Recordando: Noviembre 2006

bajandoferry

Mis queridos amigos:

La verdad es que me daba un poquito de pereza retomar el blog después de mi viaje a España. Son muchas las anécdotas y sensaciones que quisiera compartir con vosotros, pero me temo que es imposible reflejar todo lo vivido en el papel.

Aterricé en la T4 del aeropuerto de Barajas, Madrid, con la sensación de haberme metido en una de esas naves que tanto nos gustaban de críos, y que nos transportaban en viajes fantásticos hacia el futuro. Limpieza, luz, agua… Y, también, el añorado café con leche con un croissant que me supo a gloria. Al llegar a nuestra casa en el Paseo de la Habana, tenía la sensación de estar atracando en puerto. Quien no haya vivido durante unos meses en la humedad del trópico nunca podrá entender lo que una  toalla absolutamente seca significa para tu cuerpo. Mis hermanos recoletos, como siempre, amables y acogedores. Tengo ya las citas en la Clínica del Rosario, donde las Hermanas Guilzu son nuestros ángeles protectores. Todo está bien, bueno, las transaminasas posiblemente permanezcan crónicamente altas por la malaria, me dicen. Los hongos que me inundan son marca “Tropicalis” (vete tú a saber qué significa eso), y con una crema, en pocos días comienza a desaparecer el picor. De tanto arrascarme tenía zonas en carne viva.

En Valladolid me siento como en casa. No puedo añadir más, simplemente que, a pesar de sus múltiples ocupaciones, mis compañeros son admirables en su disponibilidad y me hacen sentir querido. Algunos de ellos, incluso cooperaron con su pequeño ingreso mensual en el pago de la matrícula escolar de algún chaval sierraleones.

No pude disimular las lágrimas, ni volviéndome hacia la ventana, ante el gesto de uno de los alumnos:

-Padre, no puedo ir a Sierra Leona porque me operaron de un tumor en la cabeza, pero le he traido unas latas y unos cuadernos que he recogido entre los vecinos. ¿Puedo seguir recogiendo cosas para enviarle?

Y allí siguen, un grupo de chavales, ilusionados en un voluntariado misionero, compartiendo con los pobres un pedazo de sus vidas.

Por fin conocí al Dr. Gonzalo Crespo de Buccal, en Valladolid. También al Dr. Luis. Todo el personal es encantador. Me trataron como si fuese un paciente de primera, y eso que el servicio fue absolutamente gratuito. Ojalá la vida me permita algun día devolverles algo de lo mucho que hicieron por mí.

En Lodosa pasé un rato muy agradable con la Corpus y su grupo La Esperanza. Me llenaron de pastas y de cariño. También de becas para que nuestros chavales puedan ir a la escuela.

No fueron pocos los kilómetros que recorrí solicitando ayuda para nuestro pueblo. La cosecha, gracias a la generosidad de los españoles, fue expléndida. El pueblo de Viana de Navarra, el de Cortes de Navarra, mis amigos Joaquin y Mari Carmen, Fernando Torres de Pamplona… cada uno de ellos se ofreció para financiar un pozo de agua. Jesús Aguirre, cura de Cortes, me presentó al “Super”. Después de un rato de charla comprendí el por qué del sobrenombre: este tío es capaz de hacerte una lavadora solar con un par de cajas de cartón. Sería una bendición que se diese una vuelta por estas tierras para enseñarnos a administrar el sol, que de eso tenemos de sobra.

La decepción que sufrí cuando el Gobierno de Navarra no aceptó financiar RENACER (Escuela Profesional de Artes y Oficios), se esfumó gracias a un nuevo grupo de amigos de Madrid, encabezados por Inés de Asís y su esposo. Ellos se han ofrecido a hacerse cargo del proyecto.

En Santa Rita, de Madrid, disfruté y me emocioné en la misa de niños. Grano a grano, como las hormigas, van haciendo realidad nuestros pequeños y grandes sueños. Ahora fue una moto nueva. Mañana…, Dios dirá. Ellos siguen acarreando domingo tras domingo euros a la hucha de su Baffa.

Tomé el pulso a la actualidad española y aprendí todo lo que se debía aprender acerca de Consuelo Alcalá, Carmina Ordóñez, Lola Flores… (¿Cuando las dejarán descansar en paz?) También de la operación Malaya: quien no haya robado que tire la primera piedra, diría alguno de los encausados.

