperadamente la mano: tiene hambre. ¿Me lo quedo?

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Llego tarde a casa. Me están esperando con un chimpancé. Si, habéis leído bien: me quieren vender un chimpancé por 20 mil leones. Saben que soy muy animalero, y Manuel incluso me anima a comprarlo. El caso es que el mono también me mira, y tengo la sensación de que le caigo bien. Recuerdo que Laya, la novia de Oscar Mateos, trabaja en una reserva de estos animales y decido llamarla. Me dice que está penado por ley traficar con ellos, que no se me ocurra pagar dinero, que ellos podrían hacerse cargo. ¡Ah!, y que te pueden contagiar un montón de enfermedades. ¡Caramba, con el chimpancé! Ofrezco quedarme con el animal sin pagar un cinco y prometo no denunciar el origen. Prefieren intentar venderlo en otro sitio y respeto su decisión. También tuve tentación de quedármelo, no creáis. Incluso ya había revoloteado por mi cabeza un nombre con el que bautizarlo.

Poquito antes de la cena llega un chaval y me ofrece carne. Salgo a ver de qué se trata.

-Es buena, cutting grass recién cazado, Grandpa.

-¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo, gracias!

El muchacho me mira sorprendido. Le sonrío al chaval y le doy 2 mil leones para que se compre algo. Insiste en darme al menos un pedazo, le digo que se lo cene a mi salud.

Jueves, 31 de enero del 2008

Fiesta en dos de nuestras aldeas: Kabareh y Kassassie II. Manuel se decide por Kabareh y yo por la segunda. Además ya bauticé allí el año pasado y conozco la aldea. Albert, el catequista, me insiste en que esté a las 10 para empezar temprano con la procesión. Como ya me conozco el paño, llego a las 11, y todavía tengo que esperar media hora antes de que estén listos. Es una aldea pequeñita, pero bien unida. Hemos decidido excavarles un pozo, y cuando les doy la noticia aplauden entusiasmados.

E l almuerzo, ¡psss!, ¿qué queréis que os diga? No sé ni lo que comí, con eso os he dicho todo.

Voy a Manyoro a recoger el set para el baile. Me dicen que espere un poco que lo están armando. Un carpintero se afana en arreglar un rompecabezas de piezas y cables. Calculo mentalmente no menos de 3 horas, les digo que nones, y me largo para Kamabai. Lo pueden llevar en la cabeza porque la aldea está únicamente a una milla de distancia.

Manuel, por su parte, ha ido a recoger el set para Kabareh. A las 7 de la tarde me comienza a preocupar que no dé señales de vida. Cuando le estaba pidiendo a Medo que fuese con la moto a ver si le había pasado algo, me ha llamado diciéndome que iba a Makeni con Sarah Conteh, de Kamathidi, porque no podía dar a luz. La comadrona le ha dicho que el niño estaba muerto, pero quiere intentar salvar al menos a la madre. Me pregunta a cual hospital ir, y le digo que intente primero en el Holy Spirit.

Llega bien noche y cansado. Y conozco bien ese cansancio del alma. Me cuenta que en Holy Spirit le dijeron que el doctor estaba en Freetown. Se fue entonces al Government Hospital, se puso a gritar en medio de la oscuridad, y alguien le atendió con una linterna. Le advirtieron que el paciente debía conseguir sus propias velas porque no había luz, ni diesel para el generador. Le pidieron 50 mil leones por registrarla y por ponerle un suero. Se fue a la calle a buscar unas velas para dejarle a Sarah. Vio en qué condiciones se quedaba, y se vino para casa con ese cansancio que te cala los huesos y te deja cicatrices de dolor en el alma.

Intento animarle, pero no insisto: hemos aprendido a respetar el dolor del hermano y a compartirlo en silencio. Solo nos queda la oración, la nuestra y la vuestra.

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