Recordando: Mayo 2006

amigas

Lunes, 1 de mayo del 2006

Me la he pasado todo el santo día en Makeni. El caso es que al revisar una de las casas, los policías encontraron una pistola en la habitación de Bunda, nuestro constructor. Después de la guerra, Naciones Unidas pagó un montón de dinero por cada arma entregada, y el Gobierno penó con hasta 10 años de cárcel la posesión de armas de fuego sin el permiso correspondiente.

Detuvieron a Bunda, lo metieron en la cárcel, y allí que me fui para hablar con el Jefe de la Policía de Makeni, A.C. Koroma. La reunión al principio fue tirante. Le dije que me cortaba la mano por ese hombre, pero no querían soltarlo. Bunda se hincó de rodillas pidiendo clemencia, y a mi me hirvió la sangre al verlo humillarse de esa forma. Después de tres horas enteritas de plática, y de decirle al tal Koroma que no me iba a volver a Kamabai sin el detenido, me lo entregaron. Al final, incluso me ha dado su número celular pidiéndome que le llame en cuanto tenga algún problema.

Hemos llegado a Massaramanke a las 6:30 de la tarde e inmediatamente nos ha rodeado todo el pueblo. Neneh, la esposa de Bunda, lloraba a lágrima viva viendo a su esposo libre. Espero que la experiencia les sirva de lección.

Estoy cansado porque ha sido un día realmente tenso. Sénkele y Kutháhineh están dormidas pegaditas en un rincón de la habitación, y les he tomado una foto para que las conozcáis. Parece que Sénkele va aceptando poquito a poco a su nueva amiga, porque los primeros días se moría de celos y prefería reventar a compartir el biberón.

¿Qué queréis que os diga? Hasta ternura me da el tener que preparar dos biberones.

 

Martes, 2 de mayo del 2006

 Se me han presentado en la misión 25 policías para hacer un chequeo completo de las casas del poblado. ¿El resultado? El que me sospechaba: han aparecido varias de las cosas robadas, marihuana, drogas… Algún muchacho incluso corrió para esconderlas en el bosque al ver a la policía. Se han llevado a varios esposados y os podéis imaginar el alboroto de la gente.

He ido con la policía a casa de Medo y, bajo mi responsabilidad, he abierto de una patada la puerta de la habitación que usa nuestro seminarista, al que a partir de ahora llamaré con el nombre figurado de Juan, cuando viene a Kamabai. Tampoco ha sido agradable el hallazgo, y también se confirmaron mis sospechas de mucho tiempo atrás. Zapatos, más de 20 camisetas nuevas, material escolar, latas de nuestra despensa…, en fin, todo un alijo de cosas robadas de nuestras bodegas.

Acababa de pagar la hospitalización de su hermano (luego me enteré de que nunca estuvo ingresado), su licencia de conducir y el seguro de la moto, su colegiatura… Incluso me había pedido la dirección de Santi para pedirle dinero para sus gastos. En fin, es duro, pero a la vez un alivio el haber descubierto a alguien que nos estaba mintiendo constantemente a nosotros y al mismísimo obispo. Y no quiero ponerme a contar el dinero que me ha robado porque me sube la sangre a la cabeza.

Miércoles, 3 de mayo del 2006

He tenido que ir a Makeni para firmar la denuncia oficial. Han detenido a Juan y lo han llevado a la cárcel. Ha venido el Padre Maca para interceder por él. Cuando le he enseñado los documentos y las fotografías de los robos, se le han puesto los pelos de punta.

Tú eres africano y conoces a tu gente mejor que yo, Maca, le he dicho. Si te sucede lo mismo en tu casa, ¿qué haces? ¿Llamas a la policía?

 Más tarde me ha llamado el Padre Francis del Seminario preguntándome por qué había hecho la denuncia.

El caso es que el tal Juan se había convertido en una especie de prefecto para sus compañeros, y en la niña de los ojos del obispo. Y nadie podía creerse lo que nosotros habíamos descubierto. Y, sin comerlo ni beberlo, a mí me tocó agarrar el toro por los cuernos. El bueno del coreano me dijo: tú eres el Superior, haz lo que creas justo. Yo lo enviaría a la cárcel. Para matarlo.

Me han reunido en una oficina con todos los detenidos, y he podido decirles unas cuantas palabras.

A ti, y a ti, y a ti también, te estamos pagando la colegiatura, les he dicho mirándoles a los ojos. ¿Por qué nos robas? ¿No te das cuenta que los materiales que te estás robando pertenecen a toda la comunidad? ¿Y tú, Juan, no me vas a decir la verdad? Solo quiero la verdad. ¿Donde está todo lo robado y por qué nos has estado mintiendo siempre?

Como Juan insistía en su inocencia, tuve que enseñarle las fotografías que tomé en su habitación con todas las cosas robadas. Se quedó pálido, pero aun así siguió mudo.

El Jefe de la Policía me ha preguntado cuál era el siguiente paso. Lo que significa que si yo daba el OK, los mandaban a Corte y a más de uno de ellos les iban a caer varios años de cárcel. Le he contestado que no tenía corazón para hacerlo, pero me insistían en que era conveniente. Les he pedido tiempo, al menos hasta mañana para pensar, consultar, y rezar la decisión.

Por la tarde me ha venido una representación de la comunidad, con el Chief a la cabeza, pidiendo que perdone por esta vez y que prometen cuidar la misión. Incluso el Padre Maca asistió a la reunión.

Una promesa más, les he dicho, la misma que me hicisteis la última vez.

Y al Padre Maca:

Tú eres de Kamabai, ¿por qué no tomas tú la decisión? ¿Qué hago?

Como se hacía el sordo, les he pedido que se lo tradujesen al limba, pero no me ha respondido tampoco.

Casimiro insiste en que vaya hasta el final. Tengo la cabeza como un bombo, y siento que me va a estallar. Cómo me gustaría que el obispo estuviese en la ciudad, pero está en Italia. Voy a intentar descansar un rato porque mañana a las 9 a.m. tengo que dar la respuesta en la Comisaría de Policía de Makeni.

Para rematar el día nos han avisado de que habían llevado a un mordido de cobra al dispensario de Kamabai. Me han dicho que allí tienen la piedra negra, pero que llegaron tarde y el muchacho de 30 años ha muerto. Y todo por esperar hasta el último momento e intentar curarlos con hierbas y emplastes raros.

Le digo a Casimiro que últimamente nos hemos vuelto demasiado confiados y que olvidamos con frecuencia la piedra negra cuando visitamos las aldeas. Una mordedura sin tenerla a mano es mortal porque no hay tiempo ni medios para llegar al hospital. Tendremos que hacer propósito de enmienda.

Jueves, 4 de mayo del 2006

No he pegado ojo en toda la santa noche. La cabeza no se pone de acuerdo con el corazón, y la decisión no es fácil. Temprano me han traído una carta firmada por el Chief. Es musulmán y me dice que no quería enviarla porque no aprueba los robos, pero que la comunidad le insistió para que la escribiera. Me pide en ella que libere a los detenidos sin cargos y que él se encarga de que aparezca lo robado. La verdad es que no lo creo, pero en fin…

He llegado a las 8:30 de la mañana a la Comisaría de Policía de Makeni y allí me esperaban los Padres Maca y Francis. Insisten en que no vaya a corte. Les digo que lo tengo claro con los muchachos, pero no con Juan y con el que vendía droga.

Por fin me ha llamado el Jefe de Policía, Mustapha preguntándome la decisión final. Le he pedido que dejase libres sin cargos a todos. He agradecido a la Policía su excelente trabajo, y les he regalado todos los materiales robados. Me han advertido de que en caso de producirse otro robo no acudirían a detener a los culpables, porque habían trabajado muy duro durante dos días para nada.

En 1998 ayudaste a salvar la vida de mis compañeros, le he dicho a Juan. En su nombre, y gracias a ello, no te envío a corte. Espero que aprendas la lección y no sigas arruinando tu vida. No sé cuánto dinero has conseguido, ¿3, 4, 5 millones? El dinero solo es dinero y se acaba pronto, pero has perdido algo que vale mucho más: una comunidad de hermanos. Tú pierdes más que yo. Yo solo perdí el dinero.

De todas formas, al final y a pesar de su enojo, ambos Jefes me han dado sus teléfonos privados para seguir en contacto.

Me vuelvo a casa con todos los detenidos, pero no estoy contento. Algo me dice que con Juan he cometido un error al no enviarlo a juicio.

He ido directamente al Chief y le he entregado a los muchachos recordándole lo pactado: deben decir toda la verdad y devolver lo robado que escondieron en el bosque.

