Recordando: Diciembre 2006

Kamayeh

Viernes, 1 de diciembre del 2006

He comenzado a inscribir a muchachos y muchachas en la Escuela Secundaria. Me escriben una carta explicando las razones por las que necesitan la ayuda y, después de valorarlas, elegimos las que creemos más urgentes.

Como me suponía, la noticia ha corrido como la pólvora, y una procesión interminable de muchachos vienen a la Misión con la carta en la mano. ¡Qué curioso!, todas comienzan igual: Querido Padre Houselouize (no hay nadie que escriba mi nombre correctamente), me da una alegría inmensa el poder escribirle… Yo simplemente sonrio y les pregunto que si les da tanta alegría por qué no me habían escrito antes.

Sábado, 2 de diciembre del 2006

Esto es una locura, pero bendita locura. Me han vuelto loco durante 4 horas comprando uniformes y zapatos en Makeni. Os lo dije una vez: me toca disfrutar en primera línea de todas las sonrisas, la alegría, la ilusión…, que despertáis con vuestra generosidad. Es por eso por lo que me considero un privilegiado.

He hablado con Juan Luis y me ha comentado que iba a reunirse con el grupo de apoyo que su hermana y unas amigas han formado. Es difícil transmitir por teléfono la fuerza y la seguridad que nos da el saber que hay gente empujando en retaguardia. Uno siente que no está solo. Y no es poco.

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Ha vuelto el hongo “tropicalis”. Se ve que ahora que está en su terreno tiene menos miedo de asomarse. Eso sí, esta vez estoy bien armado con la pomada Zalaín que me recetó la dermatóloga.

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Domingo, 3 de diciembre del 2006: San Francisco Javier.

Que día tan especial para un navarrico que se precie de serlo. Y mira por donde, una de las aldeas de la zona que atiende el coreano tiene a San Francisco Javier como patrón. Y como el coreano anda por su tierra, pues a mí que me ha tocado ir a honrar al santo a Kamayeh.

Me han acompañado Medo y Desmond, dos cazadores de pro que tenían toda la intención de proveerse de carne de mono para varios días. Dicen que hay muchos por la zona. Me han recibido con simpatía a pesar de no conocerme. La agenda de la misa no os la repito porque es calcada a la de Kabogsona y no se trata aquí de cansaros.

En las presentaciones me llamó la atención que el director del coro presentase a sus dos mujeres. Las dos son muy jóvenes, han parido 3 hijos cada una, y cantan en el coro. Le pregunto que para qué se casó con dos muchachas, y me dice que las necesita para trabajar en la finca. ¡Vaya por Dios! Luego, en un aparte, platico un ratito con cada una de ellas y les pregunto si no están celosas la una de la otra. Me dicen que un poco sí. Tengo curiosidad por ver cómo organizan su vida de pareja, y me dicen que están con él tres días seguidos cada una. Ingenuamente, me imagino que, por lógica bíblica, el séptimo día toca descanso. Y digo ingenuamente, porque el marido se encarga de aclararme que va todo seguido, que de descansos, nada. Y que cuando una queda embarazada, no la toca hasta que tiene el niño. Sin comentarios otra vez.

Para comer, arroz con carne y mampa. Medo y Desmon han compartido la comida y me dicen que no han cazado nada. Les comento riendo que entonces no voy a tener oportunidad de probar el mono.

-Grandpa, ¿qué crees que te estás comiendo ahora?, me dice el traductor.

– ¡Dios santo!, no me digáis que la carne es de mono.

Y la carne, si era de mono. Lo que pasa es que le ponen tanta pimienta, que si alguien me preguntase a qué sabe el mono no sabría ni qué contestarle. Eso si, el bendito animal se ha pasado toda la noche columpiándose de rama en rama en mi estómago. Y poniéndome en cuclillas cada hora. ¡Menuda diarrea morrocotuda he agarrado!

He prometido hacerles pronto otra visita, pero he insistido en que no hacía falta que preparasen almuerzo. A ver si voy a terminar yo y no Medo con todos los monos de la zona.

Por la noche, el milagro del Santo Patrón de Navarra: Zaragoza 1, Osasuna 2. Y lo pudimos disfrutar en directo y a todo color gracias al S-7 Sport Channel.

Martes, 5 de diciembre del 2006

Si seré despistado. No me he dado cuenta de que era el día de la Orden hasta que he terminado la misa. Aquí uno pierde la noción del tiempo y del espacio. Eso si, para postre, mazapanes con pacharán. Pero antes, espárragos, sardinas, calamares…. Uhmmmmmmmmm, el Hermano Alfredo, siempre ejerciendo de madre, se encargó de rellenar los huecos de la caja de camisetas con diferentes latas, con turrón, con castañas…

Sí, castañas de primera calidad, como las de la castañera de la esquina del Monasterio de Urdax de Pamplona. Quien me iba a decir a mí que aquí, en Massaramankay, con un calor de aquí te espero, me iba a comer un capazo de castañas asadas con Medo y compañía. A este musulmán le gusta todo lo que me gusta a mí.

Miércoles, 6 de diciembre del 2006

Sabía, porque me lo habían contado, que Manuel Lipardo era sencillo y muy discreto, pero tanto… Resulta que me dice Vicente, por la noche, que es el cumpleaños de nuestro Superior. Casi los mato a los dos. ¿Y para qué queremos el chorizo, el turrón y el pacharán, sino para honrar a nuestros legítimos superiores?, les pregunto. Dicho y hecho. Tarde, pero tuvimos una celebración familiar como Dios y nuestras Constituciones mandan, o deberían mandar. Faltaría más.

