Recordando: Diciembre 2007

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Sábado, 1 de diciembre del 2007

Todo el día tomando fotografías de los chavales y chavalas de Secundaria. Les he dicho que pienso enviar todo el material a España el día 10 de diciembre y que el que no me de la carta a tiempo le daré de baja en el programa de becas.

Aldeas8

 Domingo, 2 de diciembre del 2007

Como habíamos acordado, Manuel ha celebrado en Magbonso y en Kamabai, y yo me he ido de excursión con cuaderno y bolígrafo por la zona de Casimiro para apuntar los nombres de las aldeas, la distancia entre ellas, y el nombre de sus líderes.

He aprovechado el paso por Kamayusufu para dejar un saco de arroz para los trabajadores.

De ahí a Kamasikie para tomar el desvío hacia Kaburuyan. El camino está horrible por causa de las lluvias, pero parece que las comunidades comienzan a arreglar los pasos más complicados. Solo en uno de los puentes creí realmente que no salía. Apunto en la libreta: Kamabai-Kaburuyan, 50 minutos. Pregunto por el líder. Se llama Yamor Kamara y está rezando en la capilla: una choza más sencilla que la cueva de Belén. Veo que lleva en sus manos las hojas con los comentarios a los evangelios que les damos en las reuniones. Le marco en su agenda que el domingo 16 de diciembre a las 9 a.m. volveré a charlar más detenidamente con ellos y a celebrarles la eucaristía.

Sigo para Kagbangkuna anotando la hora de salida. En el camino recojo al líder Silika Conteh que me va informando de la situación de la comunidad. Media hora más tarde llegamos a la aldea. No se han reunido para la oración porque hace más de 8 meses que nadie les visita. Tampoco el catequista. Y me dicen que solo dos familias son musulmanas, que la mayoría de los 300 habitantes son católicos. Nos reunimos a la sombra de un naranjo para charlar un rato y animarlos a seguir reuniéndose los domingos. Les explico lo difícil que nos resulta a Manuel y a mi llegar a todos los lados, pero les prometo celebrar misa y comer con ellos el domingo 16 de diciembre a las 11 a.m. Me recuerdan la promesa de Casimiro de construir una capilla, y darles semilla de cacahuete para dedicar la cosecha al desarrollo de la aldea. Prometo tratar el tema con Manuel e intentar ayudarlos en lo posible.

Están contentos con mi visita y me regalan naranjas y toronjas. Sonrío al ver un cobertizo donado por la Cruz Roja Española, y no me resisto a tomarme una foto delante. ¡Ya podían haberse estirado un poquito más y construir un salón comunal!

De regreso para Kaburuyan reparo en que NACSA (National Commission for Social Accion) está construyendo en la aldea una escuela de cuatro aulas. ¡Qué bueno! Y la están construyendo con blocks de cemento.

No sé si os debiera contar esto, pero ahí va. Se trata de cómo funciona ese organismo del gobierno. El Gobierno pide donaciones para el desarrollo. Inflan el precio de la construcción y la diferencia con el precio real se la reparten entre el constructor y el encargado. Nada nuevo, ¿verdad? Es por eso que tanta gente se cansa de ayudar a Gobiernos que luego no dedican el 100% de lo recaudado a su pueblo, sino que lo dedican a engrosar las cuentas corrientes en el extranjero de los que tuvieron la dicha de acceder a tal o cual Ministerio.

Recojo a Umaru, un Fulah que va a Kamabai para asistir al entierro de Pa Musa Kamara. Sabéis que son la tribu que se dedica a la ganadería y son excelentes a la hora de hacer negocio. Le pregunto el precio de una vaca, y sonríe como si se hubiese encontrado un mirlo blanco.

-Depende, Padre, pero puedo conseguirle una buena entre 500 mil y un millón 200 mil.

-¿Y una cabra?

-350 mil.

-¿Quéeee? ¿Casi como la vaca?

-Pero es que se la doy preñada y es la segunda vez que pare trillizos.

-Tú no te preocupes de los detalles que yo tengo tres chivos en Kamabai que estarán encantados de cumplir con el ancestral rito del apareamiento rápida, eficaz y gratuitamente.

Ya me los imagino frotándose las pezuñas de gusto en cuanto me vean aparecer por el portón con la susodicha.

Medo me dice medio dormitando que el Fulah está jugando conmigo. Le digo que bien, pero que no le pago ni un block más de 150 mil por cada cabra que me entregue lista para el matrimonio.

Quedamos en cerrar el trato el próximo 16 de diciembre. Todo el 16: dos misas, dos reuniones, y el negocio de las cabras… No sé si dará el día para tanto.

Pongo un CD con una canción que me encanta, El privilegio de amar de Mijares:

Serás del tamaño 
de tus pensamientos, 
no te permitas fracasar. 
Lo más importante 
son los sentimientos 
y lo que no puedes confiar. 

Di lo que sientas, 
has lo que piensas, 
da lo que tengas 
y no te arrepientas. 
Y si no llega 
lo que esperabas, 
no te conformes, 
jamás te detengas. 
Pero sobre todas las cosas, 
nunca te olvides de Dios. 

Lunes, 3 de diciembre del 2007: San Francisco Javier

Pito, pito, colorito… ¿Kamayeh o Kamathidi? Manuel prefiere ir a Kamayeh para conocer la aldea, y yo acepto encantado: todavía recuerdo el mono que me recetaron hace un año.

He comenzado la homilía todo entusiasmado contándoles que había ido un montón de veces waka, waka (caminando) al pueblo de San Francisco Javier. Samuel me ha avisado de que el patrón del pueblo era Saint Dominic, pero que lo celebraban este día porque en agosto nadie iba a misa.

-¿De qué Dominic se trata?

Samuel se encoge de hombros.

El Padre Domingo, javeriano español, el que escribió el libro Dios me quería vivo, es el que le puso el nombre a la capilla, así que vete tú a saber a cuál de todos los Domingos estarán honrando. Y yo ya no podía volverme atrás. Además, ¿qué más da? Para el próximo año se les habrá olvidado el sermón y les podrán contar la vida del auténtico Santo Domingo.

He prometido a Manuel llenar el Biriwa Chiefdom de San Manueles y San José Luises para dejar huella nosotros también. Y que luego nos prediquen lo que quieran.

Tere García me ha llamado desde México para gravar el mensaje radiofónico que emitirá el día de la orden. Ha sido Rafael el que se ha encargado de comunicarnos vía Skype.