 En Gran Hermano oí decir a dos chicas participantes algo asi como que con lo mío hago lo que me da la gana. Y me dieron ganas de llamarles y decirles que no, que no puedo tirar la comida porque es mía, ni tampoco maltratar a mi perro porque es mío. Se comienza pegando al perro, y se termina matando a la mujer porque tambien era mía.

Fui testigo de la Semana Fantástica del Corte Inglés, donde una chaqueta de 280 euros la podías conseguir por la tontería de 150 euros. Total, el sueldo de medio año de algunos, no todos, de los habitantes de Sierra Leona. Pero si llegaste tarde a la Semana Fantástica, podías todavía engancharte a las gangas de Los 8 Días de Oro, también naturalmente, del Corte Inglés.

Pero, sobre todo, me quedo con el cariño de mis hermanas, Mari e Isa, y con los ratos compartidos con toda la familia. Y con el bocadillo en el descanso del partido de copa Osasuna – Peña Sport (gracias, Fernando). También con los pinchos, casi todos con premio, del bueno de Ramón, en Letyana. Y el apoyo incondicional de Joaquín y Mari Carmen. Y la comida con Antonio y su familia. En fin, que entre todos me regresasteis a primera linea fortalecido en el cuerpo y, sobre todo, en el alma. Gracias, de corazón.

Lunes, 20 de noviembre del 2006

Vuelo muy temprano, a las 6:45 am, así que le toca darse un madrugón a mi buen amigo y representante Rodri. Esta vez el cuerpo va con menos susto adentro, incluso hacía días que me pedía regresar al trabajo en primera linea.

Pongo encima de la báscula las dos maletas: 51 kilos y medio. El de Brussels Airlines ni pestañea, así que viajo prácticamente con las manos libres. Tenía tanto sueño que me he muerto en el asiento nada más sentarme en él. Ni me enteré cuando dieron el desayuno. Y tampoco me dejaron la bandeja a un ladito.

Llego a Bruselas a la hora prevista, lo que me permite pasar los tres controles de seguridad con tranquilidad. El camino hacia la Terminal B-5 también me es conocido, así que me sobra tiempo para tomarme un café antes del vuelo.

De nuevo predomina el color moreno. Salimos hacia Sierra Leona sin demoras. Esta vez me duermo con un ojo abierto para no perderme la comida. El viaje, sin contratiempos. Me desquito del desayuno pidiendo vino un par de veces.

Me asomo por la ventanilla para ver el Estrecho. Desde aquí arriba la distancia es insignificante, pero cuantas vidas ha costado ya el recorrerla. Se me acelera el pulso al sobrevolar el continente africano: tan cerca y tan lejos, que decían mis sobrinos.

Vamos a aterrizar y me voy al servicio para prepararme. Pongo los 20 mil euros en mis partes nobles. Espero que a nadie se le ocurra cachearme por esa zona. A la vista, unos billetes de 100 euros y unos cuantos miles de leones para pagar “el recibimiento” en moneda nacional.

Salimos todos bien abrigados a la escalerilla del avion. El calor me da un bofetón que casi me deja sentado. Creo que los dos primeros kilos de sobrepeso los dejé allí mismo, mientras cumplimentaba los trámites migratorios. Y comienza el vía crucis que todo visitante debe caminar si quiere entrar en este hermoso pais.

Primera estación: migración.

-¿Para qué vienes a Sierra Leona?

-Soy misionero católico, ¿no lees en mi residencia?

-Si, pero no tienes visa de reingreso.

-Mi residencia es múltiple y caduca hasta Diciembre.

-Si, pero falta una firma.

-¿Y donde la consigo?

-Yo te firmo por 50 Euros.

 Ya empezamos. Respiro profundo porque es inútil enojarte.

-Ok, firma y luego te pago, pero firma primero.

Segunda estación: esperando el helicóptero.

-Pasaporte.

-Aquí está, soy residente en Kamabai.

-¿Quien le ha puesto el sello y cuanto ha pagado?

-¡Ah!, ¿pero debía de pagar algo?

-Hay mucha corrupción, Padre, y debo velar por que todo vaya bien.

-Ya, ¿y cuanto me cuesta “el que todo vaya bien”?

-No le he pedido dinero.

-Entonces devuélveme el pasaporte.

-Es que usted ha cooperado con la corrupción y eso está penado.

-¿Y quien te ha dicho a ti que yo he pagado algo? Llama a un Jefe de la policía.

-¿Usted no sabe quien soy yo? Yo soy el Jefe.