Jueves, 7 de diciembre del 2006

Se me están agotando las becas y sigo recibiendo infinidad de cartas con las mismas, o parecidas historias. Es difícil decidirse por una persona en concreto entre tanta miseria. Me dejo llevar por el instinto intentando adivinar las necesidades más urgentes. Para ellos todo se reduce a la suerte de ser elegidos o no. Supongo que a la misma suerte que decidió que naciesen aquí, en Sierra Leona, y no en Europa, por ejemplo. Os puedo asegurar que no es nada fácil repartir pedacitos de esperanza, viendo al mismo tiempo los ojos tristes de los que se van sin ser aceptada su solicitud de beca. Se sientan delante de la puerta de la casa y no se cansan de esperar. Y a mí, se me parte el alma diciendo no, y me encierro en mi habitación para no verlos.

Osasuna

Me han llamado por la tarde para inaugurar oficialmente los entrenamientos del equipo Masaramankay-Osasuna. Allí estaba el Chief, y Pa Bangura para ser testigos del acto. A mí me querían como ojeador de talentos. Teníais que haber visto la seriedad con la que toda la juventud y chiquillería del lugar realizaban los ejercicios de calentamiento. Descalzos, naturalmente. Después, el partidillo titulares contra reservas para preparar el partido oficial del Domingo contra Kathanta. Ese día estrenaremos las camisetas de Osasuna.

A propósito de las camisetas, me da un poco de pena, pero tengo que decirlo. Sé que no puedo exigir las camisetas del año, y que bastante favor me hicieron con regalarme las de la Liga pasada, pero se me hace que, en cierta forma, también aprovecharon para limpiar la bodega. Debéis de entender que aquí también se juega con árbitros que sacan tarjetas amarilla y roja. Y qué va a pensar el colegiado de turno cuando vea en el campo 4 Gorkas García, 5 Riveros, 2 Iván Rosado, algún que otro Pinheiro (¿quién es ese?)…. Y es que no puedo completar ni un equipo con camisetas diferentes. Ahora, resulta que todos se han hecho hinchas de Osasuna y me preguntan cuándo lo televisan para ir a verlo. Y yo sacando excusas, porque no tengo ni una sola de las camisetas de los jugadores actuales. No tenemos ni a Puñal, ni a Ricardo, ni a Flaño, ni a Milosevic, ni a Cruchaga, ni a  Webo… A ningún titular, vamos. ¡Y les gusta identificarse con ellos!

Nos sigue doliendo, y lo digo con todo el respeto que me merece la Fundación de Osasuna, darles algo de primera a los pobres. Pero no os preocupeis, el que está un poquito decepcionado soy yo, ellos, como siempre, están tan felices y contentos con el regalo.

Ah, las camisetas del Barcelona que recibió mi amigo Chema Caballero, sí estaban completas y con los jugadores del momento. También recibió la indumentaria completa del Español y del Real Madrid. Un poco de envidia sí que me da, tengo que reconocerlo.

Al final, todos me rodearon pidiéndome la opinión del partidillo. La verdad es que no veo todavía a ninguno con posibilidades de dar el salto a la Liga española, pero lo que no les falta es pasión y coraje para defender la camiseta. De esa pasión por los colores, sí que podrían aprender un poquito allí, al otro lado del Estrecho.

Sellay, una criatura de preescolar ha venido a verme. Me dice su madre que le ha puesto dolor de cabeza de tanto repetirle que quería ver a Grandpa. ¿Y sabéis por qué? Porque me los meriendo a piropos y a abrazos, y estos niños tienen un hambre infinita de cariño.

Viernes, 8 de diciembre del 2006

He salido tempranito para Lunsar para asistir a la ordenación sacerdotal de Michael Musa Kabia. La Misa ha batido el record de duración de todas a las que había asistido hasta el momento: 3 horas y media enteritas. Lo mismo que una eliminatoria de futbol en la Copa de Europa. Y al decir eliminatoria me refiero al partido de ida, al de vuelta, y a la posible prórroga. ¡Y sin bocadillo en el descanso! Tengo que ser sincero y deciros que, a pesar de dar un par de cabezadillas, no me he aburrido en absoluto.

Ha sido especialmente emocionante el momento en el que el Obispo Biguzzi se ha arrodillado delante del nuevo sacerdote y le ha pedido su bendición. A mí se me ha puesto un nudo en la garganta y la piel chinita.

He saludado al Hermano de San Juan de Dios Manuel Viejo. Acababa de regresar de España a donde tuvo que salir por causa de una tuberculosis. Está mejor, aunque sigue un poquillo pachucho. El Padre Natalio, javeriano, aquel que fue provincial y ahora anda correteando aldeas, ha aprovechado la ocasión para pasar consulta fotográfica. Os lo explico porque me ha resultado curioso el invento. Natalio toma fotografías con la cámara digital, y se las trae a Manuel para que realice una primera valoración. Lo de hoy era una especie de tumor exterior gigante en la cabeza de un muchacho. Me ha sorprendido tan original forma de buscar un diagnóstico, y seguro que lo imitaré más de una vez.

Manuel se ha ido con la moto a Kayonkro, y Vicente en el coche de San Fernando, un rato a pie y otro andando, a celebrar la fiesta patronal de Kassassie I. Supongo que después de tanta caminata no le va a quedar más remedio que ponerse a aprender a conducir.

Domingo, 10 de diciembre del 2006

He celebrado la misa en Kamankay y les he propuesto reponer la bomba del pozo que nos robaron si ellos se encargan de asegurar la zona. Han aceptado encantados el trato.