Viernes, 5 de mayo del 2006

 Han venido los líderes de la comunidad con el Chief a la cabeza a hablar conmigo. Me piden que perdone y olvide. Me explica el Chief que en la cultura africana nadie te aceptará que fue culpable de algo, simplemente se callará. Aprovecho para recordarle que en mi cultura el que calla, otorga. Les digo que yo hice mi parte, y que si no devuelven lo robado llamaré a España para parar la donación del proyecto RENACER (no os preocupéis que no es más que un órdago a la grande para ver qué pasa). Y nunca he hablado más en serio. Hicimos un pacto antes de firmar la liberación de los ladrones, y pienso ir hasta el final.

El Chief me pide que recemos desde  el fondo de nuestro corazón. Le explico lo que en mi cultura significa “a Dios rogando y con el mazo dando”. Así que después de la oración insisto en lo pactado con ellos. Quedan en seguir investigando.

Me he enterado de que Juan no ha devuelto las llaves de la moto y que la anda conduciendo tan tranquilo por Makeni. Es como si me hubiesen prendido un cohete. Me he largado al Seminario a las 9 de la noche y, a través de un amigo, le he hecho saber que o me entregaba la moto en 5 minutos, o se la entregaba a la policía.

En presencia del Padre Francis reconoció que se había equivocado, pero no había forma de sacarle toda la verdad. Francis me ha pedido que espere el regreso del obispo la semana que viene antes de tomar una decisión definitiva.

Está bien, espero, pero te advierto Juan que, con o sin obispo, o me dices toda la verdad, o le entrego a la policía el documento donde se demuestra que te robaste 2 millones de leones de la misión.

Sábado, 6 de mayo del 2006

He ido a entregar arroz a algunos líderes, y me he pegado otra soberana sorpresa: el bendito Juan nos ha robado también 15 sacos de arroz. Es el único que tenía acceso a la llave a parte de mí, y juro que yo no me los he comido. Más bien intento evitar el arroz siempre que puedo. Esto si que me duele, porque les ha robado la comida a los pobres.

Me ha vuelto a llamar el Padre Maca, el Padre Suma… Yo se que Juan es una especie de icono en la diócesis, y que cuenta con la simpatía del obispo, pero les he dicho que si les gusta, pues que se lo queden. Y ya estoy harto de hacer la misma pregunta: Si esto pasa en tu casa, ¿qué haces?

Tengo unas ganas locas de volver a la normalidad y que termine todo este embrollo. Me hubiese gustado no tener que tomar yo la decisión de expulsarlo. Aunque creo que es lo correcto, siempre te queda un sabor de boca amargo.

He tenido reunión con los catequistas y les he comentado que el Padre Santi Marcilla había conseguido un fondo para ayudarles en sus trabajos. Se han ido felices sabiendo que ya no tendrán que batallar para cambiar las ruedas de las bicicletas, y que les podríamos dar un poquito más de dinero para ayudarse en sus gastos. Me han dicho también, que sienten vergüenza por lo que nos han robado en la misión, y que contamos con todo su apoyo.

Domingo, 7 de mayo del 2006

 He celebrado la misa en el Santuario como con desgana. Los últimos acontecimientos me han desmoralizado un poco, y se me nota. Tampoco la gente ha estado muy animada que digamos.

Casimiro se ha marchado a Freetown en moto con la intención de comprar allí todos los materiales que nos faltan para terminar la escuela Little Flower. Les hemos pedido alquilado a los Javerianos su camión y eso nos permitirá ahorrar un buen dinero.

Vamos a intentar buscar la manera de financiar nuestro propio camión para transportar materiales. Sería ideal uno de unas 3 toneladas, y con caja basculante. Dado que constantemente estamos envueltos en proyectos de construcción, nos será de una utilidad tremenda. Más pensando en que el Gobierno de Navarra diese una respuesta afirmativa a nuestro Proyecto RENACER. Incluso podríamos alquilarlo alguna vez.

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Lunes, 8 de mayo del 2006

Menuda la que ha caído la noche del domingo al lunes. Si os cae la misma agua en España, se llenan todos los pantanos en 3 días. Y nunca antes había visto tantos y tan grandes relámpagos: parecían fuegos artificiales. Nunca he tenido miedo a las tormentas, pero esta vez si que me impresioné.

Día movido e interesante. Por la mañana, bien temprano, he ido con parte de los trabajadores a Kanikay. Los otros siguen trabajando en la remodelación de nuestra casa.

Después, con la esposa de Pa Bangura, de vuelta al hospital de Makeni. He aprovechado el viaje para cambiar el aceite y los filtros del toyota. Lo cuidamos como a un príncipe.

Casimiro me ha llamado más que una novia. Me dice que no puede volver hoy porque no le terminaban de cargar el cemento, y que lleva gastados 20 millones de leones. La verdad es que es más feliz comprando, que rezando una novena. Cuando me enteré que había sido varios años maestro de novicios de los Hermanos de la Madre Teresa de Calcuta no me lo podía creer. Tengo que reconocer que a los dos nos gusta más pajarear de aquí para allá acarreando materiales, que sentarnos en la capilla. Menos mal que tenemos a las monjitas Agustinas Recoletas de Brasil rezando por nosotros.

A las 6 de la tarde he tenido una visita inesperadísima. Se me han presentado Yenkeny y Kadiyatu con un galón de mampa, y con Medo de traductor. Me dicen que saben que me gusta conocer acerca de sus tradiciones, y que si les doy mi palabra de honor de que solo hablaré o escribiré en mi lengua y fuera del país, ellas me informan de todo lo que quiera saber acerca de la Bondo Society. Les he preguntado el por qué. Y la respuesta me ha sorprendido.

Porque usted tiene un corazón que perdona, y eso significa que es un hombre bueno. Además sabemos que ha pedido el ingreso en la Gbangbani Society.

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Está claro que las dos señoras estaban al tanto de mis averiguaciones, y decidieron venir a hablar conmigo en persona. Kadiyatu (la que sale a la derecha en la foto que os envió), es la Nendaiwa, Jefa de la Bondo Society en todo nuestro Biriwa Chiefdom. Ella se encarga de hacer las ablaciones del clítoris en la zona, y dan escalofríos solo de oírle contar cómo los corta. Yenkeny es la segunda de abordo.

Les he leído todo lo que escribí en el blog y se han sorprendido de mis conocimientos, pero no me han preguntado por la fuente de información, lo cual he agradecido. Me han hecho unas pequeñas correcciones. Ahí van.

NUEVAS ANOTACIONES SOBRE LA BONDO SOCIETY

No limpian los utensilios que usarán en la ablación con la sangre de ningún animal. Eso lo hacen los hombres, me dicen.

El Yombo es la comida que celebran al final de la Iniciación, pero lo que comen son pollos a los que les ha arrancado de cuajo la cabeza, y diversas hiervas medicinales. No se comen la mitad de los clítoris, sería canibalismo y no lo aceptan. Es posible que en otros lugares lo hagan, pero no en el Biriwa Chiefdom. Sí es cierto que meten todos los clítoris en una bolsa de plástico y los siembran en un árbol. Me juran que, a partir de entonces, el árbol produce mil veces más fruto. Y que si quiero, me pueden enseñar un árbol de mango donde sembraron clítoris, para que vea qué cantidad de fruto produce.

 -La ablación la hace con cuchillas de afeitar, pero usa una nueva en cada muchacha. Muchas lloran y se asustan cuando la ven por la calle, me dice Kadiyatu. Siempre hierven las cuchillas antes de usarlas.

 -Me asegura que en una semana, la muchacha está perfectamente curada de la ablación. La curan con hojas medicinales que queman para convertirlas en ceniza, y luego aplican en la herida. No me quiere decir el nombre de las hojas por ser un secreto de los antepasados.

 -Aceptan que el rito de la Iniciación se está convirtiendo en un negocio. Cada muchacha debe pagar 60.000 leones si quiere ser iniciada, aparte de los kolanuts que debe dar al Chief  y al Paramount Chief.

 Les pregunto por qué la ablación, por qué privar a la mujer de una parte de su cuerpo importante en las relaciones sexuales de pareja.

Os lo cuento como me lo dijeron.

Les quitamos el clítoris porque así las mujeres pierden el apetito sexual y no se preocupan más que de su marido. No andan buscando hombres. El papel de la mujer es cuidar de la casa y de su esposo. Las mujeres no iniciadas solo piensan en el sexo, y son un problema para las familias.

 Como ya llevan más de medio galón de mampa, me atrevo a seguir averiguando.

Les digo que en Kamabai hay un montón de muchachas iniciadas madres solteras que parece que no perdieron para nada el apetito sexual. Y que un gran número de mujeres se larga con otro hombre diferente de su esposo.