Miércoles, 5 de diciembre del 2007: Día de la Orden

Voy a ver si ordeno un poco las ideas porque el día no ha tenido desperdicio.

Para comenzar, a las 6 de la mañana, la misa en el Santuario. No sé cómo explicarlo, pero me sentía contento a pesar de estar solo ya que Manuel y Joseph salían temprano para Freetown para recoger a los doctores cubanos y realizar un pago en efectivo del nuevo de Toyota de Kamalu. Supongo que alguien llamaría a esta sensación algo así como la soledad acompañada.

Me he sentido especialmente unido a todos y a cada uno de vosotros y recordé con emoción a los compañeros de fatigas que disfrutan de este día con el Señor. Pedí en la misa por Chava, por Domínguez, por Anastasio… Modestia aparte, formamos un buen equipo en Ciudad de los Niños allá por la década de los 80. También pedí por el bueno del P. Simón, el que me metió en este lio de la vida religiosa (¡bendito lio!) con unos trucos de magia. Así, han ido desfilando por mi mente tantos compañeros, santos anónimos del servicio incondicional al hermano.

En Kadagbanah I me esperaban para bautizar a 20 catecúmenos (¡toma más trabajo pastoral!). Esta Kadagbanah está en la zona de Manuel y se llega a ella en media hora. Me dan ganas de cambiársela por mi Kadagbanah II, aquella de la cuesta apta para redimir al mundo. Era mi primera visita a la aldea y me contaron que celebraban el décimo aniversario de la construcción de la iglesita, y que querían hacerlo con los bautismos. La Iglesita es chiquita, pero preciosa, y está dedicada a San Agustín. Ningún marco mejor para contarles lo que este día significaba para mí y para los Agustinos Recoletos que trabajan en todos los rincones del mundo.

Habían xerografiado unas camisetas con una hermosa leyenda: Jesús es el camino para llegar al Padre. No me podían haber facilitado más la homilía.

-Necesito ir a Katombo, ¿sabéis donde está Kathombo? ¿Alguien se atreve a mostrarme el camino?

Todos lo sabían, naturalmente, y me han descrito con pelos y señales toda la serie de cruces para llegar al poblado.

-¿Y si quiero ir a Papa God?, ¿alguien se atreve a darme las mismas explicaciones sobre el camino que nos enseña Jesús para ir a su Padre?

Les encanta participar, y te dejan con la ternura a flor de piel y la sonrisa en los labios.

Me invitan a comer, y a traer el set (el sistema de sonido) desde Kathanta. Como todavía debo de ir a Makeni y a Bumbamkakendekah, renuncio a la comida y me ofrezco para ayudarles con el Toyota. ¡Qué hice! Uno de los muchachos de los que instalan la música se robó la bolsa de Medo con 40 mil leones (una fortuna por esos poblados). Reuní a las 5 personas que vinieron conmigo y les dije que, o me entregaban la bolsa, o me iba derechito a Kamabai y volvía con la policía.

Me ofrecieron ir primero al hombre sobrenatural de una aldea vecina. Por el módico precio de 5 mil leones te podía señalar al culpable. Yo alucinaba a colores, pero me insistían en que era la mejor solución. El sobrenatural vio hombre blanco y pensó en hacer el agosto diciéndoles que era un caso difícil y que le tenían que pagar 20 mil. Como aquello tenía pinta de convertirse en el rosario de la aurora, cumplí mi promesa y me fui a recoger a la policía de Kamabai. Se ofrecieron inmediatamente a ayudarme recordándome por el camino que se les había acabado la carne de lata que les di hacía un mes.

Cuando vieron que la cosa no era jugando y que el policía se los llevaba detenidos, uno de ellos pregunto por el color de la bolsa.

-Café, contestó Medo.

-Es que he visto algo café al pasar por la salida del poblado.

¡Caramba que vista! Y eso que el genio me hacía conducir a toda velocidad. Paramos, y allí estaba la bolsa del bueno del musulmán con el dinerillo adentro. ¡Viva San Agustín!

A las 5 de la tarde regresaba a casa con un hambre del carajo, y con todos los planes por los suelos. Voy al gallinero… ¡y nada! Y yo que ya estaba ensalivando pensando en comerme un par de huevos fritos.

Ni modo, que dicen los mejicanos, como donde hay hambre no hay pan duro, me he hecho un bocadillo con pan de dos días made in Seray, la cocinera, con un quesito la vaquita que ríe, un plátano, y un par de cucharadas de mermelada de ciruela que vuestra generosidad metió en el contenedor. ¡Y me ha sabido a gloria!

Y para que la dicha fuese completa, allí mismo, en mis propias narices, ha estallado de nuevo el milagro de la vida: nuestra cabra estaba pariendo un par de cabritillos como dos soles. Nacieron el día de nuestra Orden, así que no os extrañe que los bautice con el nombre de alguno de nuestros santos. O santas, que la emoción no me ha dejado fijarme bien en si eran hembras, o eran machos.

Os dejo, quiero dormir temprano porque a las 5 de la madrugada salgo a Kamalu para recoger a Edgar y a Abraham. Queremos darle la sorpresa a Manuel de compartir con él la cena de cumpleaños. Y entre ida y vuelta son 6 horas y media de camino.

Nunca os he sentido tan cerca como hoy. A pesar de la distancia, a pesar de cabras, cabritillos y ladrones, aquí, en Sierra Leona  también nos sentimos orgullosamente Recoletos.

Jueves, 6 de diciembre del 2007

He salido a la hora prevista, con Medo, para recoger a Edgar y Abraham. Me ha costado llegar 3 horas y 15 minutos conduciendo en un camino infernal. Pero merecía la pena el sacrificio para celebrar el cumpleaños de Manuel todos juntos.

A las 12 ya estaba de regreso listo para preparar la cena especial: ensalada fría de patatas con espárragos libaneses, aceitunas y huevo duro, de entrada. Y calderete de segundo.

A las 4 de la tarde llegaban de Freetown Joseph, Manuel, Ángel, Maiyelis y Nancy. ¡Qué gusto que daba el ver la casa llena! Maiyelis y Nancy se han puesto inmediatamente a cocinar un par de flanes para que no tuviese que usar la cinta de medir en la repartición.