Por la tarde, han venido unos cuantos jóvenes a pedirme disculpas por los antiguos problemas que se ocasionaron con el robo de nuestra bodega. Dicen que se sienten tristes porque no les saludo como antes y no me sienten cercano. Les he explicado lo difícil que fueron para mí esos días: solo, enfermo, y desconfiando de todo el mundo. Incluso pensé en renunciar y en marcharme del país, les he dicho. En fin, hemos limado asperezas y espero que el pasado nos haya enseñado algo a todos.

Más tarde, el estreno oficial de las camisetas de Osasuna con foto para la posteridad. La gente estaba contenta, y sé que esta noche más de uno de los chavales soñará con un fichaje millonario de un club europeo. A ninguno de ellos les importaría vivir en carne propia aquello que un día oí al bueno de Etoo, jugador del Barcelona: “voy a correr como un negro para poder vivir como un blanco”. Por ahora, no les queda otra que soñar, trabajar como negros…, y seguir viviendo en la miseria.

Ha llegado Félix sudando. Se le ha estallado la rueda de la bicicleta y se ha pegado una paliza para traerme la agenda de la fiesta del 12 de Diciembre en Kayonkro. Le he acompañado a recoger la bicicleta que había escondido en el bosque, y lo he dejado en su casa, en Kamathodo. Y todo por compartir conmigo una agenda que es igualita a la de Kabogsona, a la de Kamayeh….y a la del resto de las aldeas. Pero para ellos su fiesta es un día muy especial y nos quieren a su lado.

Siguen llegando cartas que te obligan a mirar para otro lado para no volverte loco pensando en ellas. Kuthaineh lleva tres días sin aparecer por casa y me tiene triste. Temo que el fuego le haya atrapado en el bosque. Tampoco sabemos nada de Casimiro, buena señal porque el coreano solo respira cuando necesita algo.

Lunes, 11 de diciembre del 2006

Ya se me había olvidado a mi lo de andar de aquí para allá con los trabajadores a cuestas. Los he llevado a Kanikay para terminar la escuela. Ya solo falta pintarla y los pupitres. De paso, me he dado una buena agarrada con el Chief por no haber cumplido en absoluto su compromiso. Primera y última, amigo mío, le he dicho.

Todavía siguen llegando cartas solicitando una beca. Y por si tenía pocas, me escribe Pa Bangura pidiéndome que ayude a los maestros, que construyamos la Escuela de Bumbandain, y la Escuela de Kamayusufu, y el Preescolar de Kamabai… Por pedir que no quede.

Me han avisado de que en una de las aldeas de mi zona, en Kamangbangbanranthan, un cazador ha matado a un hombre de un disparo. Se movió algo entre la maleza y, sin pararse a averiguar qué era, disparó. En tres días celebraban su fiesta, pero creo que no les han quedado muchas ganas de celebraciones.

He recibido un texto del coreano, ¡por fin!

-Jose, estoy en Filipinas. Posiblemente el 22 de diciembre, a Corea. Posiblemente el 22 de Enero a España. Posiblemente el 10 de Febrero, a Freetown.

Todo un cúmulo de posibilidades, pero ni una palabra más cariñosa que otra. Dejaría de ser él.

Martes, 12 de diciembre del 2006: Nuestra Señora de Guadalupe.

¡Virgen Santa!, y nunca mejor dicho, la que me tenía montada Félix en Kayonkro. Estoy contento porque, a diferencia del año pasado, el mosquito me ha respetado por ahora y me siento como un toro.

Hemos comenzado las celebraciones en honor de la Virgen con una procesión alrededor de todo el pueblo. Después, nos hemos encaminado hacia el río y allí he bautizado a los 14 catecúmenos. Y como por aquí la liturgia es muy flexible, pues me he guardado los oleos para ponérselos más cómodamente en la misa.

Le pregunto a Mary, una de las que he bautizado, por qué está  tan contenta, y la chiquilla me contesta que porque ahora somos familia.

-Ven aquí, ¿cómo podemos ser familia tú y yo? Mira nuestra piel, es totalmente diferente.

-Somos hermanos porque tenemos el mismo padre: Papa God, me dice ella.

Se ríe, y se queda tan ancha después de darme tan hermosa lección de teología. El pueblo le aplaude y yo también.

La gente estaba especialmente contenta y no ha parado de bailar y de cantar. He usado la estola que me regaló Rose, de Little Flower, y les he enseñado cómo era la Virgen Morenita a la que estábamos venerando. Les he prometido conseguir un cuadro para ponerlo en la Iglesia.

Han acudido representantes de Kadagbana II, y de Kamabala…, incluso algunos se han animado desde Kabaka-Karathon (15 kilómetros). Arroz y plassas para todos, con bien de pimienta y con unos pedacitos de pollo en mi bandeja. Y mampa, el que te quisieses tomar. El calor apretaba lo suyo y he terminado empapado.

Después del almuerzo, me he ido a recoger “el set” (el equipo de sonido) a Kamasikie. En el camino de regreso me he topado con Yeabu, volvía caminando desde la Escuela Secundaria de Kamabai. Vive en Kamathoro con la familia de Félix y todos los días debe caminar 4 horas, entre ida y vuelta, para asistir a clases. Se ha comido en un santiamén un manojo de plátanos que me habían regalado. La pobre chiquilla volvía hambrienta. Le he prometido ayudarle a pagar los estudios y se ha puesto feliz.

Al llegar con el equipo de sonido toda la aldea ha estallado en risas y gritos de alegría: adoran el baile, y no son muchas las ocasiones en las que pueden divertirse.

Antes del baile, su otra pasión: el futbol. Además, estrenaban un balón oficial que me regaló Román en Valladolid. La aldea se ha poblado de chicas guapas, vestidas de mil colores y maquilladas con esas arcillas naturales que consiguen ellas. Los chavales comienzan a rondarlas como abejorros.