-Tú tampoco sabes quien soy yo, asi que escúchame bien. Si pierdo ese helicóptero por el que ya he pagado el pasaje, tú me vas a devolver el dinero de tu propio bolsillo. Y ahora espera un momento a que llame a Mustafa Kamara, y le explicas lo que está pasando. Estoy cansado, harto, y nunca soy estúpido dos veces en el mismo día.

-¿De qué conoce a Mustafa?

-No importa, espera que lo llame y le saludas.

Me dijo que no era necesario y me devolvió el pasaporte sin pagar un león más. El tal Mustafa es el Jefe de Policía de la División de la Zona Norte y buen conocido mio. Y me pareció éste un buen momento para cobrarme todo el arroz que se me ha comido gratis.

Uno de los pasajeros, japonés, me dice:

Well done (bien hecho)

-Se donde estoy, le contesto, y más vale que tú aprendas pronto.

Tercera estación: Jose Luis se encuentra con Casimiro.

Se pasa más miedo volando 15 minutos en los helicópteros de Paramount Airlines que en las 6 horas de vuelo con Brussells Airlines. Nos han amontonado junto a las maletas y, a pesar de que las ventanillas van abiertas, nadie se anima a mirar hacia fuera.

Por fin, el reencuentro. Tenía ganas yo de pegarle un abrazo a Sang Wong, el coreano.

Nada más verme me suelta una de las pocas palabras que se sabe en español pero que desisto de escribirla porque no pasaría la censura de mi editor. Lo dejo, pues, en tres puntos suspensivos.

… ¡Por fin llegaste!

-¿Me extrañaste?

-¿Traes jamón y constitución?

Si alguien esperaba más efusividad, es que no conoce a Casimiro. Alguien debiera darle un curso intensivo de cómo exteriorizar la afectividad, pero en fin…, se que me quiere y que me extrañó, aunque no me lo diga.

Ha venido tambien Vicente. Me llevan a comer a un restaurante indochino nuevo para mí. Sospecho que Casimiro no es la primera vez que viene porque le hacen mil reverencias. La comida… pssssssssss. Tampoco me importa mucho, porque todavía estoy paladeando los mil caprichos de la cocina mediterranea.

Vamos a dormir a Solar, una nueva Guest House más cara que la Costa del Sol: 70$ la nochecita, con mosquitos y cucarachas gratis. Y las cucarachas, tamaño carnicería. Salgo crucificado a picotazos y le pido a Diosito que sean picaduras limpias. Como siempre, la solución en 7 ó 10 días.

Ha venido Liza para que le entregase los regalos que le enviaron mis sobrinos. Saltaba de alegría con el bolso y las pinturas de maquillaje.

Martes, 21 de noviembre del 2006

Me ofrecen desayuno continental, pero todavía no se me hace el estómago al estado de la taza y prefiero ayunar. Tampoco me viene mal. Nos hemos comido, tumbados en la cama, una bolsa de mazapanes Segura que supongo tienen bastante más valor energético que el tal desayuno.

En la playa, esta vez si, hemos conseguido langostas para cocinarlas en Kamabai para la cena. Son grandes y baratas. Antes, el coreano nos da a Vicente y a mí una leccion de “regateo”. Deja las langostas a la mitad del precio al que se las querían vender. No ha cambiado nada.

Conduce Casimiro y viajo medio adormilado. Y digo medio, porque todo lo que tiene de buen negociante lo tiene de mal conductor.

En cuanto los pikines (niños) ven el Toyota corren gritando detrás de él: Grandpa, grandpa, grandpaaaaaaaaaaaaaaaa. Está bien, voy a decirlo, un par de lagrimillas si que se me escaparon. Alguien les había dicho que ya no iba a regresar, y creo sinceramente que se alegran de verme.

La sobremesa interminable con mil anécdotas atropellándose en la boca. Queremos contar mil cosas al mismo tiempo. La cerveza y el jamón ayudan lo suyo a las confidencias. Estoy contento, estoy en casa… Incluso sonrío y digo hola a los four o’clok. Parece como si ellos también me estuviesen esperando. Dice el coreano que mandó limpiar mi habitación…., menos mal. Tendré que adaptarme de nuevo a ese sentido tan personal de la limpieza que tienen por aquí.

Miércoles, 22 de noviembre del 2006

Manuel, Vicente y Casimiro han salido muy temprano a Makeni al Sínodo Diocesano. A mí me han dejado descansar y organizar un poco la habitación. Muy pronto ha comenzado una procesion de visitas. Me dicen que he engordado y se rien. Prometo ponerme a régimen y adelgazar pronto y se rien también. No entienden que teniendo comida no se coma por culpa de los kilos. Ellos nunca tienen ese problema.