A las 7 y con la mesa a punto, llegaron Chema Caballero, Jorge, y el Hermano Bruno. Se habían escapado nada más terminar su capítulo regional para compartir la cena.

Ha sido un placer volver a ver a Chema y hablar de nuestros amigos comunes Fede y Peli. Siempre nos prometemos visitas más frecuentes, pero el trabajo de ambos y la distancia nos lo impiden.

-Quiero dar las gracias a Manuel por ayudarme a vivir una segunda juventud y por su entrega generosa y constante. A Joseph por decidirse a cambiar Londres por Kamalu. También a Abraham por tener el coraje de venir a Sierra Leona, y a Edgar por regresar. A los cubanos por ayudarnos a paliar el dolor de nuestro pueblo, y a nuestros amigos javerianos por compartir nuestra mesa y nuestra alegría Que Dios nos bendiga a todos.

Por poco no paro de bendecir la mesa, pero quería hacerlo.

Después de los postres y una amena conversación, el ya tradicional karaoke. Joseph sigue siendo la revelación del momento y repite éxito: un 100% en su especial versión de Lady in red, hace que la concurrencia aplauda a rabiar. La coreografía corre a cargo de Manuel (¡quien lo ha visto y quién lo ve!), Chema, y Jorge.

A mí la maquinita me tiene manía. Si canto me da un 30 y si hablo sube a 45. ¿Qué me estará insinuando?

Se, y me alegra en el alma, que Manuel estaba contento. Nos dijo emocionado que era el mejor cumpleaños que había pasado en 10 años. Los cubanos quisieron dejarle un detalle de cariño con una tarjeta de felicitación.

Y colorín, colorado, el cumpleaños se ha terminado. Nuevas promesas de visitas más frecuentes aun con la certeza de que será difícil cumplirlas, y un abrazo de despedida.

Aquí os dejo, no volveré a enviar blog hasta después de Navidad y no quiero que os falte mi felicitación. Ojala que todos nos comprometamos a hacer verdad en nuestra vida el mensaje del Niño Dios: amarnos hasta la locura. Desde Sierra Leona, un abrazo a todos y Feliz Navidad.

Me voy a dormir reventado, pero contento.

Lunes, 10 de diciembre del 2007

Me toca llevar a los doctores a Freetown. Aprovecharé para mandar el blog y alguna fotografía. La gente me pregunta sorprendida si estoy bien porque no me lee, pero lo cierto es que yo no había escrito antes en mi vida, y ya llevo unos cuantos pares de zapatos rotos en tres continentes.

La víspera, hice una tortilla de patata pensando en comprar pan en Makeni y hacernos unos bocadillos para el camino. La verdad es que nos supieron a gloria.

Algo debo de tener mal configurado en el ordenador porque los únicos que reciben mi correo son los del dominio agustinosrecoletos.org. Y mi conocimiento informático no da para más.

Nos vamos a almorzar a Roy y a reservar habitación en Jay’s. Por esta vez, he usado mi aguinaldo para pagarle otra habitación a Medo y que no tenga que irse tarde hasta el centro de la ciudad a mal dormir en el suelo de la casa de un amigo suyo. Además, quiero pasar un rato frente al mar charlando tranquilamente. Mi intención era conocer a Oscar Mateos y cenar con él, pero tuvo que salir a provincias, así que será en otra ocasión.

Martes, 11 de diciembre del 2007

En Freetown Supermarket me he encontrado con unas doctoras catalanas de las que envía el Hermano Aguilo, mi compañero de secuestro en el 98, y que están trabajando en el Hospital de Mabesseneh con los Hermanos de San Juan de Dios. Me dicen que podrían lograr que alguien se destacase aquí cada tres meses. No me parece mala idea, y quedaron en confirmármelo desde Barcelona cuando regresen.

De vuelta para Kamabai con un catarro tremendo. En mi vida pensé que uno pudiese resfriarse por estas tierras. He pasado la noche tosiendo y con flemas, y me he decidido a tomar antibiótico. Quiero estar en buenas condiciones porque en un par de días debo bautizar en Kamangbangbanranthan.

Me pregunta Manuel si es malaria, y le digo que no, que estoy absolutamente seguro de que solo es un resfriado, que esté tranquilo.

 Viernes, 14 de diciembre del 2007

Me toca caminata a Kamangbangbanranthan y me he levantado de buen humor y sin pereza. No sé que tiene ese pueblo que me hace sentir bien. ¿El trabalenguas del nombre? ¿La cuesta? Allí pasé mi primera noche de baffa, luna llena y tambores, con Félix roncando a mi lado. Y desde aquella noche, la gente se me metió bien adentro en el corazón. Luego me enteré de que Juan Luis bautizó con el nombre del pueblo al grupo de voluntarios de Valladolid: más razones para el afecto.

Me pidieron ir primero a Kamasikie para recoger el set y llevarlo hasta Kathadumbu. A pesar de verlo varias veces con mis propios ojos, sigo sin explicarme cómo pueden subir con todo eso en la cabeza.

Félix me espera en Kamathoro, y se nos une a la comitiva un montón de gente. No hay manera de hacerles entender que deben ir andando. Vamos 7 personas en cabina, el Toyota está cargado hasta los topes, y todavía insisten en treparse 15 encima de los altavoces. Voy a bautizar a 32 catecúmenos, y eso significa arroz gratis y mampa para todos. Y dado como están las cosas, caminan lo que haya que caminar con tal de llenar el estómago y bailar un rato.

He llevado unas cajas de carne, e inmediatamente se las han echado a la cabeza y han hecho una fila de portadoras. Supongo que les vendrá bien para añadir al arroz.

La cuesta sigue empinada a pesar de mis afectos, pero las rodillas agradecen los kilos de menos. Ya no resoplo tanto como cuando vine a bendecir la capilla.

Me ha recibido el líder impecablemente vestido de blanco. Sigue siendo para mí un misterio dónde pueden guardar un traje en esas condiciones cuando al entrar en las baffas solo ves miseria y suciedad. Está contento porque se va a bautizar y así podrá recibir la comunión. Vamos a estrenar la iglesita con una ceremonia por todo lo alto. Incluida, naturalmente, la procesión al rio. No importa la distancia, Félix se empeña en que los bautizos tienen que ser en el rio y me lleva caminando hasta donde haga falta. Y como no es cabezón… Otro que podría ser perfectamente denominación de origen Navarra.

-Hoy no hay gloria, Félix, es adviento.