Soy feliz en Kamathoro, realmente me siento vivo y feliz. Esta gente te toca la mano y parece que te está tocando el corazón.

¡Felicidades, Virgen Morenita de Guadalupe!

Mañana muy temprano salgo para Freetown a comprar alguna cosa que necesitamos, y os enviaré estas notas. Recibid con ellas un abrazo inmenso y el deseo de que en estas navidades el Niño Dios nos haga un poquito más hermanos, aunque tengamos la piel diferente.

Y para el nuevo año podríamos ponernos todos de tarea la canción que mi amigo Santi Angulo, el Palomas, me cantó con sus chavales del San Agustín:

Se puede escribir, se puede cantar,

se puede parir, se puede inventar,

se puede rezar, se puede estudiar,

se puede hablar, se puede amar…,

pero no se puede dejar las cosas como están.

Seguro que si empujamos juntos y en la misma dirección, no lograremos cambiar el próximo informe de UNICEF. Sierra Leona continuará siendo el lugar más desafortunado para nacer, pero al menos habremos cambiado la vida y hecho realidad los sueños de un buen puñado de personas. ¡Que así sea!

Miércoles, 13 de diciembre del 2006

Salgo temprano para Freetown con Pa Saidu y su esposa. Mi intención es dejarlos en el hospital Baptista de Lunsar para que operen a la esposa de cataratas. La verdad es que el hospital tiene muy buenos profesionales en oftalmología, y el precio no es caro. Por 180 mil leones (unos 50 euros) le operarán de los dos ojos y podrá volver a desenvolverse por sí sola. Es increíble cómo con tan poquito dinero puede cambiar tan radicalmente la vida de una persona. Pero estos pequeños milagros de cada día son posibles gracias a vuestra generosidad.

Le he dejado también 50 mil leones para que coman unos días. Sabéis que en el hospital no se provee de comida. Ellos han llevado por su cuenta unas cuantas naranjas y plátanos, y un atillo de ropa en no demasiadas buenas condiciones. Miro a la pareja con ternura. Me repiten tantas veces gracias, que me sonrojo. Espero en Dios que todo vaya bien y que alivie un poquito sus penas.

Sigo a Freetown y me instalo en Jay´s. El portero siempre me pregunta por el Real Madrid. No hay forma de convencerle que hay otros equipos: el Osasuna, por ejemplo.

El café Internet Nafai tiene el sistema caído, ¡vaya por Dios! Intento buscar uno en condiciones pero no hay manera. No me queda más remedio que armarme de paciencia y esperar a la noche. Me dicen que esperan que la conexión se restablezca antes de las 10:00 p.m. He logrado enviar el blog y algunas fotografías y eso me hace sentirme como liberado, es como volver a reencontrarme con todos y cada uno de vosotros.

Jueves, 14 de diciembre del 2006

He quedado con Liza para que me acompañe al centro de la ciudad a comprar algunas cosas: necesito alguien que cuide la mercancía cuando yo estoy en las tiendas. Se ha ofrecido a ayudarme después de clase, así que he aprovechado para volver a conectarme a Internet, enviar el resto de las fotografías, copiar mis correos, y leer un rato nuestra página web.

He disfrutado leyendo las cartas de nuestras hermanas de Kenia y me he reído con sus problemas con el gallinero. Las buenas de las hermanas son menos pacientes que nosotros y han matado a sus diez primeras gallinas por no poner huevos. Dicen que solo comen y no producen. Igual que las de Sierra Leona, hermanicas, y que las de todo África me atrevería a decir. ¿Qué van a poner las pobres si se pasan el día caminando buscando qué echarse a la boca?

Liza está contenta asistiendo a la Universidad. No es fácil su vida, pero me dice que un día, cuando sea abogada, todo cambiará. Vive en una pequeña habitación que renta por 30 mil leones (8 euros) al mes. Ni os podéis imaginar qué clase de habitación: oscura, húmeda… Tiene derecho a compartir cocina, es decir, a usar las tres piedras (el subu, ¿recordáis?) que hay en el patio. Una vez al día prepara un poco de arroz, o compra pan si tiene que estudiar mucho. Y estudia por las noches a la luz de una lámpara de Keroseno. Le invito a comer y acepta agradecida.

Pensaba pasar por el hospital de Lunsar para ver qué tal estaban Saidu y su esposa, pero se me ha echado la noche en el camino y he preferido ir directo hacia Kamabai.

Viernes, 15 de diciembre del 2006

Mr. Kanu, el administrador de la Secundary School de Kamabai, se me ha presentado en la misión con los 120 estudiantes que se han beneficiado con el programa de becas. No ha faltado ni uno solo.

-No os hemos concedido la beca para que vengáis a la iglesia y os bauticéis. Basta con que intentéis ser buenas personas siendo fieles a vuestras creencias y respetando las de los demás. Tampoco tenéis obligación de prestar servicios en la misión, pero sería bueno que lo hicieseis en la comunidad: es una forma de ser agradecidos. Estudiad con ilusión y no desperdiciéis esta hermosa oportunidad que la vida os ha dado. Hay más de 300 personas esperando la misma oportunidad que vosotros, así que, en justicia, si faltáis a clase sin ningún motivo serio, vuestra beca se le concederá a uno de ellos.

Y, sobre todo, quiero que sepáis que los padres no somos ricos, simplemente un puente entre los bienhechores y vosotros. A ellos debéis darles las gracias y rendirles cuentas de vuestro esfuerzo. Hay gente que cree en vosotros, no les defraudéis.

