Recordando: Mayo 2007

Abuela y nieto

Martes, 1 de mayo del 2007

A las 5:30 de la madrugada ya estamos en ruta para Freetown. Ha sido un viaje relámpago. Mientras Edgar recoge el bolso perdido en British Airways, yo envío las fotos y el blog. Increíblemente la velocidad era buena y no he tenido ningún problema.

A las 4 de la tarde ya estamos de regreso en Kamabai. Nos hemos encontrado al coreano en la cama. Se fue con la moto a analizarse la sangre y está contento: solo agarró malaria. Ya he perdido la cuenta de las veces el mosquito le ha contagiado. Hemos hablado muy seriamente con él para que se cuide y no salga a las aldeas en una semana.

Los doctores cubanos han venido a pasar un par de días con nosotros antes de irse de vacaciones a Cuba. En su casa de Makeni no tienen luz, ni agua, y Kamabai se ha convertido en su paraíso particular.

Pago siembra

Miércoles, 2 de mayo del 2007

Casimiro está como un gato enjaulado, y si le pones la mano te araña, pero no tiene más remedio que obedecer a su amigo el doctor Turay y hacer reposo. Además, tiene esa carucha que produce ternura. Le he dicho que lo único que sentía era el no haber estado aquí para llevarlo yo al hospital. Eso si, después de cada comida le recuerdo que se tome las mil pastillas de colores.

He dado algo de ropa de mujer, y se me ha organizado una fila como si estuviésemos en las rebajas de agosto. También acuden mamás con los pikines en los brazos pidiéndome medicina. El ayudar a los doctores en las aldeas me ha dado una mínima experiencia para solucionar los problemas más claros: tifoidea, malaria, deshidratación, anemia, desnutrición, sarna, diarreas… Nombres que antes no me decían nada forman ahora parte de mi vocabulario habitual, y los manejo con más soltura incluso que a los Santos Padres de la patrística eclesial. Mebendazol para los gusanos en el estómago, Ketoconazol para los hongos de las uñas (y los tienen a cientos), Artesunate y Amodiaquine para la malaria, Benzylbenzoato para su sarna y para la mía, Sueroral Casen para la deshidratación por diarrea, Ciprofloxacin para el tifus, Amoxicillin en suspensión oral para usar como antibiótico con los niños… A estos nombres técnicos hay que añadir la jerga en kriol con la que te describen los síntomas: caca fast-fast quiere decir que tiene diarrea. Bele dry, un estreñimiento de aquí te espero. Body day wam, que tiene fiebre. Con el I got cro cro,  te están diciendo que pillaron una sarna de esas que pican de lo lindo…

Jueves, 3 de mayo del 2007 

Me la he pasado persiguiendo al Jefe de las obras de la torre de celtel para traérmelo a casa a tomar unas cervezas y hablar tranquilamente de negocios, pero no hay manera.

El libanés ha venido a traernos el resto de los materiales después de amenazarlo con llevarlo a juicio. Me pide otra oportunidad, pero yo a ese no le doy ni sal para un huevo. Insiste en que los cristianos debemos de perdonar y olvidar, pero le digo que la obligación del perdón no implica la de la compra. ¡Menuda cara dura que tiene! ¿Donde habré leído yo eso de que tenemos que ser cándidos como palomas, pero astutos como serpientes?

Enfriamos una botella de vino para brindar por el éxito de Osasuna en Europa. Viene Jorge, el mexicano de Bincolo, a ver el partido con nosotros. Hasta un poquillo de vergüenza me dio el juego del equipo. Eso si, la botella siempre se bebió para paliar la amargura de la derrota.

Viernes, 4 de mayo del 2007

Despedimos a los doctores cubanos y los llevamos a Makeni. La verdad es que nos han ayudado un montón y nos hemos tomado cariño mutuo.

Los estudiantes de la zona han inundado Kamabai con sus uniformes multicolores. Los chavales de 6 año de Primaria presentan hoy su examen final. Del resultado depende que sean admitidos el próximo curso en Secundaria. Bueno, del examen y del dinero. Por de pronto, ya habéis financiado los estudios de 50 de ellos. Me di una vuelta por la Primaria musulmana y por la católica, y pedí que me señalasen los casos en los que la ayuda era más necesaria.

Casimiro me ha pedido que llevase a los estudiantes de su zona a Kamasikie. Desde allí, todavía deben caminar 15 kilómetros para llegar a su casa. Se han subido en el toyota 25, y van contentos cantando canciones en limba. Me dicen que han hecho bien el examen. Ya veremos.

Hay baile en Kamabai para celebrar el final de los exámenes. Se oye la música desde mi habitación, y supongo que amanecerán bailando.

Funeral Joseph Ali 1

Domingo, 6 de mayo del 2007

Los sentimientos se me agolpan en el alma, y no hay forma de dormir. Hoy es uno de esos días en los que escribir se convierte en una necesidad, en un desahogo. Necesito platicar con alguien, sentirme escuchado por alguien. No estoy enojado, simplemente sorprendido y desconcertado. Dejadme que os cuente desde el principio.

Me he levantado temprano para ir a celebrar misa a Kamabala. Medo me acompaña, y recogemos a Félix en Kamathoro. Desde allí, debemos subir la colina para llegar a la aldea. No está lejos, a solo una hora de camino, y el día está nublado y húmedo lo que nos facilita la marcha.

Félix me comenta que ha muerto Joseph Ali en Kayonkro, y que me esperan para darle sepultura a mi vuelta de Kamabala. No me lo puedo creer. Ayer mismo, a las 11 de la mañana, me saludaba sonriente, empeñado en compartir conmigo one cup (un baso), que siempre  termina convirtiéndose en un galón, de mampa. Me negué porque volvía de Kathadumbu con prisa. Ahora me pena, hubiese sido una bonita despedida.

Cada vez que pasaba por Kayonkro me preguntaba por mi sobrina Laura: se quedó prendado de su cara, y de su cámara de fotos. Incluso le hubiese gustado, decía, casarse con ella. Entre broma y broma y a la sombra de su casa, bebimos mampa. Y, desde entonces, siempre que me veía, recordábamos aquella visita de mis sobrinos.

El sábado, a las 7 de la tarde, fue como de costumbre al río para lavarse. Una serpiente le picó en la pierna, e instintivamente hizo lo que no se debe de hacer: meter el pie en el agua. No entiendo el por qué, pero aseguran los ancianos del lugar que el contacto con el agua acelera la acción del veneno en la sangre. Medo me dice que es cierto, y sabe todo lo que hay que saber acerca de las diferentes clases de serpientes. A nadie se le ocurrió ponerle un torniquete, y eran cinco los que se estaban bañando con él. Volvió caminando a la aldea, y desde allí corrieron a buscar la piedra negra. Era tarde, el veneno había llegado ya a su cansado corazón ocasionándole la muerte. Ni el maestro sabía a ciencia cierta su edad. Dicen que pasaba de los 60, lo que para este país no es poco.