Se ríen, fuman, beben…, y me piden que pague yo el mampa. Son 1500 leones, 0.50 dólares lo que me ha costado sacar la información. Y terminan con algo como para enmarcarlo.

-Padre, si eso pasa sin el clítoris, ¿se imagina lo que pasaría si no se los quitásemos?

¿Nos reímos, o lloramos?

Miércoles, 10 de mayo del 2006

 El día ha transcurrido sin sobresaltos, con las vueltas de aquí para allá que se han convertido en el pan nuestro de cada día.

Los estudiantes de Primaria han venido a entregarme una carta de agradecimiento por los cuadernos y materiales que les dimos.

Y he recibido otra carta donde se me dice que los ancianos de Kabakeh siguen estudiando mi solicitud de ingreso a la Sociedad Gbangbani. Parece que no es tan fácil que acepten el que un blanco se meta de lleno en el corazón de su cultura y de sus tradiciones. Me piden que me reúna con ellos en consejo. Seguro que lo haré, por intentarlo no va a quedar.

Félix me ha pedido que el sábado les lleve a Kayonkro el resto del material para techar la escuela de Kadagbana II.

Casimiro volvió bien cansado con el camión cargado de materiales, pero dejó debiendo 14 millones de leones. Prefiere que mañana, jueves, vayamos los dos con el Toyota y que yo conduzca.

Los dos estamos realmente cansados. Ya son 3 meses los que estamos trabajando solos, y lo vamos notando. Aquí no hay fines de semana, ni puentes, ni pequeñas vacaciones de Navidad o de Semana Santa. Aquí todos los días son parejo: trabajo, trabajo, y más trabajo. Un trabajo agotador, aunque nos encante y nos enriquezca.

He llamado a Bassan para que me tenga listos otros 10.000 dólares. ¡Madre mía como se nos va el dinero!

Me he pasado bastante tiempo en la cama con dolor de cabeza, espero que no sea el mosquito otra vez. Las lluvias multiplican los insectos hasta el infinito, y no hay forma humana de librarse de las picaduras.

Aprovecharé para mandaros estas notas y para leer vuestros correos. Salimos a las 5 de la madrugada y esperamos regresar el mismo día por la noche.

Voy a tratar de descansar temprano.

Jueves, 11 de mayo del 2006

Nos hemos pegado un buen madrugón. Tanto, tanto que, por esta vez, nos adelantamos al canto del gallo. Ahora, cada vez que tenemos que salir debemos buscar a alguien que se encargue de Sénkele y Kutháhineh. Esta vez le ha tocado la suerte a Medo, y me reía explicándole las horas de los biberones. Ya tengo ganas de que dejen de tomar leche.

Hemos llegado temprano y nos hemos ido directamente al café Internet para enviaros el blog. Como fue un viaje relámpago, no he tenido tiempo más que de copiar vuestros mensajes en un documento Word para leerlos despacio en la misión.

Bassan sigue portándose bien y nos ha dado el mismo cambio que “la calle”: 2.950 leones por 1 dólar.

Le he pedido a Casimiro que aproveche a enriquecerse con las enseñanzas de las camionetas.

-Look (mira), me dice: “No Money no Friend”.

Algo así como que si no tienes dinero ya puedes ir olvidándote de los amigos. Hay cincuenta mil camionetas, y se había de fijar precisamente en esa.

Gracias a Dios que aparece otra de las que a mí me gusta: No condition is permanent.

 -Mira, le digo, ese sí que es un buen mensaje. Hace tiempo me sirvió como punto de meditación. Algún día se acabará el trabajar los dos solos.-Two people lot of work but fewer problems. More people less work but lot of problems. I prefer more work and fewer problems, me dice.

Nunca se me había ocurrido verlo desde esa perspectiva: trabajando dos tenemos mucho trabajo pero menos problemas. Cuando alguien venga, disminuirá el trabajo, pero aumentarán los problemas de convivencia. Genial, el coreano, pero aun así me inclino por que vengan al menos un par de voluntarios más.

Hemos pagado los 14 millones que debíamos y nos hemos ido a comer algo a Roy antes de salir de regreso para Kamabai.

Sabía que los dos grandes amores de Casimiro eran el jamón y el pulpo. Hoy le descubrí su tercer gran amor: la langosta.

-¿Sabes cocinarlas?, me ha preguntado.

Le he dicho que si, se ha largado a la playa, y ha conseguido por 20 dólares una docena de ellas.

Hemos llegado a Kamabai a las 12:30 de la noche y nos hemos cocinado media docena con una salsa de mantequilla y cebolla. Estaban deliciosas.

Viernes, 12 de mayo del 2006

Me ha tocado llevar al hospital a Yeanoh Koroma, la chiquilla a la que su madre pedía abortar antes de que el coreano se cruzase en su camino. Es increíble cómo Dios sigue usando mediaciones humanas para realizar el milagro. La muchacha está bien y el embarazo va viento en popa. Y una nueva criatura enriquecerá el mundo en Octubre gracias a una nueva carambola de Dios a tres bandas: la tozudez de Casimiro, un chavalín de Córdoba pagando los gastos del hospital, y Santi moviendo cielo, mar y tierra por conseguir amigos de Sierra Leona. Me pide Santi una foto para el chaval, y se la voy a enviar con gusto. Por ahora, la de la madre con el crío en las entrañas, y en Octubre la del recién nacido.

Noche de confidencias. Se estrecha la amistad. El pasado de Casimiro es para escribir una novela y, aunque le causa dolor, le gusta abrir de vez en cuando el corazón al hermano. Hoy me habló de sus padres. El, fuerte, pequeño, terco…, como Casimiro. Ella, tierna, dulce, y hermosa… Le digo que salió al padre, y se ríe.

Es lo que me dijeron, me dice, yo prácticamente no los conocí.

 A mí se me puso un nudo en la garganta.

Crecí a la sombra de unos familiares, pero no es lo mismo. A los 17 años ingresé con los Hermanos de la Madre Teresa de Calcuta. Ella y Santa Teresita del Niño Jesús eran mis modelos a imitar. Pertenecí a esa Congregación Religiosa 12 años.

Mi sueño desde niño era poseer un reloj, aunque fuese pequeñito, pero solo podíamos tener dos hábitos, una cuchara y un plato. Trabajé con los más pobres entre los pobres limpiando sus casas y bañándoles a ellos. Pero un día intuí que no era mi vocación, que deseaba ir por otros caminos.

Rezábamos mucho ante el Santísimo. Me pidieron que profundizase en el fondo de mi corazón y que buscase allí la respuesta. Ya no podía más. Cuanto más pensaba, más loco me volvía, y decidí buscar una Orden Religiosa que trabajase en misiones.

En Filipinas conocí a los Agustinos Recoletos y solicité el ingreso. Los principios no fueron fáciles ya que el seminario parecía una Babel de lenguas: Tagalo, Visaya, Ingles… En mi país solo se habla una lengua, y me costó adaptarme.

Pidieron voluntarios para Sierra Leona, y aquí me tienes, trabajando entre los pobres, pero ahora con reloj.

 Sábado, 13 de mayo del 2006

 Me ha dado por limpiar a fondo la habitación y me he encontrado unas hojas sueltas del periódico El Mundo del 19 de Marzo. Casimiro trajo envuelto en ellas el jamón, y como aquí el español brilla por su ausencia, las guardé para leerlas y disfrutarlas despacio. Hay varios artículos de opinión acerca de la conveniencia o no de prohibir los “macrobotellones” en las calles de España.

Yo ni quito, ni pongo rey. La distancia es larga, y eso puede que me impida ver el problema con objetividad y en su justa dimensión. Lo que si os quiero decir es que me ha llamado poderosamente la atención un artículo de David Torres que él titula La ley de Liberty Valance. Copio literalmente.

“A mí la salud de un muchachito de 15 años, lo que haga con su hígado o con sus pulmones, me importa un bledo: si quiere matarse bebiendo, allá él. Eso si, por favor, que no moleste, que se muera en su puñetera casa.”

 Dice el periódico que David Torres es escritor y que su última novela es El mar en ruinas (Destino 2005).

Me ha dejado sin palabras. Supongo que, por esa misma regla de tres, el que alguien se muera maltratado a golpes, abusado, desesperado, de sobredosis, de soledad…, tampoco le importará demasiado. Naturalmente, siempre que no moleste y que se muera solo, tirado en un parque, o en un rincón, o en su puñetera casa.