Esas fueron más o menos mis palabras. Pero lo más hermoso era ver sus caras de felicidad. No me canso de contemplar sus sonrisas en las fotografías que tomé para enviaros. Sonrisas preñadas de esperanza y de futuro. Tengo unas ganas locas de que recibáis cada uno la vuestra. Pero mi intención es la de hacer una exposición con todas ellas.

Me dieron, en España, un sobre con una hermosa frase: conviértelo en un sueño. Misión cumplida, Rebeca, hoy en un rinconcito de África, en una sencilla baffa, una muchachita se puso a soñar.

Por la noche ha venido a verme Seray, la mamá de Ballay. Me ha suplicado que la inscriba en la escuela después de dar a luz. Se siente triste y se aferra a un imposible. Dice que le da envidia el ver a sus amigas caminando hacia la escuela mientras ella vende buñuelos en Kathanta.

-¿Y los niños?, ¿Quién va a cuidar del que va a nacer y de Ballay?

Y se va llorando, dejándome el alma destrozada.

Sábado, 16 de diciembre del 2006

Tenemos reunión general de líderes en Kamabai. Como debía recoger a los trabajadores de Kanikay, he aprovechado para subir a alguno de los líderes que venían caminando hacia la misión. Hemos terminado 23 en el Toyota, más las herramientas y el equipaje de los trabajadores.

Han venido 97, algunos tuvieron que salir a las 4 de la madrugada de sus aldeas y caminar 20 kilómetros. ¡Qué haríamos sin ellos! Rezamos juntos, y luego nos exponen las necesidades de los poblados. Son tantas y tan variadas que necesitaríamos algo así como la multiplicación de los panes y de los peces para aliviarlas todas. Solo podemos animarlos, admirarlos, y prometerles que intentaremos echarles una mano en lo más urgente.

Luego, la comida compartida. Algunos de ellos se han quitado el hambre retrasada de varios días. Al atardecer, comienzo a repartirlos por los cruces de los caminos. Hago un montón de viajes en las diferentes direcciones: hacia Werelada primero, porque deben cruzar el río Mabolé. Más tarde, los de Kambia, y los que van hacia Kayonkro. A estos les espera la subida al calvario antes de llegar a Kadagbana II, Kamabala, Kabogsona y Kamangbangbanranthan. Van felices porque les hemos dado un saco de arroz para repartir en la aldea. Los veo partir con el saco de 50 kilos en la cabeza caminando como si nada. Vuelvo a casa cansado, pero su entusiasmo me contagia y me hace sentir bien.

Martes, 19 de diciembre del 2006

Ha llegado la abuela de Abu Bakan a visitarme, y se ha agachado a besarme los pies. Es musulmana, vestía sus mejores galas y no paraba de llamarme hombre santo. Y todo porque uno de vosotros ayudasteis a que su nieto fuese a la Escuela Secundaria. Me ha dicho que no tiene nada que ofrecerme, solo su corazón y su agradecimiento eterno. Le he ayudado a levantarse y le he besado en la frente. Nunca había visto unas lágrimas tan lágrimas y tan verdad como las de esa mujer.

Poquito a poco todos los estudiantes vienen a sacarse la fotografía y a entregarme la carta de agradecimiento. Sé que muchos estáis impacientes por poner una cara a vuestra generosidad, pero no es fácil la comunicación por estos lugares. Y muchos de ellos viven en aldeas a varios kilómetros de distancia. Mi intención es mandar las cartas originales vía DHL, y prefiero esperar un poco a tenerlas todas.

Miércoles, 20 de diciembre del 2006

Me han avisado de que podía ir a recoger a los trabajadores de Kanikay porque ya habían terminado de pintar la escuela Little Flower. Ya solo nos falta terminar las mesas y las sillas para los niños.

Me he reunido con el Chief para manifestarle mi malestar por cómo se habían desarrollado las cosas. Se comprometieron a alimentar a los trabajadores, y no han cumplido. Me dice que en este tiempo es imposible, que no es tiempo de cosecha y la gente tiene hambre… Me pide mil disculpas. Insisto en que al comenzar las obras sabían que debían de sacrificarse, que muchas otras aldeas querían la escuela para ellos, y que si decidimos construirla en Kanikay fue porque prometieron implicarse en el proyecto.

Quizás os parezca un poco duro, pero decidí parar la construcción de los puentes hasta que verdaderamente cumplan lo pactado. Es la única forma de que aprendan que el desarrollo exige sacrificio y lucha constante, no basta con extender la mano.

En la cena nos ha avisado Manuel a Vicente y a mí para que tengamos cuidado cuando entremos al garaje, porque le había salido un escorpión azul enorme.

-¿Por qué no lo has matado?

-I don’t like to kill beauty (no me gusta matar la belleza), me responde.

Me ha dejado sin palabras. Que Dios me perdone, pero, ya que le gustan tanto, prefiero que le pique a él y no a mí. Yo lo hubiese matado, ¿por qué negarlo?, aunque tuviese más colores que el arco iris.

Viernes, 23 de diciembre del 2006

Hoy es un día muy especial en el Biriwa Chiefdom. Están celebrando el 100 aniversario de la muerte de Suluku, el primer Paramount Chief de la zona, que lo fue también de todo Sierra Leona. Incluso dicen los mayores que el pueblo llano le llamaba Rey.

Han venido los jefes limbas de los diferentes poblados, y las autoridades le han lavado un poquito la cara a Kamabay. Yo lo único que noté es que habían pintado los topes de la carretera de blanco, pero en fin, algo es algo.

