Recordando: Septiembre – Octubre 2007

img_0109

 Mis queridos amigos:

No me ha resultado nada fácil retomar el blog por varias razones. La primera y más importante, porque se me quemó el adaptador del ordenador y me era materialmente imposible escribir. Me hicieron el favor de enviarme uno de Estados Unidos, y se volvió a quemar. Por fin, la buena de Peligro Folgado solucionó el problema con un adaptador genérico que me envió de España con Oscar Mateos. Pero muchas de las vivencias han perdido la frescura del momento.

Otra, el pensar que mi vida diaria es demasiado sencilla y repetitiva como para estar contándola. Y es que no me puedo inventar historias. Cuento lo que veo y siento, nada más. Y si tengo que ir 20 veces a Bumbamkakendehka a por madera, no puedo escribir de otra cosa que sobre mis 20 viajes a dicha aldea. Si bien es cierto, que si te fijas en el camino obviando la rutina, siempre descubres un color nuevo, una palmera, una sonrisa… Simplemente hay que abrir los ojos y dejarse sorprender. Solo la capacidad de sorpresa nos libra del aburrimiento y pone sabor y color a nuestra vida.

Algunos amigos me han insistido en mantener esta vía de comunicación, y por cariño y respeto a su ayuda solidaria he decidido continuar haciéndolo.

Antes que nada, quisiera contaros algo de mi último viaje. Seguro que me olvidaré de situaciones y personas que me hicieron sentir que merece la pena la aventura en la que estoy envuelto, pero es inevitable la pérdida de memoria con el paso de los años.

Uno de los momentos más emotivos fue el viaje a mi antigua parroquia de Little Flower. Cuando Canela y Kathombo corrieron a mi encuentro me dio un vuelco el corazón. También al ver los rosales, los pinos… Todavía se me humedecen los ojos al recordarlo.

Concepción Rojas me estaba esperando. Dijo que no pensaba morirse, tiene 104 años, sin despedirse de mí, y desde que le dijeron que iba en Septiembre, preguntaba cada día cuando iba a ir a visitarla. Me la encontré con el rosario entrelazado entre sus dedos, como siempre. Prometió rezar uno diario por mí, y sé que lo cumple. Me tocó la cara una y mil veces apretándome con fuerza la mano.

-Dadme gotas, quiero verlo, ponedme algo en los ojos.

Tiene una fotografía mía pegada en la pared, y la acaricia todos los días.

Prometo volver a despedirme.

-Ya te vas, ¿tan pronto?

Salgo con un nudo en la garganta y rebosando ternura. Le doy un beso en la frente.

-Hasta el cielo, me dice.

Salgo llorando

La Señora Consuelo Aparicio tenía una cara de madre que daba gusto verla. Se encadenó a la habitación de su esposo Mauricio, postrado en una silla de ruedas, porque había que quererse en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, como le habían enseñado. Cada primer viernes de mes iba a su casa para dar la comunión a su esposo y jugar un poco con su perrita. Y se me fue al cielo por causa de un cáncer galopante 3 meses antes de mi visita.

Me llamaron los hijos para visitar al papá y para darme una copia de la última voluntad de la señora Aparicio:

-En vez de flores deseo que el dinero sea donado al P. José Luis Garayoa para su misión de Sierra Leona, decía el obituario del periódico.

Al entrar, la perrita corrió a enredarse entre mis piernas y a lamerme las manos. Los hijos se emocionaron porque desde la muerte de su dueña ladraba a todo el mundo. ¡Y me había reconocido! Me dieron un sobre con 2.500 dólares, y lloré por segunda vez.

En la colecta dominical alguien dejo esta nota:

Padre José Luis. Gracias por venir a vernos. Quisiera darle algo que he cuidado desde muchos años. Es un billete de 5 dólares de 1928. Para mí fue una tentación gastarlo en comida, gas, etc. Pero siempre me arrepentí. Ahora sé que al dárselo va a ser para algo muy especial. Dios me lo bendiga y cuando quiera ver alegría, vea mi piedrita de azul que lo hará ver a Dios con color de amor. Lo quiero. Leonor.

Cumpliendo su voluntad, he guardado el billete para dedicarlo a algo especial. Para dedicarlo a recordarme en cada momento la capacidad de amor y de generosidad de que es capaz un corazón bueno. Y cada vez que veo el billete, me emociono y tiro para adelante.

img_0131

Alejandro me regaló uno de los regalos más hermosos que me han hecho en la vida: Cartas a mi padre, lo titula. A través de ellas puede entrar en su corazón viendo la riqueza que encierra, y el profundo cariño que me tiene. Y sé que Claudia, la mamá, tiene mucha culpa de los buenos sentimientos que conserva su hijo. Junto al doctor Roberto Medina, recordamos viejos tiempos de amistad y confidencias.