Medo se ha quedado sin habla con los regalos. Le cuesta, pero esta vez ha llorado a moco tendido. Al ver la mochila de Osasuna me ha dicho que la quería guardar para que le durase muchos años. Le he explicado que Javier prefiere que la rompa de tanto usarla, que si le ve con la del Barcelona se va a enojar.

-No Barcelona anymore (no más Barcelona), dice con los ojillos aún brillantes.

El libro de fotos lo ha visto despacito. A cada fotografía le daba un beso.

-Laura, Ana, Xavier….no paraba de pronunciar.

También yo me he emocionado traduciéndole la carta que le envió Javier.

Fatu miraba sorprendida el maletin de pinturas de maquillaje y el bolso.

-¿Y los tampones? Me pregunta Medo.

-Vienen en el bolso, le digo riendo.

¡Quien me iba a decir a mí hace unos meses que Medo se iba a interesar por esas cosas! Pero la verdad es que fue él quien me insistió por teléfono en que no me olvidase de traerlos.

Kuthaineh, el fritambo hembra, no para de olerme con curiosidad. Al ratito ha comenzado a lamerme y a ponerme la cabeza para que le arrascase. Me dicen que ya no toma leche, pero que pasa mucho tiempo en la misión. Está bien grande y me ha dado una alegría enorme el que me reconociese.

Ha sido un día bonito, un día de reencuentros y de retomar sensaciones dormidas. Poquito a poco van regresando a mi alma los pies descalzos y la cara sucia sonriente… Los juegos imaginativos y el petete. Las cosas en la cabeza, y no en las manos. Neneh y su nueva criatura Regina. Y Pa Sorie, nuestro velador, y su indescifrable Kriol. También parió Yeanoh, aquella chiquilla a la que el coreano convenció de no abortar. Y tenemos una cabra a punto de parir. Y las gallinas vuelven a poner huevos normales, chiquitos, caseros…. Una de las cosas que me impresionó al llegar a España fue el ver el tamaño de los huevos. ¡Santo Dios!, las gallinas africanas necesitarían una cesarea para ponerlos.

Seray, la mamá de Ballay está esperando un nuevo retoño. Nacerá en Enero. Pa Bangura le pidió que dejase la casa, pero ella lloró a sus pies pidiéndole perdón. Y como Pa es un santo…, pues sigue dándole posada. El padre, bien gracias. Otra vida truncada, otro sueño roto…  Hoy, Seray vende buñuelos para intentar sobrevivir, y ya no va a la escuela. Parirá otros tres o cuatro hijos más, y la dejarán. O tendrá que compartir marido con otra más joven.

Yo le doy de vez en cuando un poquito del dinero que el Hermano Alfredo me dió para ellas. Y espero que las oraciones del buen hermano, ayuden a paliar siquiera un poquito sus penas. Es la historia, nuestras pequeñas historias de cada día.

Me viene a la memoria la pregunta que tantas veces hice por las clases del San Agustín: ¿Por qué vosotros si, y aquellos no? Pero ahora, se la formulo al buen Dios al revés… ¿Por qué estos no y aquellos si, Dios mío?

Los mosquitos se están dando un festín con mi sangre enriquecida con productos mediterraneos. Supongo que todavía les costará tumbarme un par de meses y que podré pasar la Navidad sin contratiempos.

Jueves, 23 de noviembre del 2006

Hoy he asistido a las reuniones del Sínodo. Me ha dado gusto saludar a tanta gente que faena en el mismo barco: el Obispo Biguzi, Pa Manso, P. Henry, P. Maca, P. Francis, P. Jorge, el mejicano, P. Chema Caballero…, en fin, un equipo que en términos futbolísticos podríamos llamar de Primera División.

Se están perfilando ya las conclusiones, y el trabajo es duro. Hay un mundo por construir. Contaros todo lo oido sería interminable.

Al P. Domingo, el del libro “Dios me quería vivo”, le han destinado a una nueva misión en Fadugu. Me dice que en dos meses ha pescado dos malarias porque la casa no reune condiciones. Lo veo pálido y cansado.

Tampoco uno de los mejicanos ha podido asistir a las reuniones por causa de la malaria. No es que me alegre, pero consuela un poco el saber que los Recoletos no tenemos la exclusividad del mosquito.

Me ha mandado un mensaje Rodri avisándome de que las dos cajas que dejé en Madrid llegaban hoy a Sierra Leona. ¡Caramba qué rapidez!