La reunión es importante. Se dice, ni os imagináis qué tan dados son a los cuentos por esta tierra, que el espíritu de Suluku no descansa en paz porque no se le han ofrecido suficientes sacrificios. Y que esa es precisamente la razón de que los mandingos tengan tanto poder e influencia.

Ya os podéis imaginar el final de la historia. Para tener contento a Suluku, el Rey, y que pueda descansar en paz, los pobres seguirán ofreciendo lo poquito que tienen a sus Jefes correspondientes: un gallo, un chivo, arroz, naranjas… Y el Jefe se encargará de dar buena cuenta de ello en honor de Suluku.

Domingo, 24 de diciembre del 2006: Nochebuena

Me cuesta vivir el espíritu de la Navidad corriendo de aldea en aldea sin ver luces de mil colores en los árboles, ni escaparates repletos de regalos…Y, sin embargo, nada más parecido a Belén que una baffa: la misma pobreza, la misma sencillez… Y en muchas de ellas no hay ni un buen San José que se haga cargo de la familia. Solo María, con el niño recién parido en los brazos, ansioso de mamar de un pecho casi lacio. Y un perro famélico buscando no se qué…, haciendo las veces del buey. Y cuatro gallinas atareadas con sus polluelos, recordándote siempre el milagro de la vida, completan tan singular nacimiento viviente.

Es mi segunda Navidad en el corazón de la miseria, en el corazón de Dios. Y no veo tristeza por ninguna parte, solo alegría y esperanza. ¿Esperanza en qué?, me pregunto una y mil veces. Esperanza en la cosecha, me dicen. Hoy pasan hambre, pero llegará el tiempo de agua y con él crecerá lo sembrado: solo hay que esperar. ¿Y qué es el Adviento sino espera y esperanza?

…Y una luz brilló en las tinieblas.

Han venido todos juntos, en familia, a darnos las gracias, a daros las gracias. Me lo han repetido tantas veces que me hicieron sentirme incomodo: gracias, gracias, gracias…. Y es que Adama, antes no veía y ahora puede ver, como el ciego de nacimiento. El signo sensible del milagro no fue esta vez el barro, fueron 48 euros. Pa Saidu, nuestro velador, no para de aplaudir de contento. Hoy no comerán nada especial, es posible que incluso no coman nada, pero Jesús brilló en sus tinieblas. ¡Y su esposa puede ver! Y cantan de alegría por la buena nueva.

-Es un milagro, Padre.

¿Milagro? ¡Qué cantidad tan grande de milagros podríamos hacer a poco que nos tocásemos todos el corazón!

Hemos decidido concelebrar la eucaristía en el Santuario de la Virgen de África a las 7:00 de la tarde. Me he ofrecido a preparar antes la cena de navidad. Y, modestia aparte, me ha quedado deliciosa: dos gallos, un bote de pimientos del piquillo, un bote de alcachofas, una lata de champiñones, y una botella de vino Lambrusco que me encontré por Freetown Supermarket, nos esperan para la noche.

Es difícil explicaros los sentimientos que me embargaron en la Misa. Estad seguros de que os tuve presentes a todos y cada uno de los que de alguna manera me habéis ayudado a ser un poquito mejor persona.

La sobremesa fue larga. Me sentí feliz en compañía de mis hermanos Manuel y Vicente.

No es fácil la tarea, y el cansancio se asoma a tu cuerpo y a tu alma con cierta frecuencia, pero  Dios sigue naciendo en el corazón de quien se entrega a los demás. Y estamos felices, realmente cansados, pero muy felices.

Lunes, 25 de diciembre del 2006: Navidad

Me habían pedido ir a celebrar la eucaristía a Bumbamkakendehka y acepté gustoso. Es una pequeña comunidad, pero su capacidad de trabajo y la unidad que se respira entre católicos y musulmanes es admirable. No he podido vencer la curiosidad de contar el número de personas que asistían a la celebración: fueron 195, sin contar perros y gallinas. También el Chief, musulmán como sabéis, asistió y aplaudió como el que más. Me dice que le gusta que la gente rece y le dé gracias a Dios. ¿Y a que no sabéis qué? Hasta el Ave María se sabía.

La iglesita es una sencilla baffa de paja que deben renovar cada época de lluvia. Hoy no cabía ni un alfiler y muchos tuvieron que asistir a misa bajo un sol abrasador. Les he propuesto construir una sencilla, pero nueva. El pacto, el de siempre: ellos ponen los materiales locales, como arena, piedras, madera…, y nos ayudan con la mano de obra no cualificada. Nosotros ponemos las láminas de zinc, el cemento, y los albañiles. No se lo podían creer. Nos hemos propuesto terminarla antes de la época de lluvias.

Para comer, arroz con plassas y chivo. Lo adiviné por el tamaño del hígado que me plantaron en la mano, porque saber, lo que se dice saber, sabía exactamente igual que el mono que me comí en Kamayeh: a puritita pimienta.

La gente, especialmente las muchachas, pasean luciendo hermosos trajes llenos de colorido. Conociendo sus baffas, no me explico donde carajo los guardan y cómo hacen para que el blanco sea tan inmaculadamente blanco. Les pregunto a las chavalas el por qué hoy van tan guapas.

-Christmas time (Navidad), Grampa, me responden.

Manuel ha regresado con la moto, y Vicente está limpiando la casa. Menos mal que uno de nosotros tiene cierto sentido de las labores del hogar. Hemos cenado tres pescados chiquitos semi-secos, y las sobras de ayer, pero con la misma alegría por estar juntos.

El Obispo insiste en que para el nuevo año podremos inaugurar la casa de Kamalu. ¡Uhmmm…! yo como Santo Tomás, necesito tocar para creer. Aquí el tiempo tiene una capacidad infinita de dilatación. Pero, si es verdad, será maravilloso contar con dos comunidades.