En Little Flower fueron increíblemente generosos. Patricia, la secretaria, se ha encargado de mantener vivo el contacto con la misión, y se desvive imprimiendo todo lo que escribo para que la gente pueda compartirlo. Sonreí al ver la caja que hicimos y que pusimos en la entrada con el fin de recoger pequeñas aportaciones. De esa caja han salido tres becas para tres muchachos que sin vuestra ayuda económica nunca hubiesen podido ir a la universidad. En un fin de semana me donaron la suma de 40 mil dólares que nos van a permitir terminar la iglesita de Little Flower y dotar de bancas a la Escuela de Kanikay. Naturalmente, nada de esto hubiese sido posible si mi amigo y compañero P. Antonio Lasheras no estuviese detrás empujando la generosidad de su gente. Gracias, amigo, seguro que Dios os pagará con creces.

Ver a todos mis hermanos me hizo bien. Pasé en el Sur USA unos años inolvidables, y fue posible gracias a todos y cada uno de ellos.

Había recibido la invitación de mis hermanos de Chiclana de la Frontera, Cádiz,  para celebrar en sus parroquias el día de las misiones Agustino Recoletas. Fue una experiencia inolvidable, más por las personas que tuve la dicha de conocer que por el dinero recibido, que no fue poco: 45 mil euros. El doctor y pintor Luis Chozas quiso unirse a nuestros proyectos donando una colección de cuadros expuestos en el Club Náutico de Cádiz. El reto es construir un par de escuelas y una iglesita bajo la advocación de la Virgen del Carmen. El contemplar a mis compañeros contar juntos la colecta y disfrutar por el dinero recaudado no lo puedo pagar con nada. Únicamente haciendo realidad los sueños que les propuse.

Tuve tiempo de saludar a nuestras hermanas de clausura y de recibir de ellas un regalo:

-No se preocupe, padre, que rezaremos por ustedes todas las horas menores.

-¿Y si alguna vez necesitamos alguna mayor?

-También lo haremos, no se preocupe.

¡Qué dicha el tener las espaldas cubiertas! Hay momentos en que las circunstancias nos impiden el estar a tiempo en la capilla. Cuando esto sucede, sonrío recordando que nuestras hermanas están rezando por nosotros.

En Valladolid sentí cercano el apoyo de mis compañeros y tuve la oportunidad de compartir mi experiencia misionera con diferentes grupos. Quisiera encontrar la palabra precisa para reflejar los sentimientos, pero me resulta imposible. ¿Cómo agradecer el esfuerzo de Juan Luis, de Angelines y sus muchachas de Parquesol, de Jaime, del grupo de voluntarios…? Tendría que citar los nombres de todos y cada uno de los miembros de la comunidad, de los profesores y de los alumnos, y resultaría demasiado largo. Baste deciros que, cuando me desinflo y las fuerzas flaquean, veo en el ordenador las fotografías del envío del contenedor, y vuelvo entusiasmado a la lucha.

Luego, Santa Rita y la misa de niños, y un cheque para tres becas universitarias. Y la parroquia de Getafe, y Gonzalo Castañeda, y Pablo, e Inés de Asís, y Pilar Linares, y Antonio… Y el mimo con el que a uno le tratan en el Paseo de la Habana… En fin, si mencionase a todos, sonaría a letanía. Supongo que, poquito a poco, irán apareciendo por el blog personas tan especiales.

Mis hermanas y cuñado se encargaron de enviarme de regreso con las maletas rebosantes, con 9 kilos de más, y con la cuota de necesitad afectivo-familiar bien cubierta. Los sobrinos se desvivieron por montar exposiciones fotográficas y charlas en Viana de Navarra para recaudar fondos para la tierra que tanto aman.

Y, por si fuera poco, Joaquín y Mari Carmen, mis amigos pamplonicas, insinuaron la posibilidad de venir a verme a Sierra Leona. ¡Me encantaría!

Madrid, Bruselas, el estrecho…, y de nuevo Freetown. Esta vez me recibieron Salifu Conteh (Encargado de Migración originario de nuestra aldea de Kayonkro) y el Padre Peter de Lungi, así que no tuve que soltar ni un solo león de propina, porque me llevaron en volandas hasta el Toyota donde Manuel me esperaba sonriente.

Welcome to your house (bienvenido a casa).

Martes, 16 de octubre del 2007

Comemos con los doctores y les entrego los encargos que me hicieron. Estoy impaciente por llegar a Kamabai y reencontrarme con mi gente. Además, tengo ganas de conocer a Abraham, el nuevo refuerzo, y de darle un abrazote a Joseph.