Lo dije para ver si colaba y abreviaba un poco la misa, pero, ¡quía!

-Se puede cantar en las ocasiones especiales a pesar del tiempo litúrgico, Grandpa. Y hoy es un día muy especial para la aldea.

-¿Dónde carajo habrá aprendido éste liturgia? ¿O me estará engañando?

Ganó Félix, y me tuvo clavado en el presbiterio 3 horas y media pasaditas, casi media jornada laboral.

La comida consistía en un plato combinado de arroz, plassas, y lo que pillases. Decidieron guardar las latas de carne para comerlas todos juntos el día de Navidad. Miré a Medo y me reí.

-¿Qué haces, Grandpa?

Lo que hacía el Grandpa era rebuscar entre el surtido de carnes alas, cuello, o patas de pollo, que son fáciles de identificar para mí. Lo demás ya sabía yo que era cuttig grass, mono, rata grande, o vete tú a saber. Y como era autoservicio, dejando la educación a un lado, clavé la cuchara el primero.

Después del suculento almuerzo, partido de futbol.

-¿Quien irá a por el balón cuando baje rodando la cuesta?

Vi que a Félix le daba pereza arrancar de regreso, y le dije que se quedase al baile de la noche si quería. No le parecía bien dejarme volver solo, pero le insistí y aceptó con gusto. Además, conozco el camino perfectamente, llevo la piedra negra conmigo por si a alguna serpiente inoportuna le diese por morderme, y viene Medo que es toda una garantía en caso de apuro.

Llegamos sin novedad a la misión, y  me bebí un par de litros de agua.

Por la noche una cerveza con Manuel, y un rato de charla fraternal. Le comento que me va a entrar el síndrome Juan el Bautista: 26 bautismos en Kabogsona, 20 en Kadagbana I, y 32 en Kamangbangbanranthan. En total, 78 nuevos cristianos, lo que no está nada de mal, no ¿creéis?

Sábado, 15 de diciembre del 2007

Manuel ha salido en la moto a celebrar la fiesta de Kakekoh, y yo con el toyota a recoger el set que los de Kamangbangbanranthan habían bajado a Kathadumbu y devolverlo a Kamasikie. El Fada (sacerdote) no solo celebra la misa y bautiza, también debe asistirles, como dicen ellos, a transportar la parafernalia para la fiesta. Y es que si a esta gente le quitas la danza, la matas. Ya sé que así nos convertimos en una de las causas de la explosión demográfica, pero ¿qué podemos hacer?

Estaba cargando las ventanas para la escuela de Viana cuando me ha llamado mi hermana Isa dejándome con la boca abierta. Me dice que ha oído en Televisión española que iban a comenzar a probar una vacuna para la malaria. Y, naturalmente, la buena de mi hermana ha pensado inmediatamente en mí y en esta pobre gente a la que sirvo. Ese sí que sería un gran paso para la humanidad. Un paso que permitiría terminar de una vez por todas con la segunda causa de mortalidad mundial. Más de 10 millones de personas mueren al año por esa enfermedad. A nosotros, nos cambiaría la vida. Le he pedido que siga la noticia para ver si es cierto, o es que han lanzado las campanas al vuelo antes de tiempo.

Vienen las Hermanas Clarisas con un grupo de profesores de su escuela. No hay agua en la poza de Bumbam, pero insisten en conocer el lugar. Me voy con Medo para indicarles el camino de entrada, y me vuelvo porque me esperan en Bumbamkakendehka con cemento.

Al pasar por Kathanta nos saluda medio mundo: ¡Grandpaaaaaaaaaaaaa!, gritan. Huele a pescado seco, a palm oil (aceite de masankay), a no sé qué perfume… El frasco dice Chanel 5.

– ¿Original (legítimo) for 12 thousand leons?, pregunto.

Me dice que sí y se queda tan fresco. Aquí, decir original es algo así como decir palabra de dios. Si la oyes pronunciar, ya puedes poner tiesas las orejas como un pastor alemán porque te la quieren pegar. El aceite es más caro si es original, también la cadena de la moto sierra. Y los rolex, y el perfume, y la crema, y unas galletas que hasta el María tienen mal escrito…

Saludo a Fatmata que está vendiendo una fuente de buñuelos. Esta chiquilla te devuelve la alegría al alma con solo verle la sonrisa.

-¿Qué tal la venta?

-Small, small (despacito)

Los precios se han disparado. El saco de arroz de 50 kilos ya cuesta 80 mil leones (20 euros) ¿Quién puede comer arroz? No les queda más remedio que sembrar y pedir a Dios que la cosecha sea buena. Eso, o llenar el estómago con raíces, petete y cassava.

Por la noche un regalo de los que a uno le hace cerrar el día con broche de oro: llamada de Juan Luis informándome de cómo van las cosas y animándome a seguir porque tenéis a mucha gente detrás que os quiere y os apoya. Gracias a eso, si no…

¡Ah!, también Peligros me da una llamadica para avisarme de que me envía otro alternador de repuesto con Oscar. Menudo ángel de la guarda nos hemos encontrado con esta mujer. Ángel compartido, porque debo compartirla con Chema Caballero, pero ángel al fin. Y no somos celosos, que conste.

 Domingo, 16 de diciembre del 2007

Cumpliendo lo prometido me fui temprano con Medo, Sundu y Nkia para Kaburuyan. Cargué 10 cajas de carne (5 para cada aldea), ropa y juguetes. Encontré al poblado cantando en la capilla para darme la bienvenida. Celebré la misa especialmente sensible. Me sobrecogía pensar en la grandeza del misterio que hacía posible la presencia real de Jesús en medio de su pueblo en tan humilde choza.

-There are not sacramental people here, me dice el líder.

Lo que significa en cristiano, y nunca mejor dicho, que no puede comulgar ninguno. Me sorprende esa expresión referida a un pueblo que comulga con el dolor y el sufrimiento de Jesús todos y cada uno de los días de su vida. Pero en fin, doctores tiene la Iglesia.