Estoy contento porque el mosquito anofeles me ha permitido pasar unas navidades tranquilo y con buena salud. Ya pasa del mes desde mi regreso, y parece que los que me acribillaron a picotazos en Freetown no estaban contaminados. ¡Ojala dure la suerte!

Martes, 26 de diciembre del 2006

Hoy, el día me tenía reservada una agradable sorpresa. Dejadme que os la cuente.

Seguimos disponiendo del mismo centro de comunicaciones, o sea, el bote de cerveza colgado del árbol de aguacate. Lo digo porque, con frecuencia, las personas que me llaman se extrañan de la cantidad de sonidos campestres que tienen ocasión de oír vía telefónica. Lo normal es que el chivo insista en morderte las zapatillas, o el gallo te picotee los pies, ajenos a la conversación.

He salido a echarles algo de comer a las gallinas, y he visto que tenía dos llamadas perdidas desde un número privado. He supuesto que era el P. Provincial que quería comunicarse conmigo, así que le he devuelto la llamada y he colgado inmediatamente para ahorrar tarjeta. Y de pronto, gracias a ese maravilloso milagro de la técnica y del Skype, me he visto hablando con las hermanicas de Guaraciaba do Norte, Brasil. La comunicación era tan clara, que desde Madrid y Brasil podían oír a las gallinas reclamando impacientes mi atención con continuos cacareos.

¡Qué gustazo tan grande! Qué lindo se siente al saber que siguen empujándonos con su oración y con su afecto. Qué curiosas las vocaciones en la Iglesia: ellas felices en su vida contemplativa, y yo feliz subiendo y bajando montes. Me decían las Hermanas de Pamplona que admiraban nuestra labor. No digo que nuestra labor no sea admirable, como la de todos. Y no creo tampoco que sea menos admirable su vida que la mía. Les dije que a mi, ni el Provincial con el Consejo Pleno lograban encerrarme donde ellas estaban. Pero es ahí precisamente donde radica la riqueza de nuestra Iglesia: en la diversidad de carismas. Así que cada uno a lo suyo, pero poniendo el corazón en lo que hacemos que es lo realmente importante.

En fin, que la conversación nos supo a gloria a ellas y a mí. Gracias por el regalo, Rafa, y que se repita. El hecho de sentirnos unidos en la distancia nos alimenta más que una buena cena de taquitos de barbacoa con chile jalapeño y enchiladas, Hermanas.

Vicente ha vuelto un poquillo cansado, y no es para menos, de su visita a Makehe y a Hunduwa. Manuel lo dejó muy tempranito en Werelada porque ya se puede cruzar el río con cierta seguridad, aunque en el mismo bote de siempre. Les ha prometido que Grampa iría a bendecir el pozo el día de su fiesta. Espero que el bote aguante hasta entonces, porque a mi los cocodrilos no me hacen ninguna gracia.

Miércoles, 27 de diciembre del 2006

Todavía me río cuando me acuerdo el lío que se armó el año pasado el coreano con la fiesta de Bandankoro: fue el día de los Santos Inocentes a celebrar a la Sagrada Familia. Pues bien, este año he descubierto que ni los unos, ni la otra, en Bandankoro a quien honran es a San Juan Evangelista.

Misa a las 10:00 de la mañana, que comienza a las 11:15, por ese sentido tan especial del tiempo que tiene nuestro pueblo. Procesión, que no perdonan nunca, y en la baffa-iglesia todo el repertorio de cantos y bailes que se sabían. Han venido de todas las aldeas vecinas, y para todos han cocinado arroz. A mí me ha acompañado Medo, mi amigo musulmán. Y no solo me ha acompañado, sino que ha participado activamente en la homilía dialogada.

Les he dicho que San Juan era un buen amigo de Jesús, y que el ser amigo de alguien no significa únicamente el que le puedes pedir favores constantemente, sino que también te debes ofrecer a ayudarle a solucionar sus problemas. Y es que, como os he contado en otras ocasiones, por estas tierras uno se encuentra a su mejor amigo en cualquier esquina. Y en cuanto te encuentras al amigo, inmediatamente te quiere meter mano a la cartera.

A las 2:30 de la tarde, por fin, nos han dado el almuerzo: arroz con un pescado seco que he preferido no mirar mucho al metérmelo a la boca. Además, sabía igual que el mono de Kamayeh, y que el cabrito de Bumbam Kakendehka. Cada vez que Medo desmenuzaba el pescado con sus dedazos y me sacudía la mano encima de la bandeja, me daba un ataque de risa boba. Me ha preguntado por qué me reía tanto, y le he contestado que me acordaba de mi sobrino Javier, y de lo contento que estaría compartiendo con nosotros la comida.

He vuelto con un poquillo dolor de cabeza por el sol y el estruendo de los tambores. Desde la carretera podía oír el griterío del campo de fútbol: jugaba Osasuna contra Magbonso. He preguntado más tarde el resultado y me han dicho que el partido seguía al día siguiente con los penaltis.

-¿Pero un partido no dura 90 minutos?

-Sí, pero han empatado 0-0, tiraron 5 penaltis cada equipo y volvieron a empatar. Luego otros 5, y metieron dos cada uno. Como se hizo de noche, continuarán con los penaltis mañana, y si la gente quiere saber el resultado tiene que pagar otra vez la entrada de 500 leones.

La necesidad agudiza el ingenio, ¡si señor! Ya os contaré si el Osasuna de aquí consigue tan buenos resultados como el de Pamplona, porque los penaltis de mañana no me los pierdo por nada del mundo, a no ser que se pasen la semana lanzándolos para desempatar.