Manuel decide salir por la montaña: una hora de sube y baja, pero por la ciudad nunca sabes el tiempo que te va a tomar dejar Freetown por causa del tráfico.

¡Qué calor, Dios santo!

Llegamos tarde, pero Medo se ha sentado en la puerta y no se ha movido hasta nuestra llegada.

-You are bocu, bocu fat, Grandpa, me dice tocándome la barriga. (Estás muy gordo).

Le digo que son gusanos, y se ríe.

Miércoles, 17 de octubre del 2007

Fue una agradable sorpresa el conocer a Larry, secretario de la Provincia de San Ezequiel Moreno. Pero lo que no me pasaba por la imaginación es el que me tuviesen preparada una caminata para bendecir la capilla de Kamangbanranthan el día siguiente a mi llegada.

Salimos temprano Edgar, Larry, Abraham, Joseph, y yo. Sudo lo que no está escrito, pero no me da la gana de resoplar demasiado en las cuestas. La humildad no me permite hacerlo. Solo me doy un respiro cuando veo que Larry para a coger un poco de aire. Me solidarizo con él.

Me piden que le dé nombre a una niña que nació la semana pasada. La bendigo con el nombre de Laura, e intento encontrarle algún rasgo común con mi sobrina: las dos son preciosas.

La despedida es emotiva, y con brindis, como Dios manda.

Viernes, 19 de octubre del 2007

Edgar, Joseph y Abraham llevaron ayer a Larry al aeropuerto, y hoy han regresado a Kamabai con los doctores cubanos.

Con una cena especial y un karaoke, celebramos el aniversario de Manuel y el cumpleaños de Abraham Latosa. Sabía que Edgar tenia excelentes dotes para el canto (en Korea Guest House dio pruebas fehacientes de ello), pero nunca me imaginé a Joseph cantando. Y, sin embargo, nos sorprendió a todos con un Lady in red como para enmarcar. La maquinita le obsequió con fuegos artificiales y un 98%.

Los cubanos y un servidor quisimos batirlo con el Eres tú, pero no llegamos ni a la mitad de su puntuación.

Fue una velada realmente agradable y, como a Sabina, nos dieron las 10 y las 11, las 12 y la 1, y las 2 y las 3…

¡Qué bien!

img_0294

Sábado, 20 de octubre del 2007

A las 6 de la mañana comienza el desfile de miserias pidiendo un boleto para ver al doctor. La capacidad humana tiene un límite y por más que quisiéramos nos es imposible atender a todos. Aunque te parte el alma ver la cantidad de gente que desde las 5 de la madrugada hace fila a las puertas de la misión.

Edgar, Joseph y Abraham se van después de comer. Cuando ellos están, no se…, es como si la casa estuviese mas llena de vida, mas llenas de risas y de carreras.

En la cena nos acompaña Jorge, el javeriano de Bincolo.

Domingo, 21 de octubre del 2007

Celebro la misa en el Santuario de Kamabai y me sorprende la cantidad de gente que este domingo asiste a la eucaristía.

Tormenta monumental junto con fuegos artificiales. Nos enteramos de que Alonso no ganó el mundial de la F1. Tampoco Hamilton (¡qué bien!). No puedo evitar que me salgan los genes patrios por los poros.

Por la tarde organizamos las cajas de medicinas que repartiremos el lunes.

Velada tranquila después de la cena. Al final, la falta de señal del satélite nos facilita la comunicación y la cercanía.

img_0276

Lunes, 22 de octubre del 2007

¡Dios Santo!, la gente comienza a llegar a la fila desde las 5 de la madrugada. También es cierto que para conseguir el pasaporte, hube de hacer cola en Pamplona desde las 7 de la mañana. Y cuando llegué era el 16.

Adama, Medo y Bassie, ayudan con la traducción al criol y al limba. Yo me encargo de ir proveyendo a cada uno de los doctores de las medicinas necesarias.

Los nombres comienzan a resultarme familiares. También la dosis. Los casos más graves se anotan para llevarlos al día siguiente al hospital.

A las 2, los doctores estaban agotados y hemos tenido que parar a pesar de que otros 100 esperaban por si tenían la oportunidad de que los atendiesen. Se han ido sin rechistar. Ya están acostumbrados a esperar, a esperar siempre y regresar de vacío. En ningún sitio como aquí se ejercita la virtud de la esperanza a fondo perdido.