El reparto de la ropa y los juguetes ha sido espectacular. He debido amenazarles con irme, incluso arranqué el Toyota, para conseguir que los niños hiciesen una fila. Por fin, y con Medo de Rey Baltasar, y no lo digo por lo negro sino por la paciencia, hemos logrado vaciar las dos cajas de juguetes que les correspondían. Dejé al bueno de Medo ejerciendo de Rey Mago, junto con sus dos pajes Sundu y Nkia, y yo me quedé contemplando la escena en la distancia. Y pude ver lo que un simple juguete, no una habitación llena, significa en la vida de un niño. Y fui testigo de las sonrisas más hermosas que uno puede ver en esta vida: esas sonrisas que os enamoran en las fotografías. Y le di gracias a Dios por tener el privilegio de estar allí y disfrutar de esa plenitud interior tan difícil de describir.

Me han despedido agradecidos y a la hora prevista ya salíamos para Kagbankuna.

En el edificio-choza edificado por Caritas Española ya estaban esperando las fuerzas vivas de la comunidad. El profesor Bai Kamara ha hecho de maestro de ceremonias. Soriba III, Seccion Chief de la zona y musulmán por la gracia de Dios, no se perdía detalle de lo que pasaba sentado en la primera banca.  Le hicieron descubrirse a pesar de no haber ninguna imagen religiosa en el lugar. A ellos no les importa, si es preciso hacen una genuflexión delante de ti y se santiguan. Silika Conteh, el líder, aporreaba con entusiasmo los tambores dirigiendo un coro con más voces y registros que los 100 mil hijos de San Luis.

-Medo, mi mochila.

-No está en el coche, Grandpa.

¡Dios Santo!, en el barullo del reparto de los juguetes me había olvidado todo en Kaburuyan, y no podía celebrar la Eucaristía. Después de pedirles mil disculpas y prometerles volver en enero, he celebrado una paraliturgia, les hemos repartido la ropa y los juguetes, y se han quedado tan contentos.

Me han dicho que tres mujeres, Tenneh, Doris y Yandie, estuvieron cocinando para mí y que no habían recibido ni ropa ni juguetes. He apuntado los nombres para llevarles algún regalillo a mi vuelta.

El arroz está bien picante, como a ellos y a mi almorrana les gusta.

-¿Qué es la carne, Medo?

-Grandpa, si no es vaca, ni cerdo, ni mono, ni bataha, ni pollo, ni cutting grass… ¿qué crees que te estás comiendo?

-Joderrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, ¿no me digas que nos estamos comiendo otra big rat (rata grande)?

-Of course (por supuesto)

-Pero tú no comes carne cuando es de rata y hoy estás comiendo, Medo, le digo.

-Hoy tengo mucha hambre, Grandpa.

Vale, pues ya está, una rata más en mi estomago, ¡qué más da! Lo que no mata, engorda.

No hubo negocio de cabras porque el Fulah no apareció en todo el día. Así que nos volvimos con el Toyota vacio para Kamabai. Mis chivos tendrán que seguir ejerciendo la virtud de la esperanza. A fin de cuentas, todos esperamos algo siempre. ¿Por qué no habrían de esperar ellos?

Manuel me está esperando para ir con el Toyota a recoger el set de Kakekoh y llevarlo a Kathanta. También me espera Fatmata.

-No food today.

Me dice Manuel que ayer si comieron la niña y ella, pero que no podrán comer hasta mañana porque no pudo vender los buñuelos de su abuela. Y que es verdad. Igualito, igualito que en mi tierra donde desayunamos, almorzamos, tomamos el vermut, comemos, merendamos, cenamos… y, en ocasiones especiales, incluso recenamos unos kilos de costillicas de cordero, porque la noche se nos hace larga.

A este Manuel también se le ablanda el corazón con facilidad. Le damos carne y arroz, y se va loca de contenta. ¿Quién es el guapo que se sienta a la mesa indiferente al hambre que toca a su puerta? Ojos que no ven, corazón que no siente, cierto. Pero si una chiquilla te clava sus ojos y te dice que tiene hambre, y sabes que es verdad, y no compartes lo que tienes, es que no tienes entrañas de misericordia. Y Navidad es tiempo de misericordia.

Llamo a Medo para que vea el Madrid-Osasuna porque hay buena señal de satélite. No los hemos merendado, pero hemos perdido. ¡Qué se le va a hacer!

Texto de mi sobrino Javier:

-Jugamos bien (¿no os lo decía yo?), pero no pudo ser. Un abrazo.

Pero ni la derrota de Osasuna me quita hoy la sonrisa de la cara después de ver a tanto niño disfrutar de juguetes, globos, y mermelada con galletas.

 Martes, 18 de diciembre del 2007

A las 6 de la mañana me espera un avispero de niños que van a misa para preparar la Navidad. Hace frio, al menos eso dicen ellos, y van envueltos en mil trapos de colores. Todos quieren subirse en la cabina e intento convencerles de que dejen los asientos para las personas mayores. Aceptan a regañadientes y Pa Bangura suspira aliviado.

Se sientan en las primeras bancas y se quedan dormidos con el sonsonete del rosario como un Niño Jesús de carne y hueso. Despiertan cuando Bassie aporrea los kulah cantando Jesus is coming (Jesús viene). Y bailan sonrientes. ¡Qué bien les caería un chocolate con churros, Dios santo!

Pa Bangura me deja una carta. Me dice en ella que este año le toca retirarse y que está edificando una casa en Makeni. Que ya tiene los cimientos, y las particiones, y nos pide que le compremos el cemento, la madera y el zinc. ¡Pues qué bien!, así yo también quiero una casa en la ciudad.  Le pregunto si sabe el precio de cada saco de cemento y de cada lámina de zinc, y sonríe. Por pedir que no quede.

Manuel se ha ido a Kamathidi a repartir juguetes en la escuela. Casi lo vuelven loco. Le pregunté a ver por qué no los había puesto en fila, y me contestó que era imposible. Le tuve que enseñar las fotos de Kaburuyan para que viese que si se podía lograr.

Otra llamada de España, esta vez de Gonzalo Castañeda. Me dice que viene con Pablo la primera semana de Febrero. Tengo unas ganas locas de que la gente comience a venir y a disfrutar en primera fila de nuestra vida sencilla, pero apasionante.

Miércoles, 19 de diciembre del 2007

El Director de la Escuela Secundaria me ha vuelto loco a llamadas telefónicas pidiéndome que ingresase el dinero de las becas en el banco. Quieren pagar a los profesores antes de Navidad, y esperan mi depósito como el agua de mayo.

Hemos terminado la arena en Kamayusufu y todavía falta de poner el piso de un par de clases. Le he pedido al pueblo que la saque del rio, que luego iré a recogerla con el Toyota, y que mientras tanto me voy a llevar a los trabajadores a Kamabai para que comiencen a hacer los blocks para el Preescolar San Agustín. Están encantados, y yo también de cómo están funcionando ahora las cosas.