Manuel salió temprano con la moto a celebrar la fiesta de Kamabala. La dejará en Kamathoro en casa de Félix, y luego debe caminar una hora hasta la aldea. Antes, lo hicieron los jóvenes del poblado con el set, aparato de sonido, en la cabeza.

Vicente se ha quedado a descansar en la misión, que bien ganado se lo tenía después de la caminata de ayer.

Jueves, 28 de diciembre del 2006

Se quebró la racha africana del Osasuna, espero que no la nacional, ni la europea. Perdieron 4-3 en los penaltis, después de discutir media hora si jugaban antes dos tiempos de 15 minutos. Decían los de Magbonso que ellos sí se sabían las normas de la FIFA. El problema era que había otros dos equipos esperando jugar y que la noche se echa enseguida encima.

Después del partido todos se fueron a bailar. Aquí las tristezas se reservan para otros menesteres.

Kamayusufupacto

Viernes, 29 de diciembre del 2006

Hemos ido Manuel, Vicente y yo a Kamayusufu para decidir el lugar más apropiado para la construcción de la nueva escuela. Me ha pedido Manuel que dirigiese yo la reunión para comprometer a la comunidad en el proyecto. El Chief, Abu Fofana, ha estado de acuerdo en todo, y la comunidad no ha parado de aplaudirme después de cada frase y la correspondiente traducción. Eran tantos los aplausos, que me he querido asegurar que estaban traduciendo lo que yo decía. Parece que si, que la gente estaba simplemente entusiasmada con la buena noticia.

No resisto la tentación de enviaros una fotografía del momento en que el bueno de Abu Fofana y un servidor nos hemos estrechado las manos dando por cerrado el pacto de caballeros. Fijaros en el abrigo que lleva el Chief. Mientras yo me deshacía de calor, él parecía que marchaba a esquiar a los Pirineos en el mes de Febrero. ¡Qué diferencia de termostatos, Dios mío!

He pedido al Chief  la donación notarial de los terrenos en los que pensamos construir la escuela, así nadie podrá reclamarlos más tarde.

-La tierra pertenece a Dios no a mí, me dice.

-Sí, eso es cierto, pero también lo es el que en Kamayusufu el administrador de las tierras de Dios es Abu Fofana, digo yo.

-Se ríe. No hay ningún problema en hacerlo, Padre, porque la comunidad está feliz con la escuela.

A la escuelita de Kamayusufu, que solo cuenta con una clase, asisten también los niños de las aldeas de Mondiyan, Kamasembara, Mathinking, Kamayusufu II, Luluyan, Kamakolo, Kagbane, y Bandankoro. Naturalmente, deben ir caminando. Como veis, el problema es bastante urgente. Vamos a comenzar la construcción con un dinero donado por el Ayuntamiento y el pueblo de Viana de Navarra. No alcanza para terminar, pero intentaremos entusiasmarlos con la nueva escuela para que la financien totalmente. ¿A que suena bonito?: Viana Primary School.

Comenzaremos las obras en Enero con intención de terminarlas antes del tiempo de lluvias. La aldea se compromete a dar posada a los trabajadores y a alimentarlos. Nosotros les ayudaremos con el arroz, porque entendemos que en este tiempo les es prácticamente imposible alimentar más bocas que las de su propia familia.

También deberán ayudar con la mano de obra no cualificada, y consiguiendo piedra y grava.

Por la noche, hemos puesto un poquito en orden los proyectos inmediatos. Os los menciono para que veáis en cuantos berenjenales andamos metidos.

– 9 Pozos de Agua donados por diferentes personas o entidades: Agustinos Recoletos del Sur USA, Cortes de Navarra, Viana de Navarra, Joaquín Salanueva, Fernando Torres, Colegio San Agustín de Valladolid, Merceditas de Madrid, Mancomunidad de Aguas de Montejurra (2 pozos).

– 4 iglesitas: Kamoi, Mile 14, Kamahera, y Bumbam Kakendeka. El dinero fue donado por el Grupo de Amigos de Sierra Leona, que coordina el incansable Santi Marcilla, y la Parroquia de Little Flower, de El Paso, Texas.

– Edificio multiuso (escuela, iglesia) de Kadagbana II. También con el dinero del club Amigos de África.

– Escuela Primaria de Kamayusufu (Pueblo y Ayuntamiento de Viana)

– Escuela para Párvulos en Kamabai (Voluntariado Misionero del Colegio San Agustín de Valladolid)

– Reformas necesarias para comenzar la Escuela Profesional de Artes y Oficios (Grupo dirigido por Inés de Asís de Madrid)

– Programa de becas de estudio. Hemos inscrito en la Escuela Secundaria y en la Universidad un total de 130 personas, especialmente mujeres.

Como veis, si a esto añadimos nuestro trabajo pastoral, nos queda muy poquito tiempo para tener tentaciones, lo que no deja de ser una ventaja para nuestra santificación personal y comunitaria.

Domingo, 31 de diciembre del 2006: Nochevieja

He preparado el mismo menú: dos gallos, guisados con todo lo que he pillado por la despensa. Me han quedado como para chuparse los dedos, de verdad. Creo que solo les faltaba cantar, como el del evangelio.

Celebramos la misa a las 10:30 de la noche para recibir el nuevo año dándole gracias a Dios por la vida. Una vida dura y sacrificada la que le toca vivir a este pueblo, pero vida a fin de cuentas.

El momento de la paz ha sido especialmente emotivo. Me hubiese gustado que vieseis por un pequeño agujero la alegría con la que se abrazaban y se deseaban lo mejor. Ha sido uno de esos momentos que seguramente perdurarán

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