He subido la colina ensimismado y apretando en mi bolsillo la piedra negra que siempre llevo conmigo en mis salidas a las aldeas. No me podía quitar de la cabeza la imagen de su cara pícara y sonriente.

En Kamabala nos recibe una nube de chiquillos. La gente nos espera debajo de la enramada que han preparado enfrente de la iglesita. Cantan al ritmo de los Molunj y de los Kotobandanj:

Sa foma ehhhh kabanka ba

kanubanj memba

Sa foma

Sa do, sa do

Sa foma

(Venid todos a la Casa de Dios, venid, venid)

Repiten hasta la saciedad el estribillo, hasta que la mayoría de la aldea se sienta en las bancas de caña de bambú.

Comenzamos la eucaristía y les pido que la ofrezcamos por Joseph Ali.

God look upon us with love (Dios nos mira con amor), nos recuerda la oración de entrada. Y el evangelio termina de forma hermosa: debemos amarnos unos a otros como Jesús nos amó. En eso, solo en eso, reconocerán que somos sus discípulos. No en si vamos mucho o poco a misa,  o en si rezamos todos los días el rosario, o en si hacemos mil visitas al Santísimo. Si esas devociones no nos unen más, si no nos hacen ver el rostro de Jesús en el compañero de comunidad, o de oficina…, no sirven de nada. Y lo siento, pero es lo que pienso. Terminaremos siendo muy cumplidores y muy devotos, pero no disfrutaremos la alegría que produce el vivir el estilo de vida de Jesús.

Les pido que me digan las veces que les han mirado con amor y qué han sentido en su corazón. Algunas parejas se miran con complicidad. Sonrío con las respuestas.

-Mi hombre me miró con amor cuando me pidió que me uniese a él, dice una muchacha mientras amamanta una niñita.

Insisto en que mirar a alguien con amor implica también el que me voy a hacer responsable de la persona a la que amo protegiéndola, alimentándola, llevándola al médico si está enferma… Incluso que debo estar dispuesto a dar mi propia vida si es preciso.

Me dicen que si con la cabeza, y se ríen. Son sencillos, analfabetos…, pero estoy seguro de que tienen un gran corazón capaz de amar hasta el extremo.

Y después de misa, el reparto de zapatos. Hemos llevado 25 pares, y han desaparecido en un santiamén. Lo de menos es el color, o el diseño. Mientras mi amigo Antonio Pitillos se devana los sesos en Arnedo eligiendo los modelos del verano del 2008 (si, he escrito bien, del 2008), aquí lo único importante es que entre el pie en el zapato. Si logran meter el pie, se ríen y corren con ellos puestos.

-¿Oye, pero no le están un poquito grandes?

-Ya crecerá, Padre, y le puedo meter unas hojas en la puntera mientas tanto.

 ¡Qué preguntas más estúpidas se le ocurren a uno, Dios mío!

No se si pusieron trampas, pero si lo hicieron, Dios escuchó mi oración y el mono no metió esta vez la pata. La carne en el arroz era pollo, flaquillo como la rabia, eso si, pero pollo al fin.

He visto a un chiquillo con la camiseta del Barcelona y le he tomado unas fotos. No se, pero se me ha ocurrido intentar lograr unas camisetas del club con el cuento de la foto. Ya veremos, por de pronto voy a ver si logro un correo electrónico para enviarles una carta y la fotografía a la directiva del club. Luego, Dios dirá, como siempre.

A las 3 de la tarde ya estoy de regreso en Kayonkro. Me espera una multitud para dar cristiana sepultura a Joseph Ali. También los musulmanes participan. Lloran y se lamentan con gritos desgarradores: es su forma de manifestar el dolor. Abren la caja de madera para que pueda ver su cara por última vez. Un hilillo amarillento le escurre por la comisura de los labios. Dicen que es el veneno.

No se ni lo qué les digo en la homilía porque estoy sinceramente emocionado. Al final, les doy unos consejos sobre qué hacer en caso de mordedura de serpiente, pero tengo la sensación de que están incluso fuera de lugar.

Pongo rumbo a Kamabai con el consuelo de que Joseph Ali está compartiendo ahora one cup con Papá God, el Padre que tanto amó. Y que Dios lo ha mirado con amor. ¡Así sea!

 Lunes, 7 de mayo del 2007

Las aguas nos han puesto a correr. Podemos seguir construyendo en tiempo de agua, pero solo si hacemos antes los blocks de cemento.

Llevo a Samuel a las 7 de la mañana a Kathadumbu con cemento. También con las varillas de acero para las columnas. Ya están esperándonos para subir todo en la cabeza hasta Kamangbangbanranthan.

En Kayonkro dejó Manuel el domingo los moldes interiores para el pozo de agua de Kadagbana II. Me aseguro al pasar por allí de que ya los han subido.

En Bumbankakendehka el pueblo trabaja entusiasmado. Lo hacen los fines de semana, porque los días de labor trabajan en su finca para conseguir comida para la familia. Ya han hecho 500 bloks y me piden más cemento. Les entrego otros 20 sacos.

De allí, con varilla para Kamayusufu. Nos retrasó un poco el proveedor de materiales, pero la escuela va bastante avanzada. Espero techar en un par de semanas más.

El caso es que en Mayo la lluvia es intensa pero muy intermitente, en Junio arrecia un poquito más, y en Julio, Agosto y Septiembre, cae lo que no está escrito. Espero que este año se repita el ciclo y nos de un poquito de margen para terminar los proyectos. Con la lluvia, los insectos se multiplican hasta el infinito. Los hay de todas clases, colores y tamaños. Y te dejan el cuerpo crucificado.

Mientras yo andaba de un lado para otro con materiales, Manuel y Edgar se han quedado en casa probando las bombas de agua que nos envió mi cuñado Jesús. Las han probado en nuestro pozo, y funcionan perfectamente. Nos parece algo tan simple, que no nos explicamos cómo no se le había ocurrido a alguien antes. Además, son muy fáciles de trasladar y podemos conseguir partes de repuesto.

Hemos decidido instalar una en un poblado para que pase la prueba de fuego del uso de la gente. Si pasan la prueba, no ahorraremos un montón de dinero el próximo año.

Pa Sorie se está comiendo, o mejor devorando, un aguacate, y le comento la cantidad de fruto que tiene este año el árbol. Me contesta que los árboles son como las personas: tienen años buenos y años malos. Y que hay que tener paciencia con ellos.

El año pasado nuestro árbol no produjo más de media docena de aguacates. Si nos hubiésemos impacientado y cortado el árbol por improductivo, nos hubiésemos perdido la hermosa cosecha que nos ha brindado este año. ¡Que bonita lección para terminar un día movido!