A propósito del artículo, recuerdo ahora lo que alguien en Pamplona me decía un día:

Yo, cuando salen en la televisión esos niños africanos llenos de moscas en la cara, le digo a mi hijo que cambie de canal. No soporto verlos mientras estoy comiendo. No sé por qué la televisión pasa cosas tan desagradables.

Parece que para algunos, lo importante no es la cantidad de niños que diariamente se mueren en Africa comidos literalmente por la mierda y las moscas, lo importante es que no les revuelvan el estómago mientras cenan. O sea, que se mueran, pero que no molesten. Otra vez el verbo molestar.

Muchos quisieron entronizar ese verbo como el 11 mandamiento de las tablas de la ley. Incluso le reprochan al bueno de Moisés el descuido por no incluirlo en dichas tablas. Y los más quejosos suelen ser precisamente personas que no cumplen en absoluto ninguno de los 10 mandamientos anteriores. Personas para las que su caspa y sus canas son más importantes que el hambre en el mundo.

Ojos que  no ven, corazón que no siente, así que hagamos lo más fácil: cambiemos de canal.

He ido a Kanikay, Kapete Bubu y Bumban Kakendeka para ver los pozos. Ya están terminados y la gente está impaciente por comenzar a bombear agua. Todavía deben esperar un par de semanas para que todo esté bien seco.

Me dicen que también los otros tres están terminados, así que pronto os podré mandar fotografías para que seáis testigos de la alegría de la gente. Pensamos hacer pequeñas fiestas de inauguración. Y una por todo lo grande, cuando Antonio venga a verlos.

Lunes, 15 de mayo del 2006

Hoy comienza “nuestro” (de mi no os vais a librar tan fácilmente) Capitulo Provincial. Os tendré presentes en la oración para que decidáis lo mejor para la Orden y para la Iglesia.

He ido a Makeni a comprar diesel y gasolina y he perdido el día de la manera más tonta: me olvidé las llaves dentro del Toyota y cerré todas las puertas. Gracias a Dios apareció por allí el P. Henry, ese grande y simpático original de Kamabai, y me prestó el suyo para venir a casa a recoger las de repuesto.

En la mitad del trayecto, a la altura de Binkolo, pinchazo de rueda. Busco desesperadamente y nada, no hay rueda de repuesto. ¿Qué hago? Si me voy con la rueda averiada a arreglarla a Makeni, me pueden robar el diesel y la gasolina. Y si le doy la rueda a un moto-taxi, se puede largar con ella. Decido lo segundo, la rueda es más barata y pierdo menos.

Mientras espero a la sombra de un mango, me entra llamada de mi sobrina Laura diciéndome que ya están mirando el visado y las vacunas para venir a verme en Agosto. La noticia me baja un poquito el mal humor.

Al cabo de una hora regresa el de la moto con la rueda arreglada. Cuando Casimiro me ve aparecer con coche diferente, baja como un rayo para preguntarme qué ha pasado. Le digo que me dejé las llaves dentro del Toyota y se enoja.

Oye, majo, ¿a ti no te ha pasado nunca?

No, me responde, y si me pasase llevaría las de repuesto en la cartera. Hemos perdido todo el día.

¿Quien decía que el coreano era encantador? Se lo regalo.

Miércoles, 17 de mayo del 2006

Ahora resulta que en el corazón de cada Agustino Recoleto, escondido bien adentro, duerme un escritor. Os digo esto porque leyendo vuestros correos me topé con uno del P. Javier Jiménez, Chimeno para los amigos, con el que tuve el gusto de trabajar en aquel célebre EPJV que tanto dio que hablar en su momento. Juntos, y acompañados del P. José Manuel Berruete (miembro también del susodicho equipo), peinamos la zona de Oviedo y Gijón buscando vocaciones para el Noviciado, pero nada.

Al que se quejaba amargamente de nuestra falta de efectividad, le dije que si aceptaba a todos los que visitamos aquel día, podíamos montar tranquilamente un circo. Prefiero no seguir contando aquel episodio de búsqueda y captura de la posible vocación religiosa por respeto a las personas. Simplemente deciros que al que se miraba más normal, se le aparecía la Virgen con relativa frecuencia. Yo se que la Virgen María se puede aparecer cuando y a quien le plazca, pero en fin, ya me entendéis.

Resulta que Chimeno terminó ejerciendo de Secretario Provincial, y de allí se largó a cumplir uno de sus sueños: vivir en persona y en primera línea la vida misionera en el Amazonas brasileño.

Los dos nos conocemos bien, y creo que el aprecio es mutuo. Reí con ganas al recordar aquello de “el pececito era feliz”, un audiovisual que compartíamos con los chavales en las convivencias. A mí, después de trabajar 10 años con chavales de la calle, me parecía aquello una cursilada. Pero, poquito a poco y gracias a mis compañeros, pude descubrir que en aquella mole de cemento que era el Colegio San Agustín, también latía un corazón.

Descubrí también que la abundancia produce el mismo fruto que la miseria: niños abandonados. ¿La diferencia?: unos bien alimentados y con adidas en los pies, otros hambrientos y descalzos, pero los dos con hambre de presencia, ternura y cariño.

Me dijeron que era tutor de un grupo y que debía reunirme con los padres de los niños. Preferí consultar en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo qué significaba la palabra tutor. Una de las acepciones decía así:

Tutor: “Palo o poste que se pone junto a la planta para ayudarla a crecer”.

 Bien, pensé, y con el diccionario bajo el brazo que me fui para la reunión.

Recuerdo que les dije más o menos lo que sigue:

Educar no es fácil. Lo dice Celaya al asegurar que educar es como poner el motor a una barca: hay que medir, pesar, equilibrar… Y esto no es solo poesía. Tuve la ocasión de comprobar en Isla Venado, Costa Rica, cómo los pescadores se volvían locos intentando que no se hundiese, al ponerle el motor, el bote que habían construido con el tronco de un árbol.

Añade Celaya que para educar hay que ser un poco poeta, un poco marino… y tener kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es reconfortante ver, dice, mientras uno trabaja, en otros barcos la propia bandera enarbolada.

Me atrevería a decir, parodiando un hermoso pensamiento de Kalil Gibran, que los alumnos son flechas que lanzamos a la vida. Flechas que llevan en el corazón su propio blanco, sus propios sueños, sus propios pensamientos… Y nada comparable a la alegría que siente el arquero al ver volar lejos, bien lejos, la flecha que él lanzó.

No es fácil desaparecer, por eso educar es un arte, y para educar no sirve cualquiera, aunque consiga con nota el titulo de Magisterio.

Hay que saber tensar la cuerda lo suficiente para que la plantita no se doble y se pudra con el agua del riego, pero teniendo a la vez cuidado de no quebrar el tallo todavía tierno por tensar demasiado.

Y cuando el tallo es lo suficientemente grueso, el palo o tutor que la sujeta, ya no tiene sentido. Es el momento de desaparecer y disfrutar contemplando los frutos de la planta que tú ayudaste a crecer.

Los de la cosecha del 52 no tuvimos demasiadas oportunidades de ver películas de dibujos animados en nuestra infancia. Yo me desquité con creces de mayor. Una de las que me encantó, aunque no recuerdo ahora el título, contaba la historia de una osa y sus oseznos. Era simpático ver a mamá osa atareadísima en enseñar a sus cachorros todo lo necesario para la difícil supervivencia en el bosque. Al final de la historia, cuando sintió que estaban listos para valerse por si solos, se los llevó al bosque, les hizo subirse uno a uno a los árboles, y allí los dejó alejándose sin volver la cabeza siquiera.

Mamá osa supo desaparecer a tiempo. No lo dice la historia, pero seguro que al alejarse lo hizo con el corazón roto y sus grandes ojos húmedos.

A pesar de la pasión con que intenté explicar a los padres mi proyecto educativo para con sus hijos, dado mi pasado con los niños de la calle y mi no muy pulido lenguaje, no todos me miraban con extremada simpatía en aquel Salón Rojo. A alguno de ellos incluso se le escapó el comentario de que hubiesen preferido un tutor más convencional. ¡Sabrá Dios que quiere decir eso! Bueno, si lo sé, pero mejor me lo callo.

El caso es que terminamos siendo buenos amigos, y que hace poco tiempo recibí de una de aquellas alumnas, Laura de Miguel, Licenciada en Hispánicas, uno de los piropos más hermosos que me han echado en mi vida:

Todos los que pasamos por tu tutoría es como si llevásemos un tatú en el trasero. Todavía cierro los ojos y le doy gracias a Dios por aquellos años.

Y ahora resulta que al amigo Chimeno va y le da por retratarme con una parábola de peces y alas que me sacó las lágrimas. ¡Otra vez! Y, por favor, amiga Tere, no se te ocurra decir que son santas, que si se entera el coreano es capaz de ponerlas en un frasco y comercializarlas.