Casimiro ha recibido una llamada de Corea comunicándole que su madre adoptiva estaba muy enferma y ha pedido permiso para ir a visitarla. Se ha regresado a Kamabai para hacer las maletas y poder salir el viernes temprano para Freetown.

Viernes, 24 de noviembre del 2006

 Me ha pedido Casimiro que lo llevase a Makeni a las 5:30 de la mañana para irse en taxi a Freetown. Hemos hablado poco en el camino. Sabe que me duele que se vaya, pero entiendo que es importante para él despedirse de la mujer que lo crió como a un hijo.

Le he dado un abrazo y me he regresado a Kamabai antes de que me viese los ojos brillantes.

He vuelto a recoger a Manuel y a Vicente porque a las 8:30 de la mañana comenzamos las sesiones del Sínodo. Me dice Vicente que Casimiro se ha regresado a Makeni porque se había olvidado el dinero, el pasaporte y el ordenador en el Toyota. No me lo puedo creer. Cómo estará el coreano de afectado para que se deje el ordenador y la cartera.

El tema de hoy es Justicia y Paz. Se insiste en pagar el salario justo a todos los que trabajen para la misión, incluidos los veladores. Y facilitarles un día obligatorio de descanso semanal.

El P. Peter Mansaray, de Lungi, pregunta cómo puede pagar con los 200.000 leones que recibe de la Diócesis el salario justo de una cocinera y un velador, pagar el diesel del coche, y comprar la comida… Sin comentarios.

He ido a la oficina de correos para recoger un paquete que me llegó mientras estaba en España. Viene de New Yersey y no me puedo ni imaginar lo qué, o quien me lo envía. Manuel y Vicente tienen tanta o más curiosidad que yo, así que me acompañan para retirarlo. Me piden que abra el paquete para revisarlo porque viene del extranjero. No salgo de mi asombro: alguien me ha enviado 5 kilos y 100 gramos de rosarios. Supongo que de alguna manera se habrá enterado de todos los que prometí rezar en mi cautiverio, y de cómo la deuda se me iba haciendo cada vez mayor. Así que, ¡toma ya!, 5 kilos. Eso, dando por hecho que las medallas que añadió pesasen 100 gramos. Seguro que alguno de los que me conocen se sonreirá al leer esto, pero la verdad es que me hizo ilusión recibir el paquete.

Más tarde, en Kamabai, revisando la caja con cuidado, descubrí que el remitente era un buen amigo del P. Julio Espinosa. Mil gracias, amigo.

Les digo en un descanso a Chema Caballero y a Jorge que se vengan a cenar a Kamabai después de las reuniones, que tengo chorizo, salchichón Mari Pili, jamón…, y el mejor coñac del mundo, que diría mi amigo Antonio.

El caso es que han aceptado, nos hemos escapado de la oración final. ¡Mea culpa!, pero es que la dirigían las hermanas y, rezando, son como la misericordia del Señor: eternas.  A las 7:00 de la tarde ya estábamos sentados a la mesa. Se ha unido al grupo el Hermano Bruno, italiano. Hemos disfrutado todos de lo lindo y le hemos dado un repaso total a la botella de Constitución.

Oye, les he dicho al ver la botella, que me vais a estropear el blog. Yo pensaba decir que nos fundimos la botella y me estais dejando dos dedos.

Otro ratico de sobremesa, y Constitución terminada. Quedamos en vernos con más frecuencia, pero todos sabemos que es muy difícil el poder repetir estos ratos de hermandad por la cantidad de trabajo que todos tenemos. Nos comprometemos a visitar a Chema en Madina en el mes de Enero.

Sábado, 25 de noviembre del 2006

Salimos temprano para Makeni, porque a las 7:30 de la mañana tenemos la misa de clausura del Sínodo.

Al obispo se le ve feliz. Debe estar orgulloso del trabajo que ha hecho por este pueblo y de cómo está dejando sentadas las bases para su sucesor. Aunque me pelee con él, lo admiro y respeto por su entrega sin medida.

La tarde en Kamabai ha sido tranquila. Continuan las visitas, sobre todo de los niños, para ver a Grandpa. Isah me dice que extraña a Laura y que le gustaría irse a vivir con ella. Decido darle una sorpresa a mi sobrina y le digo a Isah que me acompañe para llamar a Laura por teléfono.

Me entero entonces de que mi sobrina ha terminado por ser el ada madrina de Casimiro en Europa. Me imagino la conversación.