Martes, 8 de mayo del 2007

Ha venido Fatu, la maestra de preescolar a saludarme. Bueno, a saludarme y a algo más. Me cuenta que recibe 30 mil leones mensuales (8 euros), que tiene una hija, y que debe alimentarla y vestirla. A su marido lo mataron los rebeldes durante la guerra en Kono. Y se pone a llorar en la baranda de mi casa desconsoladamente. Repite constantemente que está confundida, y que no sabe qué hacer. Quiere sacar el Teacher Certificate (titulo de maestro) en un curso a distancia, pero no tiene dinero y las inscripciones son en Agosto. Le falta solo un año para terminar la carrera y, caso de terminarla, recibiría un mejor salario del gobierno. Ahora quien le paga es la Mamy Queen, quitándose el dinero de su propio salario.

La he tranquilizado prometiéndole pagar sus estudios con las donaciones de España. He cargado un saco de arroz en el toyota, le he dado 100 mil leones y la he llevado a su casa. ¿Qué podía hacer? Me consta que su historia, como la de tantos, es verdadera, y me duele no poder hacer más.

Le he preguntado a Fatmata por qué no estaba en la escuela. Me dice que cuando se hacen más de 20 trenzas en la cabeza no les dejan entrar en clase. Como no le creía, he ido con Diana, que es una especie de ayudante de disciplina, y me ha dicho que era cierto.

-¿Se puede saber por qué?

-Porque el tiempo que pierden haciéndose el pelo lo debieran dedicar al estudio.

¡Lo que me faltaba por oír! Me he ido sin rechistar, porque querían salir por mi boca sapos y culebras.

Me han traído un gato de Senkuya, aldea musulmana. Lo he metido en la bodega donde guardamos el arroz, porque las ratas se estaban adueñando del lugar. No debe ser muy devoto, porque le he dado unas cortezas de jamón y las ha devorado. Y es que Medo el otro día se enojó conmigo porque me preguntó qué era la carne que tenían las alubias, y le dije que cerdo. Me pidió que la próxima vez lo dejase comer a gusto y se lo dijese más tarde.

Vaya, como cuando uno se iba a merendar un bocadillo de chorizo, y el listillo de turno te recordaba en el último instante, a punto de darle un bocado, que era día de ayuno y abstinencia.

Miércoles, 9 de mayo del 2007

Me he dedicado con Medo a repartir en las aldeas cemento para los diferentes proyectos. Nos hemos pasado 6 horas de un lado para otro, y los caminos comienzan a estar impracticables. Uno termina con los riñones hechos polvo. En estas ocasiones es cuando Medo aprovecha para instruirme en cuestiones de supervivencia.

Me dice que ayer le fueron a buscar porque una serpiente había picado a un chaval que jugaba cerca de la torre celtel. Lo llevó con la moto al dispensario de Kamabai, le sangraron la mordedura para que tirase el veneno, y le pusieron una inyección antiofídica. Gracias a Dios llegaron a tiempo. Parece que era una cobra, aunque no están muy seguros.

Y comienza su lección particular. A las cobras, no hay que tenerles miedo, simplemente hay que saber que suelen escupir el veneno a los ojos. Escupen tres veces, por eso la gente las agarra con la mano con facilidad en cuanto les ven escupir la tercera. Dicen que necesitan tiempo para volver a producir veneno en su interior. Si el veneno te fue a los ojos, debes estrujar con las manos las hojas de cassava blanca y ponerte el jugo en ellos. Es la única forma de no quedarte ciego. Pero me dice que su veneno no es powerfull (poderoso).

En tiempo de lluvia hay más problemas de mordeduras porque las serpientes aman la humedad y el calor. En el bosque, el mayor peligro está en los árboles. A la mamba verde y a la mamba amarilla les gusta treparse en ellos, y se confunden con las ramas. Si pasas debajo, suelen tirarse a morder en el cuello. Y éstas si son realmente venenosas.

Interesante, ¿no? La verdad es que si uno lo pensase mucho, se encerraría en el cuarto y no saldría de casa.

Hemos recogido a Félix en la escuela de Kayonkro para que nos acompañase a dejar el cemento en Kathadumbu. Allí, en Kathadumbu, me han pedido tres ancianas que las llevase a Kayonkro. Una de ellas, Bohetakay Mansaray, a sus 75 años, se subía por primera vez en su vida en el moto car, que dicen ellos. Las otras dos, con un par de viajes de experiencia a sus espaldas, la han subido a empujones. Le han tenido que vendar los ojos porque no paraba de gritar diciendo que íbamos a galope. Félix nos traducía del limba al ingles, y los tres nos hemos desternillado de risa. Sus compañeras no paraban de abrazarla, pero ella no quería abrir los ojos.

Supongo que cuando ha pisado el suelo de su aldea, ha sentido la misma emoción y tranquilidad que sentí yo cuando pisé tierra firme en México después de mi primer vuelo trasatlántico.

Es tiempo de siembra. Las mujeres nos saludan sonrientes agitando la mano mientras plantan el granut (cacahuete). Los hombres trabajan preparando el terreno para sembrar el arroz. Siempre oí que al arroz le gustaba tener la cabeza en el sol y los pies en el agua. El nuestro, el de Sierra Leona, no se puede quejar de sol porque lo tiene en abundancia. Eso si, el agua, la mayoría de las veces, le llega hasta la cintura.

Jueves, 10 de mayo del 2007

Y si todo el mundo está plantando granut (cacahuetes), ¿por qué nosotros no?

Dicho y hecho. Casimiro se ha largado con la moto a Kassassie I y se ha traído consigo a media aldea, incluidas mujeres con niños de pecho. Nos han vuelto locos durante todo el día. Han vaciado los tanques del agua y esquilmado los árboles de mangos. Nos han llenado de risas, de carreras y de canciones. Y se han comido un saco de arroz y un par de cajas de carne made in Spain, con plassas y lentejas.

Al final del día, como en el evangelio, el señor de la viña, o sea nuestro coreano, ha hecho tres filas para darles el salario concertado. Los últimos, no han recibido lo mismo que los primeros: Casimiro debió dormirse o saltarse esa parábola. Incluso se ha enojado con los chavales que no fueron a la escuela y prefirieron quitarse el hambre retrasada y ganar un dinerillo.

Han prometido volver el sábado y rematar la faena.

Manuel, Edgar, Jarra agua 1

Manuel y Edgar se han ido a Kamakita para llevar cemento antes de que el camino se vuelva intransitable. Han tenido que construir un puente provisional con unos troncos caídos para poder llegar. Por la noche, la conversación ha girado acerca de la posibilidad de construir cuatro pequeños puentes para que la zona no se nos quede incomunicada en tiempo de agua.