Leedla para ver si tengo o no tengo razón.

Querido Chou:

 ¿Cómo estás de tus malarias? Que sepas que por aquí te seguimos con interés y cariño. Cuando estaba en Tapauá no teníamos acceso a esas cosas, pero ahora llevo dos meses en Manaos y cada día miramos la página web a ver si aparecen nuevas noticias de Sierra Leona. Hasta hace un par de semanas, las imprimía para que tanto Manuel Silva como Miguel Pérez las pudiesen leer. Ahora hemos puesto Internet ya en toda la casa y ellos mismos la buscan y la leen con muchas ganas e interés.

       … Y el pececito era feliz. ¿Te acuerdas? Pues la historia continúa.

 El pececito volador

 Profe, profe, ¡cuéntenos una historia!

Había una vez un pececito pequeño, pero de gran corazón, de sangre caliente y rojilla. Se llamaba Joe, pero todos sus amigos le llamaban Chou. Sus padres eran Andrés eto-eto…, y Lupe-Lupita.

Aquel pececito tenía un grave problema: no era como los otros peces; él no nació con aletas; él nació con alas.

Una vez criado en los ríos y piscifactorías de Navarra, después de cursos y cursillos, recibida la orden de salida, quiso volar lejos para probar las frías aguas del norte de México, para curtirse en su primer viaje y bautizarse en su primera aventura.

 Después probó durante muchos años las aguas calientes de Cartago, con una ciudad para vivir y con muchos niños que fueron sus amigos. Las aguas del Sarapiquí y el San Juan y los ríos de Costa Rica fueron testigos de sus luchas, de sus encuentros, de su crecimiento, de su madurez.

Un día, de repente, surcó los mares y desembocó en las heladas aguas del Pisuerga, donde tuvo que aprender a nadar contra corriente, a convivir con toda clase de peces en aulas y campamentos, en patios y encuentros, en festivales y canciones.

Pero aquello no le bastaba. Nuestro pececito quería volar más alto. Y de un impulso brusco y grande saltó hasta África, a zambullirse en unas aguas revueltas, negras de tanta sangre, problemas y luchas. Allí aprendió a vivir sin respirar y tuvo un susto de muerte: unos desalmados quisieron cortarle las alas.

Cuando logró liberarse, surcó de nuevo el océano y se tomó un tiempo de descanso para recuperarse en las aguas bravas de los ríos del Paso y Nuevo México, siempre en la frontera, para que el olor y las lágrimas de los mojados no le dejasen olvidarse de sus sueños.

Hasta que, de nuevo, un día quiso realizar su sueño imposible, el más difícil. Y volvió a navegar hacia las aguas peligrosas de su corazón, hacia los ríos de Sierra Leona, ensuciados por el hambre y la pobreza, por el dolor y la violencia. Y allí sigue, navegando, coleando, intentando cada día aliviar algún sufrimiento, llevar alguna alegría, sin permitir que nadie corte sus alas.

¿El pececito era feliz? Por lo menos lo buscaba. Cada día lo intentaba. 

Desde allí, a cada paso nos manda una burbuja de aire fresco y nos repite: ¡Muchacho, cuida tus alas!

Con cariño. Un abrazo.

Javier (Chimeno para los amigos)

Gracias, de corazón, por tus letras Chimeno, y podías ir pensando en escribir un blog desde Manaos. Aunque solo fuese una o dos veces al mes, me encantaría leer y conocer más sobre vuestras luchas y aventuras de cada día. Estoy seguro que ni en cantidad ni en dureza son menos que las nuestras.

Si os cuento estas cosas es para que conozcáis un poquito más de nuestro pasado, de nuestro presente, de nuestros sueños y esperanzas cara al futuro… Seguro que después de las confesiones de Casimiro (el sabe que lo estoy escribiendo), y la parábola del “pececito”, estaremos un poquito más adentro en vuestro corazón. Todos sabemos que el cariño solo crece con el conocimiento y la confidencia mutua, aunque no es nada fácil desnudar el alma.

Jueves, 18 de mayo del 2006

Las cosas andan un poco revueltas por Kamabai. Incluso la policía ha venido para patrullar las calles por la noche. Y es que estamos de elecciones para Paramount Chief.

Mañana viernes es la presentación de candidatos, y el 2 de Junio la elección. Y vienen personas importantes de Freetown.

El caso es que los mandingos no quieren que resulte electo un limba, y los limbas no quieren un mandingo. Y aquí por un quítame de allí esas pajas se lían rápidamente a machetazos. Los zulas no se meten en estos enredos: ellos son felices con sus vacas.

Han venido a danzar durante toda la noche los de la Sociedad Gbangbani de Kassasi. Y son famosos por su sangre caliente. En este mismo momento estoy oyendo el tam-tam de sus tambores, y en un rato me daré una vuelta a ver qué pasa.

Sabéis que un Paramount Chief es algo así como un pequeño señor feudal que suele vivir a expensas de lo que saca a los pobres de las aldeas. Además es un puesto vitalicio. Uno de los candidatos es un señor que está trabajando y viviendo en Londres, así que imaginaros lo qué no conseguirán para estar dispuestos a cambiar Londres por Kamabai. Ya os contaré.

Viernes, 19 de mayo del 2006

Ha venido el Jefe de la policía para que lo invitásemos a comer. Nos dice que se ha traído consigo 20 policías para evitar problemas entre mandingos y limbas.

Le he pedido a Casimiro ir yo a Kanikay para hablar con el Chief y el Director de la escuela. Menudo rapapolvo les he pegado. Resulta que el lunes, el Chief le pidió a Casimiro otro saco de arroz y 26.000 leones para comprar plassas y poder cocinar a los trabajadores, y a mí me hirvió la sangre. Fui derechito al grano.

Tenemos un trato, nosotros construimos la escuela, y vosotros aportabais los materiales locales, la posada y la comida de los trabajadores. Estamos invirtiendo 75 millones de leones en el poblado, y la gente es incapaz de ayudar a acarrear la madera del bosque, proveer de agua para el cemento, y donar unas miserables hojas de plassas.

Yo se que la vida es dura, pero lo es para todos. Y en muchas aldeas no tienen ni arroz, ni escuela. Dadme una sola razón para continuar con la construcción, o paro la escuela. Y el próximo lunes voy a volver para ver si la razón me convence. Si pensamos en Kanikay es porque prometisteis cooperar.

 El Chief me dice que lo intenta.

No lo intentes: hazlo, le digo. Si no lo haces, reúnes a tu gente, y las cosas cambian radicalmente, el próximo lunes me llevo a los trabajadores para otro proyecto. Cuando estéis listos a cumplir lo pactado, me llamas. Y veremos entonces si todavía podemos contar con el apoyo de los donantes.

Se quedó de piedra, porque sin decir una sola palabra más, ni tomar el mampa reglamentario, me largué para mi casa. Bunda, nuestro constructor, estaba feliz: ya no aguantaba la falta de cooperación. Así que veremos lo que sucede la próxima semana. Por de pronto, ya me he enterado de que el Chief y el Director han convocado a una reunión urgente a todas las aldeas vecinas.

No sé si os resultará un poco dura nuestra postura, pero estamos decididos a no dar un solo centavo a quien no luche por su propio desarrollo. Los que deben de tirar del carro son ellos. Nosotros simplemente empujar en las cuestas. Creo firmemente que es el único camino para que este país comience a salir poco a poco de la miseria en la que vive.

¿Recordáis aquello de que es mejor enseñar a pescar que dar un pez? Pues eso, nosotros damos herramientas, no dinero. Y damos también semillas, no cassava. Naturalmente que, en caso de emergencia, saben que siempre nos tienen a su lado.

piedranegra

Sábado, 20 de mayo del 2006

Os voy a explicar un poco cómo nos organizamos en el trabajo para que entendáis mejor nuestras idas y venidas.

Sabéis que dividimos la misión en zonas, y cada uno de nosotros se encarga de una de ellas (bueno, ahora nos toca a más, pero supongo que es una situación transitoria). A mi me toca la Zona Central. Al ser las zonas extensas y con un montón de aldeas, las solemos subdividir en áreas, dependiendo de la proximidad geográfica.

Un sábado al mes nos reunimos con los líderes de cada una de las áreas, y cada tres meses hacemos una reunión general con todos ellos en Kamabai.

Yo tengo el tercer sábado de cada mes reunión de los líderes pertenecientes al área de Kadagbana II, y desde Kayonkro debo caminar unos 20 kilómetros entre ida y regreso.