En Bumbamkakenhka están techando con lámina. Van a intentar terminar para que pueda celebrar allí la misa el día de Navidad. Y me ha preguntado el Chief si no me importaba que fuesen a misa también los musulmanes. También ellos quieren disfrutar de la iglesia. ¡Cuánto daría porque pudieseis asistir a una de esas misas compartidas!

Hoy celebran los musulmanes el Edu-fetrie. Es un día especial de oración para recordar el momento en el que Dios paró el brazo de Abraham dispuesto a sacrificar a su hijo. Visten sus mejores galas y comen en familia. Le he dado al Chief un par de latas de carne como signo de la amistad entre las dos religiones.

Me llama, y me da un alegrón, Federico Gerona poniéndome al corriente de cómo van las cosas con la dentistería. Me dice que se viene en Semana Santa con Peligros para instalar el sillón especial para los empastes. Y que en Agosto nos ayudarán a formar a algunos agentes de salud. Me vais a terminar acostumbrando a las llamadas, y las voy a echar en falta cuando no lleguen.

Jueves, 20 de diciembre del 2007

Siguen los niños peleándose por meterse en la cabina del Toyota. Y los sueños infantiles de los primeros bancos. Y Bassie aporreando los kulah en el Jesus is coming. Y la gente feliz porque es Christmas time (Navidad). Y yo corriendo como un loco de lado a lado intentando llegar a todo. Y Manuel de Papa Noel con los juguetes.

No hay luces de colores en Makeni. Tampoco árboles de Navidad. Y el calor es abrumador.

 -Let’us go with you, Grandpa (déjanos ir contigo).

-¿Vais de compras?

-No tenemos dinero, pero nos gusta ir  y que nos compres pan.

Les compro pan y me piden 2000 leones para ponerle mayonesa. La extienden con el dedo y les sabe a gloria.

Luego nos inundan la casa de naranjas y plátanos. Y me piden las bolsas de plástico negro de regreso, porque aquí una bolsa de plástico es un pequeño tesoro reutilizable mil veces.

-Like Christmas gift (como regalo de Navidad).

Dios envía el mana a su pueblo africano. Hoy un mana de  naranjas y plátanos, mañana serán las piñas, y más tarde los mangos. Y vienen todos a la vez para que no tengamos más remedio que repartir y compartir. La madre tierra, a su manera, acalla el hambre que ruge en las entrañas de sus hijos.

Hablo con Inés de Asís, ¡por fin!, y me dice que reza por nosotros y que enviarán dos generadores en el próximo contenedor. Las dos cosas las necesitamos.

No sé, me siento un poquillo nostálgico. No os preocupéis, estoy bien y contento, simplemente que os extraño, especialmente a mi familia. También las castañas asadas. Os dejo porque se me comienzan a humedecer los ojos y mi imaginación vuela a vuestro encuentro.

Sábado, 22 de diciembre del 2007

Manuel  se ha hecho cargo de la reunión de líderes, mientras yo me encargaba de proveer de materiales a las distintas construcciones. Y es que hoy comenzábamos a hacer los blocks para el Preescolar San Agustín de Kamabai.

En la reunión anterior pedimos insistentemente que solo acudiese a la reunión el líder de cada aldea, pero no hay forma de que entiendan y se presentan cuatro o cinco personas de cada lugar. Esto hace que el gasto de arroz se multiplique por 5, y no están los precios para esas alegrías. Por otra parte, no deja de ser una bonita manera de alimentar a la gente. Nos enojamos, pero al final todos comen. Y beben, que no termina uno de saber si es más grande la sed o el hambre.

Nos han avisado de que acababa de morir el hijo de uno de nuestros líderes en el hospital, y no sabíamos cómo darle al padre la noticia. Llevaba ingresado 4 días con un dolor insaya (aquí adentro), que vete tú a saber qué sería. Como casi siempre, nos avisan cuando no hay más remedio. No se dan cuenta de que en el dispensario de Kamabai, que ellos llaman hospital, no hay absolutamente nada que puedan hacer, solo cobrar y esperar. Y el muchacho solo tenía 16 años.

Al final de la reunión me he ofrecido a Manuel para llevarlos de regreso a los distintos cruces de caminos. Ya me esperaban subidas en el Toyota 28 personas. No había forma de que entendiesen que era imposible conducir en esas condiciones. He debido de enojarme, bajarlos a todos y organizar yo el viaje comenzando por las aldeas más lejanas, y diciéndoles que volvería a por el resto.

A la altura de Mabgonso, a uno de los líderes, borracho como una cuba, le ha dado por saltar en marcha. Menos mal que iba despacio, porque si no, se mata. Nos ha dado un susto tremendo y nadie se atrevía a tocarlo creyendo que estaba muerto. He vuelto con él al hospital de Kamabai y he preguntado si era más conveniente ir a Makeni. El enfermero Sesay me ha dicho que no, que él lo curaba. Se ha puesto un par de guantes de plástico llenos de agujeros. Le ha afeitado la cabeza en seco llevándose piel y todo. Le ha chorreado algo así como agua oxigenada y le ha limpiado con una gasa. Y digo bien, con una sola gasa. Como no me veía muy convencido, me ha insistido en que no me preocupase, añadiendo que si se moría era because he is stupid (por imbécil, vamos). ¡Buen consuelo, si Señor! Aunque, si os soy del todo sincero, después del susto y de verlo vivo, lo hubiese matado yo.

Entre unas cosas y otras, me han dado las mil de un lugar para otro. Manuel no se podía creer lo que me había pasado, y hemos decidido aplicar la ley seca y no comprar mampa en las reuniones: si tienen sed que beban agua.

Domingo, 23 de diciembre del 2007

Seguimos con la idea de atender por un tiempo la Zona Norte, esta vez ha sido Manuel el que ha salido para Kathekeyan y Kabakeh. Yo me he quedado en Kamabai y he aprovechado para llevar zinc a Bumbamkakendehka. La gente se ha empeñado en que celebremos la Navidad dentro de la iglesita, y lo van a conseguir.

Al llegar, el Chief me ha dicho que han decidido que sea yo el Jefe de la aldea, y que en todo lo que necesite, si está en su mano, me van a ayudar. Lo que me faltaba: Chief Chou, para servir a Dios y a ustedes. Están absolutamente felices con su nueva Iglesia, y se les nota, que es lo bonito.