Yo he pasado el día sudando y con dolor de cabeza. Estamos en Mayo y si el ciclo no se rompe, supongo que la malaria hará acto de presencia en cualquier momento. Desde la muerte de nuestro hermano javeriano, intentamos cuidarnos un poco más con reposo.

Viernes, 11 de mayo del 2007

Casimiro se ha empeñado en ir a dormir a Kabangkuna, pero se ha vuelto a las 11 de la noche porque no acudió gente a la reunión.

Manuel y Edgar, siguen llevando cemento para el pozo de Kamakita. Tal como está el camino, deben conducir 2 horas y 45 minutos entre ida y vuelta.

Imagen 110

Se me han presentado en casa las hermanicas de la Madre Teresa de Calcuta para llevarse algunos mangos. A varazo limpio, les han metido una buena sacudida a los árboles. Las pobres mujeres se las ven y se las desean para dar de comer a tanto pobre que acude a su puerta. Y nosotros, encantados de poder ayudarlas.

Gato mamba

Ha venido Princess para entregarme la lista de libros que le pedían en el Politécnico de Makeni. Le he pedido que me ayudase a dar de comer a los venados, y en la puerta de la cocina me ha saltado literalmente a los brazos. El gato ha salido zumbando con el grito, y yo casi me muero del susto. Gracias a Dios, el grito también asusto a la mamba que se le había tirado a morder en el pie. La he matado de un estacazo en la cabeza, y el gato se ha querido inmortalizar con la serpiente cuando se ha asegurado que no se movía. La verdad es que en este tiempo las serpientes están medio asilvestradas y se dejan ver con más frecuencia de la que a mí me gustaría. Esta estaba en la misma puerta de la cocina.

Sábado, 12 de mayo del 2007

He tenido que ir dos veces a Kathadumbu para llevar cemento para la iglesita de Kamangbangbanranthan. Me dice Samuel que ya están las paredes levantadas a la altura de las ventanas. La gente está trabajando duro, y van a lograr poner el techo antes de que aprieten las lluvias.

Os voy a contar algo realmente surrealista que Medo me ha venido contando en el camino. Y os lo voy a contar porque Medo fue testigo presencial de los hechos, y se tiró de los pelos al no poderme avisar para que acudiese a tomar video y unas fotos.

Hay una creencia tradicional en esta tierra que dice que cuando uno muere accidentalmente, o muy joven, la muerte no es natural. La familia de Joseph Alie piensa que su muerte no fue natural, y por ello contrató los servicios del Badikidiki (hombre con poderes sobrenaturales entre los limbas).

Al llegar el Badikidiki a Kayonkro, reunió al pueblo y les pidió que rezasen sus oraciones. También les dio kola (pequeña cantidad de dinero) a los ancianos como signo de respeto.

Después, comenzó en mitad de la aldea la ceremonia del O-luku Ngbandun. Para ello usa un marco de madera, simulando el ataúd, y a dos jóvenes portadores. En un pedazo de manta vieja y junto a unas hojas, están envueltos los cabellos y las uñas de las manos y de los pies que la familia tomó antes del cadáver.

Y sigue la ceremonia con el siguiente dialogo.

-Joseph Alie, si quieres que descubra el real motivo de tu muerte, ven hacia mí.

Y los dos muchachos, como en trance, caminaron hacia él.

-Joseph Alie, muéstrame el lugar exacto donde la serpiente te picó.

Y los dos muchachos caminan directos hacia el río seguidos por la multitud.

-Joseph Alie, tenemos dos dioses, uno arriba en el cielo y otro aquí abajo en la tierra. Dime quien de ellos es el responsable de tu muerte.

-El Dios de abajo, responde el muchacho que está enfrente.

Por tres veces repite la pregunta, y por tres veces recibe la misma respuesta.

-Joseph Alie, muéstranos por favor la persona que te asesinó.

Los muchachos caminan derechos a la casa de un hombre mayor, pero éste no se encuentra allí.

La gente de la aldea cree que realmente Joseph Alie fue asesinado porque el hombre huyó del lugar antes de comenzar la ceremonia. Y cuentan también que debía tener varias muertes a sus espaldas.

Os puedo asegurar que sucedió como os lo cuento, y que Medo fue testigo presencial. Lo que tengo claro es que yo no me pierdo el próximo O-luku Ngbandun por nada del mundo. Y no os preocupéis, que pediré permiso para filmar.

Como dato anecdótico, deciros que Edgar ha ido ha celebrar misa a Kamalu por primera vez, aunque piensa regresarse mañana. Le he puesto un paquete con unas alubias, unas lentejas, y unas latas de sardinas y de atún para la cena. La partida definitiva será cuando el Obispo nos entregue el nuevo coche de la parroquia.

Domingo, 13 de mayo del 2007

He ido a Bumbankakendehka para celebrar la misa, pero llegué al humo de las velas. La gente acudió a la oración a las 8 de la mañana para poder trabajar después. No me canso de repetir lo edificante que es verlos trabajar con la ilusión que lo hacen. Y, sobre todo, ver cómo los musulmanes ayudan quebrando piedra como si de la construcción de su mezquita se tratase. Y siempre repiten lo mismo que os dije hace tiempo:

-Usted nunca preguntó si éramos cristianos o musulmanes cuando nos concedió el pozo de agua. Todo lo contrario, nos dijo que el agua era un don de Dios para todos. Por eso, siempre que necesite nuestra ayuda, correremos gustosos a echarle una mano.

Lunes, 14 de mayo del 2007

Ir a Kathadumbu se ha convertido para mí en algo así como una necesidad fisiológica: raro es el día en que no tengo que ir a la aldea por una cosa o por otra. Y el camino no es que invite precisamente a hacer turismo por la zona. Los riñones rechinan de andar de un lado para otro conduciendo dando botes.

Hoy he llevado a la susodicha aldea a Samuel Hassan para que continúe con la obra de la iglesia-escuela de Kamangbangbanranthan. No tengo la tecnología del Colegio San Agustín para invitaros a un viaje virtual y que conozcáis mejor mi zona, pero si le echáis imaginación, hasta disfrutareis del viaje. Vamos a ello.

Dentro de la zona que me toca atender, tengo varios puntos de referencia, que seguro que de tanto repetirlos ya os son familiares. Aparco el toyota en Kathadumbu cuando debo subir la colina hacia Kamangbangbanranthan. Cuando visito Kadagbana II, debo hacerlo en Kayonkro. Y en Kamathoro, si la subida es hacia Kamabala y a Kabogsona. Son caminatas de entre 20 y 25 kilómetros, que se pueden hacer en el día perfectamente a pesar de perder litros de sudor. Si en la visita incluyo Kadala o Kasankorie, debo hacer noche en alguna de las aldeas porque la caminata sube a 50 kilómetros, y uno no tiene ya el cuerpo para esas alegrías.

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Me gusta pasar la noche con cierta frecuencia en las aldeas. La hoguera, el contacto con la gente, sus historias…, te van dejando recuerdos imborrables en el alma.