El cuarto sábado de cada mes, me reúno en Kamabai con los líderes de las aldeas de esa área.

Cada zona tiene alrededor de 30 aldeas centrales, y cada aldea central suele tener algunas dependientes de ella, bien porque no tienen líderes, o bien porque la distancia es corta. Normalmente solemos visitar las aldeas centrales, aunque si salimos para varios días, nos damos una vuelta también por las más pequeñas.

Cuando alguien viene a la misión pidiendo ayuda, le preguntamos a qué zona pertenece, y lo atiende el que está a cargo de esa zona. Las emergencias las atendemos todos por igual.

Hoy, tercer sábado de mes, me tocó volver a ver la espalda de Félix durante varios kilómetros hasta llegar a Kadagbana II donde teníamos la reunión de una de mis áreas. Me dice que prefiere ir él primero porque si hay alguna serpiente o escorpión en el camino, huyen al oír ruido. Y os puedo asegurar que es cierto, porque esta vez me tocó ver cómo una mamba verde y amarilla corría despavorida al oír las pisadas. Quise tomar una fotografía, pero desapareció como por arte de magia.

Le digo que cuando nos conozcan de tanto pasar por allí, le dirá una a la otra: espera un poco que el tonto viene el segundo, y me picará a mí.

El camino a Kadagbana II ya os lo platiqué la primera vez, así que os voy a contar sin más la reunión. ¡Ah!, y antes de que se me olvide: Félix cumplió su promesa y se vino a caminar con los zapatos del 40. Este hombre es un santo.

En la reunión se leen los evangelios de las siguientes 4 semanas. Esta vez correspondían a los domingos 6 y 7 de Pascua, Pentecostés, y Santísima Trinidad. Félix lee el evangelio en limba y yo les hago una pequeña reflexión. Debe ser corta y sencilla, porque ninguno de los líderes sabe leer ni escribir. Luego ellos deben memorizar las lecturas y explicárselas a los habitantes de sus aldeas. Solo Dios sabe qué les dirán a sus gentes, pero lo que si estoy seguro es de que hablan de Dios con un agradecimiento y cariño infinitos.

Les digo que somos amigos de Jesús cuando hacemos lo que a El le gusta y cumplimos los mandamientos. Les pregunto si los saben, y veo sonrisas nerviosas, así que sigo sin esperar respuesta. Jesús nos conoce y como sabe que no tenemos buena memoria los resumió en dos: amar a Dios con todo el corazón y a mis vecinos como a mi mismo.

-¿Cómo puedo amar a mi vecino?, pregunto.

Dándoles los buenos días y saludándole, me responden.

Sonrío y les pregunto si realmente creen que basta con dar los buenos días, que eso solo significa que tengo buena educación. De nuevo me sorprenden ellos a mí.

Padre, es que al ir a saludarlos nos damos cuenta de si están enfermos, si están cansados, si tienen hambre…, y entonces compartimos con ellos lo que Dios nos regaló.

Me han dejado sin palabras, y le digo a Félix que lea el siguiente domingo.

Les invito a que no tengan miedo porque Jesús le pide al Padre por ellos: por Hunka, por Salifu, por Sieh, por Momodu…, para que ninguno se pierda. Y le pide también que nos eche una mano para que trabajemos unidos y seamos amigos. A Jesús le gusta que estemos unidos como El estaba unido a su Padre. Y porque Dios sabe que tienen un trabajo muy duro, nos manda el Espíritu para que nos fortalezca como fortaleció a los discípulos de Jesús. La alegría que sentimos al trabajar por nuestras aldeas se debe a que poseemos el Espíritu en nuestros corazones.

Llegamos a la Santísima Trinidad. ¿Cómo explicarles toda la riqueza de las relaciones de las tres divinas personas? Recuerdo al bueno del P. Diez intentando que unos aprendices de teólogos profundizasen en el misterio. Y lo complicado que se nos hacía entonces.

Me conformo con decirles que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo son como las tarinkey (piedras en limba) del subu (lugar donde cocinan). El subu tiene tres hurinkey (limba: piedra, en singular) en las que descansa la olla con el arroz. Si una piedra falla, la comida se pierde en el suelo. Como las tarinkey sostienen el alimento con el que recuperemos las fuerzas, la Trinidad sostiene nuestra vida y nos fortalece. Así como tres hurinkey distintas forman un solo subu, lo mismo las Tres Personas Divinas son un solo Dios.

No se si mi profesor de Teología aprobaría la explicación, pero ellos se fueron contentos y diciéndome que ya habían comprendido el misterio. ¡Caramba, y yo todo un año volviéndome loco!

Les expliqué otra vez el uso de la piedra negra, y le di una a cada líder. Al final de la reunión hice como que me había picado una cobra y les pedí que me atendiesen. Parece que lo entendieron bien.

A propósito de la piedra negra, en las instrucciones de uso de las últimas que recibí de España se lee que no deben usarse más que una sola vez, debido a que hay virus peligrosos que son difíciles de eliminar. Supongo que lo habrán escrito para curarse en salud, porque siempre las hemos reutilizado después de limpiarlas correctamente en agua hirviendo y leche. Menudo lío si les tuviésemos que proporcionar una nueva cada vez que una serpiente pica a alguien: terminábamos con las existencias de Bélgica.

Durante la comida hablamos de posibles proyectos, y de la mejor forma de implicarse en ellos. Me propusieron aportar ellos la madera para las aldeas que no dispusiesen de ella, pero no veo la forma de transportarla hasta Kayonkro. Y en la cabeza, como quieren ellos, me parece una barbaridad.

Cuando he llegado a casa me ha recibido Casimiro con una gran sonrisa: había conseguido una cría macho de bataha. Algo así como el novio de Bambi, vamos. La verdad es que el animalillo es simpático, pero supongo que tendré que ser yo el que le dé el biberón. Se llama Búi, fuego en limba.

Domingo, 21 de mayo del 2006

Recibí una llamada del Provincial en la que me comentó que una familia de Lodosa, la señora Corona Campos y su hija Lidia, quería ayudar a pagar los gastos de escolaridad de Sento. No me extraña, porque la gente de Lodosa lleva demostrando durante muchos años la clase de corazón que late en ese pueblo. No se contentan con colaborar con el Proyecto Esperanza de Labrea, Brasil, sino que les sobra generosidad para echarnos un cable en Africa.

Es por eso por lo que me animo a seguir escribiendo historias. Historias de verdad que, si a mi me conmueven hasta lo más profundo del corazón, se que también os conmoverán a vosotros.

Ahí va otra para ver si pica alguien.

amiekargbo

Se llama Amie, tiene 16 años y una sonrisa encantadora. Es hermanita de Sento, e hija, por tanto, de nuestro velador Pa Sorie. Nunca pide nada, ni se queja de nada, solo te saluda y sonríe. Y yo se que más de un día se va a la cama sin nada en el estómago.

Vuelve de la escuela, se quita el uniforme, y se viene a trabajar a la parcela que el Chief les concedió este año hasta el anochecer. Hoy es domingo y, como no tienen clase, se ha venido a trabajar todo el día.

Le llamé y le serví un buen plato de arroz. Entré para servirle el agua y cuando volví había desaparecido. Corrió a llamar a sus hermanos para compartir el plato.

Ellos tampoco comieron hoy, me dice.

Estudia primer año de Secundaria y solo falta a clase cuando no puede pagar la mensualidad y la echan. Le he sacado una fotografía que envío con el blog. Una pequeña alambrada la separa del desarrollo y de un futuro mejor. ¿Te animas tú a cortarla?

justiceandpeace

Lunes, 22 de mayo, al viernes 26 de mayo del 2006: Primer Sínodo Diocesano de la Iglesia de Makeni.

 No me podían haber hecho un mejor regalo. He tenido la oportunidad de conocer de cerca a los que el obispo llamaba “la flor y nata de la diócesis de Makeni”. Y la verdad es que uno se impresiona de ver el compromiso de los seglares de por aquí: cualquiera de ellos haría cualquier cosa por su iglesia. Incluso jugarse la vida.

Os mando fotos de algunos de ellos. Me llamó poderosamente la atención el ver el papel que la mujer juega en nuestras comunidades: Bernardette, Marvis, Francess… y muchas más.  Ellas empujan con una ilusión que contagia en Justicia y Paz, en Caritas, en Familia y Vida, en la Evangelización…

Conoceréis también a Pa Manso, aquel famoso personaje que tuvo a su cargo el Protocolo de la Casa Presidencial y que tanto me ayudó con el contenedor; a otro de nuestros ángeles de la guarda: el doctor Levi. También, a los sacerdotes que han ido apareciendo por este blog: Henry, Macca, Francis, el Obispo Biguzzi… Todos ellos se han ganado con creces mi admiración y mi cariño sincero.

domingonatalio

Y, por si cunde el ejemplo, os mando también la fotografía de Natalio y Domingo. Natalio fue provincial de los javerianos en México, y de allí se vino voluntario al frente (es el grandote). Domingo estuvo a punto de morir a manos de los rebeldes en el 98, y escribió el libro que os comenté hace tiempo: Dios me quería vivo.