-Laura, Laura, soy Casimiro, Kamabai, ¿eh? Llamar Augustinian Recollets of London for mí.

Y me imagino también la cara de sorpresa de Laura. Total, que al coreano se le hacía mucho el tiempo que debía esperar en el aeropuerto de Londres, antes de coger su conexión para Corea, y le pidió a mi sobrina que les dijese a los Agustinos Recoletos que fuesen a buscarlo. Y lo consiguió. Al día siguiente le llamó el P. Dennis dándole las gracias por su bondad y diciéndole que el coreano ya había llegado a su tierra. ¡Ver para creer! Primero, la Hermana Concepción en la T4 de Barajas, y ahora esto.

Siento la casa un poquito más vacía. Cierto que tengo a Manuel y a Vicente, y que además son excelentes compañeros, pero el vivir 6 meses solo con el coreano hizo que nos acostumbrásemos el uno al otro. Supongo que como cualquier pareja. ¿Y ahora con quien me peleo?

Domingo, 26 de noviembre del 2006

 He concelebrado la Misa con Vicente en el Santuario. Hacia la 1:30 de la tarde, salía con Medo para Freetown para pasar allí la noche y cruzar en el primer ferry a Lungi.

En Waterloo, vendemos 3 sacos de pimienta que Medo compró para hacer negocio. Si no le traigo yo los sacos, no saca ni para el transporte.

La ciudad estaba inundada de bandas estudiantiles y de desfiles. Pregunto, y me dicen que celebran el día de Acción de Gracias. Decido pasar la noche en Jays Guest house: hay los mismos mosquitos, menos cucarachas, y el precio es bastante más barato que la Guest Solar.

Medo y yo hacemos comida y cena en Roy Restaurant. Barracuda con patatas fritas, para variar. Intento dormir temprano, pero es inútil. Televisión a todo volumen y conversaciones interminables en la baranda. Salgo un momento a la calle a tomar el aire.

-Poto, poto (asi nos llaman a los blancos), ¿estás triste? Yo te doy alegría por 20 dólares.

-¿Seguro? Mira que hay mucha gente que con más de 2 millones de dólares todavía la están buscando, y no la encuentran.

Le invito a una Fanta de naranja, y me cuenta su historia…, o la de la vecina, ¡qué se yo! Casi todas las historias son iguales: pobreza, 3 hijos, abandono, hambre, prostitución para estudiar… Si no era cierta, al menos lo parecía, asi que le regalé unos leones para la cena de sus hijos y se fue toda contenta. Y a mí me dibujó una sonrisa en la cara, a pesar de verla partir con tristeza. ¿Esta será la alegría?

Llamo a Medo y le recuerdo que debemos cruzar en el ferry de las 8:00, así que no podemos salir más tarde de las 7:00. Intento dormir otra vez con el arrullo de una horrible película nigeriana.

Lunes, 27 de noviembre del 2006

Hemos logrado cruzar en el primer ferry, y he pasado por la parroquia de Lungi para recoger al P. Peter Mansaray. Conoce a medio aeropuerto y seguro que nos es de gran utilidad.

Me sorprendo gratamente cuando únicamente me piden 29 mil leones para sellarme los papeles. Iluso de mí, solo era el primer sello. Y en ese almacén había más sellos por abrir que en el libro del Apocalipsis. Aquí, si te dejas, te quedas en calzoncillos en un plis, plas. Y eso, aun viniendo acompañado del bueno del P. Peter.

Primero, no encuentran las cajas. Luego, las encuentran pero hay que esperar a alguien de aduanas para que las revise y ponga otro sello. Paciencia, están todos ocupados. Por fin viene uno, abre la caja y saca una bolsa de castañas.

-¿Qué es esto?

¿Y cómo le traduzco a este tío castañas?, pienso yo.

-Algo asi como nut, le digo.

-¿Droga?

-No, nut.

Y me como una enfrente de sus mismas narices.

Antes de que me haga abrir y probar todos los turrones, le “unto” un poquito las manos.

Ahora falta el “big man” (hombre importante, que dicen ellos) para que apruebe el que no se pague impuestos por la mercancía. Es un moreno más grande que un armario de doble puerta. Resopla de calor porque el almacen es una auténtica sauna. Me mira tres veces, luego a las cajas, y las firma sin más.

¿Ya?, pregunto a Peter.