Sigue la nostalgia, pero no quiero dejarme embargar por ella e intento distraerme con el trabajo, Siempre me ha resultado muy duro pasar estos días fuera de la familia. Supongo que porque me voy haciendo mayor (o viejo, como lo queráis decir), me cuesta más.

Al pasar por una aldea y recoger a una anciana en el Toyota, un musulmán me ha soltado una retahíla en limba. Medo ha sonreído, y le he preguntado a ver qué me decía.

-Dicen que eres un hombre de Dios porque nunca los dejas tirados en el camino y siempre estás dispuesto a ayudarles en sus necesidades. Y que rezan todos los días por ti.

Vaya, un poco de gasolina para el alma, ya la necesitaba.

Me llama Pablo para confirmarme que vuela con Gonzalo el 10 o el 17 de Febrero. Parece que la información que aparece en internet sobre Sierra Leona sigue sin actualizar, porque me pregunta si no hay grupos armados que los puedan secuestrar. Ya querríais en España la paz y la tranquilidad que se respira aquí.

Ha venido Edgar con medio cerdo que les han regalado en Kamalu. Lo vamos a congelar para comerlo en comunidad. Pero como no los castran, y es macho, ni os imagináis cómo huele el condenao.

Viene el P. Jorge de Binkolo y vemos en familia el partido del siglo: Osasuna-Mallorca, perdón, quiero decir el Barcelona-Real Madrid. Gana el Madrid, felicidades Pilar. Pero lo que a mi realmente me ha gustado ha sido el triunfo de Osasuna.

El Gobierno no ha pagado a los maestros los salarios de diciembre y están desesperados. Parece que las promesas electorales fueron simplemente eso, promesas. Y todos vienen a suplicarnos que les avancemos algo de dinero porque es Christmas time. Y no podemos con todo, a pesar de que nos duela.

Lunes, 24 de diciembre del 2007

Ando un poquito extraño. Me cuesta descubrir el misterio de la Navidad entre tanta pobreza. Quizás sea que durante demasiado tiempo me acostumbré a que el anuncio lo realizaran no los pastores, sino las luces de colores y los grandes almacenes. Y aquí no hay nada de eso.

Concelebramos la misa de gallo a las 7 de la noche. Para nuestra gente es lo mismo las 7, que las 10, que las 12, simplemente o es de día, o de noche, la hora es lo de menos. Y así, los niños están despiertos y pueden asistir a la misa. Si trasnochan mucho les da el hambre y no tienen nada que echarse a la boca. No es la primera vez que me lo dicen:

-Grandpa I’m going to sleep because no food.

Traducción libre:

-Grandpa, me voy a dormir porque tengo un hambre del carajo y dormido no pienso en ello.

Y ni os imagináis las veces que eso sucede. También en Navidad.

Martes, 25 de diciembre del 2007

Me toca celebrar la misa en Bumbamkakendehka, y me alegra un montón. Me siento bien en esta aldea y me hacen sentir menos solo. Ayer limpiaron la iglesita Little Flower para estrenarla en este día tan especial. Cierto que falta pintarla y terminar un sinfín de detalles, pero a todos nos apetecía celebrar la eucaristía bajo un techo que tantos sudores nos ha costado.

Hemos comido bien: arroz con cabrito. Y me han regalado un chivo negro en señal de gratitud. Otro más que se une al grupo que espera que consiga alguna cabra para aliviar sus penas.

He conocido a Africanus, fuerte como un toro y que no habla menos que yo. Gesticula y me presenta un plan de desarrollo para la aldea. Dice que está bien relacionado con el nuevo gobierno, y hago como que me lo creo. Brindamos con mampa, nos reímos, nos prometemos amor eterno…, y a otra cosa mariposa. Naturalmente, no me deja ir sin entregarme un pliego de peticiones.

Manuel se va a una reunión con el Obispo y yo me tengo que quedar en casa. No me da la gana de comer arroz, y por esta vez sí que las gallinas se apiadaron de mí: me regalaron tres hermosos huevos, chiquiticos, pero huevos al fin. Los mismos que me cené con fruición.

He esperado a Manuel hasta las 10 de la noche para compartir un rato juntos. Tampoco él está como para tirar cohetes. Lo conozco y sé que añora a los suyos tanto como yo a vosotros. Ambos deseamos que pasen estas fechas pronto.

Miércoles, 26 de diciembre del 2007

Había expectación en Kamabai por la visita del Presidente de la República. Incluso habían limpiado un poquito las calles y pintado los troncos de los árboles de blanco.

El Honorable Yapoh Kondeh Conteh nos ha invitado a bendecir la comida de autoridades. Le he pedido a Manuel que lo hiciese él como Paramount Chief de los Agustinos Recoletos en África.

Ha rezado una oración preciosa pidiendo por la paz y por la amistad y colaboración entre las diferentes religiones porque a todos nos mira Dios con amor. Después, ha bendecido el Imán con el Alphatia.

El Presidente no se ha presentado, pero si lo han hecho su madre, su hijo, un par de ministros, y el habitual séquito de acompañantes zalameros en busca de algún puesto, o, al menos, de comer y beber gratis un día a costa del pueblo.

El Honorable nos ha presentado con cariño y ha agradecido públicamente el esfuerzo que los Padres están haciendo por el desarrollo del Biriwa Chiefdom. Nos hemos tomado una coca-cola, nos hemos disculpado, y hemos seguido a lo nuestro: a trabajar de verdad para intentar sembrar un poquito de dignidad en medio de tanta corrupción y de tanta miseria.

Y como vinieron, se fueron. Los Toyota 4Runner volaban por la carretera, mientras yo le pedía a diosito que, sin pasarles nada, pinchasen las ruedas para que se fijasen en qué condiciones tenían la principal vía de comunicación. Como nadie pinchó, pues seguiremos en el 2008 con los mismos baches.

Me ha llamado Gonzalo Castañeda y se me han humedecido los ojos. Me dice que en su casa han puesto dos velas, una por Manuel y otra por mí, para sentirnos presentes en su mesa. Y que han brindado con nosotros y por nosotros. Y que nos quieren.