Pero permitidme mencionar de forma especial al Padre Joseh Rabito, misionero javeriano. Lleva 52 años sirviendo en Sierra Leona. A quien se extraña de verlo todavía vivo y trabajando en las aldeas, le advierte sonriendo:

Cuida, hijo, no te vaya a tener que enterrar a ti también.

Para todos es un ejemplo de amor a un país y a un pueblo. Y no quiere que lo entierren en otro sitio que junto a los arrozales y a los mangos. En la misa de clausura le dieron un diploma de reconocimiento, y lo recogió como quien recoge el periódico de todos los días. Sonrió, se fue a su sitio, y le preguntó a quien se sentaba a su lado:

Y esto… ¿por qué?

Las jornadas han sido intensas. Iniciábamos el día con la Eucaristía a las 7:30 a.m., y lo cerrábamos con la oración de las 8:00 p.m.

Casimiro pertenece a la Comisión de Liturgia e Inculturización, y yo a la de Justicia y Paz.

Recordé viejos tiempos en el San Agustín cuando, en compañía de Santi Angulo, “el Palomas”, para los amigos, intentábamos sensibilizar a nuestros muchachos sobre el tema.

No os quiero cansar con las ponencias, simplemente compartir alguno de los comentarios de los plenos, para que veáis con qué tipo de gente nos toca vivir y luchar.

Si hay que ir a Freetown para manifestarnos, se va. ¿Por qué tener miedo a que conozcan nuestros derechos? Lo que impide que crezcamos es el miedo. Trafican con nuestro miedo.

 Y es que los maestros llevan tres meses sin recibir el salario, y el mantenimiento de las escuelas por parte del Gobierno es nulo.

Los de la Comisión de Justicia y Paz ponemos encima de la mesa el último informe de UNICEF del año 2006.

-“… Sierra Leona es el lugar menos afortunado para nacer. Uno de cada cuatro niños muere aquí antes de poder celebrar su quinto cumpleaños. La nación es también líder en mortalidad maternal…”

 Vivir en paz no significa vivir de espaldas a los Derechos Humanos. Vivir en paz no significa que no debamos luchar por la justicia. Y, por que queremos vivir en paz, debemos confrontar la corrupción y la injusticia.

Alguien habla de la diferencia entre ser blanco o negro, y de cómo debemos inculturizarnos. No puedo menos de levantar la mano y preguntarle:

sinodorabito

 -¿El Padre Rabito es blanco o negro? Hay cosas que no puede cambiar: tiene ojos azules, piel blanca, pasaporte italiano…, pero pregúntale de qué color tiene el corazón. Me dirijo al Padre Suma y le pregunto: ¿cuántos años tienes? Me responde que 30. Rabito lleva viviendo en tu país 22 años más que tú. ¿Es blanco o negro?, insisto. Inculturizarse no es solo cambiar el vino por el mampa, y la camisa por x. Inculturizarse es asumir y aceptar con respeto la cultura de otro pueblo sin renunciar a la propia.

 Tenemos un gran problema al tratar el tema Familia y Vida: la mayoría tiene dos, tres, y hasta cuatro mujeres. ¿Qué hacer si se quieren convertir? Pedirles que vivan como hermanos y hermanas es una utopía, dicen los sacerdotes nativos del país. Y a uno que pidió a un jefe con deseos de conversión que dejase tres mujeres, el jefe le respondió que se llevase las tres que quisiese. Como cada una de ellas tiene 5 o 6 hijos, si nos los tenemos que llevar a todos a la misión, con 5 conversiones podemos montar un poblado.

Incluso nuestros líderes cristianos no entienden muy bien lo de ser monógamos. El de Makehe, por ejemplo, me explicó que la primera mujer se estaba haciendo mayor, y que necesitaba una más joven para criar más hijos. Ahora viven una enfrente de la otra, y él no tiene más que cruzar la calle según quien le toque visitar. Y os puedo asegurar que viven en paz y armonía.

Al final, el compromiso de seguir trabajando mano con mano por el desarrollo de nuestra iglesia. Las Comisiones nos seguiremos reuniendo para ir preparando el documento final que presentaremos en tres meses.

Sábado, 27 de mayo del 2006

Casimiro se ha ido a Makehe a reunirse con los líderes de su zona y yo me he quedado en Kamabai para hacer lo propio con los de una de mis áreas. No es fácil el visitar las aldeas en este tiempo, porque el agua está entrando con todas las ganas e intensidad del mundo.

Creo que los mangos son para este pueblo lo que el mana debió ser para los israelitas en el desierto. Es simpático ver a todos los niños caminar hacia la escuela comiéndose un mango. Incluso nuestras gallinas se dan un festín con los que caen maduros de los árboles. A mi me encantan y me permiten tener siempre contento el estómago. Recuerdo cuando en USA, en Walmart, debía pagar 1 dólar por mango. Y cuando estaban bien tocaditos y pasados, incluso subía la oferta a 3 por dólar. Aquí, si no te quieres molestar en usar la caña para tirarlo del árbol, los puedes conseguir al precio de 30 mangos por 1 dólar.

Me ha mandado un texto Patricia, la secretaria de Little Flower, diciéndome que la señora Oaxaca había ingresado 1.000 dólares en nuestra cuenta, y que la señora Gurany ingresaba un poquito cada mes. ¿Qué deciros? Pues que os llevo bien adentro de mi corazón, y que cada día os recuerdo ante el Señor. Con vosotros compartí unos momentos increíbles de trabajo y de gozo, y se que Dios permitirá algún día que lo podamos continuar. Entre tanto, permitidme que comparta con este pueblo todas las cosas buenas que vosotros me enseñasteis.

De todos y cada uno de vosotros guardo un recuerdo especial. Y desde Sierra Leona, desde el corazón Biriwa Limba, también subió al cielo una oración entrañable por Napoleón, la mitad de Consuelo Gurany, a quien el Señor tuvo a bien llamar a su lado.

Hace tiempo que disfruté una hermosa obra de teatro de Casona: Los árboles mueren de pie. La señora Gurany se morirá algún día de pie, en la cocina, entre el menudo y las gorditas. Gorditas con secreto, que a todos nos sabían a gloria y disparaban las ventas e ingresos del domingo.

Estuve cerca de la familia Oaxaca en penas y alegrías, en salud y enfermedad. Así, poquito a poco se fue labrando nuestra amistad. Siempre me echaron una mano cuando hizo falta, y me emociona el saber que todavía lo hacen en la distancia. Y es que ni Patricia, ni Octavio podrían ayudarme aquí. Uno, por falta de electricidad, aunque un buen aire acondicionado seria una bendición de Dios. La otra, Patricia, porque se moriría del susto viéndonos comer (Patricia es inspectora de sanidad en la rama de alimentación).

Gracias, de corazón, a todos los que seguís cooperando con nosotros en intentar que este pueblo tenga un futuro mejor. Os enviaré un informe completo de todo lo invertido en nuestra escuela.

Domingo, 28 de mayo del 2006

 Hoy ha sido uno de esos días que a uno se le quedan grabados en el alma. Uno de esos días en los que la cámara no es capaz de captar tanta imagen, tanta sensación, tanta sonrisa…

Después de celebrar la misa en el Santuario, he ido a Bandankoro para inaugurar con Casimiro el pozo de agua. Me admira la capacidad del coreano para mover y motivar a la gente. Entre su inglés y el mío no suman uno, y sin embargo no sé cómo carajo le entienden y le traducen.

Les he explicado a los de la aldea cómo conocí a Antonio, y cómo éste decidió invertir parte de su dinero en ayudarles sin conocerles siquiera. Les he comentado también que algún día vendría a vernos y a compartir nuestro arroz y nuestro mampa, y han aplaudido tanto que estoy seguro que lo oyeron desde Arnedo.

Antes de la bendición, hemos guardado un minuto de silencio en memoria de la esposa de Antonio, y se ha rezado el Fandantu ko ariyana (padrenuestro) y una oración musulmana.

Después, la locura. Una señora mayor no paraba de llorar (creo que incluso sale en una de las fotos). Le he preguntado por qué, y me ha respondido que durante toda su vida había tenido que ir a buscar el agua a los arrozales, y que ahora…, el verla salir a chorro… Y ha estallado en llanto sin poder articular una palabra más.