-No, nos dice uno de sus parroquianos, ahora necesitamos la firma de un inspector que permita el que saquemos las cajas de aquí. Y están todos reunidos hasta la 1:30 de la tarde. Puedo mandar un mensaje a uno, pero tendrá que darle algo.

Otra vez la burra al trigo.

¿Qué tienen las cajas?

-Material deportivo, medicinas, y un conversor de energía solar.

-Todo lo eléctrico paga impuestos, el 5% de su valor. ¿Tiene la factura de compra?

-No, es un regalo, y es de segunda mano.

-Vamos fuera y le explico, Padre.

Y me explica que por 50 mil leones, el material eléctrico puede convertirse en objetos personales (que no pagan impuestos). Me dice que es de Binkolo y que admira el trabajo de los misioneros, y que siempre que tenga algun problema lo busque a él. Supongo que lo dirá para que no se lleve la tajada otro inspector.

Hago cuentas. El subir sanas y salvas las dos cajas en el Toyota me ha costado, viaje de ida y vuelta en ferry incluido, 59 euros. No está mal del todo.

Esperamos una hora al ferry con un avispero de chiquillos pidiendo dinero por las ventanillas. Me tomo una coca-cola caliente (¡puafff!), y aprovecho para llamar a Javier Uso a Madrid, y darle las gracias por enviarnos las cajas.

Logramos volver a Freetown en el ferry de las 2:00 de la tarde. El tráfico en la ciudad es siempre un caos, pero especialmente hoy. Nos cuesta llegar a Roy una eternidad. Invitamos a cenar a Liza y a Kadie para abonarles el dinero de la universidad. Liza prefiere que se lo ingresemos al día siguiente en la cuenta que la universidad tiene en el Comercial Bank para que los estudiantes paguen la matricula: no se fia de tener un millón trescientos mil leones en la casa.

Mientras cenamos, descubrimos la razón del colapso de tráfico en Freetown: al Príncipe Carlos de Inglaterra le ha dado por visitar la ciudad el mismo día que a mí. Y ahí estaba él, en la tele, todo sonrosado, saludando a los niños de las escuelas, viendo danzas tribales, y tomando tónica. Eso si, nadie se podía acercar mínimamente a la zona en la que tan distinguidos visitantes eran agasajados, sin previa invitación y chequeo integral.

¡Dios salve a la Reina! Ya hubiese querido yo que me acompañase a visitar con la misma sonrisa beatífica a la gente de mis aldeas. Y que usase la linterna para ir a hacer pis. ¡Perdón!

Le doy una llamada sorpresa a Inés de Asis para agradecer su interés en que nuestros proyectos sigan adelante. Un día me dijo que sentía que Dios me había puesto en su camino. Yo diría lo contrario, pero en fin, ¿quien conoce los entresijos de Dios?

Martes, 28 de noviembre del 2006

 Antes de salir para Kamabai compramos un refrigerador y un par de tambores que nos encargó Vicente. El conseguir dos simples cosas, te hace perder 3 horas por el centro de la ciudad, así de simple. Por eso salgo hacia la misión más tarde de lo previsto.

Manuel nos espera impaciente. Está deseando instalar el convertidor para que funcione la energía solar. Llevan ya dos meses teniendo que usar el generador. ¡Y se nota en la economía!

Funciona, gracias a Dios, y este pequeño milagro de la técnica me va a permitir poner al dia el blog al no tener que depender de las dos horas nocturnas para escribir.

Miércoles, 29 de noviembre del 2006

Se me ocurrió comentar en la misa del domingo que ayudaríamos a pagar las registraciones en la escuela a los que realmente lo necesitasen, y ha comenzado una peregrinación de chavales solicitando ayuda. Traen una carta, te miran, y esperan a que la leas y les des la respuesta. Les digo que vamos a estudiar su caso en comunidad y que si realmente lo necesita, que no se preocupe.

Adama, me suplicaba llorando y le he acompañado a la escuela Secundaria para pagar la registración y que pudiese comenzar las clases al día siguiente. En el camino le he repetido mil veces que no podía desperdiciar esta oportunidad.

-No te preocupes, Grandpa, que ya puedo pensar como adulta.

 Nos llegaron otros 300 sacos de arroz y hemos comenzado a repartirlos. Y así se nos ha pasado el día: Manuel repartiendo por las aldeas el arroz, y yo con estudiantes de arriba para abajo.

Cómo me gustaría que vieseis sus caras de felicidad cuando se dan cuenta de que solo deben preocuparse de estudiar. ¡Cuanto bien habeis hecho con poquito dinero!