Pedro me ofrece hablar con el Vice Ministro de salud. Estudió en Cuba y habla español. Queremos ver la posibilidad de que un par de médicos sean destacados a Kamabai firmando un convenio por el que desde la misión nos hacemos cargo de su manutención y de las medicinas. Solo Dios sabe lo que un doctor significa en esta tierra. Bueno, Dios y nosotros que nos toca ser testigos día tras día de tanta miseria humana.

Comemos juntos y nos damos un abrazo. Todos queremos que el convenio prospere.

Martes, 23 de octubre del 2007

Había dos casos que necesitaban atención urgente en el hospital: una señora embarazada, con SIDA y mil cosas más, y un niño de 10 meses en un estado de desnutrición lamentable.

A la señora la he dejado internada en el hospital Holy Spirit, y me he ido con el niño al hospital Magbenthe, porque UNICEF financia un programa para niños con desnutrición avanzada. Los del quinto huevo, aquellos de los que os hablé hace ya mucho tiempo. Al llegar, los miden, los pesan, y los dejan internados si es necesario durante 3 meses. Naturalmente el programa es gratuito.

Me ha atendido la doctora Carla, holandesa, y ha firmado el internamiento del niño inmediatamente. Me pregunta en qué ONG trabajo. Le digo que soy sacerdote católico, y sonríe. Se ofrece a ayudarnos en todo lo que necesitemos porque sabe que hacemos una labor extraordinaria con los pobres, me dice. Tener a alguien dentro del hospital, dado el grado de corrupción existente, no deja de ser una bendición de Dios, y pienso usarla con asiduidad. Y es que si algo sobra en estos lares es el hambre y la desnutrición.

He aprovechado para pagar en el banco la matrícula de los que asisten al Instituto Politécnico de Makeni.

La tarde me la he pasado intentando ponerme al día del estado actual de los diferentes Proyectos.

Pa Bangura se me ha presentado en la misión con una representación de profesores musulmanes y cristianos. Tienen una actividad conjunta y, naturalmente, necesitan nuestra ayuda. Les pido que me escriban una carta especificando en qué forma vamos a ayudar cada uno de nosotros. Me la traen al ratito: musulmanes, la hospitalidad; los protestantes, la recepción; nosotros, los católicos, el arroz. En resumidas cuentas, la hospitalidad no cuesta nada, la recepción tampoco, y por lo que yo sé el arroz está a 74 mil leones el saco de 50 kilos. Les insinúo la posibilidad de encargarme yo de la hospitalidad, pero se ríen diciéndome que no con la cabeza.

Miércoles, 24 de octubre del 2007

Estaba trabajando en la bodega ordenando cajas, he llamado a una mujer que venía andando de Kassassie I, y le he dado un par de latas de carne. Se ha ido haciéndome reverencias. Y, de repente, el milagro de la comunicación sin antenas. En menos que canta un gallo se me ha formado una fila de más de 50. Las más espabiladas ponían a sus pikines en la cola para conseguir doble ración. El hambre agudiza el ingenio.

La lluvia no quiere dejarnos. Manuel está intentando arreglar la bomba de agua, y a mí me siguen lloviendo mujeres.

Esta noche me muero en la cama. Suena el teléfono móvil.

-Grandpa, my pikina no food today and she is crying (mi niña no comió hoy y está llorando).

¿A quién se le habrá ocurrido poner una torre de Celtel?

-Ok, ven mañana después de la escuela a la misión, ahora es tarde.

Me llama Manuel.

-José, televisan al Real Madrid con el Olimpiakos y ya ha vuelto la señal del satélite.

Vale, todo sea por la vida comunitaria. Me gusta reír un rato con mi compañero platicando sobre el trabajo diario realizado mientras nos cantan los goles en portugués. Al menos, ganamos. Y, con el regusto de la victoria, me vuelvo a la cama a morirme otra vez.

Jueves, 25 de octubre del 2007

Misa tempranito en el Santuario, y mi pregunta de todos los días:

-¿En qué puedo ayudarte hoy, Papa God?

No puedo menos de soltar una carcajada en laudes leyendo una de las preces.

-Que tenga paciencia con los que vienen en busca de nuestra ayuda, rezábamos.

Manuel me mira asombrado y le digo que es que Dios me está contestando. Es como si quisiese avisarnos del día que nos espera.

Sábado, 27 de octubre del 2007

Manuel se ha ido a Makeni y ha vuelto con 1000 plantas de masankay. Le ofrecieron dos precios alternativos: a 500 leones cada planta si le pagaba directamente al encargado, y a 1000 leones si pagaba en la oficina. Eligió, sorprendentemente para mí, la primera vía, y lo tuve que animar dándole la bienvenida al club de los corruptos. Al fin y al cabo, ahora los pecadillos nos los podemos repartir entre los dos, aunque de alguna manera nos tranquiliza el saber que el fin es bueno. Ya sé, ya sé que me vais a recordar aquello de que el fin no justifica los medios… ¿Tampoco en Sierra Leona? Daros una vuelta por aquí, y luego me contáis.