Uno de los problemas cuando decidimos dormir fuera de casa es el agua. En 50 kilómetros, y con el calor y la humedad que reina en la zona, uno se bebería el río Ebro. Tampoco puedes llevar a la espalda muchos litros, porque después de una hora de camino termina molestándote hasta la piel. Yo me defiendo bebiendo agua de cocos, o aceptando el mampa que me ofrecen. El problema del mampa es el recipiente en el que lo guardan y te lo sirven. Mi amiga Patricia Oaxaca, que es inspectora de sanidad, se moriría de la impresión con solo verlos. Ella y su esposo Octavio me honraron con su amistad en El Paso, Texas, y siempre estuvieron dispuestos a echarnos una mano en lo que hiciese falta. Y me consta que la mamá, sigue poniendo su granito de arena en la caja de donativos para Sierra Leona.

De Kathadumbu me he ido para Kamayusufu para reunirme con los albañiles y decidir con ellos el orden de prioridad de los trabajos. Han estado de acuerdo en el presupuesto de la casa de los doctores y de la iglesita-escuela de Bumbamkakendehka. No os digo cuanto porque me llamaríais miserable. Ya os lo diré más adelante.

Decidimos comenzar el próximo viernes los cimientos en Bumbamkakendehka con parte de los trabajadores. La aldea colabora muy bien y creemos poder techar antes de Julio.

Desde Kamayusufu me he acercado a Kanikay para avisar al muchacho de la motosierra que lo necesitaba la próxima semana en Kamabala para cortar la madera del techo.

Al pasar por Senkuya, he visitado a Mohamed y me ha dicho que hoy se había tomado la última pastilla de la tuberculosis, así que no me ha quedado más remedio que irme a Makeni a conseguir la segunda dosis en el hospital. Para variar, el hombre encargado de la llave del cajón de las pastillas no estaba por allí, y me han invitado cordialmente a volver al día siguiente. ¡Como vivo a la vuelta de la esquina! Les he preguntado, enseñándoles 10 mil leones, si nadie tenía otra llave, pero que si quieres arroz, Catalina.

En estas estaba, cuando me ha entrado un texto del coreano pidiéndome que lo recogiese a las 5 de la tarde en Makeni. Nada más sentarse en el toyota va y me suelta de sopetón que ha conseguido vuelo para el próximo jueves, 17 de mayo.

-¿Pero no volabas a últimos de junio?

-Es mejor ahora, me dice sin más.

Casi me mata del susto, pero no me queda otra que ver, oír…, y callar, aunque a veces explotaría. Lo único que se es que ahora nos toca bregar a Manuel y a mí. Gracias al gato es que formamos una comunidad de tres. Y estamos metidos hasta el cuello en los proyectos y en la pastoral. Pero, en fin, doctores tiene la iglesia. Como siempre, se hará lo que se pueda.

Martes, 15 de mayo del 2007 

Hoy si que he conseguido las pastillas para Mohamed. Con una sonrisa de conejo, me ha pedido el encargado de la caja de las medicinas 10 mil leones para el registro. Y con idéntica sonrisa le he recordado que mi viejito ya estaba inscrito en su mugrosa lista.

Voy a entregárselas a Senkuya y no me perdona los 5 minutos de charla en el porche. Me dice que incluso se anima a ir despacito a ver su pequeño campo para estar seguro de que su familia está sembrando a tiempo.

Miércoles, 16 de mayo del 2007

Huele a tristeza en el ambiente. Casimiro se ha pasado toda la santa mañana, haciendo maletas y limpiando su habitación. Cada poquito entraba en la mía trayéndome algo: una caja de Hansaplast (parches terapéuticos), unas sales mágicas (vete tú a saber de qué sales se trata) para que use con algún anciano deshidratado, un frasco de leche al aceite de oliva para pieles resecas, un kit de Arena made in Korea con todo lo necesario para extraer sangre, una navaja, tres CD con música variada española para bailar, la impresora de fotos Epson, unos caramelos coreanos reconstituyentes, un paraguas para ahora que vienen las lluvias… Gracias a Dios que Medo me ha pegado un grito pidiéndome que bajase, porque ya se me estaban humedeciendo los ojos.

Me ha tocado decir adiós a Sang Won, alias Casimiro, o el coreano, tres veces. Pero en esta ocasión me siento distinto, tengo la sensación de que es la despedida definitiva. Y me duele en el alma, porque con nuestros más y con nuestros menos, llegamos a respetarnos y a querernos. Y es que Casimiro no se estira ni en la cama, incluso sospecho que duerme con los puñicos cerrados. ¡Y se está desprendiendo de todo! Aunque, a decir verdad, uno mira alrededor en la habitación…, y no tenemos nada de valor a no ser la cámara y la computadora. Yo llevo utilizando dos años unas camisetas que el jabón de nuestra tierra se ha encargado de añejar y de impregnar de ese olor africano tan característico.

He ido a Kanikay a recoger al operador de la motosierra para hacer unos trabajos en nuestra casa antes de llevarlo a Kathadumbu. Conduzco sin abrir la boca, algo raro en mí, y Medo respeta mi silencio.

Edgar ha matado un par de gallos para la cena, y hemos puesto a enfriar unas cervezas y una botella de vino. Nos hemos desvelado hablando mil tonterías. Y nos hemos dicho hasta mañana con un nudo en el estomago. Lo llevarán al aeropuerto Manuel y Edgar. Esta vez me toca quedarme a mí en casa porque es posible que el viernes tenga que ir a celebrar la fiesta patronal de una aldea del interior.

-Jose, Jose, tienes que conseguir otro gato para que éste no se sienta solo y puedan jugar.

Vaya por Dios, le salió la vena afectiva: más vale tarde que nunca.

Jueves, 17 de mayo del 2007

Edgar y Manuel se llevan al coreano al aeropuerto. Nos hemos pegado un abrazo, y me ha dado los últimos mil consejos en un inglés indescifrable.

Me he puesto a trabajar frenéticamente para no pensar en su marcha. Y le he pedido a Medo que invitase a quien quisiese, y que se viniesen a cenar conmigo: no tenía ganas de estar solo y triste.

Nos han traído el Mitsubishi de Kamalu, y me he dado el gustazo de estrenarlo llevando de regreso al Padre Francis a Makeni. A Edgar le he llamado gastándole una broma y diciéndole que había tenido que llevar unas varillas y una madera a Kathadumbu con su coche nuevo, pero que no lo había rayado mucho. Casi le da un ataque, aunque tengo que reconocer que al final y con un hilo de voz, incluso me dio permiso para hacerlo.

Viernes, 18 de mayo del 2007

Hemos ido temprano a marcar los cimientos de la iglesia Little Flower de Bumbamkakendehka. Ya tienen hechos 1.200 blocks de cemento, y siguen cooperando entusiasmados.