Hemos danzado y bebido mampa todos juntos, musulmanes y cristianos. Y comido arroz con pollo. Y estaban tan contentos que nos han prometido una cabra. Así que hasta nuestro chivo salió ganando con la bendición. Yo me he vuelto a casa con el corazón lleno, y feliz de ver la cara de los niños. Bendita sea nuestra hermana agua que tan feliz nos hace. ¡Y pensar que hay lugares donde la desperdician…!

Lunes, 29 de mayo del 2006

 Hemos matado un chivo que nos regalaron y lo hemos ido a dejar al colegio de las hermanas clarisas, a Lunsar.

El caso es que en el Sínodo decidimos reunirnos en convivencia todos los mexicanos, algún italiano que se quiso unir al grupo, Casimiro, y este servidor. Lo haremos el sábado 3 de junio, y nosotros aportamos la carne y una botella de pacharán. Las hermanas la cocina, y los demás el postre y las cervezas.

Nos han invitado a comer…, y hemos repetido dos veces cada uno. Dios mío, cómo se nota la mano de las hermanas en la cocina. ¡Qué sazón! No había comido así desde que vinieron hace unos meses a visitarnos. Le he dicho a Casimiro que éramos unos avergüenza familias, pero ni caso me ha hecho.

Al volver me he pegado un buen susto porque Kutháhineh no respondía a mi llamada para darle el biberón. Y es algo a lo que no fallan nunca. La he oído gemir y me he reído un buen rato viendo la escena: estaba cuidando los huevos de su amiga mamá gallina. Ha hecho buenas migas con una de ellas, y por lo visto le ayuda en casos de emergencia a empollarlos. La foto no tiene desperdicio por la seriedad con que se toma su papel.

Mañana temprano salgo para Freetown para cambiar dinero y poder pagar el saldo de los pozos de agua. Como siempre, aprovecharé para mandaros estas notas.

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Martes, 30 de mayo del 2006

¡Aleluya! Casimiro es humano. Dejadme que os cuente. Pues resulta que me fui tempranito para Freetown y a los 95 kilómetros, justo en el cruce con Port Loko, me di cuenta de que Casimiro no había firmado los cheques. Casi me da un patatús. No tuve más remedio que dar media vuelta, y mandarle a Casimiro un texto para que me encontrase en Makeni y así evitarme subir hasta Kamabai.

Y, como en las sevillanas, ahí va la segunda. El bueno del coreano salió disparado de la casa y se olvidó el carnet de conducir y los papeles de la moto. Lo pararon en el check point (control) de la entrada de Makeni y lo querían llevar detenido a la estación de policía. Me lo explica por teléfono y le digo que voy para allí, que me espere. El policía olía a mampa que apestaba y no quería ni oír mi explicación. Se me ocurre decir: this is cracy, man (esto es una locura, hombre), y él cree que lo estoy llamando loco. Nos empieza a gritar diciendo que nos lleva detenidos y que de ahí, nos vamos a corte por no respetar la autoridad. Al llegar a la policía, todos comienzan a saludarnos por nuestro nombre y a preguntarme por qué no he ido a visitarlos. El que nos lleva detenidos se pone de todos los colores y aguanta como puede la reprimenda que le suelta el Jefe de policía.

Mira, estúpido, lo mínimo que hay que tener para ser policía es sentido común. Esta gente es la única que siempre tiene sus papeles en regla y los coches en buenas condiciones. La silla en la que te sientas nos la regalaron ellos, y yo pensaba llamar al Padre José Luis para pedirle que nos diese de comer el próximo viernes a 52 policías, ¿y ahora tú me lo traes detenido por un descuido?

 Intenté que la cosa no fuese a mayores, y terminamos dándonos un apretón de manos. Le dije que únicamente le pedía que la próxima vez me permitiese al menos darle una explicación. El Jefe, dirigiéndose a todos, les dijo que no quería una próxima vez, y que respetasen a los Padres y no les molestasen por tonterías.

Casimiro subió en la moto al que nos detuvo para llevarlo a su puesto de trabajo en el check point, y yo me volví de nuevo hacia Freetown, no sin antes soltarle con cierta coña al coreano: ¿estás perdiendo un poquito la memoria, no? ¿No te estarás haciendo mayor? (le encanta decírmelo a mí).

Me fui derecho a cambiar el dinero con Bassan y de allí a buscar una habitación para pasar la noche, porque la casa del obispo estaba ocupada. La encontré en Jay’s Guest House, enfrente de Comium, esa multinacional que, como os conté hace mucho tiempo, lucha por conseguir una buena tajada en la telefonía móvil del país. Caí en la cama rendido dejando que los mosquitos se diesen un festín a mi costa. Tendré que contar 8 días a partir de hoy para ver si sobreviví al ataque.

Miércoles, 31 de mayo del 2006

 Me he enterado en el café Internet de la reelección del Padre Rafael Mediavilla como Provincial, y me alegro. ¿Qué queréis que os diga? Con él me metí en esta aventura, y me apetecía que siguiese hasta terminarla juntos. Si algo tengo que agradecerle es la constante comunicación y preocupación por cómo estoy. Nunca me he sentido solo, todo lo contrario. Recibo todos y cada uno de los documentos oficiales de la Provincia de San Nicolás, aunque lleguen tarde, pero eso hace que me sienta parte vuestra. De corazón, gracias. ¡Cuesta tan poco ser humano…! ¡Y hace tanto, pero tanto bien…! Y paciencia, Rodri, si Sierra Leona no se movió de su sitio en 7 años, no lo va a hacer Brasil en los próximos tres. Te estarán esperando, no lo dudes. ¿Qué haría yo sin mi editor, censor, y representante en España? Además siempre te queda el recurso de pedir voluntario a Sierra Leona (sé que te encantaría).

Sigo recibiendo sorpresas en el correo. Esta vez es la hermana Martha Solange, colombiana, Misionera Agustino Recoleta, la que me escribe desde Taiwan. Me dice que estoy haciendo mucho bien…, no se, la verdad, me da escalofríos solo de pensar que me digan que me leen en comunidad, que lloran, que se ríen… Me enseña una palabra en chino: sie sie (gracias). Permíteme que la use por primera vez contigo, Martha, porque estoy absolutamente convencido que sin vuestro apoyo nada lograríamos. Desde el fondo de mi corazon, sie sie, hermanicas. Y que Dios os bendiga. ¡Ah!, y prefiero subir a Kadagbana  II mil veces, antes que encerrarme en una academia a aprender chino: me moriría.

Me dicen también que unos amigos de Pamplona creen que soy pedigüeño. No tengo a mano el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero si significa algo así como el que pide insistentemente, pues tenéis razón: soy pedigüeño, y además  compulsivo. Amén.

En un país en el que el 53% de su presupuesto depende de la ayuda exterior, la iglesia no puede ser ajena a esa realidad. Vivimos de la caridad pública, y del salero que cada uno de nosotros le eche en el pedir. Lo que os puedo asegurar es que nunca en mi vida he pedido para mí, y que no es ninguna gozada el tener que vivir de limosna cuando a uno le sobra inteligencia y fuerzas para vivir de su trabajo (humildemente hablando, claro). Y que después de ver la cara de felicidad de la gente de mis aldeas al beber el agua limpia de los pozos, y la de los niños viendo cómo se va construyendo su nueva escuela, el que me llaméis pedigüeño me suena a piropo y me da risa.

Me he pasado el resto del día comprando: una caja fuerte, herramientas, alimentos, un satélite… Si, habéis leído bien. Por 750 $ nos instalan la antena para poder ver la televisión vía satélite en Kamabai. Ya no tendremos que ir a confesar a Makeni, e incluso hemos pensado en poner películas y partidos de fútbol del mundial a la gente. Cobrando un poquito recuperaríamos lo invertido y podríamos dedicar el resto a mejoras de la comunidad. No quiero colocarme medallas, se que la mayoría de vosotros habéis adivinado que la idea es made in Korea. Casimiro se ha ido con la moto a Makeni y desde allí me ha estado teledirigiendo para que comprase a su gusto. No se lo que será el matrimonio, pero vivir con el coreano (él dice que conmigo) se las trae. Y eso que nos amamos, y tenemos un solo corazón y una sola alma dirigidos hacia Dios. En nuestro caso, un Dios pobre y africano para más señas.

Me he vuelto a las 7 de la tarde para la misión, pero a las 11:30 de la noche que llegué, ahí estaba Casimiro recibiéndome en la puerta.

No podía dormir pensando si compraste las cosas bien, me dice tan orondo.

 

 

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