He llamado a Rodri porque era su cumpleaños, y ha tenido la gentileza de cortar y llamarme él. Algo así como el yo invito y tú pagas. De verdad que por esta vez quería ser yo el que gastase la tarjeta, pero no me ha dejado. Desde aquí mi respeto, cariño y admiración por un hombre que no se mide en el servicio a hermanos y a los amigos.

Jueves, 27 de diciembre del 2007

Fiesta patronal de Kamabala. He recogido a Félix temprano en Kamathoro y hemos arremetido la cuesta con el frescor de la mañana. Llevamos unas cajas de carne para enriquecer el arroz del almuerzo. Ha acudido un gentío a la misa, porque todos los que había bautizado en Kamangbangbanranthan y en Kabogsona querían comulgar. Y para poder hacerlo no les dolían los kilómetros que tuviesen que recorrer. Igualito que en mi tierra, vamos, que tenemos el Santísimo al alcance de la mano y ni caso le hacemos.

Están contentos en la nueva iglesita que nos donó Merceditas del Paseo de la Habana.

Al final de la Eucaristía le he dado nombre a un recién nacido. Todos extienden la mano y esperan ansiosos el nombre que tú vas a pronunciar. No lo he dudado: Javier, como mi sobrino. Félix se lo ha hecho pronunciar mil veces, y mil veces decían algo así como Xavia.

Me regalaron un gallo. Al principio, me pareció gallina y me alegré más. De todas formas es el único que hace el camino de regreso en primera. Hay que llevarlo en los brazos cuidando de que no se le baje la sangre a la cabeza. Se lo regalo a Félix para que se lo coma en Año Nuevo, de lo contrario aumentarían las discordias en nuestro gallinero.

Viernes, 28 de diciembre del 2007

Me toca cocina, porque el Honorable viene a comer con su esposa y sus tres hijas. La esposa y las hijas viven y estudian en Londres, pero se vinieron a pasar unos días a Kamabai. Les pregunto si notan la diferencia, sonríen y me dicen que sí.

No termino de explicarme del todo qué es lo que hace que un hombre deje una vida acomodada en Londres para venirse a Sierra Leona a formar parte del Parlamento. Me consta que el sueldo oficial de un parlamentario son 2 millones de leones mensuales (470 euros), y que el bueno de Yapoh Kondeh se lo gasta todo en diesel yendo y viniendo de Freetown a Kamabai. Entonces, ¿qué?, ¿afán de servicio al pueblo? Os lo dejo a vuestra imaginación.

Lunes, 31 de diciembre del 2007

Siento nostalgia, creo que de alguna manera todos la sentimos cuando un año se nos va.

Es tiempo de evaluación. Evaluar significa sacar el valor de algo o de alguien. También de nuestros errores. Evaluar no es calificar o descalificar una vida. Ni siquiera a un estudiante. Es más bien buscar el valor, lo bueno que tras ellos se esconde para construir desde allí. ¡Y hay tanta cosa hermosa a nuestro lado que nos negamos a descubrir! No ganamos nada relamiendo una y otra vez nuestras heridas sin levantar la cabeza y mirar con ilusión el futuro que tenemos la obligación de construir. Y hoy es un bonito día para poner manos a la obra. Personalmente, prefiero pensar no en los niños que se me han muerto en los brazos, sino en los que todavía puedo salvar si pongo un poquito más de esfuerzo y voluntad.

Ha venido el Chief de Massaramankay a darme las gracias por pagar los estudios universitarios de su hija Jeneba. Supongo que se ha enterado de los conflictos y roces de la comunidad católica y me ha dicho algo hermoso.

-Padre, cuando el Harmatán sopla fuerte, solo las hojas muertas caen. El tronco y las ramas fuertes permanecen. No se preocupe por las hojas que caen, están trabajando muy bien por nuestra comunidad. Y quiero que sepa que en la mezquita siempre rezamos para que Dios conceda larga vida a usted y al Padre Manuel.

Le he pedido a Seray que cocinase únicamente el arroz. Nuestro arroz blanco de cada día. Quiero hacer algo diferente de cenar, pero no es fácil porque el refrigerador da pena: tres zanahorias, un pedazo de carne de vaca, un repollo, media docena de patatas… Queremos despedir el año juntos y brindando con Star, la cerveza nacional.

-Padre, dice Pa Momodu, el velador, dos personas de Bumbamkakendehka quieren hablar con usted.

Pienso para mis adentros: esta gente tiene el don de la oportunidad. Le digo que no es tiempo de problemas, pero insiste en que es urgente.

En la puerta me esperan el Chief de la aldea y su hijo con la cara desencajada. Hellen Conteh, la mujer de Bassie, nuestro líder, ha dado a luz una criatura muerta con la ayuda de la comadrona de la aldea, pero no puede dar a luz al otro niño que guarda en su seno. La han llevado caminando al hospital de Kamabai y el enfermero les ha dicho que no puede hacer nada, que la lleven a Makeni.

Son las 10 de la noche y no hay transporte público, pero aunque lo hubiese. ¿Quién de vosotros no correría en esa situación? Encontrar un doctor en Sierra Leona no es fácil, menos en este día. En el Hospital Holy Spirit dicen que pueden llamar al doctor para ver qué decide. La enfermera me pide el teléfono porque no tiene crédito en el suyo. El doctor asegura que más tarde se dará una vuelta.  Hellen gime de dolor y le ponen un calmante en el suero. No puedo hacer más, y me duele. Llamo a mi familia porque necesitaba hablar con alguien. Oigo las campanadas de la Puerta del Sol de Madrid por gentileza y previo pago-robo de Celtel, y recibo la felicitación de los míos. Le pido a Bassie que me llame si necesita algo y le dejo algo de dinero.

Vuelo para intentar llegar a tiempo de brindar con Manuel, pero el Toyota me hace dos extraños por culpa de la mala carretera, y decido ir con más prudencia: más vale celebrar tarde que nunca. Recibo el Año Nuevo entre Kathanta y Kamankay. Respiro profundamente con una sensación agridulce en el estomago. Después de todo, mi sobrina tenía razón: no me puedo quejar de la originalidad de mi Nochevieja. Ya habrá tiempo para cava y abrazos en años venideros.

Me llama Manuel.

-José, ¿donde estas? Happy New Year.

Se me escapa una lagrimilla, ¿por qué negarlo?

-Ya estoy entrando a Kamabai, espérame.

Y brindamos con Star, como habíamos previsto. Es la 1 de la madrugada, pero ¿qué más da?

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