Cumple Felix

De allí, he salido disparado para Kamathoro para festejar el cumpleaños de Félix Conteh. El hombre estaba feliz, e inmediatamente nos ha sentado a la sombra del mango con un galón de mampa.

El espectáculo lo ha montado el mono que Félix tiene como mascota. Se ha tomado unos buenos tragos de mampa y ha agarrado una borrachera morrocotuda. El pobre no podía ni tenerse en pie.

Me ha llamado el P. Provincial desde México preguntándome si todo estaba bien. Se enteró de que Casimiro llegaba a España, y quiso asegurarse de que no había problemas de salud graves. Hemos aprovechado para platicar un buen rato. Me hace bien el no sentirme aislado y que me cuenten lo que acontece en mi Provincia.

Comento con Rafael la conveniencia de seguir enviando el blog, o dejar que se convierta en lo que fue mi primera intención: una carta privada para los amigos. Yo ya he perdido la perspectiva, y no se si es interesante colgar en la web nuestra sencilla vida diaria. Incluso puede que suene repetitiva. Pero es que la vida misionera no es un libro de aventuras tipo Indiana Jones. Si pierdes la razón de tu presencia en estas tierras, incluso los viajes a Kathadumbu se pueden convertir en algo monótono y mecánico.

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Al menos, dejadme aclarar que lo que escribo no es más que una parte de nuestra vida: la parte que a mí me toca vivir. Manuel podría escribir lo mismo o más que yo, porque su trabajo no es ni menos interesante, ni menos importante que el mío. Lo que pasa es que yo no puedo ver la realidad con los ojos de Manuel, ni sentir con su corazón. Que aparezcan más o menos mis compañeros en los comentarios, no significa que no trabajen. Todo lo contrario, sin su dedicación, apoyo y cariño, hace ya mucho tiempo que me hubiese derrumbado, tirado la toalla, y hecho las maletas. Así pues, el blog no es, ni quiere ser, una crónica exhaustiva de la misión, simplemente la parte que a mí, José Luís Garayoa, misionero agustino recoleto, me toca vivir.

Por otra parte, hay días que estoy tan cansado que no tengo ganas ni de abrir el ordenador. Simplemente tomo a mano alguna nota de lo acontecido en el día, con la pincelada de algún sentimiento, para poder compartirlo en mejor momento. Escribo de noche, antes de dormir, y suelo enviar las notas una vez al mes desde Freetown. Luego, mi editor y amigo Rodri, se encarga de administrar la información y las fotos recibidas.

A Makeni tenemos que ir constantemente de compras y con enfermos. Y debemos hacerlo en el momento más inesperado por culpa de las constantes emergencias que se nos presentan en la misión. A pesar de no estar lejos, una hora y media entre ida y vuelta, termina cansando tanto viaje. En la ciudad no hay ni un solo lugar donde te puedas ir a tomar un café, un cacharro que diría mi sobrino Javier. En teoría, solo en teoría, hay posibilidad de conectarse a Internet, pero nunca funciona correctamente. ¡Y es la capital de la provincia!

Voy a dormir temprano porque mañana me espera una buena caminata.

Reunion Kadagbana

Sábado, 19 de mayo del 2007

Me toca reunión de líderes en Kadagbana II, y Félix se ha empeñado en que pasemos antes por Kamabala para revisar las obras de la iglesita.  Eso significa un par de horas más de camino, pero no me parece mala la idea. A las 7:30 de la mañana ya estoy subiendo la colina con Félix, Medo y Samuel Hassan.

El camino entre Kamabala y Kawornoh está prácticamente cerrado por la maleza y no dejo de pensar en aquello de que a las serpientes mamba les gusta pasar el rato en las ramas de los árboles. Me he revisado los bolsillos unas 20 veces para asegurarme de que no me olvidé la piedra negra. Se nos han cruzado dos batahas (venados) y Medo casi llora por no tener la escopeta a mano. También un mono exactito al que me comí en una de las aldeas.

Puerta a la medida

Le pedí al albañil de Kamabala que la altura de la puerta principal tuviese dos metros. La mido, y tiene 1,89. Me desespero y sonríe angelicalmente. Es la segunda vez que le hago que corrija las medidas. Medo me explica que ni tiene, ni sabe lo que es un metro, así que mide una caña de bambú y se la deja como referencia. ¡Señor, Señor, que paciencia hay que tener!

Paramos en Kawornoh en la choza capilla que la gente ha preparado con hojas de palmera. Nos piden que recemos un rato con ellos para que quede bendecida. He traído poquita agua, así que acepto el mampa que me ofrecen. Siguen agradecidos por la ayuda que les prestamos cuando se les incendió la aldea.

Llego realmente cansado a Kadagbana y me doy cuenta de que la cimentación de los anillos del  pozo está retrasada. ¿La razón? Que no es lo mismo predicar que dar trigo. No han subido el cemento que poquito a poco les había ido dejando en Kayonkro, y Mo y Magnus están desesperados porque no pueden avanzar al ritmo que ellos quisieran.

He reunido a toda la comunidad y les he soltado una versión personal del sermón de la montaña. Les he recordado sus promesas y todo lo que aplaudieron cuando decidimos excavar el pozo, y me han pedido mil disculpas. Por si acaso, hemos redactado un documento y he pedido que lo firmasen el Chief, la Mammy Queen, y el líder cristiano. Como ninguno de los tres sabía escribir, Félix les ha pintado el dedo pulgar, les ha dado un lametazo, y ha estampado sus huellas digitales.

Al final, tras un par de galones de mampa y un suculento almuerzo de arroz con no se qué, hemos hecho las paces.

El camino de regreso se me hace eterno. Vuelvo realmente cansado, pero contento. Hoy es uno de esos días en que apago la luz temprano y dejo la tarea de escribir para el día siguiente.

Domingo, 20 de mayo del 2007

Después de la misa en el Santuario, Bunda ha soltado todo lo que llevaba dentro: que si los padres no ayudaban a los de Masaramankay, que si los musulmanes tenían ahora más poder que los católicos… Me he quedado medio apachurrado, y mirándoles a los ojos les he ido preguntado uno a uno a ver si recibían o no ayuda de la misión. Incluso Agnes, la hija de Bunda, ha tenido que reconocer que sí le estábamos ayudando con la escuela.

Pa Bangura ha tenido que levantarse para calmarlo y para recordarle que no tenía ningún derecho para faltar al respeto a los Padres.

Puedo entender que Bunda esté resentido por cuestiones laborales, pero no que quiera convertir su problema personal en un problema de atención pastoral.

Al comentarle a Manuel lo que pasó después de la misa, se ha visto tan sorprendido como yo.