Repaso el informe del P. Provincial donde nos invita a evangelizar y a ser modelo de vida en común a pesar de nuestras diferencias socioeconómicas y culturales. Al menos lo intentamos, que no es poco.

Domingo, 28 de octubre del 2007

Celebro la misa en Bumbamkakendehka. Me da gusto reencontrarme con ellos. Los niños aparecen a racimos. También los Elda (mayores) musulmanes, con el Chief a la cabeza (ese que se sabe el Ave María), se me presentan puntuales en misa. Me han regalado un chivo chiquitillo pero perfectamente bien dotado. Si consiguiese alguna cabra, nuestro ganado sería la envidia del  mismísimo Padre Abrahán.

Manuel se va a Kamalu, pero me examina antes sobre cómo conectar el generador, bombear el agua, proteger los paneles solares… (¿Me verá ya viejo?) Solo después de asegurarse de que lo hago perfectamente se marcha tranquilo. Por lo visto, estoy entrando en la edad en la ya debo demostrar que sé, o que todavía puedo.

Dice Maiyelis, la doctora cubana, que hay que estar mal de la cabeza para venir a trabajar aquí. Y a mí que me parece que lo único que hay que tener es simplemente un pelín de espíritu aventurero, un pelín de coraje, y un corazón grande. Nunca he sentido más verdad lo que el evangelio nos enseña acerca del 100 por 1 que viviendo en África. No sé cuánto les habré dado yo a ellos, pero ellos me han renovado la ilusión por la causa del evangelio. Y han sacudido de un plumazo ese polvillo que los años y la rutina van dejando en nuestra alma, y que van ensombreciendo, casi sin darnos cuenta, el don maravilloso de la vocación: la alegría de sentirse llamado para algo grande.

Alice Sesay, mamá del Presidente de la República, que es originaria de Kamabai, ha venido a visitar su aldea y la gente se ha volcado para saludarla por la calle.

Ceno con Medo, y alargamos la sobremesa hasta que la tormenta recomienda apagar el inversor solar.

Lunes, 29 de octubre del 2007

Al ir caminando a misa, me he encontrado a mas de 50 personas esperando a los doctores porque dicen que su medicina si es powerfull (poderosa). Creo que en el fondo lo que más les gusta es que sea gratuita. Han venido desde Magbonso y Kabakeh andando, y se deben volver con sus enfermedades y dolencias a cuestas. Me piden que les reparta yo las medicinas, pero les convenzo de que no soy doctor.

He ido a la Escuela Secundaria y he pasado por todas las clases comentándoles las condiciones para entrar a formar parte del programa de becas.

Mr. Kanu me avisa de que su sobrino, el niño desnutrido que llevé al hospital con la doctora Carla, ha muerto por la mañana. Me queda una desazón enorme en el alma cuando se muere una criatura. No lo puedo remediar. El hecho de tenerlo entre los brazos y correr con él, hace que quiera arrancarle a Dios el milagro de las manos. Y cuando el milagro no se da, me derrumbo. Luego, con más calma, después de pensarlo ante el sagrario, te das cuenta de que el milagro estalla cada día ante tus propios ojos. Y de que el sobrevivir entre tanta miseria ya es de por si un milagro.

Me viene bien Medo, me da seguridad, aunque no tenga miedo. Siempre que me quedo solo me llama mil veces para saber si todo está bien.

He hablado con el Embajador de Cuba. Promete venir a saludarme en su próxima visita al País.

Me llama Manuel avisándome de que en DHL le han enviado a Lungi para recoger el adaptador que me han enviado desde El Paso para mi ordenador. Ya me dan ansias de poder encenderlo de nuevo y de poner en orden la contabilidad y las becas.

Martes, 30 de octubre del 2007

Como no tenía el Toyota para desplazarme a las aldeas, he pasado el día ordenando un poco las bodegas… y  atendiendo las mil personas que se han presentado con los problemas más inverosímiles. Tengo que preguntarle a Manuel si cuando se quedó solo venía a pedir tanta gente. Si es así, no sé cómo no se volvió loco.

Edgar me dice que ha pescado la tercera malaria. Sonrío pensando que las mías no son por causa de vejez o debilidad, sino que el mosquito pica al que le da su real gana.

Regresan de Freetown Manuel, Joseph y Abraham y pasan la noche en Kamabai

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s