Jueves, 30 de noviembre del 2006: San Andrés, fiesta en Kabogsona

A pesar de encontrarse en mi zona, es la primera vez que voy a visitar la aldea y tengo curiosidad por conocer su gente. Recojo a Félix en su casa de Kamathoro, aparco el Toyota, y comenzamos la caminata.

Félix está contento con sus zapatos nuevos y quiere estrenarlos hoy mismo. A mi me da un poco de miedo, porque me lo imagino subiendo la colina sin apretarle los dedos de los pies. Le aviso que como corra mucho se los quito. Se rie.

-Don’t worry, Grandpa, small, small (no te preocupes, Grandpa, vamos despacito)

Ahora es cuando noto los excesos culinarios y las correrías por la calle Laurel de Logroño. ¡Qué manera de sudar! Gracias a Dios, el camino está seco y no hay que meter los pies en el agua.

Pasamos por Kamabala y aprovechamos para saludar al Chief Pa Saio Conteh, y recordarles que el 12 de Diciembre bautizaré a los catecúmenos en Kayonkro. Nos ofrecen mampa, pero solo mojo los labios por hacer aprecio. Félix se traga todo lo que le ponen, tanto líquido como sólido. Me da la sensación de que en nuestras correrías apostólicas llena la joroba de reservas para unos cuantos días.

El camino es un sube y baja que te va acalambrando las piernas. Hablo, naturalmente, de las mías, porque al bendito Félix no se le acalambra nada. No para de hablar ni cuando le digo que lo oigo como quien oye llover. Y es que no puedo desperdiciar ni un poquito de energía hablando. ¡Quien lo diria!, ¿verdad?

Llegamos a Kabogsona y cumplimos con el rito sagrado de saludar primero al Chief  Pa Sabarie. Es musulman, pero está contento de que vaya a visitarlos. Dice que ha oido que soy generoso, y yo pienso para mis adentros que seguro que se presenta en la misa para ver si me saca algo.

Mientras Félix y Santige, lider de la comunidad, organizan la procesión y la misa, me siento un rato a la sombra. En un momento me rodea un avispero de niños sonriendo. Los más atrevidos me tocan la mano. Eso si, si me muevo, corren del susto. Desde aquí oigo platicar a Felix con los líderes. Uno de ellos está tomando nota. Vaya, al menos alguien sabe escribir. Supongo que están preparando todo una agenda de actos en honor de San Andrés. Me hago a la idea de que la misa no va a durar menos de tres horas. Como tengo que celebrarla a intención de los difuntos de Viana, Navarra, puede que mande a más de la mitad al cielo de sopetón.

Después de la procesión, comienzan las actividades (todas las que me suponía…, y más).

Esto es nuevo, para mi sorpresa me da la bienvenida, en mi iglesia, el Pastor protestante. ¡Caramba con el ecumenismo! Me dedica frases muy bonitas, pero tranquilos que mi humildad no corre ningun peligro, porque supongo que se las dirá también al Iman musulmán cuando se preste la ocasión.

Después me da bienvenida el coro…., pero mejor os escribo la agenda, y ya está.

Bienvenida al Padre (Pastor protestante).                                                                               Canciones del coro.                                                                                                                                 Presentación de los visitantes ( y no se olvidan de ninguno)                                                       Presentación del Chief (a ver con qué me sale éste al final de la misa)                                   Presentación del lider cristiano.                                                                                   Presentación de la Mamy Queen (lider femenino)                                                   Presentación de Félix.                                                                                                     Presentación de la mujer de Félix.                                                                                       Historia de la iglesia de Kabogsona.                                                                                   Ofrendas de agradecimiento (esta vez un gallo, toronjas, y unos plátanos)                     Peticiones (pozo, escuela…, todo) Hasta aquí, 2 horas, 50 minutos.                                   Comida (metían la mano con alegría en mi plato al menos 5 personas)

Después de la comida, a eso de las 2 de la tarde, bajo un sol abrasador, emprendíamos el regreso con la música de fondo del gallo regalado.

Me siento más tranquilo ya que me vacuné de nuevo contra la tifoidea poquito antes de mi regreso a Sierra Leona, así que estoy listo para tragarme lo que me pongan.

Manuel ya me estaba esperando porque le habían pedido llevar el set (equipo de música) a Kathanta. Resulta que allí también tienen como patrón a San Andrés. Mira por donde, dos de nuestras aldeas tienen como patrón el nombre de mi padre. La paliza que me he pegado hoy, a los dos, a mi padre y al santo, se la brindo.

 

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