Me dice Félix que media aldea de Kadagbana, la Mammy Queen a la cabeza, han bajado a Kayonkro para subir en la cabeza el cemento para el pozo. Parece que el sermón sí funcionó.

En Bumbamkakendehka han terminado los cimientos y me he dado una vuelta para felicitarlos y animarlos a seguir así.

Lunes, 21 de mayo del 2007

El domingo no me dejó buen sabor de boca precisamente, y me he levantado medio tristón. Al volver de misa, Manuel me ha comentado que le había pedido a Neneh que no volviese al trabajo por ahora. Cuando Neneh me ha visto, me ha gritado todo lo que se le venía a la cabeza. Gracias a Dios he permanecido callado, y el maestro Steve Koroma ha sido testigo presencial de los insultos. Me ha gritado incluso que ayudaba a los pikines de las aldeas para luego prostituirlos.

Llevaba meses trabajando en la misión resentida y sin dignarse a saludarme, haciéndome responsable directo de la pérdida del trabajo de su marido. Y todo porque en la reunión de la Comunidad con Bunda, al ser el administrador, tuve que llevar la voz cantante.

Ha venido a cocinar Seray, la mamá de Ballay y Mabinty, las ahijadas del Hermano Alfredo. Al menos ahora puedo tener paz en mi propia casa.

Mohamed, mi viejito de Senkuya, me manda un mensaje en el que me dice que desde que toma las medicinas le ha vuelto el apetito, pero que no tiene comida. He prometido ayudarle un poquito.

Comienzan a techar la escuela de Kamayusufu. Aunque esté sin terminar, si la lluvia arrecia los niños pueden asistir a clase bajo techo seguro.

Martes, 22 de mayo del 2007

Uno de los favores que me pidió el coreano es que fuese a celebrar la fiesta en Hunduwa. El problema es que siguen sin arreglar el bote para cruzar el río Mabole, y así poder ir caminando pasando por Makehe. Me dicen que hay un lugar en el que se puede cruzar con el agua a la cintura, pero los de la aldea me pidieron un par de sacos de arroz y no veo la forma de cruzar con ellos en la cabeza. Además, a mi los cocodrilos me dan mucha risa. La única forma humana de llegar hoy por hoy a Hunduwa es dando una vuelta tremenda a través de la aldea de Kalamgba. Al llegar, nos dijeron que uno de los puentes no reunía condiciones, así que tuvimos que seguir hasta Gbadembu para tomar allí una desviación hacia Hunduwa. Es el camino más infernal que me he topado en toda mi vida, con eso está dicho todo. Fuimos literalmente dando botes en el asiento 3 horas y 20 minutos, y parecía que nunca íbamos a llegar.

Ni por esas me perdonaron la procesión. Era la primera vez que celebraban fiesta patronal y querían hacerlo por todo lo alto. Jonathan estaba entusiasmado yendo y viniendo de aquí para allá para que todo saliese perfectamente. Llevé globos y caramelos para los más pequeños, y disfrutaron de lo lindo.

Me dijeron que se podía llegar a Makehe con el toyota y me animé a hacerlo para poder tomar unas fotografías del pozo que donaron los niños de la parroquia de Santa Rita de Madrid. Lo tienen muy bien cuidado, e incluso solo permiten sacar agua a ciertas horas para que nadie la desperdicie. Prometí visitarlos cuando arreglasen el bote, pero me dicen que prefieren que les consiga uno nuevo en condiciones. Mal gusto no tienen, la verdad.

Otras 3 horas y media saltando en la montaña rusa, y ya estoy en casita disfrutando de la tranquilidad del hogar. Nunca mejor dicho aquello de hogar, dulce hogar.

Miércoles, 23 de mayo del 2007

Esta vez ha sido Manuel el que ha invitado a los de Kassassie I a sembrar. Han venido 28 personas, pero les he advertido de que si no trabajaban con ganas, no había arroz.

Viene Henry a tranquilizarme y a pedirme que tenga paciencia. Se ha enterado de lo que pasó y no quiere que nos afecte lo más mínimo.

Edgar, no la está pasando muy bien solo y en terreno desconocido. Le pedimos que viniese a pasar un par de días con nosotros y a ver la final de la copa de Europa. También Henry y Jorge se han apuntado para ver el partido. Nos vino bien el rato de relax.

 Jueves, 24 de mayo del 2007

Edgar y Manuel se van temprano a Freetown para comprar cosas para la casa de Kamalu. El bueno del Obispo parece que nos la entregó desnuda.

Yo comienzo mi recorrido habitual: dos viajes a Kathadumbu con cemento, Kamoi, para recoger tablones,  Kamayusufu con varilla… Los trabajadores me piden tablets (pastillas), para las agujetas. Les he llevado aspirinas porque, al fin y al cabo, también son buenas para el corazón.

Benedit, el maestro de Bumban insiste en hablar conmigo acerca de los problemas de la escuela. Me ve reventado, pero insiste erre que erre. Le digo que hable, pero que hoy no me es posible meter más líos en la cabeza.

Invito a Medo a cenar y preparo albóndigas de lata enriquecidas como para chuparse los dedos. Se nos ha hecho tarde viendo tele y platicando de los proyectos.

Me comenta el guarda que las mujeres de Masaramankay quieren venir para ayudarnos a plantar granut. Parece ser un mensaje silencioso de que nos apoyan. Llamo a Manuel y me dice que les dio las semillas a los de Kassassie I, así que agradezco el detalle y quedan en venir en otra ocasión.

Viernes, 25 de mayo del 2007

Como Manuel y Edgar se han ido con el Mitsubishi, yo puedo seguir trabajando normalmente con el Toyota.

He ido a Makeni, una vez más, para llevar a Umu al doctor Turay. Hace tiempo que no se encuentra bien y que en Kamabai no le solucionan nada. El resultado del análisis confirma mis sospechas: tiene la malaria en estado muy avanzado, pero gracias a Dios llegamos a tiempo de que no le afectase el cerebro.

Aprovecho el viaje para volver a Kamabai con varilla para las construcciones.

He querido ayudar a Manuel llevando los moldes del pozo para Kamakita. El camino es infernal y en unos días solo será posible acercarse en moto. No me extraña que Manuel tuviese tanta prisa en llevar todos los materiales antes de las lluvias.

Es mi primer viaje allí, y se empeñan en hacerme comida. Su líder, Joseph, me enseña orgulloso las gafas que le recetaron cuando lo enviamos al hospital de Lunsar. Me sorprende la rapidez con la que han excavado el pozo, y me dan la explicación: el Chief amenazó con cobrar la multa de un saco de arroz a la familia que dejase de ayudar antes de encontrar el agua. No se si la medida era del todo justa, pero efectiva… ¡vaya que si lo fue!

Regresamos por el camino de Bumbamdain y Kamahera: es más corto, pero bastante peor. El líder de Kamahera quiere pintar la iglesita antes de la fiesta, y piensa invitar al obispo a bendecirla. Están realmente contentos.

De vuelta en Kamabai, he cargado madera para los carpinteros de Kamayusufu. Vuelvo a casa realmente rendido. Los soldadores están poniendo, ¡por fin!, los postes de la valla de la Escuela Profesional OLE.

Me llama Juan Luís y me comenta que llevan varios días intentando comunicarse conmigo para enviar un contenedor a primeros de Junio, y que va a convocar una reunión de padrinos para el 28 de Julio. Le digo que me parece de maravilla.

No tengo palabras para agradecer la generosidad de los que hacéis posible que nuestros muchachos y muchachas tengan un futuro mejor. Cierto, que debiera teneros mejor informados de los progresos de los muchachos (prometo hacerlo en la reunión de julio), pero aquí las dificultades para la comunicación son inmensas. Quiero recordaros que muchos de ellos deben recorrer 20 kilómetros diarios para asistir a clase. Y solo vendiendo el granut (cacahuete) podían pagar la matricula. Ahora, la venta de lo que siembran la pueden dedicar al sustento familiar.

Pasé por las escuelas cristiana, católica y musulmana de Primaria, estudiando los casos más urgentes de atención. Cuando les comenté que íbamos a ayudarles para seguir estudiando, se les iluminó la cara. Muchos de ellos, especialmente las muchachas, ya se habían hecho a la idea de que deberían abandonar su formación académica.

Por ello, y de parte de ellos, muchas gracias.

Sábado, 26 de mayo del 2007

Reunión de líderes de la zona central en Kamabai. Asisten tres a la reunión. Albert, el catequista, me dice que les es muy difícil por causa del trabajo. Y es cierto.

Manuel ha tenido el mismo problema en la reunión de Bumbam: solo cuatro líderes le asistieron a la reunión. Después de hablar un rato sobre el tema, hemos decidido simplificar un poco su vida y la nuestra. Pensamos convocar las juntas generales en Kamabai cada tres meses, y aprovechar esas juntas para darles las lecturas dominicales y hablar sobre los problemas de las aldeas. La medida también nos libera a nosotros de mucha carga de trabajo, y podemos organizar las visitas a las aldeas con más libertad, y dependiendo de las necesidades y de los proyectos.

Pa Bangura ha convocado una reunión a las 5:30 de la tarde con Bunda y su mujer para aclarar las cosas. Yo he hablado muy poco, únicamente cuando me han preguntado algo directamente. Le han aconsejado que no traslade sus problemas personales a la iglesia.

Domingo, 27 de mayo del 2007

Esta vez si llegué a tiempo a la misa de Bumbamkakendehka. Hay aldeas en las que empujas tú, y otras en las que son ellos los que te empujan y animan. Bumbamkakendehka es una de las que más te animan. Y la verdad es que ya necesitaba yo un poco de aliento después de la semana vivida.

Los trabajos siguen a buen ritmo, y ya están a la altura del techo.

Edgar nos llama diciéndonos que tiene los primeros síntomas de la malaria y que no se encuentra del todo bien. Le pedimos que se venga inmediatamente, pero prefiere descansar y hacerlo el lunes. ¡Lo que nos faltaba!

Cuando le comento a Manuel que necesitamos refuerzos con urgencia, va y me dice que mandaron un texto a Raúl Buhay desde Freetown preguntándole cuando volvía Vicente Ramón, y que les contestó que estaba pensando seriamente en no volver. Esperemos en Dios que Joseph no se nos raje y llegue en Junio, porque es materialmente imposible para tres personas atender dos parroquias a 6 horas de distancia una de otra.

Lunes, 28 de mayo del 2007

Ha llegado Edgar y nada mas vernos le ha cambiado la cara. Se por experiencia que no es fácil vivir solo en estas tierras. Va a asistir junto con Manuel a una junta que el Obispo ha convocado para hablar de la situación actual de Caritas Makeni. Yo he decidido no asistir porque me está comiendo la fiebre.

Hellen Conteh ha dado a luz un niño precioso. Y lo ha hecho en casa de Nurse Mary, la mamá del P. Henry, como la mayoría de las que dan a luz por aquí. No quiero ni pensar en cómo le habrán atado el ombligo a la criatura.

Han venido a saludarme Fatmata y Adama. Les he comentado la cantidad de niños que vienen al mundo en Sierra Leona, y me han dicho que si no tienes hijos, la gente cree que eres una bruja y que vuelas por la noche. ¿No oísteis mis carcajadas?

Martes, 29 de mayo del 2007

Tampoco hoy he podido asistir a la reunión de Caritas por culpa de la fiebre. He pasado todo el día recogidito en casa como buen chico.

El Chief de Massaramankay ha venido a verme y a decirme que contamos con su apoyo incondicional, y que si siguen criticándonos sin motivo, él personalmente tomará cartas en el asunto.

-Nunca nadie como ustedes se ha preocupado de nosotros, sin pararse a pensar si somos musulmanes o cristianos, me dice.

Por la tarde empeoro, comienzo a sudar  a mares y a temblar tiritando de frío. Me lo imaginaba hace un par de días, pero quise estar seguro de los síntomas. Esta vez ni me he molestado en ir a Makeni para hacerme el análisis de sangre: el falciparum y yo ya somos viejos conocidos, y enseguida me doy cuenta cuando me pega un abrazo. El doctor Turay me recomendó la última vez comenzar a tomar el medicamento en cuanto sintiese los más ligeros síntomas. Dice que no quiere que la malaria suba un estadio más de gravedad.

En fin, chicos, que con ésta ya son 6, y que a este paso voy a tener en mis vitrinas las mismas malarias que copas de Europa consiguió el Madrid. Y lo curioso del caso es que se ha convertido casi, casi en un ciclo menstrual. Lo que pasa es que a mí me viene cada tres meses.

Edgar va mañana a Freetown para comprar una moto. Voy a intentar acompañarle porque ya hace un mes que no envío nada, y además debo abrir mi correo para que no me lo cancele Hotmail.

Miércoles, 30 de mayo del 2007

A las 5 de la mañana nos hemos encontrado los tres, Manuel, Edgar y yo, en el comedor. Edgar ha amanecido hecho unos zorros, Manuel con dolor de estómago, y a mí la fiebre me impedía sentarme al volante. Manuel se ha ofrecido a conducir, y yo a acompañarlo.

Hemos realizado la compra, y nos hemos regresado para Kamabai inmediatamente. A la altura de Lunsar, Manuel ya no podía más y me ha pedido echarle una mano. El pobre se ha quedado dormido inmediatamente.

A las 4 de la tarde entrábamos en la misión. ¡Qué bien se está en casa!

Jueves, viernes y sábado han sido frenéticos para Manuel. Yo me la he pasado aparcado en la sala y conviviendo largas horas en comunidad con el gato.

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